Jamón jamón

Cuentan que los responsables de la promoción del jamón ibérico, o sea, el ‘Jabugo’ de toda la vida, le han hecho entrega de una pata al mismísimo Sarkozy, un gesto que empata por lo menos la insistente campaña de otras comarcas y denominaciones de origen por hacerse con ese liderato. Se busca también abrir a nuestro producto-rey los mercados extranjeros, en especial, el americano y el asiático, un objetivo que, de conseguirse, sería estupendo pero está por ver que pudiera ser atendido por la actual capacidad de nuestra oferta y si, por otra parte, no acabaría convirtiendo en prohibitivo el consumo tradicional. Está bien, en todo caso, el esfuerzo y la imaginación de esos gestores dispuestos a no dejarse arrebatar una bandera tan propia.

Caza mayor

La intolerancia o directamente la xenofobia no había adoptado hasta ahora en nuestro país una forma más abyecta que la presunta decisión del ministro Rubalcaba y su departamento de Interior de ordenar a los agentes a su mando maquillar las estadísticas sustituyendo a los genuinos delincuentes por simples inmigrantes sin legalizar, los “sin papeles” famosos, que habrán de ser detenidos por la infracción administrativa como si fueran responsables de delitos, allí donde se encuentren. Ni que decir tiene que, en contra del testimonio de los propios agentes y de algunos sindicatos policiales, tanto el ministro como la cadena de mano viene excusándose de esa infamia por el sencillo procedimiento de negar la mayor diciendo que nunca ha existido esa orden, pero los agentes insisten en que no sólo es real y está en vigor, sino que incluye algo tan ominoso como la sanción para quienes se nieguen o resistan a ejecutarla y los premios (en días de vacaciones suplementarios) para quienes la acaten. Vean que poco hace falta para levantar la manta y exponer a la luz del día los auténticos sentimientos de quienes han hecho siempre bandera del criterio humanista y hasta se han convertido, llegado el caso, en adalides de una actitud de generosa acogida respecto a una población que mientras han durado las vacas gordas bien que ha favorecido las cuentas de nuestra Seguridad Social de paso que beneficiaba, dejándose en ello la piel, a una sub-economía explotadora que ha gozado de una lamentable tolerancia. Una cosa es predicar y otra dar trigo, quién lo duda, pero que un gobierno que se hace llamar “socialista obrero” cace (también) trabajadores inmigrantes por nuestras calles y plazas, es ya harina de otro costal.

 

Y digo “cace”, pues según los agentes sus órdenes son buscarlos y detenerlos donde sea, incluso camino del trabajo o a la puerta de la escuela donde aguardan la salida del hijo, en el parque donde eventualmente paseen o incluso en su propio domicilio si llega a ser averiguado. El humanismo –ya lo advirtió Sartre, entre otros—es tan frágil que puede desmoronarse ante el menor inconveniente transformándose de forma radical hasta permitir que escape de él la subyacente negación del otro. Fanon decía en los felices 60 que el colonial maltrataba al ‘diferente’ lo mismo negándolo con violencia que simulando su amable acogida. Y ahí tienen a los mismos que rechazaron, con razón, el uso de narcóticos para expulsar emigrantes, cazándolos ahora del modo más impío. España, país de emigrantes, oculta una grave xenofobia en sus entretelas y Rubalcaba aprovecha esa realidad simplemente para mejorar el aspecto de su gestión.

Todo podrido

Verán como Chaves, jefe de filas del PSOE andaluz, no se mete en el berenjenal del Ayuntamiento Baena, donde más de 60 grabaciones hechas por la Guardia Civil por orden del Juzgado, prueban que desde el gobierno municipal sociata se emitían facturas falsas o se pagaban obres inexistentes para sufragar juergas en puticlubs, viajes “de negocios” y hasta posibles sueldos del alcalde, que es senador para más inri. Asombra que la propaganda oficial pueda mantener el sofisma de que la corrupción es del rival, cuando un mapa de Andalucía, sin ir más lejos, demostraría la extensión de la podre y hasta qué punto, a juzgar por lo que ya sabemos, el agio se halla generalizado. ¿Los expulsarán esta vez o tampoco? Escuchen esas grabaciones y verán el grado de vileza alcanzado por quienes se hacen pasar por herederos de la honradez.

Cuentas y cuentos

Llamativa la obsesión por hacer méritos del segundón del PSOE en el Ayuntamiento de la capital, Francisco Baluffo, y escandaloso el retruco de decir que el alcalde se ha subido el sueldo en plena crisis después de enero. Infórmense bien, porque eso –que de ser realidad sería, en efecto, un escándalo– no es cierto. Y Baluffo debe de saberlo bien porque su propia nómina de ese mes, como la de su portavoza Tobar, es exactamente igual que la de diciembre pasado, en cumplimiento del acuerdo plenario de congelación de sueldos fraguado creo recordar que en octubre. ¿Por qué no cuenta Baluffo de lo que cobran ellos mientras exhibe papeles atrasados sobre lo que cobra el alcalde? Pues porque sabe aquello de que difama que algo queda. Es mentira que el alcalde se haya subido el sueldo. Pongo por testigo al señor Interventor.

Cabeza de mujer

Contaba aquel conversador inigualable que fue Ricardo Gullón que Juan Ramón conservó siempre un tremendo horror por la figura de la serpiente con cabeza de mujer que suele aparecer en las representaciones pictóricas de la primera tentación, en no pocas ocasiones con una escalofriante cabellera. Había dos mujeres, pues, en el momento de esa tentación de tan largas consecuencias en la que Adán –no tenemos más que verlo en la escena pintada por Tiziano—se resiste con gesto contrariado a la tentación de Eva mientras la sierpe le ofrece ese fruto, la manzana, ‘malum’ en griego’, ‘malus’ en latín, y tal vez por esa razón léxica confundido simbólicamente con el Mal en abstracto. Me he acordado de la anécdota al enterarme de que el Vaticano –en fin, ‘L’Osservatore romano’, que viene a ser lo mismo—acaba de respaldar la tesis de un  jesuita casi centenario que sostiene que el varón peca de modo distinto a la hembra, pues mientras a ésta la mueve ante todo la soberbia, al zambombo del macho parece ser que lo que le movería es la lujuria. Ya ven: la eterna misoginia que ensombrece la tradición eclesial cristiana, la misma actitud, en el fondo, que la de tantos santos padres y teólogos sublimes que vieron en la mujer un mal, necesario desde luego, pero mal al cabo. No es extraño que el pintor recurriera al híbrido mujer-serpiente, de tan hondas resonancias míticas, movido por una corriente de pensamiento que remonta al mismo Pablo siquiera en términos menos graves, pero de la que existe una antología inequívoca, desde Agustín, que consideraba a la mujer como un ser inferior a Tomás de Aquino, para quien era un simple “defecto de la naturaleza, una especie de  homínido defectuoso y mutilado”, pasando por el sabio Ambrosio que la veía como “fuerte en el vicio y dañina para el varón virtuoso” o por Juan Crisóstomo que sostuvo la tesis de que había sido hecha para la lujuria del hombre. ¿No dijo Tertuliano nada menos que la mujer era la “puerta del diablo”? Muchos siglos después hay cosas que ya no pueden sostenerse pero ahí está el caso para comprobar que tontos no faltan nunca del todo.

“Los hombres y las mujeres pecan distinto”, han dicho los sabios hodiernos, echándole la pata a los viejos misóginos de la doctrina, pues los varones sucumbirían, a la lujuria, gula, pereza, ira, soberbia, envidia y avaricia, por este orden, mientras las mujeres serían víctimas de la soberbia, envidia, ira, lujuria, gula, avaricia y pereza, por este otro. Hay en el libro de José Antonio Pagola, ya citado aquí, un capítulo estupendo dedicado a l a relación del Cristo con la mujer. A las nuevas inquisiciones no les hubiera venido nada mal echarle un vistazo antes de hacer este nuevo ridículo.

Gozo en un pozo

Media hora le ha durado a Chaves el tirón autonomista y su proyecto de expedientar al ministro furtivo. Ha sonado la corneta de Madrid y Chaves ha girado sobre sí mismo reclamando nada menos que la unidad cinegética de España, es decir, la devolución al Estado de las competencias de caza por parte de las autonomías. No se ha inmutado cuando se ha roto la lengua nacional, ni cuando la Historia se ha fragmentado por taifas, ni cuando la guerra del agua ha permitido arrojar sobrantes al mar antes que favorecer a las Españas sedientas, ni cuando el disparate de la Justicia transferida ha tocado fondo, ni cuando… Pero sí que lo ha hecho a la hora de salvar a un ministro del Gobierno por el que no es posible dar ya un duro ni al más fanático. Ha habido entreguismos mucho más sangrantes, pero esta bajada de pantalones hará época.