Filosofía en píldoras

El ex-presidente Borbolla es un político paremiólogo y apodíctico. Las clava, el tío, exhibiendo una singular economía de palabras. Cuando sostiene que “ca uno es ca uno”, se ahorra un largo rodeo ontológico; cuando dice que Susana Díaz tiene ambición “de ser pero no de estar”, desconcierta con su alarde metafísico a los pretorianos de la Junta. Un día le pregunté –ya lo he contado–, paseando a orillas del Rin, cómo pensaba resolver un complejo problema que entonces nos acuciaba, y él me respondió sin inmutarse que “A poquito a poco”. Las grandes teorías le aburren, como a Cioran, lo mismo que la política gradilocuente: él nunca se cansó de reivindicar la política de las “cositas” concretas. Otros, demasiados, se han perdido haciendo castillos en el aire.

Cobayas humanas

Aumenta, lamentablemente, el debate alrededor de la práctica habitual en la farmaindustria de probar sus nuevos fármacos en cobayas humanas, temo que, más que voluntarias, desesperadas. Existe, por descontado, una normativa rigurosa para evitar cualquier abuso en este sentido pero la verdad es que las noticias que nos llegan sobre “voluntarios” fallecidos aumentan también de manera alarmante. Se entiende que el laboratorio necesita probar sus novedades primero en los clásicos animales para después extender la experiencia en humanos, ya que de otra manera no habría posibilidad de progreso farmacológico y, finalmente, de progreso médico, pero por lo que dicen no pocos expertos la realidad es que el régimen estricto que establecen las normas se salta a la torera bien tentando a desgraciados –con frecuencia en el Tercer Mundo, pero no sólo en él—bien engañando a los pacientes con la complicidad de una, suponemos minoritaria, falange de facultativos y, por supuesto, con la complicidad de instituciones y personajes corruptos. Antes era frecuente hacer esas pruebas ofreciendo a los reclusos más impacientes un alivio en sus penas y una ayuda a sus bolsillos, como lo ha sido en algunas naciones recurrir a la tropa para utilizarla como cobaya, pero lo alarmante es que, según parece, ahora se pillan todos los atajos posibles para minimizar los tiempos en beneficio de los resultados, siempre con la autorización de la Administración de Drogas y Alimentos, la influyente FDA, pero hay quien dice que no siempre –ni mucho menos—con garantías.

En una revista extranjera del ramo leo un escalofriante informe en el que se asegura que numerosas drogas están siendo probadas en niños y ni les cuento lo que parecer ser que en este terreno anda ocurriendo en países como India o China, por no hablar de los desheredados africanos, y se expone el argumento de que siempre existirá esta necesidad si pretendemos que la medicina avance en consonancia con nuestro progreso tecnológico. Me rindo, palabra, no le quedan a uno fuerzas ni para resistir ante informes como éstos que no son rumores azarosos sino opiniones respaldadas por expertos de primer nivel, incluido algún premio Nobel. Por lo demás, el mismo proceso de “subastar” los fármacos en los sistemas públicos de salud, o lo que es igual, la opción por los “genéricos” más baratos, implica un evidente riesgo para un paciente que para ese gigante industrial no pasa de ser un oscuro referente.

El espejo griego

No estoy seguro de que el fragor de las negociaciones, los partidos que en estos momentos tratan de muñir un pacto de gobierno que incluya a Podemos, sean conscientes de lo que está ocurriendo en Grecia con su homólogo Syriza. La semana pasada tuvo lugar en Atenas la tercera huelga general contra el Gobierno de Alexis Tsipras que se celebra desde que en septiembre llegó al poder, una demostración multitudinaria en la que estuvieron presentes, según la propia prensa, los más diversos sectores de la vida del país. Tres huelga generales en menos de seis meses son demasiadas huelgas generales, aparte de que la última se ha celebrado mientras los acreedores europeos negociaban con el Gobierno un plan de viabilidad que a la mayoría de los observadores les parece inalcanzable. Imágenes de los manifestantes intercambiando con la policía en la plaza Sintagma cócteles Molotov por botes de humo y balas de goma, constituyen la demostración palpable del fracaso del sueño demagógico y anuncian la posibilidad de que Grecia termine por sufrir una situación límite que acabe en un desastre no previsto respecto del cual la absurda situación política que vivían los griegos puede que hasta despierte alguna nostalgia. ¿Cómo negociar con un partido hermano del que está provocando el caos en Grecia y con el que los dirigentes de Podemos se han retratado como gemelos políticos? Podemos –sobre el ejemplo en las instituciones a las que los ha aupado el PSOE—no es una opción política realista ni compatible con nuestra condición de miembro de la UE.
Sin darnos cuenta nos hemos encajado en un callejón sin salida en el que, contra lo que ha ocurrido, por ejemplo, en Francia, el extremismo cuenta con el beneplácito de una socialdemocracia en caída libre que parece no percatarse del riesgo de quedar reducida, como en Italia o en la propia Grecia, a un partido marginal. Lo peor para España no sería siquiera, a mi entender, un Gobierno desaforado que sería, por eso mismo, efímero, sino la renuncia a un bipartidismo demonizado por quienes no pensaron que podía haber algo peor, por ejemplo, una situación entrillada entre una Derecha menguante y una izquierda antisistema. Insisto, ¿no habrán mirado a Grecia esos negociadores, habrán subestimado el riesgo de una recaída en el despilfarro que no nos permitirían nuestros socios europeos? ¡Tres huelgas generales en seis meses! Ese balance no admite réplica.

Hablando. Se entiende…

Lo dijo el rey anterior, el emérito, en una ocasión no tan retorcida como la presente pero también compleja: “Hablando se entiende la gente”. ¡Palabra de Rey! No sé qué diría ahora su Majestad Bis si considerara las tensiones políticas que acercan y separan a un tiempo al PSOE con Podemos y Ciudadanos, enemigos irreconciliables estos dos últimos, al menos por el momento, que, sin embargo, en el Ayuntamiento de Córdoba han escenificado un “ensayo general con todo” de lo que pudiera ser la solución final que Sánchez, en su ambición desmedida, persigue. En efecto, Podemos y Ciudadanos, en Córdoba al menos, se estrechan la mano y apoyan al PSOE al aprobarle el Presupuesto. ¿Ven como no hay nada estable ni seguro? El único arúspice creíble es el que aguarda a ver los hechos.

Ay, Carmena

El gobierno municipal de Madrid debe de ser muy difícil. Por él han pasado personalidades tan diferentes como Olózaga o el conde de Mayalde, Arias Navarro, que llenó la capital de puentes elevados, o el profesor Tierno, que mantuvo el crucifijo encima de su mesa. Recuerdo el escándalo que se organizó en una ocasión –la Dictadura tenía sus clanes y cultivaba con celo sus odios—cuando dos concejales de ese Ayuntamiento viajaron a Ceuta en el coche oficial para asistir a no sé qué rito militar de un hijo suyo, pero mucho antes de eso es fama que de su entorno salían pistola al cinto grupos salvajes y noctílopes como el que apaleó a Miguel de Molina por maricón. Yo pensé que la anécdota de la taza de café con leche protagonizada por la anterior alcaldesa culminaba esta crónica tan compleja, pero lo cierto es que desde que llegó la jueza Carmena al ansiado sitial los numeritos absurdos o intolerables, según, no han cesado de producirse, empezando por un concejal de Cultura que rechifló contra las víctimas del Holocausto o de ETA hasta llegar a sus sustituta, hoy en apuros tras haber contratado a unos “titiritarras”, como dice Santiago González, que en un retablillo de cristobistas perpetraron simbólicamente la violación de una monja, el ahorcamiento de un juez y un apuñalamiento además de exhibir un cartel en que proponía una simbiosis entre ETA y Al Qaeda. Un juez ha enviado a la cárcel sin fianza a los “titirarras” y la alcaldesa, con su habitual pachorra desdramatizadora, se ha mostrado tan incómoda con la situación de su concejala como con la medida judicial. Y hasta la próxima.

No recuerdo un Ayuntamiento madrileño menos serio y más osado, grave cuestión dado que el de Madrid es nada menos que la quinta institución del “Estado Español” –que es como los “titiritarras” y sus jefes llaman a España– aun cuando Carmena ha sugerido que anda investigando –¿qué tendrá que investigar?, digo yo—lo ocurrido y hasta considera el posible relevo de esa concejala, que sería el segundo en lo poco que va de legislatura. Hasta Carmona –que fue quien le dio, con los escaños del PSOE, la alcaldía a Podemos para desplazar a Aguirre– muestra ahora su disforia por la mala gestión municipal que, sin duda, era predecible. Valle-Inclán veía la Corte como “un Madrid absurdo, brillante y hambriento” en nuestro retablo de las maravillas. Tras la pasada por Carmena y sus antisistema, quién sabe cómo acabará.

Berrinches parlamentarios

Crece la convicción de que la comisión parlamentaria encargada de poner en claro el “caso” del saqueo de Formación va a averiguar poco. Para empezar lleva empantanada demasiado tiempo bajo la presidencia de C’S y ha costado Dios y ayuda algo tan simple como establecer el calendario de comparecencias que hasta antier, defendido por el PSOE y Ciudadanos, iba a abrir la propia Presidenta. Finalmente, y tras el berrinche de IU que amenazó incluso con abandonar la Comisión, C’S cedió en su pretensión protectora y parece que la Presidenta comparecerá en último lugar en alguna fecha calculada para no entorpecer su pelea por el poder interno del PSOE. El “régimen” sabe ya mucho sobre corrupciones presuntas y reales y su socio en el Gobierno aprende y progresa adecuadamente en el oficio. Lo probable es que la Comisión acabe sin destapar siquiera esa sentina.