Belmonte

El PSOE andaluz está muy contento con la derrota judicial sufrida por sus dos primeros espadas, y el portavoz de la Junta dice que ni se alegra ni se deja de alegrar de que su mentor haya sufrido semejante revolcón. ¡Lo que hay que oír! En general, sin embargo, la conclusión más general y alarmada versa sobre cuanto significa que el juez haya tenido que recordarle a un presidentísimo como Chaves que, en democracia, la libertad de expresión resulta condición ‘sine qua non’ para que la cosa funcione. No son capaces ni de inclinarse ante la Justicia y la Razón. Así nos va.

Cesta de cerezas

Confirmado lo que estaba oculto y este periódico sacó a la luz: que lo único que de verdad plañera la Junta es minimizar Astilleros en Huelva para potenciarlos en Sevilla con la ayuda del ubicuo inversor del ‘régimen’ que patrocina también el oleoducto. ¡Todo el poder para el soviet! Los trabajadores de esa industria en peligro, tantas veces engañados, deben reflexionar sobre quiénes están a su lado y quiénes maquinan en su perjuicio, porque tener las cosas claras es el principio obligado de toda solución. El Mundo, por ejemplo, los ha apoyado siempre. Otros –Mario Jiménez, la Junta, etc.—los han venido trajinando pensando sólo en sí mismos.

El precio de la honra

A la mayoría nos ha parecido muy puesta en razón la ‘espantá’ del presidente irlandés Robinson al abandonar por seis meses la jefatura del Gobierno. No se puede ir por la vida presidiendo nada mientras la señora de uno se refocila con zagales y, de paso, aprovecha sus relaciones maritales (como ha sucedido aquí mismo: si quieren doy nombres) para ‘influir en empresarios o en la propia Administración hasta convertirlos en mecenas del pichabrava. Ahora bien, me pregunto: ¿y si el aventurero y el cohechador hubiera sido él en lugar de ella, creen ustedes que la eventual presidenta hubiera sido forzada a dimitir por la Opinión Pública, o bien se habría beneficiado de ese tópico de la estimativa que sigue considerando la varón como infiel por naturaleza. Yo no lo sé, pero sospecho que las cosas podrían haber sido muy distintas, no sólo porque la debilidad del varón se asume como proverbial, sino porque la dama hubiera recibido apoyo, con toda probabilidad, de una sociedad progresivamente feminista. Nadie dimitió en Inglaterra cuando recientemente se destapó el escándalo de los gastos injustificables de los diputados, lo que indica que en ese globo ánglico, lo que importa no es el agio o el peculado sino el aspecto vitriólico de la leyenda sexual sobre el personaje público. ¿Podía el pobre Robinson continuar como si tal cosa en la Presidencia  siendo de dominio público que su santa se beneficiaba a un efebo hijo, para más inri, de su anterior amante? No es por ponernos estupendos, pero admitamos que no. Robinson se ha ido enredada su cornucopia en el ramaje político  tal como Absalón enredó su guedeja en el árbol imprevisto. A mí me da cosa, qué quieren que les diga, viendo a ese hombre pagar con usura el precio de la honra. Lo que se castiga socialmente es el adulterio espectacular –y en ese sentido, acaso envidiado— y no el irrisorio frauda que se remonta a lo que aquí se impunemente en puticlubs cualquier alcalde de pueblo.

 

A mí me da grima ver a ese hombre, como digo, pagando con interés compuesto el precio de la fama, mientras la legión feminista defiende con uñas y dientes a la adúltera ninfómana. ¿Se imagina a Hilary Clinton dimitiendo por los irreprimibles follisqueos de de su cónyuge? En política el orden de los valores no es idéntico al que rige en la vida cívica y la honra en cuestión de cuernos, como sabía el maestro Quevedo, constituyen una carga insoportable. Insisto: ahí tienen a la Clinton, tan pancha a pesar de las golferías de su marido. Seguro que ella se sorprendería mucho si alguien le sugiriera que debe dimitir porque él la ha agenciado a alguno de sus pendones alguna prebenda de más.

El fracaso de Chaves

No pudo ser. Chaves no consiguió meter en la cárcel ni arruinar al director de El Mundo ni a su jefe de redacción por haber publicado en solitario el caso del espionaje ordenado contra un presidente de caja sevillana. Lo ha intentado hasta el final, con inquina y contumacia, pero los jueces lo han  revolcado dos veces. Ahora bien, algo sí ha conseguido ese político amortizado, y es acallar durante toda esta larga espera a cuantos espíritus pusilámines brujulean por los medios con el ojo puesto en el Poder. Se acabó, de todas formas, Chaves ha perdido en su estrategia de amedrentar a la prensa crítica que denunció sus escándalos familiares. Por vergüenza torera debería irse a casa con su espléndida pensión vitalicia.

Arón

Ya sabemos la verdad, como la sabían desde siempre los mitineros y dirigentes del PSOE onubense. Lo que la Junta proyecta y el partido respalda en Astilleros es el cierre de Huelva y la continuidad de Sevilla, además de la incorporación como inversionistas de personajes tan identificados con su proyecto partidista como es Alfonso Gallardo. Todo encaja: el cese del biólogo Ginés Morata en Doñana, el nombramiento de González, la entrega del proyecto estratégico que el partido necesita en Sevilla pero del que puede prescindir en Huelva. Gallardo, hasta hace poco el empresario mediático del PSOE en la provincia, es ya el empresario del partido sin más.

Pandemia y psicosis

Poco ha trascendido en España el giro radical que ha dado el negocio de la pandemia de la gripe A. Algún busto parlante y poco más, para un asunto que amenaza con convertirse en un desastre psicólogo frente a la clase política que se ha dejado engañar por el inconcebible plan de la farmaindustria hasta desatar una autentica psicosis frente a la amenaza de la llamada gripe A. Ni siquiera nos hacemos eco del debate europeo iniciado por las terminantes declaraciones del epidemiólogo Wolfgang Wodarg, presidente del la Comisión de Salud del Consejo de Europa, denunciando sin ambages una campaña organizada por el lobby de los laboratorios y difundida por la OMS contando con la ingenuida de los responsable políticos, unas declaraciones en que las que se asegura que todo ha sido un cuento de unos fabricantes que cuentan en la OMS con una representación poderosa. Ya hay peticiones urgentes para que se abra una comisión investigadora en la Comisión Europea y averigüe cómo se ha tramado canallescamente esta campaña de pánico planificad. ¿Será posible, podrá llegar hasta ese punto el afán explotador del Mercado, tan indefenso está el poder político (y la comunidad científica, todo hay que decirlo) ante las argucias de esos desalmados mercachifles? La gripe A ha causado una décima parte de muertes que suele causar la gripe estacional, pero los Gobierno se han empeñado hasta las cejas, en plena crisis, y con un criterio difícil de reprochar. ¿No habría que organizar legalmente una sanción que implicara la restitución de tanto beneficio a una industria que acaba de probar su absoluto desprecio por la población?

 

Cuesta creer esta historia en pleno siglo XXI a no ser que aceptemos, una de dos, o la plena capacidad embaucadora de la farmaindustria o el entreguismo de las instancias políticas, pero la realidad es que un  impenetrable silencio rodea a esta noticia escandalosa que ha mantenido en vilo a la opinión durante casi un año. Para el ciudadano, aparte ya del peligro felizmente negado, subsisten ahora dos dudas tremendas, a saber, la de si puede fiarse del máximo organismo sanitario mundial, la OMS, y la de si nuestros gobiernos son, en definitiva, tan pardillos como para aterrarnos y arruinarnos por una simple maniobra publicitaria de los mercaderes del miedo. No habrán escuchado ustedes una palabra de los responsables que nos recomendaban hasta antier mismo lavarnos las manos y suprimir el beso mientras se gastaban a ciegas, por lo visto, lo que no teníamos. La gripe A ha matado poco pero ha destruido la confianza pública. El cuento del pastor y el lobo se nos representa como una aterradora amenaza.