El PP en los feudos

El PP se ha sacudido el complejo, me da la impresión de que en proporción directa al creciente canguelo del PSOE a la vista de las encuestas. Presentarse en Dos Hermanas y llenar hasta las trancas fue una proeza inimaginable antes de la crisis, pero hacerlo en un feudo blindado como Alcalá de los Gazules ha sido casi una provocación que no ha acabado mal ni mucho menos. ¿Va la crisis del PSOE más acelerada de lo que se viene pensando, tanto han cambiado las cosas como para convertir en verosímil el cambio que hasta ahora se daba por imposible? Sin duda. La crisis devora al más pintado, cierto, pero no será sólo por sus efectos por los que el “régimen” se venga abajo, si es que se viene.

Enchufes a medida

Lo mejor que podría hacer el Ayuntamiento de Aljaraque tras su traspiés y marcha atrás en la proyectada contratación municipal, es convocar un concurso limpio y abierto en igualdad de condiciones a todos y no sólo a sus paniaguados: algo impensable, hoy por hoy, y no sólo en Aljaraque. Tan cierto es que trenzar las tramas clientelares con dinero público no es sólo un pecado sociata, como que el montaje organizado en estos treinta años no encontraría parangón en la historia del caciquismo. Y el silencio de los sindicatos ante estos atropellos resulta definitivo. En Aljaraque, por ejemplo, deberían exigir al alcalde que se olvide de sus enchufes a medida y, sin embargo, lo probable es que no lo hagan, ni que decir tiene que ellos sabrán por qué.

¡A los leones!

Cinco cristianos han sido asesinados en Mosul estos días. Otra vuelta de tuerca a la política de exclusión de la comunidad cristiana iraquí que, por lo que se ve, incomoda tanto a iraquíes como a kurdos a efectos electorales. Hace un par de años ya se registró allí una persecución  que provocó un éxodo en esa comunidad que algunas organizaciones, ‘Human Righs’ entre ellas, calculan en no menos de 12.000 desplazados. Desde finales de 2007 resuena el aviso del Parlamento Europeo previniendo el recrudecimiento de estas situaciones que comprometen  el ejercicio de la libertad religiosa, una advertencia que la ONU certificó avisando sobre unas nuevas persecuciones que Régis Debray denunció, por su parte, con vehemencia. En Arabia Saudí, Argelia, Somalia o Sudán, en Malasia o Indonesia, se prohíbe radicalmente la libertad de culto que en Europa reclama el islamismo hasta el punto de exigir una ‘jihad’ contra Suiza por el debate sobre los minaretes. En India y Pakistán la persecución es especialmente sangrienta e igualmente ha provocado la dispersión masiva de una comunidad que cuenta ya con un número considerable de víctimas mortales. En Somalia han sido decapitados recientemente varios cristianos por el hecho de serlo, siguiendo el modelo de Sudán. En Turquía –la misma que llama a las puertas de Europa—se expropian los bienes cristianos y se convierte una iglesia en baño público con el mismo talante con el que hace siglos se desfiguró a conciencia la delicada decoración de San Salvador in Cora. En Argelia o en Filipinas, en Egipto o Nigeria, Diocleciano anda suelto, lo mismo que en la Corea integrista,  en la China ‘modernizada’ que trata de forzar una “iglesia nacional” a golpe de calabozo o en un Ceilán donde se bombardean impunemente los santuarios. Tiempos recios para los cristianos, sin duda. La “alianza de civilizaciones”, evidentemente, no cuenta con ellos.

 

Me pregunto cuál sería la respuesta política y mediática si estas persecuciones las provocaran los cristianos en lugar de sufrirlas, cómo resonaría el estruendo colosal que se habría producido dentro de este clima cultural que propicia la secularización en el ámbito cristiano occidental mientras apoya el proselitismo de otras confesiones que proponen la teocracia sin disimulo. ¿Qué ocurriría, repito, si grupos cristianos decapitaran o forzaran a huir de su tierra a minorías de otros credos? No es fácil de explicar este silencio cómplice que incluye hasta algunas organizaciones veteranas en la lucha por los derechos humanos. ¡Los cristianos, a los leones! Tras esa vieja chuscada se esconde bastante más que una ocurrencia.

Triste 28-F

Poco tiene que celebrar Andalucía en este aniversario, por más que se hagan esfuerzos publicitarios. La vaciedad de los mensajes se nota a la legua y cada día más. La gravedad de la situación resulta cada  segundo menos ocultable. Un millón y medio de parados, un relevo en el liderato de lo más endeble, unas perspectivas anubarradas sobre todo por la ausencia de un mínimo proyecto político y la ausencia de cualquier proyecto económico. ¿Qué celebramos al cabo de tres décadas de autonomía que a otras comunidades le han permitido saltar hacia adelante mientras para la nuestra han significado poco más que propaganda, rutina y  burocracia? Triste 28-F. Y con un canto en los dientes si el próximo no es más triste aún.

Se ofrece alcalde

Divertido eso que ha dicho el candidato comunista a la alcaldía de la capital, Pedro Jiménez, de que tiene la ilusión de “gobernar Huelva”. ¡Toma, y éste y aquel y el de más allá! El toque está en que antes tendría que aviárselas para superar al favorito desde hace cuatro legislaturas y contar, además, con la improbable venia de su más despectivo e histórico enemigo, el PSOE. ¿No tendrá bastante Jiménez con lo que tiene? ¿Y qué ofrece él para superar unos mandatos que han transformado Huelva a pesar de la oposición destructiva de la oposición municipal? Esa batalla no está seguramente a su alcance ya que no parece estarlo ni al de su primo mayor.

Pelillos a la mar

¿Ustedes recuerdan la tragedia ocurrida en Rwanda en el 92? ¿Olvidaron ya, tal vez, las pavorosas escenas entrevistas en televisión, aquella degollina generalizada, las columnas de niños armados, las ejecuciones machetazos entre hutus y tutsis, los ataques salvajes a las indefensas misiones? Más dudoso todavía es que recuerden la actitud de los demás frente a aquel desbajaruste, la inhibición cómplice de la ONU por que la que el propio Kofi Annan terminaría pidiendo perdón a toro pasado, el canallesco dontracredismo francés que, tras armar a las milicias anárquicas, consiguió mantenerse al margen hasta que el conflicto estuvo prácticamente perpetrado en su totalidad para acabar interviniendo militarmente cuando ya era demasiado tarde. ¿Quién se acuerda ya de que los cálculos más optimistas cifraron en más de 800.000 las víctimas de aquella razzia? Estos días ha visitado el país Sarkozy cargado de buenas palabras y los rwandeses lo han llevado a visitar las catorce fosas comunes en las que yacen por lo menos un cuarto de millón de aquellas víctimas y cuentan que el presidente francés ha permanecido mudo ante la tremenda acusación, pero sólo el tiempo preciso para reaccionar diciendo que tampoco es cosa de sentirse rehén del pasado y que lo que cuenta y urge ahora es reconstruir las relaciones rotas, atenuar la requisitoria rwandesa que exige la responsabilidad penal de las autoridades francesas y organizar el negocio que siempre supone hacer un país de nuevo. “La Humanidad conservará siempre la memoria de estos inocentes”, ha declamado el líder tras reconocer la ceguera de su país y de las demás potencias en el momento del conflicto y dejar claro que a los eventuales responsables franceses no podrán juzgarlos más que los tribunales franceses. Pelillos a la mar. Varios comentaristas económicos señalan, sin embargo, que el gesto de Sarko ha sido recibido con interés en la Bolsa. La guerra es un negocio antes de comenzar y tras las inevitables paces.

 

Es admirable con qué pocas palabras puede saldarse un crimen que ha costado tanta sangre y es escandaloso que los mismos que lo perpetraron se beneficien ahora de la suculenta operación que supone siempre reconstruir un país. ¡Que Francia se equivocó!

¿Es equivocarse armar a un país tribal y desentenderse luego del disparate, o es algo más grave y comprometido? Cuando se escriba la historia de estas guerras africanas comprobaremos que constituyen un capítulo más de las paces occidentales, una página negra suscrita cínicamente por las democracias negociantas que primero venden la dinamita y luego acuden para vender el hormigón. Francia dice ahora que lo ocurrido en Rwanda en el 92 es inaceptable. De lo que decía entonces ni se acuerda.