El lema de Guizot

Es probable que el prestigio moral de la pobreza –hace poco recordaba aquí que Abel  Bonnard llegó a asociar riqueza a mediocridad—hunda sus raíces en la moral cristiana de la renunciación, latente, sin duda, en las diversas morales utópicas que han tratado durante siglos de limitar la desigualdad, bien sabemos que, en ocasiones, por procedimientos  tan brutales como inútiles. En un nivel intermedio, la socialdemocracia aceptó el ideal de la nivelación relativa sin cuestionar la fortuna de sus protagonistas que, lejos ya del utopismo igualitario, eran muy libres de buscarse la vida y enriquecerse legítimamente, un proyecto paralelo al que en su día formulara Guizot, el ideólogo de la incipiente burguesía europea, con su famoso lema “¡Enriqueceos!”. Nada más lógico que el desprecio de los colectivistas de toda laya frente a esos que llamaban “socialtraidores”, pero probablemente también nada más inevitable. En España hemos vivido esa experiencia a calzón quitado en estos años no poco podridos, al menos desde que Solchaga hizo el elogio implícito de dinero enorgulleciéndose de que el nuestro era el país del mundo en el que con más facilidad un pringao podía convertirse en millonario. Antier como quien dice el ex-presidente González ironizó ante su partido –todavía “socialista obrero”—sobre los rumores de su fortuna, negando ser millonario pero no sin sentar soberbiamente –¡el hombre del magnate  Slim, su ‘corredor’ en países como Marruecos!–  en que si lo hubiera querido ser, lo hubiera sido. Y el laborista de la “tercera vía”, Tony Blair, ha descubierto por donde discurre realmente ese atajo al explicar a los gavilanes en un curso exclusivo, a cambio de 220.000 dólares de honorarios, cómo enriquecerse en un mundo como éste. Hemos retrocedido a lomos de la socialdemocracia hasta romper en las playas conceptuales de Luis Felipe. El desecho de tienta del viejo socialismo se ha encargado de probarnos que fuera del capitalismo no hay nada.

 

Negocios, en eso han convertido la política: en  negocios. Un doble ‘ex’ como Barrionuevo (ex–ministro y ex-recluso) aparece ahora, por si fuera poco, en las conversaciones grabadas por la policía a los presuntos afanadores de El Ejido haciendo también de conseguidor de amistosas contrataciones. Y encima suena una voz solitaria e ingenua clamando en el desierto para que no se dilapide lo que queda de socialdemocracia. La riqueza ha ganado la partida y la utopía ha adoptado un perfil bajo dispuesta a esperar indefinidamente. Hace poco el propio Slim planteaba en paralelo y sin disimulos  su campaña electoral a los partidos de su país. Como ‘Gog’ el de Papini. Llevaba de escudero a un ex–presidente de la Internacional…

Andalucía vigilada

Hay que oír a los “socios” del Gobierno en Cataluña despotricar por la “fortuna” que un ZP que ve en el alero el feudo regional ha prometido en su reciente visita Andalucía. No quieren que se despilfarre en subsidios  electoralistas (y llevan razón) pero tampoco que se socorra a los damnificados por el temporal que se ha llevado por delante a nuestra agricultura y a nuestra vida agraria. Son así de “solidarios” mientras aquí somos tan panolis que no habrán oído ustedes una palabra a un solo juntero mientras Cataluña se ha llevado el manso a cambio de mantener a ZP en el poder. Es el precio que paga la autonomía por su política de conchabeo en el disparate autonómico. Y el que me temo que haya de seguir pagando en silencio y con los pantalones bajados.

Allá Griñán

Griñán ha elegido al moguereño Mario Jiménez como mano derecha. Lo de menos, por lo visto, es el nivel de formación de los políticos, poca importancia tiene que se hayan visto meridianamente mezclados en escándalos como el “transfugazo” de Gibraleón o cuestionados por su talante agresivo y maniqueo. ¿Será que tampoco Griñán quiere sombras sobre su figura? A Huelva lo que le importará en este pleito es ver qué beneficio le reporta el ascenso de este personaje que ahora anda a dentellada limpia con los “petronilos”. No se haga nadie demasiadas ilusiones, en todo caso, porque esta tropa se olvida de la “matria” en cuanto pasa de la Palma para allá.

Transcripción literal

Me he acordado de don Emilio Castelar, agarrado a una verja del Congreso e improvisando la arenga ante la soliviantada muchedumbre: “¡Grande es Dios en el Sinaí, pero más grande es el que anduvo sobre las aguas!”. Luego he escuchado (varias veces, claro) a la ministra de Cultura expresarse, es un decir, sobre el candente tema del aborto, y no me resisto a recoger íntegra u fielmente para la posteridad su parlamento, aunque sólo sea para que se vea que la pobre Bibiana no está sola. Dijo la señora Sinde: “Yo realmente eh yo creo que eh eh bueno que eh eh que la ley del aborto es muy importante es muy importante y ayer fue un día importante creo que esta ley en contra de lo que se ha dicho que eh es mucho más garantista que va a impedir que eh eh yo creo que eh y bueno como verás es un asunto que que eh que sí me importa  que  eh eh hemos debatido mucho en el seno del Consejo y en el seno de eh las personas que estamos en el Gobierno y me parece una ley que eh pues eh y sobre la que hemos de reflexionar todos y encontrar soluciones ¿no?” . Sic, ni quito ni pongo, si acaso añado esa hache a la e viuda con que la ministra muletea torpemente la inopia y dejo a criterio del lector poner y quitar como mejor le cuadre los puntos suspensivos que, con toda evidencia, faltan en la arenguilla. ¡Dios, qué tropa! ¡Y se quejaban porque a la Palin la pilló un fotógrafo ayudándose de una chuleta escrita sobre la palma de su propia mano! O de la retórica, que suelen apellidar “decimonónica”, como si fuera mejor esta plaga de insolventes orales (y no sé si también mentales) que ofende al oído y deja fría a la opinión al comprobar en manos de quiénes estamos y quiénes son los que se llevan caliente el dinero de nuestros impuestos. ¡Ni Bibiana, insisto, esa reina del solecismo y el tópico, podría competir con la testa privilegiada que administra nuestra Cultura! Por una respuesta semejante dejarían para septiembre en la Selectividad a cualquier víctima de la ESO. Aquí las hacen ministras.

 

No hay duda de que habría que volver a la retórica e introducirla como ‘asignatura troncal’ junto a la disciplina feminista que el Gobierno propone a nuestras universidades, como habría que rehabilitar la sintaxis y ponerle coto al huerto sin vallar de una semántica que entre Ramoncín y la RAE traen hecha unos zorros. O más fácil: mandar a su casa a esos chapurras y devolverle a la representación pública su dignidad perdida. Eh, eh, esto, bueno, que no se me ocurre nada mejor esta mañana de domingo tras escuchar varias veces a esta insigne mentecata que, por si fuera poco, tiene garantizado un  retiro de oro.

Ración de realismo

No es de recibo la soflama del presidente Griñán proclamando en público, ante su jefe de Madrid, que Andalucía va a la cabeza, vamos que está a la vanguardia, de los sectores más “modernos” del desarrollo. Bueno, y entonces ¿qué hay del millón y medio de parados, o mejor, por qué tenemos esa legión de parias sin trabajo y vamos a la cola en todos los rankings socioeconómicos habidos y por haber? ¿Y cómo decir que “Andalucía no quiere subvenciones” justo cuando vivimos el cenit como sociedad subsidiada? Griñán está muy por encima de lo que tiene alrededor. Lo malo es que demasiados datos indican que ese entorno le está ganado la partida.

La ciudad de las entradas

Cuando se termine el flamante proyecto de urbanizar como gran avenida la “carretera de tráfico pesado”, la capital contará ya con un excepcional repertorio de entradas y salidas con el que no son muchas las grandes ciudades españolas que puedan competir. Este último empeño, redime, por otra parte, a la marisma del Odiel, abriendo para la ciudad enormes perspectivas de futuro urbanístico. Un plan que empezó con la alcadía de Marín Rite y que ha desarrollado a lo grande un Ayuntamiento “popular” al que sólo los fanáticos y los necios le pueden negar su mérito en esta Huelva a la que, sin perder su aire y perfil, cada día cuesta más reconocer en su modernidad.