Ración de realismo

No es de recibo la soflama del presidente Griñán proclamando en público, ante su jefe de Madrid, que Andalucía va a la cabeza, vamos que está a la vanguardia, de los sectores más “modernos” del desarrollo. Bueno, y entonces ¿qué hay del millón y medio de parados, o mejor, por qué tenemos esa legión de parias sin trabajo y vamos a la cola en todos los rankings socioeconómicos habidos y por haber? ¿Y cómo decir que “Andalucía no quiere subvenciones” justo cuando vivimos el cenit como sociedad subsidiada? Griñán está muy por encima de lo que tiene alrededor. Lo malo es que demasiados datos indican que ese entorno le está ganado la partida.

La ciudad de las entradas

Cuando se termine el flamante proyecto de urbanizar como gran avenida la “carretera de tráfico pesado”, la capital contará ya con un excepcional repertorio de entradas y salidas con el que no son muchas las grandes ciudades españolas que puedan competir. Este último empeño, redime, por otra parte, a la marisma del Odiel, abriendo para la ciudad enormes perspectivas de futuro urbanístico. Un plan que empezó con la alcadía de Marín Rite y que ha desarrollado a lo grande un Ayuntamiento “popular” al que sólo los fanáticos y los necios le pueden negar su mérito en esta Huelva a la que, sin perder su aire y perfil, cada día cuesta más reconocer en su modernidad.

El guante blanco

Me protesta un lector protestando por mi columna de ayer en la que él ve una defensa de Roldán por mi parte. Lo siento, la ironía tiene estos riesgos sobre todo cuando flaquea el estilo y uno se expresa a la pata la llana, pero releo lo que escribí y me urge aclararle al amigo de la protesta que no encuentro en ello justificación alguna del malversador aunque sí una embromada consideración de su situación. Vamos a ver, no hay duda de que Rodán es un ladrón de guante blanco que, tras engañar inconcebiblemente al Presidente con un curriculum falso, fue mantenido contra viento y marea al frente de esa sufrida Guardia Civil que ha vivido bajo mínimos toda la vida. Pero tampoco que resulta inconcebible que sus mentores y protectores –entretenidos unos y otros, a la sazón, con sus respectivos montajes al margen de la ley—no se percataran de sus enormes latrocinios. ¿Tan grave era la corrupción que ni se notaba que un director de la Guardia Civil se llevara miles de millones incluso de la caja de los huérfanos del Cuerpo? De acuerdo, Roldán es un ladrón, pero un  ladrón que ha cumplido quince años de pena mientras, como él anda diciendo, los que tenía alrededor “se fueron de rositas” (sic) tras repartirse el botín secreto. ¿Devolvieron lo afanado el entonces presidente sociata de Navarra o el secretario de Interior, apareció alguna vez la fortunita que desde el despacho del propio González se dijo que fue gastada ¡en blindar las puertas de altos cargos!, han devuelto algo los cientos de afanadores que manejan facturas falsas lo mismo para financiar elecciones que para pagarse un puticlub o una mariscada, en Sevilla, en Baena, en Valverde del Camino o en Estepona? No debería recobrar la libertad ningún convicto mientras no restituyera lo robado pero, ¿se han parado a pensar que el partido en el poder –más allá de la vergüenza ajena del Gürtel o de la piratería balear o de El Ejido, de las que es cómplice—iba a quedarse como un solar de aplicarse esa condición inmemorial? ¿Por qué Vera y su equipo, Gil, Urralburu, Corcuera el de las joyitas o esos alcaldes rapaces iban a librarse de lo que se le exige al “pringao” de Roldán? Roldán tiene, seguramente, una fortuna guardada y no tengo duda alguna de que el Gobierno que lo encarceló conserva como oro en paño el mapa del tesoro.

 

Para desmemoriados: recuerden que fue El Mundo quien “descubrió” en París a Roldán tras destapar el asunto que el asunto que el Gobierno negó con vehemencia. Roldán es un pícaro a lo grande. Lo que no se dice es que Monipodio anda suelto y nunca tuvo el menor problema.

Divino tesoro

Está visto que no hay autoridad alguna capaz de afrontar con decisión los problemas que plantea una juventud ciertamente sin expectativas y cargada de problemas. Vean la imagen del “macrobotellón” celebrado en Granada, escuchen a sus protagonistas gallear ante los solícitos micrófonos de la tele, recuerden las advertencias de los expertos sobre la tragedia a medio plazo que supone esta plaga de alcoholismo juvenil asociado, como es evidente, a otros consumos de drogas más dañinas si cabe. No hay autoridad  que se oponga a esos miles de jóvenes potencialmente votantes. Cada partido, a su turno, espera beneficiarse de sus votos. Las cirrosis, cuando lleguen, perjudicarán en exclusiva a estos alegres consentidos.

Tampoco “deuda histórica”

Huelva la preterida: el PSOE en el poder –en el Gobierno y en la Junta—le niegan el pan y la sal a una provincia que cree controlada electoralmente, como acaba de demostrar, una vez más, al excluirla del reparto inmobiliario de la llamada “deuda histórica”: no habrá nada para los onubenses. Este Poder desdeña y hasta ningunea lo mismo a quienes se apartan de su disciplina que a quienes cree tener seguros. Y Huelva ha sido hasta ahora un feudo del PSOE. Lo que no sabemos es si los rigores de la crisis cambiarán las cosas. Lo único cierto en democracia es que –aunque medie un sistema de premios y castigos– a nadie le ponen una pistola en el pecho para que vote.

Cosas de la vida

Parece que al banquero Madoff –el disparador de la crisis, pero ni mucho menos su causa única ni fundamental—le ha propinado una sumanta de aquí te espero otro preso que comparte prisiones con él y que se habría sentido perjudicado por el magno estafador. También acabamos de enterarnos de que, en Corea del Norte, el régulo que rige los destinos del país ha mandado fusilar a un ministro de su gabinete cuyo plan económico parece ser que falló. Justicia expeditiva, donde las dan las toman, argumentos para regocijo  de los espíritus vengativos, que contrastan en todo caso con el escándalo de la impunidad impuesto por el Sistema, sin ir más lejos en España. Otra nueva de actualidad es que el “pobre” Roldán ha salido de la cárcel sin un chavo de la inmensa fortuna que afanó en las mismas barbas del Poder, y que anda ahora malviviendo gracias a la propina que le arrima un amigo o cómplice,  una noticia que seguro que entusiasma también a mucho justiciero, pero que a mí, fíjense lo que son las cosas, no deja de parecerme injusta por excepcional en un país en el que no ha devuelto un duro ni uno solo de los varios miles de mangantes. Roldán ha “pagado” (es la jerga carcelaria, que le vamos a hacer) con quince años de cárcel su singular golfería pero –aparte de que su testaferro, agente de nuestro Gobierno, por cierto, se ha quedado con el manso—hay que recordar que quienes con él convivieron, aquellos/as que no se “enteraron” y hasta negaron sus fechorías, quienes organizaron luego la farsa de su cuasisecuestro en Laos a base de papeles más falsos que Judas, ahí siguen, tan panchos, incrustados en el Poder como si con ellos no hubiera ido nunca la cosa. En este país hay quien ha saldado un secuestro de Estado y una suculenta malversación con media verónica penitenciaria, sin devolver un duro y despedido en la puerta del efímero penal por la plana mayor de un partido de Gobierno con su ex-presidente a la cabeza. Y nadie en él devuelve una perra de la millonada que se ha robado a manos llenas con la ceguera voluntaria de los partidos, de izquierdas o de derechas. Roldán es de los pocos timados por su propio timo. Su purgatorio se ha convertido en un ejemplo forzoso que deja al Poder doblemente en evidencia.

 

No hay corrupción si los que mandan no quieren. Si la hay, es que media connivencia o, cuando menos, vista gorda. Y media, qué duda cabe, hoy como cuando Roldán mangaba a dos manos mientras sus jefes se repartían ansiosos los fondos reservados. Roldán ha resultado un “pringao” y eso, quieras que no, da alguna penilla si se piensa en tanto afanador impune. Con su pan se lo coma. Como los demás con su caviar.