Obama y el tío Paco

Es pronto seguramente para andar recogiendo las velas de la esperanza que se desplegaron a la llegada del presidente Obama, pero no quizá para comenzar a alarmarse de manera justificada ante algunos de sus regates sobre el propio terreno. Primero fue la decisión de no castigar a los culpables de torturas en las ergástulas americanas o en los aviones itinerantes utilizados como celdas de tortura –todo hay que decirlo, con la anuencia o, al menos, con la vista gorda de más de un país democrático, entre ellos el nuestro–, medida escandalosa que supone ni más ni menos que admitir como lícita la tortura que había sido autorizada expresamente, como ahora sabemos, por el propio Gobierno USA. Más tarde se ha confirmado la voluntad del Presidente de mantener indefinidamente la reclusión, evidentemente ilegal, de los detenidos en Guantánamo que no pueden ser juzgados por falta de pruebas, y ahora, en fin, acaba de saberse que Obama pasa sobre su compromiso de eliminar los tribunales militares decretados por Bush para mantenerlos con todas sus consecuencias. Ni siquiera se confía en que puedan hacerse públicos los documentos gráficos de aquellas barbaridades, considerados por el Poder peligrosos para la seguridad de los verdugos. El Tío Paco con la rebaja, como puede verse, la marcha atrás sin grandes disimulos, para demostrar una vez más que, en USA como en todas partes, una cosa es predicar en campaña y otra muy diferente dar trigo durante la legislatura. No sabemos dónde ni cuándo tendrá fin esta defección de Obama que, por el momento, curiosamente, no ha perjudicado su imagen en la medida que hubiera sido razonable. Los mitos están exentos de las exigencias que abruman a los peatones, incluso cuando se trata de las relativas a materias tan elementales. Y Obama, probablemente, lo sabe.

 

Sería curioso recordar las críticas aceradas que el candidato Obama lanzó sobre un Bush universalmente desacreditado, el brío y la dureza con que censuró su desprecio por los derechos humanos y el amparo de su Gobierno a prácticas tan deslegitimadoras y contrarias al espíritu democrático que él vendría a restaurar con mano de hierro. Pero quizá fuera también inútil sabiendo como sabemos que la defección política es algo universalmente asumido, esto es, algo por lo que ni dentro ni fuera de su país habrán de pedirle cuentas al trasgresor. Ha bastado bien poco tiempo para hacer bueno este triste postulado y cuartear de hecho la bien fraguada imagen de este nuevo profeta fracasado a las primeras de cambio, sin que por ello se restaure la triturada memoria de su antecesor con el que las circunstancias andan demostrando que, en el fondo, no tenía tantas ni tan hondas diferencias. El Tío Paco suele llegar puntual a la cita postelectoral para aplicar sus rebajas e imponer sus saldos. Y con Obama, lamentablemente, no ha hecho una excepción.

Altos cargos

Resulta de lo más ingenuo pensar que la Junta, o mejor, el PSOE de Andalucía, iba a prescindir de un número considerable de ‘altos cargos’ sólo en consideración al criterio de ahorro generalizado a propósito de la crisis. Esos ‘altos cargos’ son el instrumento con el cual el partido se mantiene unido, el pegamento restaurador con el que se subsanan diferencias y cismas dentro de la organización a base de incentivar a los rebeldes peligrosos. Y Griñán, que en el partido manda poco, no va a entrar a saco en ese negocio fundamental para mantener la hegemonía. Hay, por lo demás, otros abusos en la Administración autónoma que sería mucho más razonable atajar. Será cosa de ver si al menos en ellos se hace algo o se deja como está la situación.

Triste política

En Bollullos no ha encontrado el PSOE mejor respuesta a su grave traspiés (la imputación de varios ex-ediles y una diputada provincial) que pasar a la ataque denunciando presuntas vulneraciones urbanísticas del actual gobierno municipal, tales como respaldar o propiciar presuntamente una construcción particular sobre suelo rústico. Mala memoria, porque eso mismo, no presunto sino comprobado, es lo que se descubrió que en algún pueblo habría llevado a cabo la propia anterior responsable del Ayuntamiento del PSOE, sin que hasta la fecha se haya vuelto a saber nada del negocio.

Triste política ésta que no halla mejor argumento que igualar al rival en el fallo, lamentable estrategia tuerta la que no ve en casa propia lo que se denuncia en la del vecino.

La edad permisiva

El presidente de Castilla-La Mancha, que es del PSOE, se ha pronunciado sin ambages contra la reforma de la ley del aborto con que el Gobierno trata de distraernos de la crisis, escandalizado ante la idea de que una chica de 16 años pueda abortar sin permiso aunque no pueda tatuarse sin  él. Por su lado, una organización de gays y lesbianas ha criticado con dureza el apoyo institucional al ‘Día del Orgullo Gay’ con el argumento de que el homosexual no debe ser reconocido socialmente en la imagen de la ‘loca’ en tanga subida en una carroza. El mundo al revés. Es una barbaridad, qué duda cabe, “desregular” el aborto hasta el punto de banalizarlo como si se tratara de una intrascendente cirugía menor y no de una opción grave, en muchos casos con fuerte repercusión en la vida psíquica de la paciente, como lo es permitir la insensatez de que una adolescente disponga de la última palabra en materia tan grave. Pero recordemos que el PP dispuso de ocho años para reformar la ley anterior, que ya era un coladero efectivo, y no movió un dedo por modificar la situación, mientras la Iglesia guardaba un discreto y posiblemente pactado silencio. Ahora, en cualquier caso, se han pasado siete pueblos entronizando a la adolescente en cuestión y abriéndole de par en par las farmacias para que también disponga sin más de esa píldora que no es verdad que sea anticonceptiva, sino que es abortiva puesto que lo que impide es la implantación orgánica del óvulo ya fecundado. Pasaron los tiempos –los felices 70– en que ‘Iberia’ se ponía las botas con los ‘charters’ a Londres repletos de abortistas que iban derechas del aeropuerto de Gatwick a la Harley Strett de las clínicas especializadas. En esta era permisiva se aborta ya químicamente sin salir de la leonera o por cuenta de la Seguridad Social.

 

Es posible que esta estrategia de la flexibilización a ultranza del zapaterismo –cuyo icono beocio es la Bibiana sonriente—abra un hondo debate social que acabe confundiendo en la porfía a tirios y troyanos, asustados todos de que casi el 60 por ciento de los adolescentes de la ESO (entre 12 y 16 años) mantengan relaciones sexuales plenas, la mitad beba alcohol con asiduidad, más de dos de cada tres consuma drogas y dos tercios se vean implicados en situaciones de violencia también habitual. Sospecho, en todo caso, que no es el 68 el que va de paso sino el propio bibianismo, y que puede que estos abusos acaben abriendo una grieta crítica por la que se escape mucha mandanga sobrante hasta equilibrar el disparate. ¡Una adolescente abortando libremente! Se  comprende que cuatro millones de parados resulten difíciles de camuflar, pero da la sensación de que hay camuflajes demasiado provocativos. No se puede banalizar la vida más allá de un límite sin destruir su propia (bio)lógica. Cuando por fin se enteren será seguramente tarde. Para ellos y para todos.

Partidos por dos

No hay forma de que los dos grandes partidos acepten el juego normal y se olviden del cainismo feroz que los hace soñar con la destrucción del rival. La última prueba es la maniobra del PSOE en Benalmádena para desalojar de la Mancomunidad de la Costa al PP, el partido que gobierna tan importantes ciudades costeras. Un “pacto del Tinell” a la andaluza, otro “todos contra el PP” sin pararse siquiera a mirarle las credenciales a los socios de oportunidad. ¿Cómo va a haber grandes acuerdos sobre la crisis o el paro si en el día a día se intenta meter al otro en el lazareto? El partido les importa más que la ciudadanía, sin comparación posible. Habría que empezar a soñar en una política ‘amateur’ que pensara con la cabeza y no con el estómago.

La sombra del fraude

¿Exigirá ahora el PSOE la dimisión de esa diputada provincial que ha sido imputada nada menos que por prevaricación, malversación de caudales, fraude en la contratación  y falsedad documental junto a tres compañeros del anterior gobierno municipal de Bollullos? ¿O no aplicará en sus carnes lo que pide que se aplique a las ajenas? Haga lo que haga, y a reserva de lo que finalmente decida la Justicia, hay que decir que se echa cada vez más de menos un sentido de la responsabilidad que los políticos han decidido ejercer sólo a conveniencia. La gente no puede oír hablar continuamente de mangazos y prevaricaciones sin que el Sistema se resienta hasta deslegitimarse de hecho.