El mono crédulo

Pocas cosas tan divertidas como el presagio. El fracaso de la predicción de la “tormenta perfecta” que, felizmente quedó en nada, no debe hacernos descreer de la ciencia predictiva, en la medida en que lo es, pero sí caer en la cuenta de cuánto debe la credulidad humana al miedo. Todas las grandes civilizaciones picaron ese anzuelo, desde Babilonia a Roma pasando por Grecia, no menos que las culturas que se mantuvieron en la servidumbre del primitivismo. Los hombres han tratado siempre de adelantar el futuro lo mismo observando el vuelo de las aves que escudriñando las vísceras de los sacrificios, procedimientos no menos arbitrarios que los que fiaron ese conocimiento a la revelación divina, como explicó Dodds hace años en un bello y olvidado libro. La caída de unos dados le decía al cleromante tanto como la voz del dios a la Pitia, el aspecto de un hígado aún trémulo convencía tanto como el fragor del trueno o la señal del rayo. Los romanos distinguían el prodigio del presagio pero creían con idéntico fervor en los “omina” o avisos percibidos por el oído que en los “auspicia” que entraban por la vista. Cicerón refiere cómo Craso se buscó la ruina por no entender el pregón de un vendedor de higos y sabemos que los libros anticipadores se guardaban devotamente en el templo junto a los sibilinos. O sea que nada nuevo. El papa Paulo III, por lo que dice Ranke, no convocaba jamás un sínodo sin consultar antes con atención a sus astrólogos y todos sabemos que desde Hitler a Reagan pasando por los Perones, la credulidad del poder ha hecho rico a mucho brujo. ¿La tormenta perfecta? Yo no digo que el susto no le haya venido de perlas al Gobierno para distraer el hambre y el cabreo del personal, pero a este paso los meteorólogos van también derechos al paro.

 

Con el lío de las isóbaras y el seguimiento de los anticiclones vía satélite, no hemos avanzado tanto, en fin de cuentas, respecto a las menologías arcaicas –a las babilónicas, por ejemplo– que sostuvieron que el trueno a mediados de agosto convertía en criminales a las esclavas. Hace poco unos sabios revelaron en la revista ‘Procedings of National Academy of Science’ que la facultad de anticipación humana residía en la corteza lateral izquierda, el precuneus del mismo lado y el cerebelo posterior derecho, pero el caso es que de la anunciada tormenta perfecta nada hubo salvo esas rachas huracanadas que hemos visto despeinar a las corresponsales gallegas de la tele. El mono crédulo ha demostrado una vez más su mansedumbre aunque tal vez haya salido de esa minicrisis algo mosqueado. Yo no sé de dónde ha salido eso de que el hombre, esa malva, es un animal difícil de controlar.

El PP en los feudos

El PP se ha sacudido el complejo, me da la impresión de que en proporción directa al creciente canguelo del PSOE a la vista de las encuestas. Presentarse en Dos Hermanas y llenar hasta las trancas fue una proeza inimaginable antes de la crisis, pero hacerlo en un feudo blindado como Alcalá de los Gazules ha sido casi una provocación que no ha acabado mal ni mucho menos. ¿Va la crisis del PSOE más acelerada de lo que se viene pensando, tanto han cambiado las cosas como para convertir en verosímil el cambio que hasta ahora se daba por imposible? Sin duda. La crisis devora al más pintado, cierto, pero no será sólo por sus efectos por los que el “régimen” se venga abajo, si es que se viene.

Enchufes a medida

Lo mejor que podría hacer el Ayuntamiento de Aljaraque tras su traspiés y marcha atrás en la proyectada contratación municipal, es convocar un concurso limpio y abierto en igualdad de condiciones a todos y no sólo a sus paniaguados: algo impensable, hoy por hoy, y no sólo en Aljaraque. Tan cierto es que trenzar las tramas clientelares con dinero público no es sólo un pecado sociata, como que el montaje organizado en estos treinta años no encontraría parangón en la historia del caciquismo. Y el silencio de los sindicatos ante estos atropellos resulta definitivo. En Aljaraque, por ejemplo, deberían exigir al alcalde que se olvide de sus enchufes a medida y, sin embargo, lo probable es que no lo hagan, ni que decir tiene que ellos sabrán por qué.

¡A los leones!

Cinco cristianos han sido asesinados en Mosul estos días. Otra vuelta de tuerca a la política de exclusión de la comunidad cristiana iraquí que, por lo que se ve, incomoda tanto a iraquíes como a kurdos a efectos electorales. Hace un par de años ya se registró allí una persecución  que provocó un éxodo en esa comunidad que algunas organizaciones, ‘Human Righs’ entre ellas, calculan en no menos de 12.000 desplazados. Desde finales de 2007 resuena el aviso del Parlamento Europeo previniendo el recrudecimiento de estas situaciones que comprometen  el ejercicio de la libertad religiosa, una advertencia que la ONU certificó avisando sobre unas nuevas persecuciones que Régis Debray denunció, por su parte, con vehemencia. En Arabia Saudí, Argelia, Somalia o Sudán, en Malasia o Indonesia, se prohíbe radicalmente la libertad de culto que en Europa reclama el islamismo hasta el punto de exigir una ‘jihad’ contra Suiza por el debate sobre los minaretes. En India y Pakistán la persecución es especialmente sangrienta e igualmente ha provocado la dispersión masiva de una comunidad que cuenta ya con un número considerable de víctimas mortales. En Somalia han sido decapitados recientemente varios cristianos por el hecho de serlo, siguiendo el modelo de Sudán. En Turquía –la misma que llama a las puertas de Europa—se expropian los bienes cristianos y se convierte una iglesia en baño público con el mismo talante con el que hace siglos se desfiguró a conciencia la delicada decoración de San Salvador in Cora. En Argelia o en Filipinas, en Egipto o Nigeria, Diocleciano anda suelto, lo mismo que en la Corea integrista,  en la China ‘modernizada’ que trata de forzar una “iglesia nacional” a golpe de calabozo o en un Ceilán donde se bombardean impunemente los santuarios. Tiempos recios para los cristianos, sin duda. La “alianza de civilizaciones”, evidentemente, no cuenta con ellos.

 

Me pregunto cuál sería la respuesta política y mediática si estas persecuciones las provocaran los cristianos en lugar de sufrirlas, cómo resonaría el estruendo colosal que se habría producido dentro de este clima cultural que propicia la secularización en el ámbito cristiano occidental mientras apoya el proselitismo de otras confesiones que proponen la teocracia sin disimulo. ¿Qué ocurriría, repito, si grupos cristianos decapitaran o forzaran a huir de su tierra a minorías de otros credos? No es fácil de explicar este silencio cómplice que incluye hasta algunas organizaciones veteranas en la lucha por los derechos humanos. ¡Los cristianos, a los leones! Tras esa vieja chuscada se esconde bastante más que una ocurrencia.

Triste 28-F

Poco tiene que celebrar Andalucía en este aniversario, por más que se hagan esfuerzos publicitarios. La vaciedad de los mensajes se nota a la legua y cada día más. La gravedad de la situación resulta cada  segundo menos ocultable. Un millón y medio de parados, un relevo en el liderato de lo más endeble, unas perspectivas anubarradas sobre todo por la ausencia de un mínimo proyecto político y la ausencia de cualquier proyecto económico. ¿Qué celebramos al cabo de tres décadas de autonomía que a otras comunidades le han permitido saltar hacia adelante mientras para la nuestra han significado poco más que propaganda, rutina y  burocracia? Triste 28-F. Y con un canto en los dientes si el próximo no es más triste aún.

Se ofrece alcalde

Divertido eso que ha dicho el candidato comunista a la alcaldía de la capital, Pedro Jiménez, de que tiene la ilusión de “gobernar Huelva”. ¡Toma, y éste y aquel y el de más allá! El toque está en que antes tendría que aviárselas para superar al favorito desde hace cuatro legislaturas y contar, además, con la improbable venia de su más despectivo e histórico enemigo, el PSOE. ¿No tendrá bastante Jiménez con lo que tiene? ¿Y qué ofrece él para superar unos mandatos que han transformado Huelva a pesar de la oposición destructiva de la oposición municipal? Esa batalla no está seguramente a su alcance ya que no parece estarlo ni al de su primo mayor.