Política rastrera

No se  había oído uno mayor desacato ni expresión más impropia de un alto responsable político, que la escuchada al ex–presidente del Gobierno en el Congreso del PSOE-A llamando “ganao” a los jueces responsables de una Justicia que desde luego no ha sido él quien más ha respetado en esta democracia. ¿Qué se le podría llamar a los políticos, sin salir de su partido o saliendo, que andan metidos hasta las trancas en la corrupción cuando no se han visto mezclados hasta en actos de terrorismo de Estado?  Cuando Guerra dijo que Montesquieu había muerto expresaba lo que en su partido es una intensa aspiración: la sumisión de la Justicia a la Política. González, el de Guadalajara, lo ha refrendado ominosamente ante el pleno de su partido.

El juego sucio

Se comprenden los agobios que el PSOE pueda padecer en Punta Umbría mientras se resuelve y no el, desde luego, enojoso “caso” de su alcalde, favorecido por la Junta de Andalucía con subvenciones superiores a las asignadas al propio pueblo. Pero una cosa es resentirse y otra, inaceptable, incitar a los ciudadanos a la “rebelión cívica” contra el Partido Popular, sobre todo porque ese concepto, “rebelión cívica” resulta incluso incomprensible en democracia y más en un pueblo donde este rifirrafe ha roto ya en amenazas concretas contra la integridad de los rivales. La autoridad debería intervenir, en todo caso, para obligar al partido a rechazar semejante barbaridad.

El color de américa

Un estudio flamante del sociólogo americano Kennet Johnson, a quien debemos ya diversos hallazgos de primer orden, pone en guardia al país sobre el hecho decisivo de que este año de gracia de 2010 será el primero en la historia de aquel gran país multirracial en el que el número de nacimientos acecidos entre la mayoría blanca será inferior al registrado en el seno de las minorías llamadas ‘étnicas’. El decrecimiento de la natalidad entre una población blanca cuyas mujeres retrasan cada año más la edad de la reproducción (se calcula que casi dos tercios de las madres yanquis son lo que ahora se llama “primíparas añosas”) enfrentada a la enérgica respuesta reproductiva de de las minorías y, en especial, de la hispana, plantada ya en una media de tres hijos por madre, permiten a los demógrafos calcular que, para el año 2042 aproximadamente, los EEUU no serán ya el país multirracial cuyas tres cuartas partes son hoy de raza blanca, sino unan república nueva en la que los blancos serán la minoría y el bloque étnico, tomado en su conjunto, la mayoría sobrada del país. El mundo deberá prepararse para ese futuro inquietante en el que va a invertirse el peso poblacional de los países desarrollados abriendo un panorama hoy difícil de valorar pero en el, sin duda, la historia habrá de enderezar su curso para adaptarlo a mentalidades inevitablemente nuevas para las que no contamos con ninguna previsión razonable. Graves cambios sociales, convulsiones radicales en el ámbito de la cultura, reajustes en todos los ámbitos de la vida abrirán ese futuro a una experiencia que, ciertamente, no fue ni entrevista por los padres fundadores, como resultaban imprevisibles en una Europa a la que todavía la mirada del sabio Sauvy veía alarmada como una muchedumbre blanca que crecía maltusianamente por encima de sus propias posibilidades materiales. Una gran fosa va a abrirse en el psiquismo de un “primer mundo” que, además de progresivamente multirracial, va siendo también ya multirracista. El forcejeo propagandístico que esta temporada traen entre manos Le Pen y sus sayones no me parece una casualidad desprovista de motivo.

 

Va a cambiar de modo decisivo, no lo duden, el criterio preciso para enfrentar esta realidad nueva. ¿Quién dirá pasadomañana en Francia, como aún decía Michelet hablando de la patria, que el elemento fatal de la raza resulta secundario porque un país, en definitiva, es “hijo de su libertad”? En ese cambio de color de la gran América reside quizá la clave más decisiva de un futuro que pocos habían entrevisto y que plantea descarnadamente el decisivo dilema entre la nueva integración y un multirracismo todo menos tranquilizador.

 

 

 

Belmonte

Salir victorioso por un 99’8 por ciento de los votos en un congreso constituido en su inmensa mayoría por cargos que viven del partido no debería engañar –ni seguramente engañará—a Griñán, que debe comprender que estos desbordamientos sentimentales y orquestados tienen poco que ver con la realidad de la lucha política. Aparte de que de ese congreso no ha salido una sola solución para la crisis –Borbolla ha dicho que no existe ninguna, fuera de “buscar la cara a la gente”—sino más bien la confirmación de que el PSOE gobernante no sabe qué hacer con ella. La prueba de Griñán no era la de antier, sino la de las municipales. Entonces sabremos –si es que lo dejan llegar vivo a ellas—cuáles son sus posibilidades políticas reales.

 

Sueltos de mano

El traspiés del PSOE municipal , sorprendido por la diligencia del gobierno en convocar el Pleno solicitado para discutir, una vez más, sobre Aguas de Huelva, no es de recibo. ¿Por qué se exige un Pleno antes de saber que se va a decir en él, cómo sin argumentos se permite una oposición de pacotilla descalificar un proyecto municipal tan importante? Yo comprendo la dificultad de encontrar esos argumentos contra la privatización por parte de quienes se han acreditado tantas veces como privatizadores implacables, pero ni eso disculpa a ese grupo municipal de su insolvencia. Hay que trabajar antes que criticar. Puede que la hegemonía ‘pepera’ en la capital deba mucho a esta incapacidad demostrada de sus adversarios.

La vuelta del Epulón

Los dudosos pronósticos que nos llegan de la crisis tienen poco que ver con el progreso de la fortuna. Se arruinan los pueblos mientras el negocio prospera siguiendo una lógica que a mí me parece del todo coherente pero que plantea alguna dificultad al discurso económico, en la medida en que habría que suponer que el desplome del Sistema debería afectar más a los ricos que a los pobres ya que estos, por definición, tienen poco que perder. Veo el informe sobre las fortunas elaborado por la revista ‘Forbes’ para el año 2010, por ejemplo, y me asombro de que, mientras el quebranto de la economía mundial subsiste y aun se agrava, la nómina de multimillonarios se recupera a paso rápido, no sólo en los países llamados “emergentes”, que eso ya lo sabíamos, sino en estos viejos paraísos nuestros en los que la pobreza no cesa de extenderse sin que se le vea el fin a la catástrofe. Es verdad que, según esa biblia del dinero, el club de magnates no ha recuperado el nivel que tuvo en 2008, pero una fuerte recuperación ha permitido que cientos de ellos se repongan del traspiés y vuelvan a exhibir una riqueza cada día más desproporcionada y, en ese sentido, provocativa. ¿Ustedes saben por qué funciona ‘Forbes’ cuando lo propio y convencional de la riqueza es su discreta ocultación? Pues porque, como advirtiera hace mucho Henri Monnier, cuando se es rico resulta preciso mostrarlo, requisito sin el cual parece que la riqueza misma no tuviera sentido. Es curioso: en el mundo hay en este momento más de mil milmillonarios (en dólares) que en sus respectivos países se pasan la vida escondiéndole el cofre al Fisco mientras en la palestra social se disputan a codazos su puesto en el escalafón. Sabemos, por ejemplo, que Carlos Slim, el consuegro y actual patrón del ex–presidente González, el hombre más rico hoy día, ha desbancado a Bill Gates de su trono y hasta conocemos sus respectivos saldos. Me pregunto si los conocerán también sus respectivas instancias fiscales.

 

En esta fase postmoderna el capitalismo global ha inventado, de hecho, un modo nuevo de acumulación del capital al que, por lo visto, no afecta siquiera la crisis planetaria. Los millonetis indios se han encaramado a la cumbre financiera justo cuando su país atraviesa una dura crujía, mientras que los chinos multiplican el número de sus nuevos ricos a un ritmo desconcertante que afecta en especial a las mujeres empresarias. ¿Quién dijo que la riqueza ilumina la mediocridad? El trágico griego pensaba que la nobleza no es nada mientras que el dinero lo es todo. Hoy Epulón ha conseguido meter en nómina a los marxistas de antier por la mañana.