Cosas de la vida

Parece que al banquero Madoff –el disparador de la crisis, pero ni mucho menos su causa única ni fundamental—le ha propinado una sumanta de aquí te espero otro preso que comparte prisiones con él y que se habría sentido perjudicado por el magno estafador. También acabamos de enterarnos de que, en Corea del Norte, el régulo que rige los destinos del país ha mandado fusilar a un ministro de su gabinete cuyo plan económico parece ser que falló. Justicia expeditiva, donde las dan las toman, argumentos para regocijo  de los espíritus vengativos, que contrastan en todo caso con el escándalo de la impunidad impuesto por el Sistema, sin ir más lejos en España. Otra nueva de actualidad es que el “pobre” Roldán ha salido de la cárcel sin un chavo de la inmensa fortuna que afanó en las mismas barbas del Poder, y que anda ahora malviviendo gracias a la propina que le arrima un amigo o cómplice,  una noticia que seguro que entusiasma también a mucho justiciero, pero que a mí, fíjense lo que son las cosas, no deja de parecerme injusta por excepcional en un país en el que no ha devuelto un duro ni uno solo de los varios miles de mangantes. Roldán ha “pagado” (es la jerga carcelaria, que le vamos a hacer) con quince años de cárcel su singular golfería pero –aparte de que su testaferro, agente de nuestro Gobierno, por cierto, se ha quedado con el manso—hay que recordar que quienes con él convivieron, aquellos/as que no se “enteraron” y hasta negaron sus fechorías, quienes organizaron luego la farsa de su cuasisecuestro en Laos a base de papeles más falsos que Judas, ahí siguen, tan panchos, incrustados en el Poder como si con ellos no hubiera ido nunca la cosa. En este país hay quien ha saldado un secuestro de Estado y una suculenta malversación con media verónica penitenciaria, sin devolver un duro y despedido en la puerta del efímero penal por la plana mayor de un partido de Gobierno con su ex-presidente a la cabeza. Y nadie en él devuelve una perra de la millonada que se ha robado a manos llenas con la ceguera voluntaria de los partidos, de izquierdas o de derechas. Roldán es de los pocos timados por su propio timo. Su purgatorio se ha convertido en un ejemplo forzoso que deja al Poder doblemente en evidencia.

 

No hay corrupción si los que mandan no quieren. Si la hay, es que media connivencia o, cuando menos, vista gorda. Y media, qué duda cabe, hoy como cuando Roldán mangaba a dos manos mientras sus jefes se repartían ansiosos los fondos reservados. Roldán ha resultado un “pringao” y eso, quieras que no, da alguna penilla si se piensa en tanto afanador impune. Con su pan se lo coma. Como los demás con su caviar.

Ir por libre

No resulta fácil de comprender el corto espíritu “comunitario” con que, tanto en cuanto país como en cuanto autonomía, afrontamos nuestro compromiso europeísta. Lo demuestran las frecuentes llamada al orden, en incluso sanciones, que desde Bruselas nos caen encima, como ese plazo de dos meses que acaba da darle a España para que “ponga orden” en los vertidos del estuario de Huelva, las advertencias sobre la impropiedad de nuestros balances económicos o las frecuentes riñas por el modo arbitrario de repartir los dineros de la ayuda recibida. La autarquía les priva. Es como si no fueran conscientes de que pertenecer a Europa comporta aceptar su disciplina.

Ganando tiempo

Nadie que sepa de qué va el negocio puede tragarse la declaración hecha en Huelva por la ministra de Medio Ambiente en el sentido de que aún no se ha adoptado ninguna decisión sobre el proyecto de oleoducto Huelva-Badajoz. ¡Pero si ZP lo ha prometido en un mitin hace meses! Nos tratan como a bobos y, francamente, ni que ellos fueran genios. Esa obra acabará haciéndose porque es el pago del Gobierno y su partido al grupo que la propone, eso es todo. Venir con cuentos como el de la ministra Salgado no supone nada más que una estrategia para ganar tiempo para darnos, finalmente, los hechos consumados.

El ‘género’ bobo

La propuesta de la cómica ministra de Igualdad de introducir en los estudios universitarios el feminismo como “asignatura troncal”, ha despertado, como era natural, no sólo el debatillo hilarante sino la rechifla generalizada. Se entiende que esa ministra inaudita ha debido tener una experiencia universitaria de esas superficiales que hoy abundan en nuestros planes de estudio, y por ello que su idea de la universidad alcance semejantes cotas de inopia, pero menos admisible es ya que quien sea su responsable en el Gobierno de la nación le permita hacer un ridículo que, sin duda, implica al órgano en su conjunto. Es verdad que en el origen de nuestras Universidades –creación  todas ellas, como sus predecesores, los Estudios Generales, de la de cultura cristiana—el modelo docente estuvo sometido a la ideología pura y dura, pero no lo es menos que, siquiera desde el siglo XVIII, el Poder comprende la necesidad de reservar su ámbito para el conocimiento científico, al margen de esa cuota ‘ideológica’ que subyace y pasa de matute en cualquier proyecto socializador. En el XVIII, una universidad española invistió  a la primera doctora europea, María Isidra de Guzmán, y la historia es testigo de la dura lucha que durante las dos centurias siguientes ha debido librar la “universitas” para consolidar un modelo cultural al tiempo que se abría a amplios sectores sociales, incluido el femenino. Un intento ideológico como el que propone esta prenda no se daba desde la ocupación ideológica de la universidad por los fascismos a partir de los años 30, como lo prueba que las instituciones universitarias confesionales marchan hoy separadas cada cual por su senda. No tengo ni idea de cómo le habrá sentado al ministro Gabilondo esta regia bobada pero me da el pálpito de que, como la inmensa mayoría, habrá visto en ella una manifestación más del ‘género bobo’.

 

¡En manos de quién estamos, Dios de mi alma! ¡La enseñanza hecha unos zorros, la Universidad en crisis abierta y el Gobierno proponiendo incluir una ideología sectaria en los planes de estudio! Doy por descontado que mucha y mucho feminista se desmarcarán de una ocurrencia tan insolente como estúpida. Lo malo es que, rechazada o exitosa, la autora de la bobada forma parte hoy del Gobierno de España. El peor Gobierno de nuestra historia, quizá, mejorando al que, a causa de nuestras culpas, se nos puede venir encima de un momento a otro. Aparte de que a la mujer no la han liberado estas amazonas en  nómina, sino el progreso ineluctable de la sociedad. Éstas más bien ridiculizan esa revolución. Es lo que tiene de perverso vivir de lo que se predica.

Todos de acuerdo

Los dos grandes partidos andaluces se han dado la mano para sacar adelante una razonable ley de la llamada “muerte digna”. Hasta ha habido felicitaciones y plácemes parlamentarios allí donde suele haber dicterios y cortes de manga, lo que quiere decir que, miren por dónde, no es imposible unir fuerzas para afrontar problemas comunes. Lo que no tiene demasiado sentido es que el acuerdo haya llegado a propósito de la muerte mientras en los proyectos que versan sobre la vida, tantas veces agónica, de esta maltratada sociedad, las cañas se tornen por sistema en lanzas. ¿Por qué no un pacto vital frente a la crisis firmado con la misma pluma que éste que garantiza el derecho a morir? Eso es algo que no sólo tiene que contestar el PSOE sino también el PP.

Quedarse al margen

Resulta incomprensible, en especial tras la exitosa asamblea convocada por la Sociedad de Estudios Iberoaméricanos, el emperre del PSOE, o más bien de la presidenta de la Diputación, de romper esa clamorosa unidad ciudadana autoexcluyéndose del proyecto común enderezado a conseguir que la UNESCO declare  nuestros lugares colombinos “Patrimonio de la Humanidad”. Eso es puro partidismo, injustificable falta de sentido de lo común, y por eso mismo la Universidad debería renunciar a su autoexclusión situándose al lado de la inmensa mayoría. Que lo haga o no la Diputación, importa menos, en última instancia.