Transcripción literal

Me he acordado de don Emilio Castelar, agarrado a una verja del Congreso e improvisando la arenga ante la soliviantada muchedumbre: “¡Grande es Dios en el Sinaí, pero más grande es el que anduvo sobre las aguas!”. Luego he escuchado (varias veces, claro) a la ministra de Cultura expresarse, es un decir, sobre el candente tema del aborto, y no me resisto a recoger íntegra u fielmente para la posteridad su parlamento, aunque sólo sea para que se vea que la pobre Bibiana no está sola. Dijo la señora Sinde: “Yo realmente eh yo creo que eh eh bueno que eh eh que la ley del aborto es muy importante es muy importante y ayer fue un día importante creo que esta ley en contra de lo que se ha dicho que eh es mucho más garantista que va a impedir que eh eh yo creo que eh y bueno como verás es un asunto que que eh que sí me importa  que  eh eh hemos debatido mucho en el seno del Consejo y en el seno de eh las personas que estamos en el Gobierno y me parece una ley que eh pues eh y sobre la que hemos de reflexionar todos y encontrar soluciones ¿no?” . Sic, ni quito ni pongo, si acaso añado esa hache a la e viuda con que la ministra muletea torpemente la inopia y dejo a criterio del lector poner y quitar como mejor le cuadre los puntos suspensivos que, con toda evidencia, faltan en la arenguilla. ¡Dios, qué tropa! ¡Y se quejaban porque a la Palin la pilló un fotógrafo ayudándose de una chuleta escrita sobre la palma de su propia mano! O de la retórica, que suelen apellidar “decimonónica”, como si fuera mejor esta plaga de insolventes orales (y no sé si también mentales) que ofende al oído y deja fría a la opinión al comprobar en manos de quiénes estamos y quiénes son los que se llevan caliente el dinero de nuestros impuestos. ¡Ni Bibiana, insisto, esa reina del solecismo y el tópico, podría competir con la testa privilegiada que administra nuestra Cultura! Por una respuesta semejante dejarían para septiembre en la Selectividad a cualquier víctima de la ESO. Aquí las hacen ministras.

 

No hay duda de que habría que volver a la retórica e introducirla como ‘asignatura troncal’ junto a la disciplina feminista que el Gobierno propone a nuestras universidades, como habría que rehabilitar la sintaxis y ponerle coto al huerto sin vallar de una semántica que entre Ramoncín y la RAE traen hecha unos zorros. O más fácil: mandar a su casa a esos chapurras y devolverle a la representación pública su dignidad perdida. Eh, eh, esto, bueno, que no se me ocurre nada mejor esta mañana de domingo tras escuchar varias veces a esta insigne mentecata que, por si fuera poco, tiene garantizado un  retiro de oro.

Ración de realismo

No es de recibo la soflama del presidente Griñán proclamando en público, ante su jefe de Madrid, que Andalucía va a la cabeza, vamos que está a la vanguardia, de los sectores más “modernos” del desarrollo. Bueno, y entonces ¿qué hay del millón y medio de parados, o mejor, por qué tenemos esa legión de parias sin trabajo y vamos a la cola en todos los rankings socioeconómicos habidos y por haber? ¿Y cómo decir que “Andalucía no quiere subvenciones” justo cuando vivimos el cenit como sociedad subsidiada? Griñán está muy por encima de lo que tiene alrededor. Lo malo es que demasiados datos indican que ese entorno le está ganado la partida.

La ciudad de las entradas

Cuando se termine el flamante proyecto de urbanizar como gran avenida la “carretera de tráfico pesado”, la capital contará ya con un excepcional repertorio de entradas y salidas con el que no son muchas las grandes ciudades españolas que puedan competir. Este último empeño, redime, por otra parte, a la marisma del Odiel, abriendo para la ciudad enormes perspectivas de futuro urbanístico. Un plan que empezó con la alcadía de Marín Rite y que ha desarrollado a lo grande un Ayuntamiento “popular” al que sólo los fanáticos y los necios le pueden negar su mérito en esta Huelva a la que, sin perder su aire y perfil, cada día cuesta más reconocer en su modernidad.

El guante blanco

Me protesta un lector protestando por mi columna de ayer en la que él ve una defensa de Roldán por mi parte. Lo siento, la ironía tiene estos riesgos sobre todo cuando flaquea el estilo y uno se expresa a la pata la llana, pero releo lo que escribí y me urge aclararle al amigo de la protesta que no encuentro en ello justificación alguna del malversador aunque sí una embromada consideración de su situación. Vamos a ver, no hay duda de que Rodán es un ladrón de guante blanco que, tras engañar inconcebiblemente al Presidente con un curriculum falso, fue mantenido contra viento y marea al frente de esa sufrida Guardia Civil que ha vivido bajo mínimos toda la vida. Pero tampoco que resulta inconcebible que sus mentores y protectores –entretenidos unos y otros, a la sazón, con sus respectivos montajes al margen de la ley—no se percataran de sus enormes latrocinios. ¿Tan grave era la corrupción que ni se notaba que un director de la Guardia Civil se llevara miles de millones incluso de la caja de los huérfanos del Cuerpo? De acuerdo, Roldán es un ladrón, pero un  ladrón que ha cumplido quince años de pena mientras, como él anda diciendo, los que tenía alrededor “se fueron de rositas” (sic) tras repartirse el botín secreto. ¿Devolvieron lo afanado el entonces presidente sociata de Navarra o el secretario de Interior, apareció alguna vez la fortunita que desde el despacho del propio González se dijo que fue gastada ¡en blindar las puertas de altos cargos!, han devuelto algo los cientos de afanadores que manejan facturas falsas lo mismo para financiar elecciones que para pagarse un puticlub o una mariscada, en Sevilla, en Baena, en Valverde del Camino o en Estepona? No debería recobrar la libertad ningún convicto mientras no restituyera lo robado pero, ¿se han parado a pensar que el partido en el poder –más allá de la vergüenza ajena del Gürtel o de la piratería balear o de El Ejido, de las que es cómplice—iba a quedarse como un solar de aplicarse esa condición inmemorial? ¿Por qué Vera y su equipo, Gil, Urralburu, Corcuera el de las joyitas o esos alcaldes rapaces iban a librarse de lo que se le exige al “pringao” de Roldán? Roldán tiene, seguramente, una fortuna guardada y no tengo duda alguna de que el Gobierno que lo encarceló conserva como oro en paño el mapa del tesoro.

 

Para desmemoriados: recuerden que fue El Mundo quien “descubrió” en París a Roldán tras destapar el asunto que el asunto que el Gobierno negó con vehemencia. Roldán es un pícaro a lo grande. Lo que no se dice es que Monipodio anda suelto y nunca tuvo el menor problema.

Divino tesoro

Está visto que no hay autoridad alguna capaz de afrontar con decisión los problemas que plantea una juventud ciertamente sin expectativas y cargada de problemas. Vean la imagen del “macrobotellón” celebrado en Granada, escuchen a sus protagonistas gallear ante los solícitos micrófonos de la tele, recuerden las advertencias de los expertos sobre la tragedia a medio plazo que supone esta plaga de alcoholismo juvenil asociado, como es evidente, a otros consumos de drogas más dañinas si cabe. No hay autoridad  que se oponga a esos miles de jóvenes potencialmente votantes. Cada partido, a su turno, espera beneficiarse de sus votos. Las cirrosis, cuando lleguen, perjudicarán en exclusiva a estos alegres consentidos.

Tampoco “deuda histórica”

Huelva la preterida: el PSOE en el poder –en el Gobierno y en la Junta—le niegan el pan y la sal a una provincia que cree controlada electoralmente, como acaba de demostrar, una vez más, al excluirla del reparto inmobiliario de la llamada “deuda histórica”: no habrá nada para los onubenses. Este Poder desdeña y hasta ningunea lo mismo a quienes se apartan de su disciplina que a quienes cree tener seguros. Y Huelva ha sido hasta ahora un feudo del PSOE. Lo que no sabemos es si los rigores de la crisis cambiarán las cosas. Lo único cierto en democracia es que –aunque medie un sistema de premios y castigos– a nadie le ponen una pistola en el pecho para que vote.