Más problemas en Bollulos

Al ex–alcalde el PSOE, Carlos Sánchez, se le amontonan en Bollullos los problemas judiciales mientras su partido mira para otro lado como si con él no fuera la cosa. En efecto, el propio Gobierno municipal ha interpuesto ahora una nueva demanda contra Sánchez por presuntas irregularidades cometidas en la construcción del Recinto Ferial, demanda ya admitida por la jueza y que viene a sumarse a la anterior en que ya está imputado por un posible delito de prevaricación. Mala se le pone la cosa al ex-alcalde, pero peor debería considerar el propio PSOE que se le pone a él en un momento como éste en que el debate sobre la corrupción alcanza su cénit en el país.

Ciencia y mito

El entusiasmo de los científicos se compagina bien con el que gastan los políticos. Pudimos verlo antier martes cuando el ministro de Industria comparaba el estreno de la TDT con la llegada de la TV a España, símil a todas luces insensato, como lo era el de esa joven física cántabra que coordina el funcionamiento del detector de partículas (LHC) y que, explicablemente fascinada por la hazaña de recrear el ‘Big Bang’ al conseguir el choque de dos haces de protones lanzados a velocidades inimaginables  (esos fabulosos 3’5 teraelectrovoltios, próximos ya al ritmo de la luz), se embaló y se embaló hasta desmelenarse proclamando que, de hallarse al fin el bosón de Higgs o “partícula de Dios”, descubriríamos “cuál es el origen de la materia, por qué estamos en el universo, cual es la razón de que los objetos tengan masa y por qué el Universo se comporta como se comporta”. A mí me ha recordado nuestra científica, en su entusiasta ingenuidad, a aquel Bourdeau que, en el último cuarto del XIX, propuso escribir la Historia por medio de cifras y fórmulas, dejando las palabras para la literatura, y a tantos otros deterministas que probablemente nunca leyeron por derecho el axioma de Galileo de que la matemática es la gramática de la realidad. Es posible que estemos en el umbral de una nueva era, no lo dudo, como es seguro que esta proeza científica de nuestros físicos podría acabar explicándonos a fondo los mecanismos primordiales en que toma cuerpo el mito del ‘Génesis’. Lo que dudo es que descubrir esa huidiza partícula postulada por Higgs nos vaya a explicar de paso qué hacemos perdidos entre galaxias y mucho menos las misteriosas razones por las que el Universo es cómo es. Íbamos bien encaminados en lo antiguo, cuando filosofía y ciencia avanza cogiendo el paso, flanqueadas ambas por el mito del que me da el pálpito que nunca acabarán de librarse.

 

Conceptos como causa, ley, determinación o posibilidad, van y vienen por el saber moderno en un incierto vaivén, del que ya se ocupó mi maestro Maravall y sobre cuyo impacto en la geografía debemos una preciosa y olvidada reflexión a don Manuel de Terán. Por lo demás, más allá de mi respetuosa atención hacia la ciencia positiva, no creo que ninguno de sus descubrimientos consiga liquidar nunca la materia mítica inseparable de nuestro conocimiento de las cosas. Salvatore Quasimodo, el poeta comunista, celebró el lanzamiento del ‘Sputnik’ con un poema –“…mise nel cielo altre luinimari/ uguali a quelli que giravano dalla creazione del mondo”– en el que equipara la hazaña humana a la creación divina. Yo he visto ese aparato en Moscú y, palabra, no era para tanto.

Tremendo aviso

Aplastante conclusión de las Cajas de Ahorro: sin la ayuda estructural europea, Andalucía, entre 2000 y 2006, habría crecido un 5 por ciento menos al año y aumentado su tasa de paro en 7 puntos. ¿Se puede imaginar sin sobresalto lo que significa eso, puede justificarse –tras 30 años de “régimen”– un sistema económico en semejante estado de postración, qué será de la comunidad cuando el año que viene nos cierren ese grifo benéfico? Se ha ocultado la auténtica debilidad de la región mientras se ganaba tiempo para perpetuarse en el poder. A un año vista del drama anunciado lo suyo sería dar un volantazo y encarar la realidad.

Tomadura de pelo

Aunque estuvo claro desde un principio –incluidos mítines partidistas en la factoría–, el tiempo se ha encargado de confirmar que la Junta le ha tomado el pelo a los trabajadores de los Astilleros onubenses, seguramente a favor del mantenimiento de los sevillanos. Ya ni les dan explicaciones, dejándoles sólo la posibilidad de la protesta, que está más que justificada por tanta dilación y tanto camelo, pero en eso la verdad es que son los sindicatos los que deberían tomar la iniciativa. Esos trabajadores nunca han estado respaldados, ésa es la realidad, por unos políticos profesionales que se han limitado a mantenerlos a raya.

Ocaso de los premios

Circula en Internet una historia emocionante y paradójica que un amigo solícito me remite acompañada de su enérgica y justificada protesta. Se trata de la historia de una anciana polaca, Irena Sendler, que acaba de fallecer casi centenaria, tras ser apeada de la candidatura del Nobel de la Paz para la que había sido propuesta, primero en beneficio de Al Gore, ese gran malabarista u embaucador, y luego por el propio Obama que, quizá sin comerlo ni beberlo él mismo, se vio sorprendido con el galardón nada más apearse de la carroza y a pesar de llevar un par de guerras entre manos. La odisea de Irena tuvo lugar en la terrible Varsovia ocupada por los nazis, donde, aprovechando su empleo de varillera en el alcantarillado de la ciudad, logró sacar del gueto en su carro de herramientas nada menos que a 2.500 niños judíos cuyas familias perecieron, casi en su totalidad, gaseadas en las cámaras de los campos de exterminio, pero cuyas identidades ella guardó en un escondrijo de su jardín hasta que pasó el ciclón de la guerra. Pues bien a Irena, propuesta con insistencia para el Nobel, la han postergados sus responsables más atentos, como era de esperar, al brillo mediático de sus decisiones que a la justicia que merecerían, y ahora ha muerto a los 93 años, siempre mortificada por las secuelas de las torturas recibidas de aquellos verdugos cuando al fin la descubrieron, entre las que se incluía la fractura de sus brazos y piernas entre otras varias lesiones. Son le faltaron a esa mujer excepcional galardones y reconocimientos pero hubo de irse de este mundo sin el laurel de ese Nobel de la Paz que ha terminado por convertirse, en su radical desprestigio, en una antítesis virtual de lo que parece prometer. Figurar junto a Kissinger o Arafat, Walesa o Rigoberta Menchú tampoco debía ser algo que, a estas alturas, le quitara el sueño a esa luchadora heroica.

 

Hay premios y distinciones irreparablemente dañados en su prestigio a los que no les resultará fácil ya nunca recuperar su aureola. El temible Léautaud, tan extremado en su autoexigencia, llegó a decir alguna vez que recibir un premio constituye una deshonra para un creador, pero no es preciso subirse tan alto en la parra para comprender que una distinción universal como pretende ser la de ese Nobel resulta incompatible con la inclusión en su nómina de malhechores probados o reconocidos cantamañanas como las conveniencias políticas han acabado por imponerle. Se fue sin Nobel Irena Sendler, “madre del Gueto”, “Justa entre las naciones”, pobre y olvidada en su asilo de Varsovia. Gore y cía. se encargan ya de pasear el galardón que les sube exponencialmente el ‘caché’ de sus apariciones.

Juez y parte

Resulta algo capciosa la reclamación judicial del PP que exige a Griñán una sanción para Chaves: tendríamos que ver qué hacía el reclamante del PP si le exigieran a él que sancionara a Arenas por una acción similar. Ahora bien, que la Junta haya sido juez y parte en ese pleito –¿puede un informe de un funcionario jerárquicamente supeditado jerárquicamente al presunto incumplidor exonerar a éste, como ha hecho, de toda responsabilidad?—no tiene ni mucho ni poco sentido. El “caso Matsa” está claro como el agua como lo estuvo en su día el “caso Montaner” y sospecho que como aquel, quedará en agua de borrajas. Chaves ya está amortizado, después de todo. Y Griñán, desde luego, no está para bromas.