Estado terminal

Se ha quedado corta IU con eso de que la economía andaluza está en la UVI, al menos a la vista del peñascazo que ha supuesto el dato de la EPA del primer trimestre: en los primeros tres meses se han ido al garete tantos puestos de trabajo como Griñán preveía que podrían perderse en todo el año. No es posible seguir confiando en esta Junta catatónica ni en este Gobierno al que no le interesamos más que como silo de votos para su partido, porque si es verdad que la crisis a todos afecta, también lo es que lo que está pasando en Andalucía no pasa en ninguna otra comunidad española. ¡Y el PSOE embarcado en 4.000 actos de publicidad para que aprendamos a llamar ‘Pepe’ al Presidente! Nunca una emergencia tan grave obtuvo una respuesta tan estúpida.

Perder el tren

Si en Granada anda diciendo el PSOE que el alcalde no puede digerir la realidad de que el AVE está a punto de irrumpir pitando en la estación de Moneo, en Huelva habría que decirle al partido que aquí lo único que está claro es que el AVE nos queda todavía demasiado lejos. Con siete años de retraso, como retrucan con razón desde el Ayuntamiento, y a pesar de las promesas hechas para apoyar a la candidata Parralo, ahora, qué duda cabe, reservadas para repetir la promesa con la probable candidata Castillo, la consejera más breve de la historia autonómica. Huelva sigue quedando lejos y las elecciones demasiado cerca.

‘Beata aetas’

Ahora resulta que esos abuelos que tan poco cuentan para el pragmatismo de nuestro sistema productivo, están que se salen de contentos y felices, o al menos eso dice muy sonriente la ministra de Salud, quien al presentar un trabajo sobre el tema, ha asegurado que la mitad de esa legión maltratada “está satisfecha” con su vida. Todo es riente para estos paladines del optimismo agatológico, incluso esa realidad oprobiosa en que se encuentran nuestros mayores, y ello es así, probablemente, porque éstos, como ya advertía Goethe, han perdido esa prerrogativa esencial del hombre que es el derecho a ser juzgado por sus iguales. Los estudios sobre la vejez que conozco (el tradicional de la universidad de Texas, el del National Opinion Research Center, los publicados por la universidad de Chicago en la American Sociological Review, entre otros) descubrieron hace tiempo esa curiosa “felicidad senil” que los mayores dicen disfrutar confundiendo bienestar con resignación, a favor de la inevitable tendencia de la edad avanzada hacia esa pasividad sentimental que genera la ilusión de serenidad, calma y hasta satisfacción. La ministra se ha mostrado muy contenta ante semejante exultancia, pero eso es porque no ha comprendido aquel apunte tremendo de Diderot que decía que si es verdad que no hay nada más corriente que un viejo que comienza a vivir, la triste realidad es que lo más común es que el pobre viejo muera antes de haber vivido. ¡‘Beata aetas’, la edad feliz! Parece claro que el voluntarismo político confunde gustoso la alegre conformidad declarada por esos encuestados con el reverso de la renuncia. En su ‘Lucien Lewen’ dejó dicho Stendhal que un anciano no es más que un joven que ha agotado su ilusión y que ya no se palpa las pasiones. Alguien le pregunto una vez al viejo Azorín que en qué consistía la vejez y Azorín le respondió que en no tener interés por nada. Me parece a mí que la ministra no ha hilado esta vez lo bastante fino.

 

Ahora bien, decir como ha dicho esa señora que este estado feliz de los ancianos se debe a la mejora de las pensiones y otras medidas sociales adoptadas por el Gobierno es algo que roza ya la ignominia. Lo que una vez más deja clara la capacidad mistificadora de la ciencia social cuando actúa mansueta siguiendo la voz de su amo en connivencia con el impúdico descaro de la política a la hora de invertir las evidencias. Aparte, por lo demás, de la incapacidad de este modelo social para integrar a la población pasiva, tan injustamente contemplada como una simple rémora. La vejez es políticamente inofensiva. Con unas cuantas morisquetas en tiempo de elecciones va aviada de sobra.

Parlamento roto

Otra vez se ausentó el PP de la Cámara autonómica y no sin razón. Contra toda expectativa, el liderato de Griñán no está contribuyendo en nada a pacificar la política y buscar acercamientos, sino todo lo contrario. Repugna ya ese guión agresivo que convierte el debate parlamentario en pura trifulca, entre otras cosas porque con portavoces bronquistas como Mario Jiménez malamente se podría hacer otra cosa más constructiva. Andalucía se hunde a ojos vista y al gobiernillo regional y su mayoría no se le ocurre nada mejor que ahondar diferencias y fomentar divisiones. Empieza a imponerse la convicción de que acaso no sepan hacer otra cosa.

El pie cambiado

Verán, no se trata de defender al Alcalde ni de atacar a su por ahora inverosímil rival, pero convengan conmigo en que como la candidata ‘in pectore’, es decir, la calañesa-almonteña Cinta Castillo, no encuentre mejor argumento contra quien ha ganado cuatro veces consecutivas la vara de mando, que eso de la “desidia”, va dada. ¡Pero si Pedro Rodríguez es un hiperactivo que, además, se ponga como se ponga la frustrada consejera, ha transformado la capital como nadie lo había hecho hasta ahora! Se comprende que la pobre ande desmotivada ante el embolado que le han metido en su partido y se mire temerosa en el espejo de sus antecesores en el fracaso. Pero tendrá que hilar más fino si quiere, por lo menos, que la escuchen. Con tonterías como la citada no llegaría ni a la campaña.

Gente seria

Mientras en España se sugería desde el entorno del Gobierno que la descalificación de nuestra deuda por la decisión técnica de Estándar & Poor’s no merecía crédito ya que este mismo instituto fue el que se estrelló en su predicción cuando el crak de Lehman Brothers, en Portugal, sin darle tiempo al tiempo, los jefes de los dos grandes partidos se han  reunido de urgencia para alcanzar un pacto que llegue a los mercados como un mensaje de serenidad. Los portugueses son gente seria –seria y digna, como bien sabemos los españoles fronterizos—y han creído imprescindible anteponer el interés de la nación al de los partidos, en un gesto que, con toda seguridad, contribuirá no poco a ahuyentar lo que ya se conoce en Europa como el fantasma griego. Gente seria. Un diplomático de postguerra acaba de referirnos las duquitas negras que tuvo que pasar  cuando pretendió pagar a los EEUU el primer plazo de amortización del empréstito recibido por su país del Plan Marshall y hasta hubo que pedir autorización al Congreso americano para recibir aquella insólita restitución, única conocida, tras la cual el gran responsable del sistema financiero portugués le aclaró la razón de su peregrino empeño: “Es que un país pequeño sólo tiene una manera de hacerse respetar y esa manera consiste en no deberle nada a nadie”. Es verdad que por entonces aún no habían hecho furor la teoría especulativa de que las grandes fortunas se cimentan sobre grandes deudas, pero aún así hay que reconocerle a aquella dictadura portuguesa un sentido del honor que tenía mucho que ver, seguramente, con la visión derecha de la economía y sus compromisos. Hay anacronismos que conservan, por debajo de su desfase temporal, un grave sentido práctico.

 

En medio de este desconcierto generalizado nada llama tanto la atención como la incapacidad de los políticos para entender la cosa pública como un objetivo superior a sus intereses. España puede romperse como se está rompiendo, las instituciones degradarse como se están degradando, la ruina hacerse presente cada día con mayor gravedad, sin que la mezquindad partidista ceda en su empeño de mantenerse terne ante el adversario caiga quien caiga. Toda esa tropa se troncharía ante el gesto honorable de un país que devuelve sacrificada y honorablemente lo que debe sin necesidad de que se lo reclamen siquiera, porque la política –que nunca fue una profesión moral, por supuesto—se ha convertido ya, quién sabe si irreversiblemente, en un oficio trilero. La democracia moderna yace enferma inmersa en un Sistema podrido. Se puede eludir esta evidencia pero de ninguna manera evitar sus efectos devastadores.