En campaña

Papel mojado, las encuestas sobre intención de voto en la capital. Demasiado lejanas, demasiado obvias. ¿Cómo no va a afectar la crisis al PSOE local si lo hace en toda España, quién puede creer en una intención de voto que ni siquiera conoce al candidato rival del actual alcalde o que no tenga en cuenta para nada los logros decisivos del Ayuntamiento en esta legislatura? Y encima con una previsión récord de abstención, a mi juicio en modo alguno argumentable sin conocer la fecha ni las circunstancias. Hay prisas por entrar en campaña y la industria de la prospectiva se aprovecha de la credulidad general. Pero los nervios visibles en el PSOE desdicen –eso lo ve cualquiera— el optimismo de los augures.

‘Fantomas’ en la Bolsa

Nadie se pone de acuerdo sobre la causa que pudo determinar el increíble y lamentable batacazo ocurrido el viernes pasado en la Bolsa de Wall Street. El propio presidente Obama ha puesto a currelar a medio centenar de expertos que tratan de averiguar contra reloj qué pudo suceder para que, en milésimas de segundo, una cascada de órdenes de venta provocara el desplome planetario. Se habla de la posibilidad de que un bróker hubiera errado un teclazo confundiendo la eme de millón con la be de billón –a cierto ex-presidente de Diputación andaluza, aquel que dijo lo de “billón con uve”, no le hubiera ocurrido, ya ven—desencadenando la previsible seísmo. Pero la realidad es que nadie ha podido establecer hasta el momento que coños ocurrió el viernes, aunque la hipótesis más recurrida esté siendo la del algoritmo culpable que habría desencadenado el pánico al empujar al yen frente al euro y a éste contra el dólar. Ni idea, por supuesto, por más que los responsables se agarren ahora a la falibilidad del sistema informático y, en consecuencia, a algo que viene avisándose desde hace mucho y desde variados ámbitos, a saber, al riesgo que, en definitiva, supone siempre la ausencia del control humano y su sustitución por la acción ciega de la máquina. Claro que mucho se ha hablado también de la neutralidad cibernética frente al albedrío humano que ya causó catástrofes como la provocada por el “trader” que desde Nueva York arruinó a un banco en Hong Kong. Es posible que sea el concepto mismo de Bolsa lo que resulta expuesto. En tiempos de Narváez alguien se hizo de oro difundiendo en los pasillos de las Cortes el rumor de un golpe de Estado imaginario, aunque todavía haya pringaos convencidos de que los “especuladores” que estos días nos están hundiendo como país son un invento reciente. Tan peligrosa es la máquina como el hombre. El rumor no tiene por qué ser menos fulminante que un teclazo mal dado.

 

El espectáculo ha sido, eso sí, de gala, hasta el punto de que ha dejado en evidencia a todo un montaje que funciona precisamente en base a su supuesta solvencia y fiabilidad. Esos gestos de asombro, esas miradas hipnóticas colgadas del pantallón, el síncope colectivo del gran mundo, bien merecen un aplauso del “gallinero” por más que los cascotes hayan de acabar descalabrando a los propios aplaudidores. Como merecen una reflexión por parte de la masa ingenua que cree a pies juntilla en la invulnerabilidad de esa lonja mundial que se ha venido debajo de improviso sin que sospechemos siquiera por qué. Otro gigante con pies de barro. La verdad es que la arrogancia capitalista se tiene ganados a pulso tanto sus fracasos como su impunidad.

La marcha atrás

Ver a la Junta de Andalucía inaugurando en encuentro internacional y antisistema sobre la “reforma agraria” es realmente algo psicodélico. Vaya que la ley del ramo esté todavía insepulta mientras la Junta se dispone a vender su patrimonio agrario al mejor postor, pero que, a estas alturas, la Administración  autonómica cultive esa esquizofrenia alineándose en Marinaleda como un antisistema más, resulta, sin más, una exhibición de funambulismo político. Claro que todos sabemos que a la Junta le da lo mismo  tres que trescientas, sobre todo en materia de Agricultura, pero ni por ésas se entiende ese guiño demagógico que supone apostar por el reverso de Europa.

Los puentes, ¿Qué puentes?

La Junta pretende ahora plantear como tema a debatir el proyecto de puentes a Punta Umbría –la Conexión Sur Metropolitana—que prometió a bombo y platillo, por boca de su Presidente, en la pasada campaña municipal. Es el colmo del cinismo y de la tomadura de pelo, que viene a unirse al incumplimiento de la llegada del AVE, ahora también relegada sine die, y demuestra lo tantas veces dicho: que toda la estrategia de las instituciones del PSOE apunta y dispara contra la capital y lo seguirá haciendo mientras los ciudadanos sigan eligiendo libremente a su alcalde. La partitocracia tiene estas cosas. Y los onubenses deben tomar nota.

Vista del mundial

Los comentaristas deportivo andan muy preocupados ante la eventual inseguridad que ofrecen las sedes sudafricanas que, durante el mes de julio, albergarán el Mundial de Fútbol. Cuenta y no acaban los alarmistas (aunque también abundan los desdramatizadores, claro) que, entre otras cosas, ya estuvieron  allí hace poco con motivo de la competición anterior, y hasta aventuran que la autoridad ha debido recurrir a servicios de seguridad privados dada la insuficiencia de las policías locales ante semejante reto. En fin, allá ellos, que al fin y a al cabo, puñetera falta que hace un campeonato de fútbol a la humanidad doliente, por más que a la nomenclatura del país le interese ofrecer esa imagen brillante que la ocasión habrá de deparar. Las quejas más severas, sin embargo, denuncian operaciones policiales intensas dedicadas a maquillar aquella dura realidad social, siempre en línea con la tradición africana de “limpiar” las calles llegada la ocasión, en la que la leyenda incluye incluso la drástica recogida de leprosos llevada a cabo en el Congo cuando hace 35 años se enfrentaron Cassius Clay y Foreman que, según las versiones más ‘gore’, acababan arrojados como pasto a los cocodrilos. En Sudáfrica la cosa no es para tanto, pero detrás de la farándula futbolera, serias organizaciones internacionales están denunciando levas policiales constantes de ciudadanos desvalidos que son concentrados en “reservas” poco o nada diferentes, en la práctica, de campos de concentración. Los turistas verán un país aislado, lejos del desolado paisaje que señorean las moscas y los perros callejeros entre cúmulos de basura. Uno de esos “alojamientos de urgencia”, el de Blikkiesdorp, está dando la vuelta al mundo ante la indiferencia de propios y extraños. Cuestionar estas cosas resulta politizador y no es correcto politizar nada menos que el fútbol.

 

Y sin embargo, ahí está la imagen y ahí están los datos, la dureza del clima sobre una población desprotegida, la infamia del sida y la explosión de las tasas de tuberculosis, la temible  promiscuidad, la miseria extrema. Aunque ya verán como nadie levanta la voz para denunciar la operación que, finalmente, quién lo duda, habrá de saldarse en el esplendor del espectáculo, como los viejos torneos. Hay demasiado dinero por medio , demasiados diamantes, demasiadas “amistades políticas” y, aparte de todo, ya me dirán a quién va a importarle, así de repente, la suerte de un pueblo sometido de toda la vida. ¡Como para preocuparse por Blikkesdorp! Nosotros mismos no sabemos siquiera si podrá jugar Torres y en Francia tampoco las tienen todas consigo sobre el bobo de Ribéry. Calculen.

Griñán peregrino

Imagino que medio mundo se habrá quedado de piedra con la propuesta del presidente Griñán de instituir como “segunda lengua” en los planes de estudio el portugués. No el francés, ni el alemán, ni siquiera el chino del futuro, sino la lengua hermosa pero relacionalmente insignificante en que, si se han escrito maravillas, la verdad es que hoy resulta prácticamente inútil. Aparte de que ya se daría Griñán con un canto en los dientes sólo con que la ‘basca’ aprendiera, no voy a decir ese inglés que aquí ignoran hasta los Presidentes, sino el español o castellano que ahora traducen ya hasta en el Senado. Las ocurrencias rara vez resultan prácticas. Me temo que vamos a comprobarlo todavía  más de una vez.