La onubense sube

Hay que celebrar como un éxito del equipo directivo de la UHU el importante acuerdo con el Banco Santander que ayer se formalizó con la visita personal de Emilio Botín a nuestro campus. No sólo por esos 300.000 euros más lo que suponga el resto de las demás acciones concertadas con el mecenas, sino porque queda a la vista la agilidad de esos gestores que están siendo capaces de sacar fuera nuestra marca universitaria y allegar esas imprescindibles ayudas que pueden contribuir a remediar la cicatería de la Junta. A la UHU le falta mucho por recorrer pero tiene ya mucho recorrido. El Rector, en nombre de todos, puede apuntarse un diez.

El niño y el héroe

A mi nieto le ha preguntado su profe de qué prefería que lo disfrazase para una fiesta escolar y, para pasmo de todos, mi nieto le ha contestado que elegía el disfraz del “espectacular Spider Man”, un personaje al que, no tan paradójicamente quizá, resulta que él no conocía más que por vagas referencias de algún coleguilla. Lo mismo viví con algún  sobrino hace años cuando se obsesionó por la “Masa Verde”, es decir por el “increíble Hulk”, también antes de conocer a fondo a ese personaje por entonces omnipresente en la publicidad. Me ha intrigado esa elección a ciegas, o casi a ciegas, hasta el extremo de buscar ayuda en expertos del ramo, tarea para la que me ayudado decisivamente la bibliografía proporcionada por Paula Pinto Gómes, y en la que figuran psicólogas clínicas como Geneviève Djénati, la psiquiatra Stéphane Clerget, el sociólogo Michael Fize o la filósofa Isabelle Smadja, coincidentes todos ellos, grosso modo, en la idea de que así como en la primera edad, en el debut de la conciencia, para la admiración basta la imagen y la apariencia llamativa del héroe que le ayuda a sublimar su deseo de crecer hasta alcanzar el ilusorio poderío de la edad adulta que representan a sus ojos sus propios padres; en etapas posteriores, es decir, en la adolescencia, la fijación elige modelos psicológicos más complejos en los que se funden inextricablemente, como en un balanceo constante, lo real y lo maravilloso. Se pasaría de Hulk, Batman y Spider Man  a mundos como el de Harry Potter tal como en mi generación transitábamos desde el universo maniqueo de “El guerrero del antifaz” o “Roberto Alcázar” a la inquietante realidad, entre cotidiana y extraordinaria, de personajes como Tintín. Es el hallazgo de que la linde entre el Bien y el Mal no está tan clara –la superación del maniqueísmo—lo que permite ese paso en la maduración psíquica en la que el ideal contempla ya al héroe como animado por un espíritu dialéctico, tal vez identificable con la visión de uno mismo y, en esa medida, puente hacia la propia hazaña de la libertad, como diría Benedetto Croce. Los héroes que pueblan esos sueños resultan ser medios o palancas del propio crecimiento.

 

Unas rayas de color en los mofletes, una capa improvisada, un casco de pacotilla: el hombre necesita poco para descubrir su élan de superación, su irresistible vocación de héroe. Es la vida la que luego pondrá las cosas en su sitio, reduciendo la ingenua perspectiva, tantas veces, a la espesa mediocridad que nos constituye, y negando la hazaña soñada para sustituirla por esa imprescindible murga que llamamos realidad. Los niños son adorables. Somos los adultos resabiados quienes despojamos de ilusión a la aventura de la vida.

El tío Paco

Hay que dar la bienvenida al acuerdo de PSOE y PP en el seno de la Federación de Municipios y Provincias (FAMP) para regular, a partir de las próximas elecciones municipales, los sueldos de los alcaldes en función de la población gobernada, acuerdo que, hay que suponer que implica la consiguiente reducción del salario del resto de los ediles, así como lo que se rep        arte en empresas públicas, mancomunidades y demás. Lo que está ocurriendo en los Ayuntamientos no puede mantenerse mientras viven en una crisis dentro de otra crisis, aparte del quebranto que los recortes en marcha han supuesto para la mayoría de los ciudadanos. La política es un servicio voluntario. Quien quiera ganar más que se vaya la selva de la competencia.

Solos ante el peligro

No es posible entender el empecinamiento del PSOE onubense desentendiéndose de la tragedia de Astilleros. Se comprende que el partido ha de secundar lo que vaya dictando la Junta, pero ni siquiera eso explica una exhibición semejante de insolidaridad –el apoyo de Huelva a esos trabajadores es masivo—que le puede costar caro en las próximas elecciones, sobre todo por el modo embaucador con que el mariojimenismo ha llevado este pleito. Sólo el PSOE parece que no acudirá a esa manifestación del martes. Desde luego no se puede negar que si asistiera a ella tendría más cara que espalda.

Agujero en la mano

Está más que justificada la porfía sobre la manera en que la autoridad he decidido, al fin, intervenir en nuestra vida pública para recortar esos gastos que nos han sumido en la ruina. Incluso al margen de las parcialidades que, como es inevitable, tiene que suscitar todo plan de ahorro haga lo que haga, pero no sin admitir que lo decidido hasta ahora –mermar el salario de los trabajadores públicos y congelar las pensiones, aparte de “recortes” en dependencia, ayudas familiares o vivienda y demás—no ha sido, por parte del sastrecillo valiente, más que tijerear por la parte más cómoda. Es obvio que estos años de bonanza han consolidado la tendencia a despilfarrar y también lo es que todo despilfarro beneficia antes y más que a nadie a las clientelas que sostienen el tinglado de la antigua farsa, obviedades que explican la descarada estrategia de zurrar a los sectores indefensos y preservar en lo posible de molestias a los fuertes e influyentes. Nadie habla de reducir ese gasto corriente infladísimo que permite a los políticos viajar en clases de lujo, disponer de vehículos prohibitivos, turistear hasta donde no alcanza la imaginación más osada o utilizar las instituciones como pesebre de sus recuas de incondicionales, pero ¿creen ustedes que tiene sentido mantener el chorreo manirroto de mercedes que nuestros boletines oficiales distribuyen a diario lo mismo largando miles de euros a los gays y lesbianas de Zimbawe (BOE 13/08/09) o “promoviendo la identidad afroecuatoriana entre los jóvenes de Esmeralda a través de la enseñanza de la Marimba” (BOE 29/09/09), que regalando a los cocineros vascos (Arzak, Berasategui, Eneko Atxa, Karlos Arguiñano, Adúriz o Arbelaiz) 7 millones de euros en pago a su tarea creativa y divulgadora en el proyecto Basque Culinary Center Fundazionoa (Real Decreto, BOE 30/10/09)? Sólo en los dos primeros meses de 2010, la ministra Bibiana se ha pulido 6’5 millones de euros en políticas de igualdad y la vicepresidenta De la Vega más de 6 y medio en fomentar más aún la “memoria histórica”. No les aburro con mi colección, pero les aseguro que resulta difícilmente creíble.

 

La UE, que es nuestro verdadero Gobierno actual (¡y menos mal, dadas las circunstancias!) debería repasar la letra chica de esos dieciocho boletines de la suerte para los que la austeridad no cuenta si no es a costa de los indefensos, antes de exigir nuevos sacrificios. Antier el Gobierno se negó a regularizar el uso privado de aviones públicos y el “Club” del AVE viajaba con los mismos barandas de siempre. La austeridad es cosa de débiles y el Poder no debe mostrar nunca debilidad.

La culpa no es suya

Escandaloso espectáculo en El Egido: un alcalde imputado por los presuntos delitos de blanqueo de capitales, malversación de fondos públicos, falsedad en documento mercantil, cohecho y tráfico de influencias, vuelve desde la cárcel a su sillón aclamado como un héroe. Lo nunca visto. ¿La culpa? Pues más que suya, del PSOE y sus instituciones que se niegan a disolver un Ayuntamiento saqueado al parecer por un  partido que les permite, a cambio, mantener la Diputación de Almería. ¿Qué ocurrirá si, finalmente, es declarado culpable? Pues nada de particular, ya lo verán. Después de Marbella y pasando por Estepona, aquí estamos curados de espanto.