La herencia griega

A cada paso surgen motivos que cuestionan la obsesión de nuestros responsables por eliminar de los planes de estudio el latín y el griego, es decir, las lenguas llamadas “muertas”. Estos días no dejamos de oír el término “sicofante” –una vieja palabra griega que literalmente significa “delator del que exporta higos” pero que la RAE, en su Diccionario, crucifica con dos sustantivos fulminantes: delator e impostor—en relación con el hallazgo policial de que las actividades del sindicato llamado “Manos Limpias”, Súperman incansable de la infrademocracia, ha resultado no ser más que una organización criminal –lo dice la autoridad no yo—dedicada a chantajear a quien se terciara amenazándolo con la espada justiciera pero ofreciéndole con la otra mano el silencio a cambio de dinero. Vaya por delante que no comulgo con ese escrúpulo democrático en que se basa la “acción popular”, porque entiendo que para que la Justicia funcione bien basta con que la Fiscalía cumpla como debe su tarea. ¿Por qué encomendarle a un espontáneo la acusación estando ahí el defensor de la Ley? Aunque dicho esto, que me parece obvio, añadiré que cuando en un país –como en España—florece esa amarga planta es porque el jardín está plagado de malas hierbas. En una sociedad normal tiene poco sentido esperar de la iniciativa de cualquiera lo que se sabe que el fiscal se basta y se sobra para llevar a cabo.

Ahora bien, no entiendo la consecuencia que muchos se han apresurado a sacar del bastizano de los chantajistas, en especial por lo que se refiere al efecto que la desaparición de esos delincuentes podría tener sobre la situación de la infanta Cristina, imputada por el juez del “caso Noos”, y no lo entiendo porque, aunque al desaparecer la única acusación que sobre ella pesaba parezca que procesalmente lo que procede es retirarle los cargos, uno se pregunta cómo puede un Tribunal hacer eso sabiendo lo que ya sabe de su participación en el tinglado de su marido. ¿Basta con que desaparezca esa acusación canalla para que los ropones olviden lo ya averiguado, o el fiscal debería tenerlo en cuenta a pesar de su despreciable origen? ¿Pagó la infanta lo que no debía, firmó lo que no debería haber firmado, se benefició del trampantojo a sabiendas? Francamente, detesto a los delatores pero no veo por qué archivar las acusaciones que puedan constar. Roca exige una sentencia para liquidar el caso. A mí me parece más lógico recontar uno a uno los higos de esa canasta.

Van por libre

A la vista de la visita a Cádiz del “premier” de la colonia y paraíso fiscal de Gibraltar, parece claro que el PSOE y Podemos llevan el paso cambiado respecto a la política exterior española, con la excepción del periodo Zapatero-Moratinos. A Picardo, en efecto, lo han recibido en Cádiz con bandera, banda y música tanto en la Diputación del PSOE como en el Ayuntamiento de Podemos, lo que implica un osado reconocimiento del estatuto colonial británico que, hace la intemerata, ordenó clausurar la ONU. Y a la Junta, plim. Seguro que muchos “ahorradores” habrán visto con buenos ojos estos manejos que tienden a consolidar la banca oscura en plena polémica mundial sobre los paraísos fiscales.

El cofre del tesoro

La cumbre de la imaginación post-romántica en materia económica radica en la imagen del cofre del tesoro. Piratas con parche en el ojo y pata de palo tendrían, a poco que se consideraran reputados, un plano ultrasecreto en el que se señalaba el lugar exacto donde reposaba la fortuna bucanera, lo que dio lugar a todo un género que giraba alrededor de las misteriosas liturgias practicadas sin excepción en islas alejadas del tráfico o incluso desconocidas por los cartógrafos. Tal como en la legendaria oriental, esa literatura contaba con el tópico de la fidelidad corsaria aunque, igual que en aquella, no falta el caso en que los cómplices del filibustero habrían de ser luego liquidados en evitación de eventuales defecciones. En la sociedad post-industrial, postmoderna, global y mediática, las islas no han perdido su protagonismo sino que, en competición con otros paraísos de tierra firme, mantienen la leyenda del tesoro escondido en sus oscuros sistemas financieros. Ahí tienen la galerna desatada por la filtración de los “papeles de Panamá”, cuya gravedad, a mi modo de ver, no está sólo en que de ellos haya salido o derivado la evidencia de la trampa fiscal de un ministro o de un cineasta, sino en la razonable presunción de que, a la vista de lo ya comprobado, parece lógico presumir que los ocultadores de fortunas deben ser legión y no sólo un grupo de privilegiados.

Se atribuye a Mario Conde la frase de que quien no tiene dinero en uno de esos paraísos fiscales no es nadie hoy por hoy, y ya me dirán quién puede atestiguar algo semejante mejor que él. Y por eso algunos hemos sostenidos que esa delincuencia financiera no sólo se beneficia de la ceguera voluntaria del Estado sino de su protección. Sería revolucionario desvelar la relación completa de prestidigitadores financieros en la que ya sabemos que aparece desde la Familia Real hasta la “gauche divine” pasando por el futbolista, el financiero y hasta por el mismísimo Gobierno, revelación que haría saltar sin remedio por los aires el montaje en que todavía tiene sólido amarre el Tartufo nacional. Creeré en la honestidad de los Gobiernos cuando vea que alguno sanciona en términos confiscatorios a clientes de la ingeniería financiera. Mientras tengamos a Gibraltar o a Andorra a un paso y Jersey o la Vírgenes a un correo electrónico, no saldremos de esta fase forajida del neocapitalismo. Narváez o Salamanca muñían artesanalmente sus estafas. Hoy se defrauda a la velocidad de la luz.

Arsa y olé

En medio de la que está cayendo fuera y dentro del Ayuntamiento, al alcalde de Sevilla se le ha ocurrido prolongar la Feria de Abril. Más días festivos y más espectáculos, aunque ello requiera llevar a cabo un referéndum, vamos, una “consulta popular” que, muy probablemente, apoyará el proyecto. ¿No teníamos bastante con un segundo semestre prácticamente sacrificado a ritos y orgías, era imprescindible y anterior a la solución de tantos problemas graves, centrar el interés municipal en prolongar todavía más el ocio y dar pábulo a la leyenda festera de Sevilla y Andalucía? El alcalde cree que sí y no dudo de que su iniciativa será probada por amplia mayoría. Panem et circenses, decía el romano. Seguiremos a la cola de Europa pero encabezando el ránking del flamenquito universal.

La Cina è vicina

A dos pasos de la epopeya del 68 –Sarkozi y otros cursis la llamaría hoy “distópica”—una película de intrincados amoríos de lo más convencional, brindó con su título a cierto sector de la Izquierda ingenua y extremada un título que había ser servirle de coartada publicitaria: “La Cina è vicina”. China, la China de la Gran Revolución Cultural o Gran Salto Adelante que confirmó el poder de Mao cuando todo indicaba que se venía abajo, se lanzó a una movilización sin precedentes a cuya sombra creció hasta el absurdo una revolución insensata que llegó a ver en las gafas un signo de decadencia burguesa para acabar deshaciéndose en el caldero de su propia ferocidad. Y como digo, un sector de nuestra juventud insurgente cometió el “anatopismo” de asumir aquella locura como un modelo a seguir aquí, en el lejano Occidente. Luego las cosas han cambiado mucho y hoy sabemos que en China –incluso en este último periodo desacelerador— surgen diariamente decenas de nuevos millonarios que no sólo tienen ya en un puño la deuda yanqui sino que, como ahora sabemos, guardan su tesoro en las islas bucaneras que negocian con la fiscalidad ajena. ¡El propio y actual “Gran Timonel”, Xi Linping, su predecesor Bo Xilai, ministros y miembros del Comité Central en peso –justo cuando se proclama en el país una drástica campaña anticorrupción—guardando sus fortunas en las Islas Vírgenes y entregándole el plano del tesoro al palanganero panameño! Lo del gato de Mao va resultar cierto.
El capitalismo postmoderno y global está acabando, no ya con los planteamientos utópicos sino con las propias ideologías, de modo y manera que lo mismo en Alemania que en China, igual en USA que en España, la férula neoliberal –expresión política del individualismo feroz—hace uno de todos, fundiendo en su eficiente matriz desde el ideal conservador al sueño utópico pasando por el posibilismo manchesteriano. La Humanidad ha regresado más allá incluso del progresismo ilustrado y sus hijuelas, superando a los integrismos más acreditados, encantada con la máscara lobuna que Hobbes le puso en su día. La Cina è vicina hoy, ciertamente, o mejor si cabe, es que, en este mundo global, se han abolido las distancias eliminando toda épica y toda lírica de la memoria de Marco Polo. Hoy se manga lo mismo en Pequín –huy, perdón, en Beijin—que en Barcelona, en Caracas que en Sevilla, en Londres que en París. Monipodio aspiró siempre al Imperio y ya lo ha conseguido.

Rebelde con causas

Un ex-delegado de Empleo de la Junta, Antonio Rivas, absuelto anteriormente de otras dos graves imputaciones, compareció ayer a medias ante la comisión parlamentaria que investiga el saqueo del dinero de Formación. Y digo a medias porque el compareciente llegó, dio su discurso de protesta, reclamó las excusas de la Cámara y luego, como el valentón cervantino, “fuese y no hubo nada” sin contestar a las preguntas de los comisionados ni someterse a otro fuero que el de su libérrima y real gana. Como el palero del chiste, el investigado pareció decir aquello de “yo necesito más autoridad”. Bien, veremos que ocurre con el rebelde y si, efectivamente, hay autoridad suficiente para reducirlo a la obligación común.