Un viejo fantasma

La polémica por los nitratos originada en el entorno de Doñana no es ninguna novedad en la provincia. ¿O es que nadie se acuerda ya del durísimo debate mantenido, cuando los nitratos dañaron las aguas de Lepe, entre los expertos y una consejería empecinada en negar los enormes riesgos que entrañaba? Aquel pleito se arregló cuando la Junta dio su brazo a torcer, por cierto, con un proyecto bastante caro, pero lo que debate ahora en el Coto es el daño ambiental que puede provocar la eutrofización y no los efectos que el filtrado de los nitratos producen inevitablemente en el freático del que, tarde o temprano, habrá que beber. Un viejo fantasma, que estará ahí mientras la agricultura demande su uso y la autoridad lo permita.

La leona imaginaria

No es fácil distinguir en pleno campo un perro gigante de una leona. Sí lo es, probablemente, conjeturar las escasas probabilidades que existen de que una leona anduviera paseándose por los montes, entre Cataluña y Valencia, o se apareciera en carne moral a los desprevenidos senderistas de Castellón. Otras veces ha ocurrido, desde luego, y no hace más que unos días hemos visto espantados por la tele la mediación de la autoridad en la disputa de una pareja en trance de separación que porfiaba por la “tenencia” o “custodia” de una tremenda pitón. Nunca se sabe. Un circo tan acreditado como el de Ángel Cristo tuvo abandonados, según creo, a la `animalia` de su zoo por falta de recursos y de uno americano nos informaban los telediarios hace poco que escapó jubilosamente todo un arca de Noé para espanto de la población. ¿Qué hacer si unos vecinos denuncian formalmente que hay una leona transitando a sus anchas por un paraje convencional? En Cataluña y Valencia no se han parado en barras sino que han contestado movilizando varias patrullas de policías, un par de helicópteros, grupos de bomberos forestales y efectivos de la Guardia Civil, un operativo que, según los cálculos que hace Pilar Rahola en su “Oda a un perro muerto”, no ha costado al contribuyente menos de 100.000 euros. Y total, para descubrir, en fin de cuentas, que no había tal felino sino que se trataba de un enorme perro (de más de metro y medio de largo por 70 cms. de alto) al que sus expeditivos perseguidores dieron muerte inmediata haciendo uso de sus armas, con la consiguiente algarabía ecologista que reclama elevando el treno respeto para ese can proletario que, según ellos, bien pudo ser anestesiado con tacto de albéitar. Cinco días de búsqueda y 100.000 euros del ala, y todavía vienen pidiendo árnica. El problema de estos “ecos” es su condición urbanita.

Me pregunto a veces cuánto se podría hacer con las energías dispersas que esta grey bienintencionada despilfarra en pleitos seguramente mucho menos progresistas que tantos otros como necesitarían su apoyo. Se ha hablado más estos días de la jodida leona que de los ahogaditos de las varias pateras en entretanto han naufragado en nuestras costas y desde luego bastante menos de lo que suele hablarse cada vez que el hermano perro, asilvestrado o casero, acaba con una persona indefensa –un niño, tantas veces—por no hablar del caso del pastor agredido en pleno monte del que ni nos enteramos. ¿Cuánto va a tardar el ecologismo hispano en sustanciarse siquiera como los europeos que vivaquean ya con éxito en Estrasburgo y coquetean con el poder aquí y allá? Hay que estar muy pegado al asfalto para pedir que a un perro peligroso en pleno campo se le trate con guante blanco. Y en un mundo como éste que en que vivimos, para qué hablar.

Rebajas de octubre

Los alumnos aprobados en Sevilla por la delegación en contra del criterio de los profesores no han sido los únicos. Otros han obtenido idéntica gracia en un instituto granadino como antes en algunos otros centros andaluces. No se trata sólo de intervencionismo quién sabe si ilegal, sino de auténtica quiebra del sistema de confianza en el profesorado en que consiste básicamente el montaje educativo. La Junta no puede convertirse en un tribunal de apelación de los cateados a no ser que recurra al procedimiento clásico de los tribunales. Obrar por sí y ante sí es desautorizar al profesor y dejarlo a los pies de los caballos. Era lo que le faltaba a ese pandemonium y lo están haciendo.

Contrastes valverdeños

La Asamblea Local de la Cruz Roja de Valverde trabaja en un plan para distribuir cuatro toneladas de alimentos “excedentes de le Unión Europea” entre las familias los necesitan para comer. Sitúen esa imagen junto a la foto de la mariscada con factura falsa que se zamparon los mandamases del Ayuntamiento y no me digan que no resulta un contraste tanto más inadmisible en cuanto que la única respuesta ofrecida por el consistorio a los vecinos ha sido el silencio. Ellos cigalas pagadas por el contribuyente, y otros en cola para conseguir la sopa boba que sobre en Europa. Consideraciones políticas y legales aparte, esa doble foto debería exponerse en el solar de la Plaza para general conocimiento.

Partida por dos

Cuentan que a la manifestación contra el aborto acudió más de un millón de personas, multitud en la que no habría sólo partidarios conservadores sino, según dicen, también un número significativo pertenecientes a otras orientaciones ideológicas. Lo mismo da, a mi modo de ver, pero cuando oigo una voz diciendo que el hecho demuestra que España se ha partido en dos y que el Gobierno legisla para la mitad de la ciudadanía, me recorre el cuerpo el viejo escalofrío que siempre me inspiró la noción de las “dos Españas”, ese tópico convertido en trágica realidad en demasiadas ocasiones. Un millón da lo mismo que medio o que dos millones. Lo decisivo es, a mi modo de ver las cosas, que esa fractura se acepta ya como estructural, es decir, como si la dualidad cainita fuera algo ontológico, el efecto de la propia condición de un pueblo y no la consecuencia artificial de las intensas manipulaciones ejercidas desde el Poder o, por mejor decir, desde los poderes que pesan en la sociedad. Esta reforma de ley, por ejemplo, no es más que una arbitraria provocación derivada del cálculo electoralista, en absoluto la respuesta a una necesidad sentida por la sociedad que, ciertamente, tiene planteados en este instante problemas mucho más abrumadores que sólo la demagogia puede disimular. Dicho sea todo ello sin entrar en el fondo de la cuestión, es decir, en el juicio ético o moral que plantea la instauración de ese peregrino concepto que convierte en ‘derecho’ exclusivo de la mujer embarazada el disponer sobra la vida de un ser engendrado al que, por si algo faltaba, constitucionalmente se considera protegible. Da igual, me quedo con la imagen: otra vez la muchedumbre enarbolando el lábaro de la España demediada en un gesto que –se mire desde la acera que se mire—no es sino un pródromo del conflicto. Caín otra vez, invocado ahora por el Gobierno, como empeñado en probar que la nación no tiene otro destino que la ordalía dilucidada a garrotazos.

No es justo ni razonable legislar para medio país, como no es aceptable moralmente plantear el aborto de una vida como la intrascendente decisión de una mujer, incluso de una adolescente, ejecutada por sí y ante sí. Reafirma en ello la estadística, porque nadie en sus cabales puede admitir como un asunto nimio la eliminación de cientos de miles de seres humanos, al menos más allá de estrictos supuestos determinados por la necesidad. En cualquier caso –al margen de criterios morales e incluso ideológicos– resulta temerario legislar contra la mitad de España. Un millón es un botón de muestra. El traje completo no podría ser más que una tragedia. Otra.

Un ejemplo

Anuncia le profesor Alfonso Lazo unos breves dominicales en los que irá desgranando, como suele, sabiduría y sentido común sobre las cosas de nuestra tierra. Un diputado constituyente, un militante con peso, un activo excepcional que el PSOE no supo capitalizar, pero que fue capaz de reciclarse críticamente sintetizando energía y mesura hasta echar por la borda hasta el último rastro de “corrección política”. ¡Qué difícil es la independencia, qué costosa a veces si se trata de fustigar lo que nada te gustaría tanto como poder evitar! Lazo es un paradigma de honestidad intelectual y libertad de espíritu. ¡Que cosa tan deplorable que virtudes tan elementales resulten tan insólitas!