Puentes a conveniencia

Dijeron en campaña que harían los puentes a Punta Umbría en el 2008. Luego alegaban que la crisis impedía meterse en semejante berenjenal. Y ahora que crecen los enanos oficiales, vuelven a la carga con los dichosos puentes, prometiendo que se harán en el 2011. Todo, menos mañana, fíjense en eso, aparte de que ya es descaro reservar para la legislatura siguiente las promesas de la anterior, y desnudar un santo para vestir a otro, como es el caso del desdoble famoso que también dicen ahora que es inabordable porque estamos en crisis. Estamos para unas cosas y no para otras, en cada momento según los intereses del partido que gobierna. Los electores son para esta tropa un rebaño de lo más manejable.

Casas de tierra

El espantoso problema de vivienda que sufren los palestinos de Gaza tras la destrucción masiva de la zona he encontrado una “solución” por parte de la autoridad encargada del ramo, la Unrwa, organismo especializado de la ONU en la región: construir 15.000 casa de barro a la vieja manera de la zona, es decir, edificios de arcilla y arena comprimidos, sin vigas de madera ni otro sostén que su propia inercia, en respuesta a la escasez absoluta de materiales de construcción que padece la zona y que incluye desde el cemento a los ladrillos pasando por el hierro. Los palestinos se han resistido, en principio, a volver a la Edad Media aunque parece que luego han acabado aceptando dadas las ventajas de esos engrendros sobre los asentamientos campamentales en que viven más de cuatro mil familias sin hogar desde que la época de los últimos bombardeos israelíes, y así, en efecto, la propia Unrwa ha encargado ya las primeras 120 casas para cuya construcción ha improvisado un cursillo rápido de formación para los técnicos que han de encargarse de la obra. ¿Nos extrañaremos luego cuando un seísmo (o un ataque bélico, da igual) cause mortandades tan inconcebibles de víctimas entre esas poblaciones para las que no se ha hallado mejor solución que construirles refugios calcados de los tiempos del Ladrón de Bagdad? Ni siquiera los inevitables excedentes de materiales que ha provocado la crisis de la construcción en los países desarrollados y los excepcionales y ruinosos stocks acumulados han podido servir para evitar esta solución primitiva que ha debido tomar la autoridad ante la indiferencia de aquellos. Antes destruirlo que darlo: es el viejo proverbio de la insolidaridad tradicional.

¡Casas de barro para los “sin techo”! Ya el presidente Kennedy intentó distraer sin éxito el hambre sudamericana a base de aquella “incapirina” confeccionada con la misma harina de pescado que, en circunstancias circunstancias normales se usa para fabricar guano. Y ahora le hacen casas de barro a un pueblo despojado, expuestos a que la catástrofe las arrase cualquier día, sin detenernos siquiera a considerar la utilización de nuestros excedentes que están arruinando a tantas empresas en el mundo privilegiado. ¿No se quema en los hornos del mundo del progreso los excedentes alimentarios con tal de no alterar el compás de los precios en el mercado o se desechan en lugar de reutilizarlos los fármacos que ya no sirven en nuestro mercado? Un día cualquier nos rasgaremos las vestiduras ante la ruina de terremoto que, eventualmente, pueda echar abajo esta iniciativa extrema. Entonces será el momento de cuestionarnos el sentido de un egoísmo que prefiere destruir los bienes sobrantes antes que entregarlos a la necesidad.

La fosa abierta

El fracaso de le exhumación fallida de los restos de Lorca va a traer cola, aunque sólo sea porque deja en evidencia a los mercachifles que viven de reabrir el pasado. No sé si la cosa es tan grave como para que dimita la consejera de Justicia, como pide el PP –¿no se le habrá ocurrido pedírselas también al juez Garzón–, pero parece lógico esperar que entre todos aprendan la lección y valoren los riesgos de la demagogia. Hay procedimientos legales para que los familiares de supliciados por ambos bandos reclamen su rescate a las Administraciones. Lo que no es tolerable es que cuatro zahoríes nos embelequen con sus fantasías radiestésicas.

Ya no son los únicos

Los concejales de Valverde –el alcalde accidental incluido—pueden pasar la Navidad sin remordimientos (¿) por el escandalazo de la mariscada gratis que se zamparon juntos con sus señoras, como debe ser. Porque ya no están solos, y si en Valencia se ven en la bochornosa precisión de prohibir los regalos a los políticos, en el Ayuntamiento de Sevilla aparece otro caso de mariscada gratis total por el que se pide –menos mal—el cese de sus comensales. En Valverde no será ése el caso, estén seguros, mientras el PSOE provincial se niegue incluso a la atrición. Felices Pascuas, pues, y hasta la próxima Feria.

Talante y ‘grandeur’

Hay que ver cómo Sarkozy ha dejado pudrirse la pera saharaui hasta que le ha bastado dar un empellón al tronco para que cayera madura. Nunca hicimos un ridículo tan eminente, recurriendo a EEUU cuando EEUU estaba ya de sobra conchabado con Francia y, probablemente, también con Marruecos, para darle al escándalo Haidar una salida compensada. El ‘talante’ frente a la ‘grandeur’, un pulso imposible. Pero lo llamativo no es que Francia, tradicional socio de Marruecos tras la descolonización, tuviera en su manga el as decisivo, sino cómo se puede ser tan primo como para no percatarse de ello hasta que le ha convenido publicarlo a Sarko. No le faltado más que echar por delante a la Bruni, como ya hiciera alguna vez, pero ni eso ha precisado para demostrar que nuestra diplomacia no se entera ni de dónde está de pie, y de paso, para dejar en evidencia que el zapaterismo se ha dado traza y modo a replantear el eterno contencioso con el vecino del sur en términos de evidente supeditación por nuestra parte. Es un escarnio escuchar al ministro resaltar el compromiso alauita con la democracia, un escarnio casi tan grande como el calculado silencio de ZP mientras ha durado el sinvivir del ayuno. Pero nadie puede creer que la soberbia marroquí se ha tragado sin agua ese purgante. La pregunta es qué le hemos dado –¿tomates, inversiones, ojos cerrados?—a cambio del trágala. Gana EEUU que confirma su papel imperial incluso sin desplegar el estandarte; gana Francia, que mejorará aún más su cuenta de resultados particular con la ex-colonia; pierde, perdemos, los españoles que vemos cuan incapaces somos de solucionar nuestros problemas y cual es el grado de nuestra dependencia. Aparte de nuestros agricultores y de los saharauis ocupados “de facto” por la tiranía. Sarko es un mago. Seguro que la solución del problema ni le ha alterado la agenda.

El ‘talante’ frente a la ‘grandeur’: no somos nadie. Da grima ver y escuchar a nuestros sofistas, pena verles vender el humo de los triunfos ajenos; desolación comprobar que, presidiendo la UE no tenemos fuerza ni para lo que otros hacen sin despeinarse. Francia trata a Marruecos desde una respetuosa “amitié inégale’, desde un indisimulado complejo de superioridad, que le da el resultado que está a la vista además de llenarle los bolsillos. España mendiga hasta le punto de permitir en silencio que el régimen marroquí nos amenace, como ha hecho, con “problemas” –¿más pateras, más salafistas, más grifa?—si no nos plegamos a su real voluntad. Ni ellos podrían llegar a más –¿o sí?—ni nosotros a menos. Los saharauis, en cambio, sí que podrán, abandonados por España. Al fin y a la cabo, puede que el desierto no sea de nadie. Sólo del viento.

Denuncia ‘incorrecta’

No entro en el fondo de la denuncia del juez Serrano sobre los efectos perverso de la ley que prima la protección de las hembras sobre los varones. Sólo digo que sus datos son tan alarmantes que deberían esclarecerse sin pérdida de tiempo y, en su caso, proceder también sin demora a reparar el daño. Lo que no creo es que el juez se invente lo que dice, razón por la que cualquier intento de taparle la boca debe ser rechazado con energía. ¿Para qué está ese CGPJ que, llegado el caso, impone multitas a sus jueces? Dada la gravedad de la denuncia de Serrano, ese órgano de control tendría que pronunciarse sin atenerse a otra corrección que a la legal y a la que le dicte su conciencia.