La imagen real

Ha abogado Griñán en el show madrileño de la “Andalucía 10” por conseguir que presentemos al mundo “la imagen real” de nuestra región y no la que, a fuerza de inmemoriales tópicos, se ha forjado durante siglos y se fomenta aún hoy día con dinero público. ¿Y qué “imagen real” sería ésa, la que nos sitúa en la cola de todos los ránkings habidos y por haber, la que nos arroja a la periferia lo mismo en materia de empleo que si hablamos de educación o la que refleja una Administración autónoma duplicada, poco solvente y despilfarradora? Mida sus palabras el Presidente, no sea que una “imagen real” llegara a filtrarse y acabara divulgando nuestro lamentable estado.

Sexo a la carta

Las novedades en torno a la genética son cada día más desconcertantes, dicho sea lo anterior con plena conciencia de que, al paso que va la burra, en poco tiempo una frase semejante podrá considerarse obsoleta. El último de esos prodigios nos llega en las páginas del Biology of Reproduction, periódico cuya seriedad nos permite repetir la tremenda información de que un sabio tejano del MD Anderson Cancer Center ha logrado “producir” en el laboratorio un ratón proveniente de dos machos, es decir, sin mediación de hembra alguna, a base de manipular células-madre procedentes de un feto masculino hasta conseguir transformarlas en células-madre pluripotenciales inducidas. Vean para lo que ha quedado el Génesis y no sólo él, por supuesto, en esta era embalada que nos lleva sin resuello de susto en sorpresa hasta el punto de que un notición como éste –sacar un ratón de dos machos—acabe arrinconado en un margen del periódico por más que sus prometeos se desgañiten avisando de que después de esta proeza viene la de intentar la producción de esperma a partir de donantes femeninas y acabar echando a este perro mundo lo mismo machos que retoños femeninos (quiero decir hembras), hijos de dos madres y sin la menor necesidad de padre alguno, abriendo inmensos horizontes a las parejas monoparentales. Ustedes me dirán si no es para tragar cerillas aunque, en cualquier caso, este progreso desbocado que parece que sabe dónde va pero que no deja de erizarnos el pelo a los desconcertados hijos del pasado. ¡Hijos de dos padres o de dos madres! Lo que empezó siendo una aspiración ideológica a la igualdad entre los sexos pudiera romper cuando menos lo esperemos en una simple abolición de la sexualidad reproductiva y eso, evidentemente, es hablar ya de otro mundo y de otra vida. Para que vean que el mito se queda corto, después de todo, en cuanto se le saben pillar las vueltas a la imprevisible realidad.

Todavía un Augusto Comte podía ligar la sexualidad a la precariedad de una vida que hasta ahora, al menos, ha sido por definición limitada, razón por la que, según él, carecía de sentido hablar del sexo de los ángeles, puesto que estos, exentos y eternos, maldita la necesidad que tendrían de reproducirse. Pero una cosa son los ángeles y otras –tienen que convenir esto conmigo—esos ratones que pasado mañana pueden ser ya seres humanos hechos y derechos, sólo que unilineales como los hermafroditas del tiempo primordial. Es que no se puede abrir el periódico ya, oigan, sin estrellarse en alguno de estos farallones imprevisibles ocultos tras la bruma de la nueva ciencia.

Solos en el campo

A saber lo que el ministerio del Interior llama “plan específico de la Guardia Civil” para hacer frente a la seguridad en el campo andaluz, pero lo cierto y comprobado es que la inseguridad en ese mundo es casi absoluta. Ya no son sólo los robos en las fincas y explotaciones, sino los incendios nocturnos provocados impunemente, sin duda al amparo del abandono real en que se encuentra el mundo rural. No son de recibo las propuestas gremiales de organizar somatenes rurales, por supuesto, pero tampoco es sostenible es el estado actual de indefensión en que vive la gente de nuestros campos.

Babuchas doradas

A la caída del otoño, la subasta pública de unas zapatillas finamente doradas con las iniciales del financiero estafador Bernard Madoff agitó no poco a la prensa americana. Acaso porque revelaban la cara oculta de un capitalismo sin entrañas que, especialmente tras la crisis, unos y otros (y ustedes me entienden, espero) tratan de presentar como el “opus nigrum” de un ente durkheimiano, superior y distinto de los sujetos que lo componen, que quedarían por ello al margen de una responsabilidad que se postula sistémica. A las viejas caricaturas que representaban al Sistema por medio de una galería antropomórfica de rostros malvados, ha sucedido una imagen que, pasada por el fotoshop de la actual fábrica ideológica, representa apenas una entidad impersonal, superior si se quiere, única real entre las imaginarias, y en consecuencia, responsable también única tanto de los éxitos como de los fracasos del montaje ecuménico del dinero. No habría propiamente ricos malos ni millonetis responsables, al no ser unos y otros sino meras células, de por sí del todo inocentes, de la acción de esa suerte de entidad superior a la suma de las partes y dotada de una autonomía en cierto modo mística que asume dentro de sí toda energía y también toda responsabilidad. ¿Una crisis mundial que jode a medio mundo, un financiero que estafa en una maniobra piramidal la incalculable fortuna aproximada de cincuenta miliardos de dólares, unas decenas de ejecutivos cómplices e incluso miles de trincones que aprovecharon la movida para enriquecerse? Bueno, eso es puro periodismo, pasto para la comida de las fieras, en el fondo un simple y maligno ejercicio revanchista por parte de quienes ignoran que no tiene sentido pedirle cuentas más que el Sistema superior, no a los individuos, ni siquiera a las instituciones aisladas. Bancos como el inglés HSBC, el americano J.P. Morgan, UBS, Natixis, Bank Austria, la financiera austriaca Medicis o el italiano Unicredit, no existirían como no existen, de hecho, los particulares o incluso las organizaciones benéficas implicadas en el fabuloso mangazo. Nunca el Maestro Armero había gozado de tan respetuoso reconocimiento ni la intuición de Durkheim de mayor virtualidad.

 

No he conocido caso tan revelador de la estrategia metapersonalista del Sistema como el caso Madoff, más allá de la pesada condena que aflige al estafador. Nunca había visto sublimar tan diestramente la realidad hasta conseguir la ficción de la absoluta irresponsabilidad de los agentes de aquel. Se han perdido 50 miliardos de dólares y nadie, salvo Madoff, tiene culpa alguna en ello. Quizá el capitalismo no soñó jamás una franquicia semejante.

Feudo en apuros

La bajada de Rubalcaba al cortijo ha servido para escenificar unas paces imaginarias pero ha dejado tras de sí la evidencia de que la preocupación en el PSOE y en el Gobierno por el declive electoral es ya grave. El propio “sucesor” ha dejado oír que las cosas no van bien por aquí y su largo circunloquio sobre los malos datos de los sondeos no hace sino contribuir a la sensación de que Andalucía está cambiando políticamente a un ritmo tan vivo que permite imaginar ya un cambio de ciclo. Lo impensable hasta antier ha aparecido de repente. Las vueltas y revueltas de Rubalcaba junto a un Griñán mudo lo dejaban entrever con claridad.

El nuevo sujeto

La gran lección de la aventura de Wikileacks es que una sociedad virtual se está superponiendo en la experiencia cotidiana a la real de toda la vida. No es una novedad, por supuesto, porque hace tiempo que conocemos las potencialidades de una ciberguerra o, simplemente, las que implica el cibercontrol, ya que si la sociedad conocida poco puede hacer sobre la flamante –ésta otra sin rostro, intangible y ubicua—cierto es también que lo contrario no puede predicarse. No hay en el siglo XXI, al menos hasta ahora, nada tan innovador y revolucionario como esa realidad ciberespacial que lo mismo nos facilita la compra o nos instruye generosa, que puede provocar súbitamente un apagón colosal sobre nuestras vidas. ¿Qué puede importarle a la mayoría silenciosa la revelación de secretos que comprometen más o menos el prestigio de un puñado de personajes oficiales? Pues nada o bien poco, ésa es la verdad, pero en cambio, lo que sí debe preocuparla a fondo es ese cambio esencial que ha permitido la suplantación de las instituciones por sujetos menores hasta ahora históricamente insignificantes, incluso por sujetos individuales, aislados y robinsonianos, pero decididos a desafiar –sensata o insensatamente, ése es otro cantar—a la realidad conocida. Quizá no hemos reparado bastante en el hecho de que la virtualidad anula el paradigma de las dimensiones convencionales para abrir las puertas a un mundo y a una vida distintos protagonizados no ya por los sujetos tradicionales, sino por actores hasta ahora carentes de significación y trascendencia sociológica. Un hacker puede ser un membrillo solitario, vale, pero por primera vez en la Historia su acción –la de un individuo aislado—puede conmocionar, con sus demoledores efectos, ámbitos insospechadamente vastos. Claro que habrá quien vea en este hecho, eventualmente, una radical democratización de las relaciones humanas. Lo que yo veo, y eso es lo que me alarma, es la arriesgada posibilidad de que el control social se “democratice” a su vez pero en el sentido más invasor del término.

No tenemos, además, precedente alguno para orientarnos sobre el gran cambio porque nada en el pasado cultural es comparable al actual milagro tecnológico. Frente al ordenata estamos a la intemperie mental, en plena orfandad psíquica, inconscientes tal vez de que en nuestras manos están, por vez primera, el mundo y la vida. Nada será igual en adelante y no porque un prenda alcahuetee en los archivos secretos sino porque la existencia de la propia cultura de la especie ha mutado sin remedio. Wikileacks no es más que relámpago en el cielo viejo y poco o nada sabemos de la tormenta que se avecina.