Políticos vendidos

Parece ser que el Pacto Antitransfuguismo se habría roto, de facto, al negarse el PSOE a impedir que el vendido que en Benidorm arrebató la alcaldía al PP figure ahora en las listas electorales del partido de acogida en tanto el PP no liquide, a su vez, las situaciones de flagrante compraventa de escaños que mantiene en su propio seno. Una viñeta de Guillermo ha clavado el problema en este diario con un breve diálogo entre ZP y Rajoy en el que ambos dicen a una: “No todos los políticos somos iguales. ¡Nosotros somos menos sinvergüenzas que ellos!”. Y en la vida real, el vicepresidente Chaves se ha marcado el farol de mantener, después de consumada la fechoría en la que ha tomado parte, que él sigue condenando la presencia de aquel vendido en esas codiciadas listas, como si se pudiera a un tiempo condenar una acción y exonerarla con el propio voto. ¿Ven por qué se agranda el foso que separa a nuestra opinión de la vida pública? La venta de escaños es un mal que arrastra esta democracia desde los tiempos ya remotos de Alonso Puerta, el camicace del PSOE que fue tal vez la primera víctima de la arbitrariedad de esos partidos a los que la Ley y la jurisprudencia ha arrebatado la propiedad del escaño mismo a pesar de la evidencia de que lo elegido por el pueblo no suele ser, salvo excepciones, el candidato sino la sigla, pero es un mal creciente que, que ninguno de los dos grandes partidos tiene la menor intención de erradicar. En adelante no cabrá ya la excusa de ese pacto que, en realidad, no funcionó ni cuando funcionó, y a uno le parece que, en definitiva, es mejor así porque al menos el elector sabrá que esta partitocracia no le garantiza siquiera la validez de su voto: que el PSOE gobierne con votos conservadores o viceversa constituye un escándalo tan grave que no sé cómo no se dan cuenta de que están arriesgando entre todos su gallina de los huevos de oro.

 

No hay vergüenza, realmente. Y lo peor es que este gravísimo incidente apenas será percibido por los ciudadanos que seguirán votando sin garantías en tanto no se modifique una ley Electoral tan catastrófica que es milagroso que haya podido funcionar tanto tiempo. Porque, además, lo ocurrido en beneficio del PSOE en Benidorm o en Gibraleón, en Ronda o en Estepona, lo mismo que allí donde el beneficiario fue el PP, no son ocurrencias de particulares aprovechadas por la indecencia de las formaciones hegemónicas, sino minuciosos planes diseñados por la plana mayor de éstas antes de escenificar su protesta. Se ha dicho que como en política importa más justificar que hacer, las palabras son para ella más importantes que las cosas. A la vista está.

Luz apagada

Lo mismo que en España no vemos al Presidente del Gobierno más que a través de su Vicepresidente, en Andalucía no es posible ver ya desde hace tiempo a un Griñán acorralado por las protestas que lo acechan allí donde va y por el disgusto generalizado que provocan los balances de fin de año y las perspectivas del nuevo. La inseguridad y el propio miedo mantienen al Poder oculto, parapetado como puede, y en esas condiciones no sólo será difícil para él recuperarse, sino que resulta bastante improbable una gobernación realista. Un gobernante que no se atreve a dar la cara es lo penúltimo. Tras eso sólo queda asistir al apagón.

La araña china

No se ponen de acuerdo los analistas sobre el alcance de la espectacular maniobra china consagrada aparentemente a sostener las desfallecientes economías de los países de la Zona Euro. Acabamos de enterarnos, en todo caso, de que en el primer semestre del año que viene los chinos se proponen comprar deuda portuguesa por un valor de varios miliardos de euros, operación de largo alcance, sin duda, que estaría dirigida a un tiempo a mantener su poder de compra y sus exportaciones masivas su mayor mercado mundial. Leo un libro escrito hace tiempo por dos coroneles chinos, Qiao Liang y Wang Xiangsui (“La guerre hors limites”, Payot) que es acaso la primera versión interna del expansionismo chino y que viene a descubrir su estrategia como un designio imperialista no basado en el dominio de las armas sino en la competición sistemática y simultánea en los campos económico y cultural de todo un universo hasta ahora sometido a la influencia americana. Recuerdo que el premier Wen Jiabao tiene declarada la intención de su país de ir tejiendo silenciosamente su tela de araña alrededor de ese mundo al que los fracasos militares de los EEUU y la crisis económica general habrían convertido en presa más que posible, un propósito que pone en evidencia cuánto hay de política en la estrategia económica china y en qué medida la salvación de la Europa del euro podría no ser más que otra maniobra destinada a romper la llamada solidaridad atlántica, es decir, el sistema de equilibrio hegemónico que rige sin réplica desde le abrió paso la Segunda Guerra Mundial. No es que nos vendan camisas y vaqueros a precios tirados, ni siquiera que invadan nuestros barrios con sus bakalitos o ensayen ya la creación de grandes almacenes, sino que se proponen sustituir un imperialismo por otro, a ser posible sin que medie el estruendo de las armas. Cierro ese libro con una renovada inquietud como si reviviéramos la novela del “peligro amarillo” que entretuvo la imaginación de nuestros abuelos. Sólo ahora son dos chinos quienes nos descubren la entraña de un mito que tal vez nunca lo fue.

 

Si tienen el sueño ligero no les aconsejo que se informen sobre el desarrollo de las finanzas chinas y menos sobre sus progresos en pleno corazón de Europa. Y si son de los que se alarman fácilmente menos aún les incitaré a leer el libro de los dos coroneles, extraña confesión de parte en la que por primera vez veo explícito un plan imperialista y descrita su estrategia. Los chinos andan ya sin tapujos imponiendo una revolución sin precedente en las relaciones internacionales. Vamos a cambiar de dueños sin enterarnos siquiera.

Fosas comunes

Loca por desviar la atención de la avalancha de subidones de precio que se nos echa encima, la Junta agita vocea desenfrenada los resultados de su costosa investigación sobre las fosas comunes de la guerra civil que, por lo visto, son las más numerosas de España. Está bien honrar a las víctimas –aunque sea más de 70 años después—pero no cabe duda de que, en este preciso momento, lo que abruma a los andaluces no es esa memoria herida sino ésta que ya se anda llamando “la peor cuesta de enero de nuestra vida”. Va a subir todo en cascada en una sociedad con más parados que ninguna y el empleo más precario. Lo de las fosas está muy bien, seguro, pero no debemos dejarnos distraer.

Juguetes y sexo

En pleno debate recurrente sobre el uso sexista de los juguetes (uno de los debates más simplistas que conozco) aparece rebotando por ahí la noticia aparecida en la prestigiosa revista Current Biology sobre comportamiento observado en un grupo de chimpancés de un parque de Uganda por unos sabios de la universidad de Harvard nada menos. Han observado éstos, así, en principio, que tanto machos como hembras del grupo estudiado utilizan trozos de madera para entretenerse, utilizándolos tiernamente en unos casos, al modo que la hembra humana hace con las muñecas, en otras ocasiones usándolos como instrumento de indagación o como arma en sus amistosas peleas juveniles, lo que ha dado pie a la teoría, probablemente inmadura, de que existiría una suerte de inclinación de género o conductas específicas propias de cada uno de ellos. Pero casi simultáneamente ha resonado una voz femenina en la revista Science proclamando que semejantes observaciones para nada autorizan la inferencia de que existan tendencias innatas, dado que el uso y manejo de esas “muñecas” por parte de ambos sexos bien podría ser consecuencia de la socialización, gran obviedad que, a mi juicio, en nada cambia los términos del primer estudio. ¡Vaya manía que lleva el personal con lo del sexo del juguete, como si no fuera sabido que las más remotas muñecas aparecieron, allá en plena prehistoria, en tumbas femeninas, mientras que los objetos relacionados con la violencia lo hicieron asociados siempre a los ámbitos del macho! Es la sociedad la que inventa y atribuye roles y, en consecuencia, la que asigna a cada sexo los instrumentos que le son “socialmente propios”, aunque sólo entre los humanos, como acaba de probarse, a esos hábitos se le adhieran significados simbólicos tan determinantes. Un chimpancé acunando un madero no es mariquita, un humano suele interpretarse que sí. A Saussure le hubiera encantado comprobar que el “significante” está en el ojo, no en el objeto.

 

Tiene garantizado el fracaso el intento de invertir (con perdón) el significado de las conductas atribuyendo a los sujetos cualidades imaginarias. Los niños prefieren mayoritariamente los juegos competitivos y dinámicos mientras las niñas se pirraban y siguen pirrando por los pacíficos y domésticos, sencillamente porque en la conducta pesa más que nada el factor socializador, que es de suyo arbitrario, si se quiere, pero también funcional dada la evolución general de la especie y, por lo que parece, también de las especies. El día en que simios o humanos jueguen indistintamente entre machos y hembras tendremos que habérnosla con un nuevo mundo y, por supuesto, con una nueva selva.

Andar al revés

Quiere Griñán ahora difundir la idea der que el “decretazo” por el que la Junta se tragará a los contratados de las empresas públicas dejará de ser problema cuando, en el trámite parlamentario, se logre entre todos el consenso que debió buscarse antes y no después de la escandalera. Y la pregunta es por qué lo que el PSOE podría conceder en el Parlamento no lo ofreció a tiempo a los mismos negociadores, evitando llegar al punto al que hemos llegado, tan grave que hasta él da ya su brazo a torcer o, por lo menos, lo aparenta. Hay que ser lila para creer en serio que Griñán cederá de verdad. Lo que hay en juego –el control de la Junta incluso en caso de perderla en las urnas—no se lo va a permitir.