La inocencia del PP

La secretaria general del PP andaluz acaba de renunciar a la alcaldía de su pueblo. Aunque esa incompatibilidad –que propugna Juanma Moreno— no figure en los Estatutos de su partido sino que fuera impuesta por el PSOE con el objetivo de desmochar la nomenklatura rival. El PP resume eso en el emblema “Una persona, un cargo”, lo cual parece razonable. Ya, pero entonces ¿por qué Susana Díaz puede seguir siendo Presidenta y secretaria regional aspirando incluso a tener un despacho en Madrid? ¿Y por qué un alcalde no puede ser diputado pero sí senador, y tantos ministros han redondeado sus haberes como consejeros de grandes empresas? Acomplejados y más papistas que el papa, los conservadores le hacen con inocencia el juego un adversario que busca aniquilarlos a cualquier precio.

Tardío pero incierto

Pide el PP andaluz, ¡ahora!, que se aumenten las peticiones de pena para Chaves y Griñán, al considerar que confabularse para defraudar en la Junta supone, además de los delitos ya atribuidos por la Fiscalía, el de asociación ilícita. Yo no sé si ha lugar semejante petición –ni sé si lo sabrán los jueces— pero, en todo caso, parece un poco tarde para esa acusación, aparte de que no sé por qué se produce justo cuando se espera que el PSOE abra un resquicio para enderezar esta democracia torcida. Por supuesto que no hay modo de tragarse la estrategia deconstructora (copyright: Ignacio Camacho) que estamos contemplando en esta capea, pero no parece que éste sea el mejor momento para pedir el descabello. O tarde o mal o nunca, por lo visto. Qué se le va a hacer.

El ojo ajeno

Desayuno con mi huésped, gran jurista que acaba de volver de la agitada Alemania. Trata de convencerme de la maldad intrínseca de la Merkel aunque reconoce su solidaridad con los inmigrantes. Hojeando el periódico a dúo, nos topamos con la nueva denuncia de fraude masivo (en la agencia IDEA) y la opinión de Ignacio Camacho, siempre sagaz, de que entre el consejero Llera y la juez Bolaños están “deconstruyendo” la instrucción de Alaya. Y más adelante la noticia de que una ex- tesorera de los Grapo detenida en París al cabo de los años, andaba trabajando de “femme de menage”, la criatura. Mi huésped musita: “Ésa, por lo menos, no se lo llevó a casa”. Pero el camarero que nos oye –ay, esa confiazuda camaradería de nuestros amigos menestrales— puntualiza: “¡Más tonta que fue ella!”. Como no sé que decir, convido al huésped –faltaría más—y dejo mi propina. Me despide el camarero: “Gracias, generoso, y a ver si nos orientamos de una vez…”.

 

Alguacil alguacilado

La Junta tiene prisa por liquidar como sea la perseverante instrucción de la juez Alaya sobre el fraude de los ERE y las prejubilaciones falsas, lo que tiene plena lógica en un partido que ve a dos de sus Presidentes en el banquillo, en compañía de una escuadra de consejeros y una centuria de altos cargos y amigos políticos. No quiere ni que se celebre el juicio –sólo le vale el archivo— temerosa de esa foto que competiría, quizá con ventaja, con la bien promocionada del caso Gürtel. No hay hecho más elocuente y alarmante que ver agruparse a los Interventores para defenderse de sus díscolos intervenidos. Esa recién nacida Asociación de Empleados Públicos de la Intervención de la Junta da una idea de la magnitud y gravedad de lo que tanto a la Junta como a la juez Núñez Bolaños no les parecen más que “irregularidades administrativas”. La “intervención” se ha convertido en oficio de alto riesgo. Nada puede representar mejor que este sinsentido el fracaso autonómico.

Chirigota

El alcalde de Cádiz, el inefable “Kichi”, lo menos que se despacha en responsabilidad e indumentaria, ha descubierto América, o mejor, ha descubierto que España no descubrió el Nuevo Continente, sino que lo avasalló y esclavizó desde esta Europa cuya civilización no habría sido más –siempre según esa minerva gaditana— que “una historia de latrocinios y atrocidades”, ya ven ustedes, que sólo él y otros cuantos iluminados alcanzan a columbrar. Desconsuela vernos en manos de estos ignaros que compensan su simplicidad con un radicalismo contrahecho de tópicos y leyendas negras.  Escuchar ese discurso en Cádiz es, por lo demás, un insulto y una memez. Esa ciudad tan americanista se merece algo mejor que un alcalde papanata que profesa y pregona la mísera cultureta que cabe en una mochila.

Pieza política

Gran acierto el de llamar “pieza política” a la que en la causa que investiga el presunto saqueo de los fondos de Formación, y ojo de lince el de la jueza Alaya cuando vaticinó que su sucesora “pulverizaría de un  plumazo” su instrucción. Es verdad que ésta ya había anunciado hace mucho –en plena campaña electoral— su intención de archivar la causa que afectaba a tantos altos cargos de la Junta, “personas honestas, decentes y honorables a las que han arrastrado por el suelo”. Nada por aquí, nada por allá: los implicados en el gran escándalo pueden respirar tranquilos, reducidos los cargos por la jueza sustituta a “irregularidades administrativas”, hay que decir que con el concurso de la Fiscalía Anticorrupción y el aplauso de una Junta que se había personado… ¡como acusación! Una vez más el escepticismo popular se sale con la suya y la evidencia se quiebra como una caña.