Ovidio recuperado

Un equipo de profesores de la universidad de Huelva, dirigido por el incansable latinista Antonio Rodríguez Verger, ha descubierto, traspapelando bibliotecas por el mundo, nada menos que 71 manuscritos desconocidos de Ovidio, en su mayoría pertenecientes a Las Metamorfosis en cuya edición definitiva trabajan ahora con la ilusión que es de suponer. Es una gran novela ésa de las obras perdidas y reencontradas con el tiempo, una novela que esconde el malhadado destino de esta Humanidad tan poco celosa de su mérito y grandeza. Del padre de la tragedia, de Ésquilo, se sabe que apenas conservamos un 8 por ciento de las noventa obras que escribió, lo que permitió en su día al sabio albanés Ismaíl Kadaré preguntarse cuál habría sido el destino de la literatura universal y, en consecuencia, de la propia civilización, en el caso de haber contado con tanta obra extraviada. ¿Qué hubiera sido, por ejemplo, de Shakespeare –de Hamlet, de Macbeth—sin el precedente de los espectros que Ésquilo entrevió entre la niebla de los átridas, qué del renacimiento filosófico del “primer Renacimiento” de haber podido contar aquellos escoliastas tempranos con la producción completa de Aristóteles? Nunca lo sabremos, ciertamente, pero no cabe dudar de que estás pérdidas han ralentizado nuestro desarrollo civilizatorio en una medida seguramente mayor de la que pudiera pensarse de entrada, que tal vez es, en muchos casos, lo que pretendían quienes, desde su fanatismo ciego, propiciaron el extravío, cuando éste no se debió al azar. La filología, y más con esa linterna prodigiosa que es Internet, lleva camino de reconvertirse en una rama culta de de lo detectivesco y en sus manos están, o lo parece, no pocos enigmas que, una vez resueltos, podrían iluminar meridianamente la condición humana quien sabe si logrando aclarar su más intrincadas profundidades. En este caso, Verger y los suyos aspiran sólo a conseguir la perfección, a devolver a la obra señera su integridad, lo cual ya resulta apasionante. A mí al menos no deja de desconcertarme tanta aplicación y tanto denuedo bajo los malos vientos que andan desertizando a conciencia nuestra vida cultural.

Puede que las nuevas tecnologías nos permitan, como en el caso presente, coronar esas tareas de rescate en que no poco estudiosos andan hoy embarcados. En Huelva, sin ir más lejos, sin levantar la voz apenas, aislados en un modelo social que desprecia estos empeños señeros pero ajenos a su razón práctica, como si el saber fuera divisible y no efecto unitario del humanismo sin adjetivos. Verger y los suyos nos dan una espléndida lección devolviendo su genuino esplendor a la maravilla ovidiana.

Ayuntamiento sin luz

Endesa le ha cortado la luz al Ayuntamiento de Jerez sin pensárselo dos veces. La causa, no habrá que decirlo, la morosidad del consistorio, y los efectos unos daños considerables que perjudican sobre todo al ciudadano. A ver si toma nota la Junta para cuando Endesa dé el inevitable petardo estival, que lo dará, y deje sin suministro a miles de veraneantes en la costa, pasarle la correspondiente factura. Cortarle la electricidad a un Ayuntamiento son palabras mayores, incluso en caso de morosidad pero que lo haga una empresa cuyo servicio falla tanto debería dar qué pensar a esta autoridad de doble vara que tenemos.

La misma piedra

Ojalá quede para siempre en una frase aquella de Marx en su “18 Brumario” referente a la repetición en la Historia: “Hegel dijo en algún aparte que los grades hitos históricos se repiten pero olvidó decir que la primera vez como tragedia y la segunda como farsa”. Ojalá, insisto, porque uno no las tiene nunca consigo si piensa en los dobles y hasta triples tropezones que jalonan la historia contemporánea de Europa y porque nada garantiza que la vuelta de los viejos males no acabe produciendo idénticas calamidades. ¿Apunta a farsa el revival actual de la extrema derecha europea, sus alarmantes progresiones en Finlandia y en Francia, en Italia y en Gran Bretaña, en Austria y los Países Bajos, en Suiza y en Polonia lo mismo que en los países escandinavos o, por el contrario, comienza a reproducir el mapa mental de los años 30, aquel terrible fantasma que, como ahora, logró contagiar su miedo a las “mayorías silenciosas” de que hablaba Baudrillard? La verdad es que la receta está servida para los neopopulistas (no pocos infiltrados en la izquierda tradicional, sobre todo en el sector socialdemócrata) en ese cóctel embriagador que mezcla el efecto globalizador, el sentimiento de inseguridad y el miedo a la inmigración pero, sea como fuere, de nuevo asistimos a la seducción de las clases trabajadoras por esos proyectos que encuentran en la fuerza su única razón. Antier se publicó en Francia un sondeo (Europe 1) revelador de que el 36 por ciento de los votantes obreros darían su voto en las presidenciales a la ultraderechista Marine Le Pen, lo que significa nada más y nada menos que ésta obtendría cuatro puntos más que la derecha y la izquierda juntas, veintiún puntos más que Sarkozy, Strauss-Kahn, Martine Aubry, François Holande o Ségolene Royal. ¿Tiene eso pinta de farsa, por más que confiemos todos en que en una segunda vuelta las aguas suelen volver a su cauce? Un fantasma recorre Europa y no es precisamente el que Marx anunció.

Confiemos también en que estas desmemorias no autoricen la aciaga predicción de Santayana de que “Los pueblos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. Pero sin olvidar que cualquier día podríamos darnos de bruces con ese proyecto bárbaro legitimado en las urnas como en los años 30, ni menospreciar la teoría de que semejante peligro deriva de la honda crisis que, como se viene avisando desde los años 70, viven nuestras democracias. Nada tan significativo, a este respecto, como esa adhesión obrera a un proyecto neofascista y xenófobo como el del populismo ultranacionalista. A mí, personalmente, esa adhesión, incluso si es provisional, me da que tiene poco de farsa.

¿Castillo de naipes?

La “omertá”, incluso en su versión partidista, tiene sus límites. Varias veces hemos visto venirse abajo esos castillos de naipes y aplastar bajo sus escombros a toda la compañía. Y ahí tienen ya a los dos principales imputados (por ahora) en el lío de las prejubilaciones fraudulentas reclamando a la Junta que entregue a la jueza las actas del Consejo de Gobierno. Saben que sin ellas nunca se podrá conocer el fondo del disparate y no parecen dispuestos a tragarse en solitario las culpas de todos. Sólo las actas pueden aclarar quién ordenó, cómo y cuándo que se trajinara con un “fondo de reptiles”, y los imputados lo saben. Por eso las reclaman. El castillo de naipes del silencio podría tener sus días contados.

Política de cine

El hombre más cercano al exgobernador de California, Arnold Schwarzenegger, ha sugerido a la revista Newsweek que “Terminator” tiene hoy aspiraciones a alcanzar la presidencia de la Unión Europea. No se trata sólo de una simple broma, como han tratado de retrucar en su reacción los responsables de nuestro combatido proyecto continental, pues el pretendiente, a pesar de su decaída popularidad, ha conseguido un cierto prestigio político como gobernador –haciendo de California, por ejemplo y según dicen, un área pionera en desarrollo sostenible—que cuentan que haría posible incluso su viejo sueño de intentar, al menos, seguir la huellas de Reagan hacia la presidencia, de no faltarle el requisito inexcusable de haber nacido dentro de los EEUU, que es, como se sabe, condición para todo presidenciable. Son para leídas las razones expuestas por su agente, centradas básicamente en la circunstancia –obvia, por otra parte—de la mínima estatura política de quienes hasta ahora ha presidido la Unión y, en especial, del actual titular Van Rompuy, cuya insignificancia pública se subraya en contraste con la imagen que se supone que podría aportar “míster Universo” a la causa europeísta. Bien, así están las cosas en Europa, después de todo, porque es evidente que si a un ignorante como ése se le ocurre aspirar a presidirla es –aparte de cuanto en la ilusión pueda haber de disparate– a causa de la debilidad institucional de un estado supranacional integrado por veintisiete naciones que aspira a compartir la hegemonía mundial antes de poner orden en su cocina y adquirir, al menos, una mínima capacidad de influencia a la hora de participar en las graves decisiones de alcance mundial. La imagen de Europa, en especial tras el fiasco de su Estatuto y las tensiones internas provocadas por la crisis, es de lo menos convincente y es ahí donde hay que buscar la razón de esta elocuente anécdota y no en la mera idiocia del pretendiente.

 

Cuesta imaginar una ocurrencia semejante mientras el continente estuvo en manos de otras generaciones de políticos con proyección mundial y sobrada nombradía. Es hoy, cuando las estructuras continentales crujen y la cara visible del histórico proyecto es una oscura burocracia, cuando un espontáneo puede tener la idea y la tentación de constituirse en salvador de esa patria de muchos en la que nadie reconoce sus rasgos. Van Rompuy recitando en su gabinete poemas japoneses y relajándose en el baño turco de la gran música del pasado, constituye una invitación al espíritu aventurero que funciona tan bien en la democracia hollywoodense. Yo creo que a quien cuestiona este caso no es a Schwarzenegger sino a Rompuy, por no hablar del resto de esa tropa.

Noticias de un día

El PSOE carga a una fundación de la Junta las nóminas de dirigentes, incluyendo a sus familiares. El Tribunal Supremo invalida seis puestos “a dedo” nombrados bajo el mandato de Griñán en Hacienda. El TSJA anula el cargo que tiene en el Servicio Andaluz de Salud la secretaria del PSOE de Córdoba. La oposición denuncia que hubo consejeros del PSOE que avalaron el uso del “fondo de reptiles”. El Ayuntamiento de Valverde del Camino (PSOE) gasta millones en restaurantes y abona facturas por servicios prestados a vehículos inexistentes. La Junta lamenta ahora no haber cobrado nada a Boliden tras la catástrofe de Aznalcóllar. El colapso judicial no se resolverá siquiera aumentando el número de juzgados.