La nueva protesta

En plena plaza de la Bastilla, ha surgido una sucursal del 11M madrileño bajo el eslogan “Paris es Sol”. No son muchos y han debido cambiar de escenario enseguida, pero sus reclamaciones eran idénticas a las coreadas entre nosotros, es decir, una todavía inconcluyente proyección de deseo surgida del disgusto generalizado.  Como tenemos mala memoria, hay que recordar que esta recepción del fenómeno magrebí en Europa ya la anunció en diciembre la juventud griega y en marzo la portuguesa, antes de fraguar en esta suerte de precario mayismo que el domingo hubo de medirse con la única democracia real que existe, que no es otra que la que encarna en las instituciones, ésa tan averiada que, sin embargo, es capaz de funcionar a tope llegado el momento sin dejar el menor margen real a las cuasiutopías improvisadas. Es verdad que cuando se fraguaba el Mayo francés pocos fueron quienes se percataran de sus posibilidades reales, aunque debamos reconocer que ni las circunstancias son las mismas hoy, ni los protagonistas ofrecen un perfil comparable al de los activistas de entonces, sin duda más y mejor equipados ideológicamente. Y por lo demás, hay que entender de una vez que levantarse contra la tiranía, como heroicamente han hecho los “indignados” tunecinos o egipcios, es algo nobilísimo pero no poco simple, mientras que tratar de sustituir regímenes legítimos pero degradados por otros eficaces y decentes resulta, sin duda, algo incomparablemente más complejo y difícil. Ahora bien, en la medida en que esos movimientos, potenciados por una tecnología eficacísima,  prosperan y se extienden, es más que probable que puedan acabar forzando, en un futuro más o menos próximo, una nueva relación entre el Poder y la Opinión Pública. Muchas relaciones sociales van a cambiar en esta “sociedad conectada” cuya capacidad de convocatoria y contagio era inimaginable hasta antier por más que se esté demostrando taumatúrgica. Pero dentro del Sistema, en el marco de la democracia, no lo duden . El propio Stéphane Hessel, blandiendo su panfleto “¡Indignaos!”, así se lo ha avisado a los más ilusos entre los “indignados”.

 

La gran paradoja de nuestra era, sobre todo para la perspectiva progresista, consiste en constatar que este Sistema podrido no deja de ser el mejor de los que ha conocido la especie humana. Sería una pena que algo tan elemental escapara tanto a la insurgencia espontánea como a la experiencia de un poder convencional. Porque si entonces nos decepcionó no encontrar la playa bajo los adoquines la verdad es que sin aquel fracaso a duras penas entenderíamos  este mundo.

El dilema de IU

Escucho con atención al coordinador de IU en Extremadura afirmar que el pacto con el PSOE no está cerrado ni  mucho menos, que vaya “papelón” (sic) que le ha tocado a él, que el objetivo genérico de Cayo Lara de cerrar el paso al PP lo pone entre la espada y la pared puesto que apoyar al PSOE supondría alinearse con el responsables de las “políticas de derechas” (sic) que han dado lugar a la “marea azul” (sic), aparte de que los pactos con IU con el PSOE jamás han dejado de proporcionarle a la coalición costes prohibitivos y de que a ver por qué no se podría “normalizar” la vida parlamentaria dejando que el PP gobernara en minoría como fuerza más votada. Jo, me quedo seco, por más que no dude de que en unos días habrá pactado este hombre tan razonable y tan superior a los que nos han tocado por aquí cerca. La verdad es que el medio millón de votos logrados en Andalucía por la coalición merecerían mejor destino.

Cherchez la femme

A la mujer de Mubarak la han trincado en Egipto pese a su expuesto estado de salud. Tratan de averiguar los jueces, o eso dicen, cual ha sido su papel en el expolio sistemático al que el líder y su familia han sometido al país durante décadas. Menos problemas parece tener la de Ben Alí que escapó de Túnez sin olvidarse de facturar en su equipaje una tonelada y media de lingotes de oro igualmente oriundos del saqueo patriótico. Está por estudiar el papel de la satrapesa, el curioso paradigma de una psicología que permite incluir en su molde a hembras tan distintas como las esposas africanas de los tiranos tipo Mobuto, Obiang, Bongo o Nguesso, con las refinadas muñecas occidentales que aparecen en el catálogo que va desde la Evita depredadora a aquella madame Giscard que recibió en su día los diamantes de sangre que le envió Bokassa. Los amenes de nuestra dictadura estuvieron repletos de leyendas sobre la presunta cleptomanía de la esposa del Caudillo y hasta en alguna ocasión ocurrió que un policía de fronteras se jugó la placa al descubrirle a su hija un alijillo de joyería menor que trataba de sacar en un vuelo a Suiza, pero la verdad es que, visto lo visto, la también presunta mangancia de los Franco parece ser un  juego de niños al lado lo que luego hemos visto fuera y dentro de nuestras fronteras. ¿Se acuerdan de la mujer de Ferdinand Marcos, aquella Imelda que compartía con el penúltimo duque de Alba su pasión coleccionista de zapatos? A la de Pinochet sólo pudieron engancharla, que yo recuerde, por evasión de impuestos pero luego quedó bien claro que era ella la que partía y repartía en la millonada oculta en los correspondientes paraísos. Existe, no hay duda, un perfil de “primera dama” autocrática cuyo rasgo más distintivo y elocuente es la codicia. Ellos, los tiranos, ingenuos como varones, se preocupan más del poder que del dinero. Se olvidan de que en castellano viejo decía el aforismo –aunque es cierto que también cabe postular lo contrario– que “poder es tener”.

 

Hay que “chercher la femme”, no lo duden, detrás o junto a esos monstruos que han alcanzado a hacer de la patria una finca y del poder el más pingüe negocio. En África y en Europa, entre negros como entre blancos, allí donde los “parvenus” del bingo dictatorial o allá donde dominan los legitimados próceres que campean en las democracias. Pongan ustedes las circunstancias apropiadas y verán a la Cristina Kirschner en el mismo brete que Suzzane Mubarak. Porque quizá se trate de una invariante psíquica, propia de la “favorita” y eso tendría su valor para la psicología política. No todo lo que se propaló sobre María Antonieta eran imaginaciones ni mucho menos.

Arenas

Durante años ha sido argumento favorito del PSOE contra Javier Arenas eso de que era un perdedor –un “loser”, como dicen los americanos– lo cual no era ni siquiera cierto. Pero ahora, tras el triunfo espectacular del 22M, sus enemigos deberán tentarse la ropa ante ese animal político que, con su inteligencia y tenacidad, ha sido capaz de derrotarlos en su propio feudo y en toda la línea. Hay mucho mérito compartido detrás de esa victoria, pero no cabe duda de que su muñidor ha sido él en un alarde humilde de cómo se funda y afianza un liderazgo en medio de las peores circunstancias. Arenas está en el centro de esa foto victoriosa que representa un cambio del que nadie debe apropiarse en exclusiva. Y merece las excusas de quienes acaban de perder los muebles por menospreciarlo detractándolo. El “perdedor” ha ganado. Nada será igual a partir del domingo empezando por las estrategias.

El demonio del sur

Ni la cancillera Merkel ni la televisión sueca han inventado nada nuevo al mirar al Sur como quien mira al país de la pereza. Es muy viejo lo del “demonio meridiano”, la leyenda del ocio forzado por la naturaleza propicia, que hay que remontarse a los Padres orientales para encontrar sus primeros rastros, que llegan hasta el Dante. El espíritu anacoreta, con su marchamo masoca y todo, sobrevive en el calvinismo religioso o laico de esos pueblos nórdicos que, como puso en claro Weber, ven en el esfuerzo la razón del éxito y en el éxito la prueba del favor divino. Pero esa autoestima requiere la imagen antitética de la vagancia y el hedonismo, es decir, lo que la obsesión de los espirituales designó como el término de “acedia”, que literalmente quiere decir, indolencia, falta de energía. No han inventado nada, pues, esos nietos de Calvino cuando divulgan la imagen perezosa del Sur y la estampa de los sureños tumbados a la bartola (con minúscula, claro) con la mano alargada en espera de que en ella caiga por inercia el fruto maduro y ajeno. Otra cosa es que debamos reconocer cuánto hemos contribuido los sureños a consolidar ese injustísimo retrato que acabó por cristalizar en la mirada romántica de los viajeros que Europa nos enviaba con la carabina cargada de tópicos, al posar para ellos, encantados de la vida, travestidos de feriantes y romeros. La gran mentira del ocio del Sur pobre fraguó cementada tanto en el agravio imaginario de los ricos del Norte como en el engrudo de la autocomplacencia. Por eso no debe bastarnos con rechazar el insulto que hoy nos envían nuestros tutores de facto sino empezar corrigiendo nuestra propia postura. Merkel, por ejemplo, debería reconocer el ejemplar esfuerzo de nuestros emigrantes y su contribución a ese “milagro alemán” realizado por obra del demiurgo yanqui. En cuanto a los suecos…, pues miren, tampoco es cierto que todas las suecas sean lo que no son, por más que aquí vengamos sosteniendo hace decenios lo contrario como pardillos encandilados.

 

¡El demonio del Meridión! En la soledad del desierto o en la celda fría, los monjes inventaron un buco para justificar su indolencia que acabaría secularizándose para uso de xenófobos en general después de que los propios injuriados por el tópico contribuyeran, por pura y estúpida vanidad, a rematar su perfil, ocultando como un oprobio la escena de nuestros abnegados currelantes. No debe extrañarnos, por lo demás, que hoy escuchemos esa canción tatareada por nuestros propios separatistas del Norte. La Merkel no está diciendo nada diferente de lo que están hartos de repetir los Arzálluz, los Pujol y los Montilla.

Un gozne histórico

Las lecciones de hoy domingo no son unas elecciones cualesquiera. El intenso clima de cambio –incluyendo el que se respira en las afueras del Sistema—supone que de repetir su triunfo el PSOE la sociedad habría asumido su gestión de la crisis y su fracaso ético frente a la corrupción, mientras que de vencer el PP estaríamos ante un ejercicio de confianza que, desde luego, no habría de resultarle nada fácil de corresponder. En ambos casos lo que se juega hoy en las urnas tendrá enorme trascendencia para un futuro que se nos presenta insostenible además de hipotecado. De modo que nada será igual mañana, si gana el PSOE porque se esfuma la alternativa, y si lo hace el PP porque lo que se inicia es la aventura de escapar a la ruina. Hemos vivido ocasiones difíciles pero quizá ninguna en nos fuera nuestra propia supervivencia.