La sombra del macho (2)

Siempre ha admirado al cónyuge que sabe encajar con dignidad el escándalo provocado por su media naranja. La vida es compleja y es larga, las ocasiones y peligros acechan tras cualquier esquina, y ni uno ni una suelen tener blindada al cien por cien su fidelidad. Ojo, porque no hablo del consentidor o la consentidora, que ése es otro cantar, sino del sujeto fuerte de espíritu que sabe vivir su vida al margen de la opinión respetando, cuando el caso llega, el resbalón del otro. Muy tarde nos hemos enterado de que lo mismo Sartre que Mao o el propio Gandhi eran menoreros que no dudaron en entretenerse con jovencitas en las mismas narices de sus señoras que soportaron con discreción el ultraje, y lo hemos hecho para convencernos de que, en esas circunstancias, el macho transgresor (o la hembra, en su caso) no suele ser ningún héroe jupeterino sino un adolescente residual ingenuamente empeñado en prolongar su edad feliz. El último caso que conozco es el de la mujer de Strauss-Kahn, la estupenda Anne Sinclair, una profesional como un castillo que ha encajado sin inmutarse la inmunda disipación de su marido sin mover un músculo ni decir una palabra de más, pero que ahora parece que va a rentabilizar la escandalera para volver a la tele como comentarista de las dos vueltas de las elecciones francesas, hecho que ha levantado la inevitable expectación de un público siempre ávido de la salsa folletinesca aunque se trate de un programa estrictamente político. Dicen que a Sinclair le van a pagar lo que no está en los escritos, como es natural, porque los responsables de la cadena, la BFMTV, están convencidos de que más vale un adarme de morbo que todo el talento del mundo y porque, naturalmente, Anne Sinclair lo sabe también. Sólo se está seguro de amar cuando se superan los celos, como sólo se aprecia de verdad la vida cuando la vemos amenazada.

Lo de Strauss-Kahn con la mucama neoyerokina o con el putiferio de Lille es un asunto tan asqueroso como humano, y nadie debe extrañarse de que su mujer lo encaje o aún lo rentabilice si pensamos que todo un partido como el PSF ha estado gravemente dividido entre los exigentes radicales de la integridad y aquellos –muchos, por cierto—que, incluso tras el numerito americano y los dos procesos franceses, insistían en la posibilidad de su candidatura a la Presidencia. Sinclair sabe, sin duda, que los celos son inútiles además de malos consejeros, y al mercado del “share” el folletín le viene al pelo para mejorar su cuenta de resultados. Eso sí, Sinclair es ahora la mujer de Strauss-Kahn, ese garañón incontrolado que, en el fondo y finjan lo que gusten, ha hecho las delicias de muchos en su volteriano país.

Empleo de calidad

Vayan a la web del Parlamento de Andalucía, echen un vistazo a lo que trincan los diputados/as, envidien esos 3.113’26 euros mensuales de salario, añádanle los complementos mensuales por razón del cargo, súmenle luego las indemnizaciones por desplazamiento, alojamiento y manutención (que oscilan entre 800 y 1640  semanales según la distancia recorrida), no olviden los 0’25 euros/kilómetro para los que viajen en coche ni las cuotas de la Seguridad Social o mutualidades, el seguro de mes por año al despedirse y la quincallería electrónica (ordenador portátil, móvil de última generación, línea ADSL y conectividad UMTS. ¿Quién se extraña de que quieran ampliar el número de Señorías? Ese empleo de calidad no lo consigue hoy la mayoría de los altos titulados.

El sentido común

Meciéndose todavía en la cuna del poder casi absoluto, Alfonso Guerra dijo (o repitió, porque dice la maledicencia que los chascarrillos de Guerra se los sirven en bandeja sus bufones) que el entonces presidente de la Castilla-La Mancha, José Bono, era un “Bono convertible”. Lo dijo porque éste se había desmarcado de su disciplina, claro, pero lo que no se le puede negar al chiste es su gracia intrínseca. Hoy, cuando Bono ha reflexionado en voz alta que sería más sensato montar en Andalucía un gobierno de concentración con la mayoría minoritaria del PP en lugar de jugar a la ruleta rusa con Izquierda Unida, los reproches del PSOE han sido menos irónicos y más directos –entre otras cosas porque hay una distancia sideral entre Guerra y los ninis a los que Griñán ha encargado la descalificación—y lo que algún bocazas le ha dicho a Bono, simple y llanamente, es que es de derecha “como todo el mundo sabe”. ¿Cómo todo el mundo sabe? Entonces, ¿por qué fue el candidato del PSOE andaluz para enderezar la debacle de Almunia y por qué ha permitido el PSOE que un señor de derechas dirigiera primero al Ejército y luego el Parlamento? Uno comprende que Bono inspire recelos diga lo que diga pero eso nada tiene que ver con reconocer que esa propuesta que acaba de hacer está mucho más fundada en el sentido común que en el proyecto en marcha de co-gobernar la autonomía andaluza a dos manos, es decir, con dos co-Presidentes que, entre otras cosas, se desprecian olímpicamente el uno al otro, y no sólo en privado, como hemos podido comprobar mil veces, antes de que el PSOE cayera en la cuenta de que IU existía, a pesar de todo, como posible socio de gobierno, y despreciara eso del “gobierno de izquierdas” para pactar con quien fuera a cencerros tapados. Entre el cambalache que supondría esa alianza de emergencia y la que se avecina media un largo trecho, ya lo iremos viendo. Mientras tanto, obvio es decirlo, Bono no es más que un conservata y punto pelota.

¡Hay que ver la cantidad de personal que vive aquí de ese par clásico izquierda-derecha al que luego, paradójicamente, todo el mundo le niega virtualidad! La democracia se está convirtiendo en un combate amañado como esos de la lucha americana en que los feroces contendientes toman impulso en las cuerdas para patearse mutuamente de mentirijillas. Lo que no habíamos visto hasta la fecha es un pandomónium entre los que se desacreditan los unos a los otros llamándose “socialtraidores” o sencillamente “comunistas”. Bono, que es perro viejo y aprendió en la astuta cartilla de Tierno, se ha dado cuenta a tiempo de lo que no hace falta ser un lince para verlo de frente y de perfil.

Telón de acero

IU no va a imponer en el Parlamento una comisión para investigar los ERE fraudulentos y las prejubilaciones falsas tal como había prometido a sus electores en campaña. Qué va. Ante el banquete servido y con las bayaderas por medio, a lo más que llega ya es a admitir un compromiso –¡con el propio PSOE!—para “impulsar una nueva regulación de las comisiones de investigación parlamentaria”, y luego ya se verá si en ella cabe el escandalazo o no. Ya veremos por donde le sale ese tiro a IU cuando esté metida de hoz y coz en la Junta bicéfala. De momento, lo único claro es que ha dado marcha atrás antes de meter la primera.

Dinero apátrida

Con todo este revuelo que está levantando el tocomocho argentino, son muchos los peatones que se preguntan cómo es posible que nuestros capitalistas sean tan lilas y confiados incluso en casos, como el de ese país austral, en el que el peronismo congénito, con sus inevitables secuelas edípicas, garantiza la inseguridad jurídica. ¿Por qué, se pregunta la plebe ruana, invierten nuestros millonetis por ahí fuera y con tantísimo riesgo mientras la patria se ve forzada a vivir de los especuladores ventajistas que vienen del extranjero? No entra con facilidad en cabeza española que nuestro empobrecido país sea hoy por hoy el principal inversor en Argentina, el segundo (tras los EEUU) en México y uno muy destacado en Marruecos, pongamos por casos, porque no tiene explicación fácil que las garantías que esos países puedan darle al inversor no existan en el nuestro, y menos que éste, nuestra sufrida España, sea una buena plataforma para los capitales extranjeros pero no para los nacionales. El dinero no tiene patria, ya se sabe, porque como advirtiera Péguy, siempre hubo una cierta tartufería para hablar de él, de la que participa todo el mundo por la razón elemental de que casi nadie ignora que los negocios se fundan siempre en el dinero ajeno. No cabe dudar de que si se repatriaran los capitales invertidos por esos mundos de Dios cambiaría de plano el mapamundi, pero habríamos dado un paso adelante en la utopía, hoy por hoy psicodélica, de reconvertir la sociedad desigual en algo más apreciable desde una perspectiva moral. ¿Deben nuestro millones de parados lamentar o, tal vez, celebrar el descalabro sufrido por nuestros magnates a tantos miles de kilómetros? Sin entrar ni salir ahora en la resbaladera de la corrección política, no hay más remedio que admitir que no pocos entre ellos reirán a gusto ante el chasco.

La crisis está permitiendo descubrir a “los de abajo” las raras contradicciones que encierra el mítico mercado transparente, y con ellas la artificialidad de un planisferio político que hace mucho que dejó de ser auténtico puesto que unas son sus fronteras virtuales y otras muy diferentes las que de verdad delimitan la soberanía de cada cual. No es cierto que la riqueza de las naciones, como decía Smith, sea la de sus capitales estén éstos donde estén, y menos en este panorama ruinoso de un capitalismo al que se le han visto las vergüenzas con más nitidez tras la caída del Muro que era su coartada. No le pidamos a una nación que va hacia los seis millones de parados que lamente el traspiés sufrido por sus magnates, por mucho que el batacazo nos concierna a todos.

Predicar y dar trigo

La Junta recorta cuanto puede, vaya si recorta, y no sólo porque se lo vaya a imponer el plan del Gobierno de la nación sino porque debe lo que está arruinando a Andalucía. Justo por eso anuncia que, junto a los recortes ya en marcha, ahora va a “ajustar” el gasto en una cantidad, 2.700 millones de euros, que coincide casi al milímetro con la suma de sus facturas impagadas y, aún así, los acreedores denuncian que para que cuadre esa cuenta se ha hecho la trampa, que piensan llevar ante la Justicia, consistente en dejar sin crédito estatal los recibos a partir del 1 de enero. La legislatura va a ser de órdago a la grande y con IU por medio cogobernando la autonomía. Hay pesadillas que se viven despierto.