Guardar la ropa

El copresidente “in pectore”, Diego Valderas, ha dicho públicamente que si las imputaciones de la juez que instruye el procedimiento de los ERE fraudulentos y las prejubilaciones falsas alcanzase al otro copresidente, José Antonio Griñán, éste “tendrá que asumir sus responsabilidades”. ¡Vaya,  hombre, favor que usted nos hace y hace a la Justicia, pues no faltaría más que defendiera una hipotética impunidad para su socio! Si la apuesta del PSOE es temeraria, desde luego la de IU, dadas las circunstancias, no le va a la zaga. ¿Se imaginan lo que será una legislatura con un consejero de la anterior en la cárcel y con una eventual imputación del Presidente a la vista? Valderas guarda la ropa porque tiene prisas, pero lo va a tener crudo para no aparecer como cómplice de ese gran escándalo.

Pactos y tratos

Se dice, con razón, que en el pacto de gobierno bicéfalo tramado entre el PSOE e IU en Andalucía, vale más el papel que lo pactado. Ya veremos, porque urdir un “Gobierno de izquierdas” en la coyuntura que atravesamos, parece una tarea más que difícil, no sólo porque nadie sepa ni bien ni mal que es hoy por hoy la izquierda sino porque resulte casi imposible de determinarcuál sea el margen real que tendría esa izquierda para diferenciarse de su referente conservador, al menos  mientras la crisis apriete y nuestros socios sigan apostando casi en exclusiva por el ahorro presupuestario. Lo que aquí se haya tramado o esté por tramarse, pertenece en cualquier caso, por naturaleza –que sepamos– a la lucha por el Poder ambicionado por ambas formaciones y encerrado sin remedio en ese cofre cuya llave presume de poseer Valderas, es decir, no dejaría de ser legítimo aunque acabara siendo disparatado. Otra cosa es la que el diputado del PNV Jabier Agirre le ha demostrado a la franquicia vasca de IU, Ezquer Batúa, a saber que el “no pacto” entre ambas formaciones no se debió, como afirma ésta última, a “diferencias programáticas” sino a la negativa de los nacionalistas a concederles 39 enchufes en la Administración autónoma, tres colocaciones cualificadas en importantes instituciones privadas, un crédito de 600.000 euros sin avales, tres enchufes más en el caso de alcanzar el gobierno de la Diputación y la inclusión en los Presupuestos del 2012 de una partida de 300.000 euros disponibles para subvenciones. O sea un trato, no un pacto, y un trato entre chalanes que, desde luego, no es el primero que se perpetra en nuestra democracia atomizada, pero que demuestra hasta qué hondo calado ha descendido la moral política. Los partidos se han olvidado de su índole ideológica para convertirse en simples agencias de colocación. El video está colgado en Youtube y en él podrán comprobar que los aludidos ni se molestaron en defenderse. Para qué.

Hace mucho que Milovan Djilas explicó lúcidamente en “La nueva clase”,mo los partidos, incluso los autoproclamados revolucionarios, habían degenerado al producir una burocracia privilegiada que vivía a cuerpo de rey administrando los medios de producción que no poseían de la misma manera que la aristocracia histórica había hecho durante su hegemonía o las formaciones burguesas durante las suyas. Hoy vemos la teoría de Djilas como en un espejo sin más que mirar a nuestro alrededor y nada digo si nos cae delante un testimonio como el que arriba va descrito. Esta legislatura hemos de ver los andaluces en qué queda ese pacto bicéfalo que tiene más aspirantes a la nueva clase que prebendas que repartir.

La parte cómica

La parte cómica de la tragicomedia que se nos avecina con  el Gobierno bicéfalo PSOE-IU correrá a cargo, sin duda posible, del alcalde Gordillo. Su actuación en el acto de la jura —que está batiendo todos los récords de audiencia–nos permite ya ver por dónde van a ir los tiros y nos confirma el hecho de que rara es la Cámara que no tiene su Xirinacs o su “comandante” Romero de pie en un rincón y negándose a ocupar su escaño. Ahora bien, más que la desfachatez de Gordillo extraña la impotencia del Presidente Gracia, desconcertado como un forzado pasmarote mientras duró la perorata que no se atrevió a cortar por lo sano ,que hubiera sido lo reglamentario. Y lo peor es que la de Gordillo no es la única caricatura que veremos en ese Parlamento en el que la primera fuerza pintará poco y la segunda estará a merced de la tercera.

Cuarto y mitad

Llaman los amigos de fuera, muy preocupados todos por lo que está pasando en Andalucía después que las elecciones del 25-M transfiguraran a Diego Valderas en CarodRovira y, sobre un dudoso fondo de aurora roja, enarbolara aquel, en plan Aladino, la llave famosa. Arcadi Espada, que es un andaluz profundo bajo su flagrante catalanidad, nos señala temeroso la imagen palestina del alcalde Gordillo –¡buena gente!, que diría Beni de Cádiz—y me insiste en su preocupación porque de estas maniobras surja algo parecido a lo que él ya vivió bajo el Tripartito catalán. Víctor Márquez el mejor cronista parlamentario que se ha roto en pago hispano hacecábalas como aquel a quien no le salen las cuentas por más que calcule, y teme, cómo no, que ese Gobiernillo bicéfaloacabe hundiéndonos todavía más, perdido en el estruendo de la confrontación con Madrid, que es de lo que se trata.Por su parte, Valderas mismo se ha venido arriba alexigirle a Griñán nada menos que el 30 por ciento de la gobernación, inequívoca expresión que trasluce la materialidad de su objetivo, a lo que desde el PSOE la han contestado –¡como si pudieran!—que de eso nada, que no habrá “gobierno al peso” en ningún supuesto, lo cual puede no ser más que un rentoy pero no deja de ser una buena metáfora. ¡Vaya crujía! ¿Ustedes saben que el presupuesto de la Junta –que es de lo que se trata, dicho sea otra vez—es de 32.000 millones de euros, es decir, de bastante más de cinco billones, con be, de nuestras olvidadas pesetas? ¿Y se han puesto a considerar que el 30 por ciento de esa cifra, que es a lo que aspira Valderas, pondría en manos del conglomerado tardocomunista bastante más de un billón y medio de aquella perdidas “rubias”? He descolgado el teléfono,  siquiera hasta que esto se aclare un poco más y nos destapen con sigilo ese “acuerdo programático” al que dicen haber llegado los ninis de Griñán y los del otro.

A la vista de la experiencia municipal sevillana yo solía decir que los comunistas actuales habían cambiado la colectivización por el sueldo y la propiedad comunal por el carril-bici, pero ahora compruebo que entonces me quedaba lejos de imaginar que, a la primera de cambio, asumirían el principio ripaldiano de que la caridad bien ordenada empieza por uno mismo. Y ahí los tienen, pobres billonarios con mando en plaza por arte de birlibirloque. La socialdemocracia se lo traga todo cuando es menester.Lo que se ha quedado obsoleto es el imaginarionovecentista de la manifa con banderola, botella de agua ypañuelo palestino. Valderas sabe lo que agarra con la mano y sabe lo que aquello duele si se aprieta. Y me temo que Griñán también.

A lo hecho, pecho

Lo peor que tiene el auto dictado por la juez Alaya es que se le entiende todo. No se anda la juez con rodeos ni retorcimientos jergales, sino que va al grano y lo expresa en una “frasis” que puede entender cualquiera que sepa leer. Los cargos son graves, las alegaciones incontestables, el argumento bien trabado, razones por las cuáles resultan de todo punto inútiles las gesticulaciones y protestas de quienes saben que el “caso” puede no haber hecho más que empezar. Por eso no se entienden los gestos desmesurados del PSOE ante una audiencia cuyo humor debe de ser bien poco propicio a las excusas y trabalenguas y, menos aún, receptiva a las descalificaciones de la juez que ha destapado la olla. Lo del “fondo de reptiles” ha sido un saqueo en toda regla organizado desde arriba. La juez lo viene probando paso a paso.

El ojo de la aguja

Tanto en las recientes elecciones generales españolas como en la actual campaña francesa, los ricos –ese concepto por definir, por supuesto, y de índole tan maniquea—se han llevado y se están llevando la peor parte. En Francia el señor presidente ha convencido a su esposa, la bella Bruni, para que apareciera en la tele sin maquillar y de trapillo, sin duda en un intento de compensar el sartenazo de su rival, François Hollande, de gravarles la renta nada menos que con un 75 por ciento. Pero ¿qué es un rico, a quién hemos de considerar rico? El propio Hollande decía hace cuatro años que un rico era todo aquel que ganara cuatro mil euros o más al mes, mientras que un alto responsable del fisco nacional cifraba ese tope en los 83.500 y en una revista especializada, “Challenges”, los propios millonetis sostenían que sólo aquel capaz de doblar su capital pertenecería realmente al club. Ahora bien, compruebo en la estadística oficial que en el país vecino sólo el 1 por ciento de la población llega a los 9.000 euros mensuales y nada más que un 3 por ciento supera los 4.500, es decir, que tampoco hay cabría esperar grandes milagros de un buen repaso fiscal. Por otra parte, una docena de ricos de primer orden ha firmado un manifiesto solicitando al Gobierno que les subiera los impuestos, cosa que éste hizo sin rechistar, pero que no ha convencido a todos los analistas muchos de los cuales sostienen que elevar las cargas fiscales provoca una retracción del crecimiento. ¿Hay un cierto resabio católico pugnando con el espíritu calvinista en esta ola retórica contra los ricos?, se preguntan algunos. Pues puede, pero lo cierto es que –sin necesidad de meternos en el laberinto dialéctico de la “flax tax”—lo cierto es que cuando Reagan bajó esas cargas los EEUU crecieron mientras que cuando Johnson los subió ocurrió lo contrario.

En el flamante libro de Jean-Philippe Delsol, “À quoi servent les riches”, encontrarán ilustraciones interesantes sobre los efectos benéficos de las políticas fiscales, ese viejo presupuesto neoliberal que va resultando cada día más difícil negar si se consideran casos como el de Estonia, uno de los primeros países en salir de la crisis que ha logrado un envidiable crecimiento sin superar el 15 por ciento de su carga impositiva, o el de Eslovaquia que ha doblado su tasa de crecimiento en cinco años sin alcanzar siquiera el 20 por ciento, confirmando la presunción de la “curva de Laffer” de que la avaricia rompe el saco. Desde Guizot a Solchaga rueda la consigna famosa “Enrichissez vous!” que prueba la imposibilidad de remontar contracorriente el secreto egoísmo que nos constituye en la intimidad.