Embudo sindical

Menos mal que Méndez, el piloto de UGT, reconoce los hechos, porque aquí, en Andalucía, todavía insiste el “aparato” en negar la evidencia de que se ha despedido a 200 trabajadores contratados por el sindicato aplicándoles la ley de Reforma Laboral del PP, tan vituperada por estos despedidores cuando se aplica fuera de casa. Dice un dirigente regional que si el sindicato ha despedido ha sido por necesidad, como si el resto de la patronal despidiera por capricho, y alega que la causa es la pérdida de algunos cometidos que antes desempeñaban, ya que “nosotros –dice—nos dimensionamos (sic) en función al volumen de trabajo”. La doble moral queda a la vista, incluso para sus propios trabajadores.

Nuestros bonzos

La imagen de los suicidas de la crisis del 29 nos la ha trasmitido el cine. Cuerpos como peleles cayendo a plomo desde los rascacielos de Wall Street, corrillos enloquecidos y parias vagando alobados por los barrios de la ciudad. En la actual, esas imágenes de la desesperación se han hecho esperar pero, finalmente, han llegado. Desde Grecia, desde Italia, desde Francia, desde la propia España, menudea el noticiero de suicidios provocado por la situación crítica, deudores que se lanzan al vacío por la ventana, parejas que se inmolan juntos, la madre que se inmola, aquel otro que se ahorca antes de que lleguen los desahuciadores: “Antes de que me echen, me cuelgo”. En Nantes, un agobiado por las deudas se ha inmolado a lo bonzo delante de las oficinas de empleo provocando una fuerte conmoción nacional casi al tiempo que en Alicante un cuarentón culto y buen ciudadano, se colgaba de una soga logrando, miren ustedes por dónde, quebrar las duras posiciones partidistas mantenidas hasta ahora en el debate sobre los desahucios. Esta crisis es tan profunda que está logrando que se cuestione el derecho hipotecario, acaso una de las ramas más concretas y terminantes del pensamiento jurídico, al que se le proponen alternativas nunca contempladas, a veces con voz cuerda pero en otras ocasiones en clave desentonada. Una mujer se ha lanzado a la popularidad estos días defendiendo, en plan ménade, unos derechos que lo suyo sería reconsiderar con cordura, y a ella la he visto y oído amenazar con lanzarle no sé qué a no sé cuál presunto responsable, además de llamar “criminal” a quien ha querido en pleno Congreso. La crisis es esa realidad clamorosa y no un soportable clima de opinión, siendo de esperar que, por desgracia, tengamos que conocer todavía más decisiones fatales.

 

No es tan fácil como lo pintan el problema de la dación en pago ni el de la suspensión de los desahucios, ni para los políticos ni para los jueces, y están de más las reclamaciones asamblearias y las voces desatentadas que pretenden zanjar de un machetazo demagógico una situación demasiado compleja. Hemos de ver, pues, otros suicidas, nuevos bonzos que quiera Dios que no logren su propósito, antes de que se pase esta página desencuadernada de nuestro guión de vida y vuelva por sus fueros la normalidad. Entre tanto, siquiera por respeto a las víctimas, sería bueno acercar los políticos a la realidad y alejar del contencioso el radicalismo de los espontáneos.

Política y basuras

Todos nos hemos hecho cruces por las inciviles huelgas de recogida de basuras a que los sindicatos han sometidos a nuestras grandes capitales. De El Coronil, que lleva ¡44 días! con la basura acumulada, poco se habla. No se ponen de acuerdo el alcalde del PSOE y el jefe del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y, mientras los vecinos se ven amenazados en su salud y privados de su vida normal, ellos discuten si los servicios mínimos deben ser así o asao, un día cada dos con tres operarios, o bien reducir la limpieza a cinco puntos especialmente delicados. Una vergüenza. La consejería de Empleo, hasta el cuello de basura ella misma, debería zanjarla de una vez y devolver a los vecinos-contribuyentes su elemental derecho a la normalidad.

La gran higa

Una de las fotos de este “annus horribilis” va a ser, sin duda, la del tesorero Bárcenas al volver de su viaje cinco estrellas a las nieves del Canadá. Me refiero a ésa tomada en Barajas en la que el presunto imparte al pueblo soberano la gran higa levantando la mano derecha con el dedo corazón asomando impertinente entre el índice y el anular, que viene a ser lo mismo que mandar a tomar viento fresco a la opinión pública pero con pésimos modales. Seguro que ese “self made man” repite el gesto aprendido en la calle, por completo ignorante del significado simbólico que a la higa atribuyen los psicólogos como remedio genérico contra las fuerzas enemigas, y seguro también que su grosera intención se agota en el obvio sentido sexual de un gesto que viene a ser como una abreviatura del corte de mangas “urbi et orbi” con que el presunto trata de distanciarse de su propia imagen reflejada en el espejo del descrédito público. Lo cual no deja de resultar lógico dada la suave lenidad que gasta la Justicia con estos grandes presuntos, en negocios como el suyo que, de ser obra de un pringao, hubiera conllevado, pueden estar seguros, la trena cerrada a cal y canto. ¿Qué hace vagando por los paraísos de este mundo ese presunto gran evasor que ha puesto contra las cuerdas al propio partido del Gobierno; de verdad se hubiera tratado de igual manera a un apoderado modesto al que se hubiera sorprendido emboscado en una caja suiza? El pueblo está convencido de que no, como lo está de que, a pesar del repugnante chantaje a la Corona, debe de haber responsabilidades al menos en un miembro de la casa Real, y ésa es una doble razón que aconsejaría cortar de raíz esa higa. El tal Bárcenas ha dado la talla levantado la suya; la Justicia da la suya con sus incomprensibles maneras al tratarlo con guante de seda.

 

No recuerdo un momento más chusco y desabrido que el presente en la vida nacional, ni una actitud más impertinente que la de ese ganapán en el que ha confiado su partido hasta el punto de entregarle las llaves del tesoro. La foto en cuestión vale más que cualquier psicosociología para ilustrar el actual momento de una clase política apalancada en el alfoz de la vida pública y dispuesta a llevarse de matute hasta el polvo de la caja fuerte mientras responde a la lógica inquisición de las gentes con una higa monumental. Los ladrones somos gente honrada, ya saben. Ante las dificultades, el granuja no tiene más que crecerse.

Kale borroka en Alcalá

La delegada de Educación del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra (PSOE) ha justificado la permanencia de una fotografía del ministro Wert tiroteado en la cabeza y ensangrentado en la sala de profesores del Instituto Leonor Guzmán invocando, con manifiesta irresponsabilidad, “el respeto a la libertad de expresión”. Dos agujeros de balas y sangre a chorros: el PSOE no debería aguardar a que la Oposición o la Justicia lo demanden para apartar de la vida política a quien, como esta Ana Belén González, demuestra esa concepción terrorista de la política y ¡en un centro docente! Es más, si hay vergüenza en la consejería de Educación habría de abrírsele expediente a todos y cada uno de los responsables de esa miserable acción.

Pleno mántico

Uno lleva vistas muchas cosas en los plenos municipales, sobre todo desde que la democracia nos abrió la veda protestante y es usual ver a los ciudadanos ejerciendo una no poco confusa liturgia asamblearia frente a los escaños legales. He visto peleas tabernarias, debates insultantes, higas y cortes de manga, expulsiones aisladas o en masa forzadas por la legítima fuerza pública. Lo que no había visto nunca era una pitonisa actuar en un pleno, con permiso de la mayoría, como ha ocurrido en un pueblo minero de Huelva, en Nerva, donde el alcalde del PSOE, que advirtió no creer en esas maniobras mánticas, dejó que una echadora de cartas se las echara al concejo, bien es cierto que en términos muy políticamente correctos. Los babilonios, los etruscos, los griegos y los propios romanos supeditaron sus vidas y, por supuesto, su política, a estos prodigios de la adivinación que incluyen desde la extispicina a la catoptromancia, pasando por las menologías, los augurios y cien especialidades más, que los gobernantes se tomaban tan en serio como Alejandro los oráculos o César la precaución de salir cada mañana de casa con el pie derecho por delante. Lo de Nerva se ha quedado, es cierto, en una insípida exhibición de superchería consistente en la visión bonancible de un futuro, pero no por eso deja de ser extraordinaria la imagen de un Pleno con todas las de la Ley escuchando a una zagala enfundada en su minifalda la esperable ristra de simplezas y hasta de necedades. Ni a Berlusconi se le ocurre algo semejante, por más que, puestos a elegir entre los dos, uno prefiera, en cualquier caso, al alcalde de Nerva.

 

Hace cosa de unos meses nos enteramos por la revista Procedings of National Academy of Science (PNAS) de que los sabios de la universidad de Washington habían logrado determinar, mediante escáneres, las áreas del cerebro humano que se activan cuando exploramos con la imaginación los acontecimientos del futuro, concretamente, creo recordar, la corteza lateral izquierda, el procuneus izquierdo y el cerebelo posterior derecho. En Nerva, más sencillamente, la pitonisa autorizada se las ha aviado con una baraja casinera que varios concejales han “cortado” muy serios antes de escuchar esa revelación que ha resultado ser una suerte de invitación a la unidad. Luego creo que se ha entrado ya en graves materia, pero yo que el alcalde me hubiera limitado a levantar la sesión.