¿Una nueva Iglesia?

Habrá que esperar, qué duda cabe, para confirmar los propósitos anunciados por el nuevo pontífice, el papa Francisco, sobre la pobreza de la Iglesia y la prioridad moral de las necesidades no materiales. Sin embargo, ya hay alguna que otra señal, aunque sea del otro lado de la muga, como ese gesto del patriarca ortodoxo de Chipre, Crisóstomo II, quien tras entrevistarse con el primer ministro de la isla, se ha declarado dispuesto a hipotecar todos los bienes de su Iglesia para comprar obligaciones del Estado. La Iglesia chipriota es rica, en términos relativos, pues su patrimonio se estima elevedísimo, tiene numerosas participaciones en empresas privadas y es, además, principal accionista del banco de mayor poder en la isla, el Hellenic Bank, lo que la convierte, posiblemente, en el primer propietario del pequeño Estado que está a punto de ser aplastado por la hegemonía europea. ¿Tendrá el gesto de Crisóstomo un eco en el papado romano, sería posible, por una vez, que la Iglesia se mostrara solidaria a tope con los atribulados ciudadanos de esta Unión Europea tan benéfica como exigente? Nada nos autoriza a presumir que el papa Francisco va a poner en almoneda sus inmensas sus riquezas con el fin de auxiliar a los necesitados de la recesión europea y medio mundial, pero no cabe duda, posiblemente, de que el gesto del jerarca chipriota va a tener un alcance considerable en la opinión pública en este momento crucial de la coyuntura de Occidente. Una Iglesia pobre supone una revolución que habría de encontrar enfrente e numerosos Burke pero hay que reconocer que en el pontificado que ahora comienza coincide el hambre con las ganas de comer. Medio mundo está con el alma en vilo aguardando a que Francisco abra esa caja de Pandora que, sin duda, opondrá a quien pretenda franquearla dificultades sin cuento.

Si el papa Francisco pretende revolucionar la vida eclesial abriendo los cofres y compartiendo franciscanamente su tesoro, va a tener que habérselas con formidables resistencias, pero ahí tienen el caso chipriota para dejar claro que para avanzar no hay como dar el primer paso. La pobreza tiene mala prensa, eso es verdad, pero no son estos momentos de andarse con dudas y cavilaciones sino de actuar por derecho. De actuar con audacia, el papa perdería un apoyo tradicional pero seguro que ganaba la adhesión de un mundo hasta ahora alejado por efecto de la propia desigualdad.

Velocidad de crucero

La forzosa inacción de la juez Alaya ha provocado una especie de confianza en los amenazados por el “caso ERE”, que ven en la complejidad de esa maraña y en la marcha minuciosa de la instrucción, una esperanza de salir ilesos del brete. Por eso ha producido cierta sorpresa, en general, el ritmo rápido que ha tomado el procedimiento y las duras medidas adoptadas por la juez, demostrando que el “caso” estaba ramificado por media España. Hace bien esa juez expeditiva que quiere dejar todo bien atado antes de imputar a aforados, pero debe darse cuenta de que tiene en sus manos un enredo que concita la expectación nacional precisamente porque se espera que se impute a los de arriba.

El nuevo opio

El pasado jueves fue elegido presidente por la Asamblea Nacional Popular de China el camarada Xi Jimping que ya era secretario general de Partido Comunista desde el XVIII Congreso. Lo fue no por dos ni por tres tercios sino por 2.952 votos de los que sólo uno fue en su contra mientras que tres optaron por la abstención, probablemente a la fuerza porque, como cuentan que ocurría en las Cortes franquistas, siempre se contaba con unos cuantos incontrolados perfectamente conocidos e incluso había que encargar a otros cuantos que se salieran del tiesto para hacer más verosímil el sufragio. Hay regímenes que nunca han perdido una votación en sus asambleas, pero siempre es conveniente, por la cosa de las apariencias, que se manifieste siquiera una mínima disensión, que en el caso de la elección del vicepresidente Li Yuanchao ha alcanzado los ochenta votos en contra y treinta y siete abstenciones. Así se consolida la China comunista que, a pesar haber incrementado el gasto militar a lo burro, todavía crece a un 7’7 por ciento del PIB que miran con estupor y alguna envidia desde Occidente los gurús del neoliberalismo. Italia está en recesión y ante un futuro imprevisible, pero muy posiblemente tendrá que repetir elecciones para remediar la situación en la que la han dejado los guasistas que han votado a Berlusconi y a Beppo Grillo. Para que vean que nada tiene que ver la libertad con el crecimiento, desgraciadamente, y que está por explicar este vértigo económico de un régimen como ése, empeñado en mantener la momia de Mao y en reconocerse comunista.

No hay cifras fiables sobre la miseria ni sobre la pobreza en aquel enorme país. Las que hay se refieren sólo al despegue meteórico de una economía que ha logrado apoderarse de la deuda internacional; está invirtiendo de modo desaforado en África; y controla, en creciente medida, el comercio interior de las democracias occidentales aparte de haberse convertido en su fábrica común. Habrá que revisar la teoría, pues, y considerar la posibilidad de que los chinos hayan dado con el momio de un sistema comunista que produce un puñado de millonetis al día, mientras nosotros nos pudrimos alardeando de libres en la charca de la recesión. Y ya lo ven, un solo voto en contra, la práctica unanimidad engalanada con el discrepante, y el negocio viento en popa. No me tienta ese modelo mandarín, desde luego, pero menos si cabe la kermesse italiana.

Si hay caso

La mentira tiene las patas cortas como acabamos de comprobar en el caso Invercaria, del que el portavoz der Griñán dijo hace bien poco que “no había caso” pero que ya tiene siete imputados en la buchaca. Esta situación de la Junta bien merecería una jerarquía respetable y capaz de afrontar un debate parlamentario en condiciones, dentro del que se explicara cómo es posible que se haya acumulado tanta podre bajo la piel de la autonomía. No lo harán, pero en el pecado han de llevar la penitencia porque el tiempo pasa que vuela, incluso en la campana pneumática de la Administración de Justicia.

Dios y el Papa

Muchas y muy distintas están siendo las reacciones ante la elección del papa argentino por parte de los hispanoamericanos. Un zote como Maduro, el sucesor de Chávez, ha asegurado que su antecesor ha influido a buen seguro sobre el Paráclito para que alumbrara a los cardenales el camino de esa elección trascendental. Gran elogio le ha dedicado también desde Ecuador el postchavista Rafael Correa contrastando con la lógica frialdad del mensaje de la Kirchner. En general, las corrientes llamadas progresistas califican al papa Francisco de reaccionario porque se las trae tiesas en asunto como el de los matrimonios gay o el aborto, y recuerdan su petición de perdón por su tibieza durante la dictadura militar en el año 2.000, pero hay sectores en todas las orientaciones, incluido el peronismo, que ven en él, al margen de un motivo de festejo chauvinista, una oportunidad histórica aún por descifrar. Pero hay una adhesión que me llama la atención sobre todas las demás y es la del gran Maradona –“Dios”, como saben, para el sector forofo de aquel gran país–, quien ha dejado en Internet una entusiasta nota en la que celebra el nombramiento, que atribuye, como el éxito futbolístico del Mundial del 86, a esa “mano de Dios” que hizo decir entonces en Argentina que el Dios del balón redondo era paisano no sé bien si de Borges o de Gardel. El “Pelusa”, que se declara católico ferviente y que ya tuvo ocasión de intimar algo con el papa Wojtila, razona que si la presente elección se debe, en efecto, a esa mano de Dios es que el corazón de la religión reside en su país. Voy a guardar como oro en paño este documento para comprarlo con el que este dios tan terreno escribirá en su día, estoy seguro, como obituario de Fidel, este dios de los “cabecitas negras”.

Lo malo de estas excepcionales ocasiones es que lo mismo has de agradecer el elogio que te dedica un selecto que el que te endosa un malevo, y en el caso de Maradona especialmente, dada la afición del papa Bergoglio al fútbol y al tango. Nunca llueve a gusto de todos, ni siquiera en Argentina, ese país edípico y descalabrado del que nos ha llegado este inesperado pontífice que, como Wojtila, ha recordado alguna vez a alguna lejana novia. Alguien se ha lamentado de que no esté ya ahí Borges para escuchar su comentario pero, como a falta de pan buenas son tortas, ahí está nada menos que el dios nacional dándole la bienvenida desde su destierro dorado en Dubai.

La crisis, para los demás

Sueldo de una diputada regional de Almería, doña Rosalía Martín: 3.029 euros de salario; 1.640 más por residir tan lejos del Parlamento; otros 783 por ser portavoz en comisiones; 648 por desempeñar la secretaría de IU; 491 por presidir la comisión de Asuntos Europeos y 333 por vicepresidir la Comisión de Seguimiento y Control de la Financiación de los Partidos Políticos. Y no es la única en su provincia en cobrar más que el Presidente de la Junta. La crisis, evidentemente, no va con ellos, sino con “los demás”, con los que quedan fuera a la intemperie. No he visto un comunismo más rentable en mi vida. Yo diría que en esas condiciones cualquiera lo sería.