Mirar al cielo

Leyendo el “Current Biology” me he tropezado con el testimonio de unos sabios de la universidad sueca de Land sobre el extraordinario sentido de la orientación del escarabajo pelotero que, según ellos, se desplazaría con su carga y por el camino más corto a su destino, siguiendo una línea recta, incluso sin la referencia del sol o de la luna, que es lo que se viene argumentando desde que Plutarco –que creía estar ante un hermafrodita que depositaba su semilla en la bola de estiércol mil veces más pesada que él–  supuso que esa orientación se fundaba en el seguimiento de la órbita solar y no, como acaba de demostrarse, en el referente de la Vía Láctea. El consenso sobre la sacralidad del escarabajo es ya viejo y casi general entre los simbólogos, sabedores de que tanto en el antiguo Egipto como en Grecia, en China o en el ámbito paleocristiano, su observación sirvió para ilustrar el mito de la autogeneración tanto como el de su singularísima capacidad soteriológica. Ni siquiera la prueba de la confusión a que lo han sometido en el laboratorio consiguió despistar al bicho de la ruta segura que le dicta su alto GPS tan misteriosamente operativo, en un alarde que deja chico el mérito de las ballenas, las langostas, las bandadas de ánsares o los enjambres de mariposas emigrantes. Hay ocultos en la fauna terrícola graves talentos que sobrepasan de lejos al del hombre, ese supuesto “rey de la creación” que, a la hora de orientarse, nunca logró desasirse del todo del aparejo tecnológico para llegar a buen puerto. El mínimo escarabajo que deslumbró a Poe y que llevaban sobre el pecho las momias de los faraones ha resultado ser un piloto de excepción que recorre sus rutas sin titubeos caminando hacia atrás, parece ser que a base de mantener constante el ángulo formado por su propio cuerpo con la lejana fuente de luz.

 

A medida que vamos sabiendo más sobre la condición de las especies encoge nuestro altanero prejuicio de superioridad y se resquebraja sin remedio el concepto imaginario de nuestra monarquía animal. Ahora mismo se debate en España si aún se ha quedado corta la norma que impedirá en lo sucesivo experimentar en el laboratorio con los grandes simios, esos primos no tan lejanos, o debemos mantener nuestro derecho a beneficiarnos de su papel de cobayas. A diferencia del escarabajo, nosotros no avanzamos en línea recta ni tenemos tan claro como él la razón y el destino de nuestra tarea.

Sobre los indultos

Está fresca aún la tinta derramada para informar al pueblo soberano de que una joven en la miseria iba a tener que ingresar en la cárcel por haber comprado comida y pañales para su bebé con una tarjeta de crédito robada. También la que se empleó en comunicar que el Gobierno, finalmente, indultó a esa madre acaso recordando el privilegio inveterado del “hurto famélico”. Un Gobierno de derechas es normal que defienda la propiedad con uñas y dientes, aunque sea guardándose en la manga el indulto a última hora, porque eso entra en la lógica de la conservación. Pero ¿y el hecho de que el Supremo tenga que rechazar a toro pasado el indulto con que un Gobierno que se empeña en llamarse a sí mismo “socialista” benefició al segundo banquero de la nación? Ah, eso ya tiene peor explicación sobre todo si se entera uno por la sentencia de que lo que hizo Zapatero no sólo . eximirle del cumplimiento de las penas sino borrar con el mismo tachón, las consecuencias de la sentencia, es decir, los antecedentes penales del condenado. Ya ven, el mundo al revés: la derecha que dice ser “centro” indultando por compasión, y la izquierda que actúa como derecha blanqueando banqueros con el albayalde de la arbitrariedad. Se podría escribir un vasto libro, como diría Borges, con la crónica de los indultos otorgados en esta democracia lo mismo a ministros y secretarios de Estado secuestradores, que a campurrianos pánfilos sorprendidos por la autoridad matando jilgueros o arrancado matas de poleo, y de ese libro podría deducirse a ojos vista que el Poder tiene la misteriosa cualidad de igualar por abajo a quienes a él llegan. Esa prerrogativa regia hoy en manos de ciudadanos del común se ha convertido en una de las ilustraciones más fidedignas de nuestra decadencia colectiva.

 

El indulto tiene, qué duda cabe, su legítima razón de ser porque el derecho puro se escribe con pluma de oro, pero supone una violenta corrección a la Justicia, sobre todo cuando se hace abiertamente contra su criterio. Y en cualquier supuesto, el indulto es también un clarinazo contra o frente a una Ley rígida o laxa según las conveniencias, con la que los políticos hacen papiroflexia en función de sus intereses. El derecho de gracia se ha convertido en el último recurso del oportunismo político en un sistema de libertades atenido sobre todo y por encima de todo al interés inmediato de ese poder.

Que no falte de na

En pleno escándalo del multiespionaje catalán, va un diputado del PSOE y demuestra en el Parlamento que conoce al dedillo lo que los diputados del PP hicieron y dejaron de hacer en su visita investigadora a la empresa pública Invercaria. No vaya a ser que nos quedemos sin dar el cante en alguno de esos líos, incluyendo éste miserable del alcahueteo del rival. Habría que averiguar hasta el fondo el por qué de esa información y si, como pudiera parecer como más lógico, la ventaja de disponer de la Junta proporciona al PSOE una información sobre la Oposición que en ningún caso sería legal. Y ya de paso ver qué ha pasado realmente en Invercaria, es probable que otro escándalo mayúsculo del que se está yendo de rositas el coGobierno que prometía tanta transparencia.

Un paso atrás

Creo recordar que fue Hubble quien concibió y definió el universo como un sistema de galaxias que no tiene centro, o más bien, como precisó Merleau-Ponty, que su centro está en todas partes –tal y como imaginaron Nicolás Cusano y Pascal—y su circunferencia en ninguna. La cosmología y la astrofísica, a las que sigo con la lengua fuera desde mi segunda juventud, gustan especialmente de estas aparentes paradojas que encierran –paradójicamente—los más finos hallazgos. Lo recuerdo al leer que un profesor vascongado, Juan Carlos Gorostiza, ayudado por otro que enseña en la Secundaria murciana, se ha dejado caer con un libro centrado en la tesis de que, contra toda evidencia científica, la Tierra es el centro del universo y sobrevive inmóvil en el tiempo siendo el Sol el que gira alrededor de ella para fecundar nuestros sembrados y abarrotar nuestras playas: la Tierra no es un planeta, dice el sabio, sino que está situada en el baricentro del universo y, por el efecto giroscópico, está preservada de todo movimiento. ¡Tomen del frasco! Ni Copérnico , ni Galileo, ni Kepler, ni Einstein, ni Sitter, ni la madre que los parió: el Papa se columpió al excusarse con el primero y aquí no queda otra que volver al Génesis 1-3 y comulgar con la piedra de molino creacionista. Ya ven la que ha organizado el vasco que, por cierto, es prof en una Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales del País Vasco, a cuyos divertidos alumnos no les arriendo las ganancias. Ese lugar del Génesis, argumenta Gorostiza, “es una descripción científica de la Creación ex nihilo sui et subiecti”. Don Pío Baroja se quedó más que corto cuando escribió las “Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox”.

Es formidable la capacidad de resistencia de las teorías creacionistas en sus variadas versiones, sobre todo si se tiene en consideración el considerable paso adelante que ha dado el conocimiento que el hombre tiene de su entorno cósmico y que los astrofísicos son hoy día auténticos poetas, empezando por el Einstein que definió el universo como una realidad “finita, curva e ilimitada” –que ahí te quiero ver, Cavafis—y siguiendo por el Hoyle que dio la versión no deductiva del universo estacionario, la más bella postal imaginada por “Sapiens sapiens”. La ventaja de Gorostiza es que ninguna Inquisición lo va a quemar hoy con leña verde, que ya no se lleva. La de sus alumnos es que se lo van a pasar mejor que si la clase la diera Quique Camoiras.

Empresarios ejemplares

El vicepresidente de la CEA y presidente de los empresarios onubenses, además de presidente de las Cámaras de Comercio de Andalucía, va a ser denunciado al fiscal por el sindicato UGT por haber proclamado en la radio –para justificar al vicepresidente nacional en apuros por pagar en dinero negro a sus trabajadores — que “el dinero negro ha existido siempre, si no, el pago diferenciado”. ¿Reaccionará la CEA o la CEOE ante este nuevo desplante cínico de uno de sus directivos, o hará la vista gorda y seguirá adelante con los faroles? No cabe duda de que la democracia tiene entre sus más urgentes tareas la de depurar a los llamados “agentes sociales”, esa máquina de gastar dinero público cuya utilidad se le oculta a la mayoría de los ciudadanos.

Populismo chistoso

Los periódicos italianos andan desorientados frente al fenómeno extremo de populismo que supone la candidatura del cómico Beppe Grillo, el “Movimiento 5 Estrellas”, al que las encuestas dan ya, a un tiro de piedra de los comicios, un inquietante 17 por ciento, es decir, una cifra que ya quisieran para sí no pocos de los partidos convencionales italianos. Grillo dice cosas como “Abriremos el Parlamento como una lata de atún” o, algo que es mucho más grave, “La época de la representación han pasado, nosotros no creemos ya más en ella”, y anuncia su propósito de hacer “saltar la banca” (¿) más pronto o más tarde y, por qué no, mañana mismo. Y a las críticas que le achacan el recurso al populismo responde sin complejos con una afirmación populista, desafío que entusiasma a una ciudadanía que no sabe ya a quién encomendarse. En resumen, que a la más que probable recuperación de Berlusconi va a unirse en la próxima legislatura la presencia desconcertante de una fuerza antidemocrática de raíz que abre todo tipo de posibilidades a una política de pactos. Ha habido grandes “medios” –los periódicos de referencia—que de ignorar al personaje y su fenomenología han ido pasando poco a poco a plantearse con creciente angustia la misma viabilidad de la democracia italiana, convencidos finalmente de que lo que carece de sentido es cerrar los ojos ante la evidencia de que el electorado va reuniendo ya casi todas las condiciones precisas para acabar en un naufragio colectivo, dado que personajes como Monti están fracasando en sus campañas por su propio alejamiento de la gente.

La propagación del neopopulismo es uno de los hechos sociopolíticos más relevantes del nuevo siglo, quizá no en los términos extremados que presenta la candidatura de Grillo pero sí bajo formas más elaboradas a las que no les falta el apoyo teórico de cierto sector intelectual. Gil probó en España que el circo populista no fracasa nunca si cuenta con un payaso capaz de dar el triple mortal, aunque hay que reconocer que la berza populista hace tiempo que no es exclusiva de esos oportunistas sino que anda no poco generalizada también en los partidos considerados serios. Lo que tiene de nuevo el populismo italiano es esa abierta confesión antisistema que implica el desprecio de la representación. Si en Italia acaba ocurriendo lo que se pronostica habrá que darle la razón a quienes sostienen que cada pueblo tiene el gobierno que me merece.