El fiscal/defensor

Al ex-fiscal De Llera no lo ha hecho Griñán consejero de Justicia para que arregle ese clamoroso enredo burocrático sino para que actúe como su abogado defensor en el caso de los Eres fraudulentos y las prejubilaciones falsas. Por eso, aunque suele protestar que no hace declaraciones para evitar su deformación periodística, no deja de hacerlas cada vez que se tercia defender al Presidente de su responsabilidad –quizá no sólo “in vigilandi”—en la trama de ese escandalazo. Antier mismo proclamó con rotundidad la inocencia del Presidente olvidándose de que eso sólo está en condiciones de hacerlo la juez que instruye el sumario. Vaya papelón que le ha tocado a De Llera en este asunto que cada día que pasa se agrava más.

Un nuevo Irán

Mi llorado amigo Eugenio Trías mantuvo en sus últimos años una fuerte inclinación por Irán, para cuya peculiaridad reclamaba discreción al tiempo que auguraba, en medio de las peores circunstancias, la posibilidad de una evolución razonable. Lo he recordado ante la noticia del triunfo de la moderación, encarnado por el clérigo Hasan Rohani, ante el que se han felicitado varias potencias occidentales, frente al radicalismo insensato y provocador de Ahmadineyad. Rohani anuncia la apertura del país a una convivencia razonable, dentro de los límites que le impone el control religioso de Consejo Supremo de Seguridad presidido por el “líder supremo”, como han advertido sin demora los Guardias de la Revolución. Pero la victoria aplastante de Rohani no se explica si el país no hubiera evolucionado internamente, es decir, si el voto no fuera el reflejo de unos intensos cambios sociales propiciados por una nueva mentalidad cada vez menos compatible el rigorismo islamista, cambios que van desde el comportamiento bursátil hasta las actitudes íntimas, como lo prueba el descenso radical de la natalidad y la profunda mudanza de las costumbres y actitudes sexuales que certifican el rápido aumento de los divorcios o del aborto, así como el retraso de la edad matrimonial por no hablar del auge de la prostitución tanto femenina como masculina. A Rohani lo ha votado un país que, previamente, ya había afilado su voto en la intimidad en busca de una liberalización hasta ahora negada por el fanatismo radical. Los cambios políticos responden a silenciosos procesos de mutación. La imperceptible micropolítica es la causa de que, tarde o temprano, cambien los rumbos y se impongan las tendencias.

El doctrinarismo islamista va a encontrar, en fin de cuentas, ese muro de la opinión renovada cortándole el paso, tal vez porque no hay política posible al margen de la tendencia universal de una cultura que, en la sociedad mediática, tiene a ser cada instante más universal. La ubicuidad de la imagen –tv, Internet…– ha hecho que las modas también sean ubicuas y eso no hay disciplina impuesta que pueda contenerlo. E Irán ni iba a ser una excepción, como no acaba de serlo, en última instancia, ni siquiera Afganistán. La vida tiene su propia dinámica ante la que la política dispone de escasas posibilidades de éxito duradero. Se confirma que, ante el fanatismo, la moderación puede también ser el camino más corto hacia el progreso.

El modelo Colau

Es significativo que la protesta pública sea tan selectiva que apunte siempre en una dirección política, nunca en la opuesta. Por ejemplo, ya es raro que en la Andalucía de máximo paro y máximo latrocinio apenas se oiga el rumor de la calle que, sin embargo, resuena con estruendo en tantas Españas. ¿Por qué esa estrategia peronista funciona tan activamente frente a las instituciones simbólicas mientras ni está ni se la espera en este puerto de Arrebatacapas? Ojalá nunca llegue aquí esa tumultuosa moda, pero ojalá también su sustancien de una vez las acciones judiciales que nos han convertido en el escándalo nacional.

Lo de Messi

A propósito de la presunta defraudación fiscal de Messi medio mundo se ha acordado de Lola Flores, la pobre, es decir, del espectáculo que montó Borrell para que se viera “un ejemplar”, como hubiera dicho ella, en aquella España a la que resultaba preciso, por lo visto, aflojarle la rigidez heredada de la autarquía franquista y los impuestos indirectos. Lola dijo cosas memorables entonces, por ejemplo, que ella –“que-había-paseado-la-bandera-de-España-por medio mundo”—dejaba de ser la Lola de España para pasar a ser la Lola de Hacienda, o aquella estupenda ilusión de que si cada español aportara una peseta a su causa, se acabaría su problema y la España cañí podría dormir tranquila. Messi, en cambio, se ha limitado a colgar en su página un breve desmentido y mostrar de paso su sorpresa, como si fuera imaginable que la fiscalía se querellara con alguien relevante sin que antes la Agencia Tributaria hubiera removido cielo y tierra, incluyendo la encuesta al presunto defraudador. Si escarmentando a Lola se trataba de asustar al país remolón, con la querella a Messi lo que Hacienda trata de hacer, tal vez, es acercar el alfiler a la inmensa burbuja del fútbol, esa bolsa de fraude a la que sería difícil buscarle parangón, y no sólo a las estrellas de ese firmamento sino a sus clubs, a sus representantes y a sus ollas tapadas. El toque está en saber cuántos Messi andarán por ahí rematando a puerta vacía en los paraísos fiscales y sin dejar un duro solidario en las arcas de la fervorosa nación que los mantiene como a rajás, sin dejar de considerar lo problemático que habría de resultar volcar ese puchero en un país abducido por el telefútbol que va de lunes a domingo. Meterle mano a la banca es como coger a un elefante por la trompa, pero desinflar la burbuja del fútbol no debe irle a la zaga a esa proeza.

Lo que no deja de ser estupendo es que la nación ande en vilo por una querella a un potentado como ese chico mientras permanece empantanado su “ejército de reserva” en el médano de la crisis, que se le dé más espacio y titular a una “figura” que a los miles y miles de zambombazos que se le dan a los empresarios del común, por no hablar de los propios trabajadores. ¿Cómo se explica tanta conmoción por lo de Messi en un país en el que tienen que declarar pulcramente a Hacienda hasta los pensionistas? ¡Ay, si Lola anduviera por ahí canturreando incansable la epopeya romántica de la Zarzamora! Seguro que Montoro no faltaba ni una noche al colmao.

El derecho de Adán

Todo parece indicar que en la reunión del G8, es decir, de los ocho hombres que deciden políticamente en el planeta, no se va a conseguir gran cosa aparte de la foto. No sin cierta ingenuidad se esperaba de este cónclave un acuerdo de fondo contra la evasión fiscal, es decir, un portazo definitivo a los “paraísos fiscales” en los que se consuma el expolio general en esta fase del capitalismo explotador. ¡Pero cómo iba a conseguir Cameron un acuerdo sobre ese portazo si su país, la Gran Bretaña, tiene algunos de los paraísos más prósperos que se conocen! Ya es bastante, se dice con razón, el hecho mismo de que este encuentro en Irlanda haya consentido que el tema vaya en su guión, pero ni ahora en Lough Erne, ni en el próximo a celebrar en Rusia existirá la menor posibilidad de cerrarlo. Habrá que esperar, cuando menos, hasta que se reúnan en Alemania en 2015 para que la vieja aspiración de tanta gente tenga alguna posibilidad de progresar. Hace bien poco Francia y Suiza se las tuvieron tiesas a propósito de ese levantamiento del secreto bancario que es el auténtico catalizador de los dineros negros y rojos que mueven subrepticiamente esta economía globalizada, y en Francia –como poco antes en España—los ricos evasores, que se cuentan por miles, han solicitado árnica a su Gobierno para normalizar la situación fiscal de esas fortunas. En el fondo se trata de que todos los países, los ricos como a los pobres, tengan acceso a esa información básica hasta hoy extremadamente confidencial. ¡Cómo para abrir la mano en el asunto! El sistema capitalista funciona sobre esta trampa suprema que arman entre todos porque a todos conviene.

En cierto modo –decía un econominsta americano recientemente—hoy no es concebible el funcionamiento del sistema económico mundial sin contar con esa institución fraudulenta. En Gibraltar hay tantos bancos como vecinos, lo mismo que en la isla de Man, y eso quiere decir, sin lugar a dudas, que los trajines del dinero negro constituyen acaso el principal activo del Sistema. Los Estados, es cierto, necesitan ese dinero para rellenar el agujero negro que les ha abierto la crisis, pero ni así está en sus manos el arreglo. Al ministro francés de Hacienda le acaban de descubrir su calcetín suizo, lo mismo que a ciertos miembros de la familia real española, ¿comprenden? Habrá paraísos disponibles por mucho tiempo. Son el gran instrumento del capitalismo postmoderno. Sin él estaríamos hablando de otra cosa.

Barbas en remojo

IU ha echado sus barbas a remojar por lo que pudiera derivarse de la instrucción del caso de los ERE fraudulentos y las prejubilaciones falsas, un saqueo en el que ha participado demasiada gente. Por eso su portavoz parlamentario se ha apresurado a señalar que “sus” tres consejeros nada tienen que ver con el gran chanchullo, sin dejar de mostrar su inquietud para el supuesto de que la investigación llegara a salpicar al cogobiernillo. IU va en la cuerda floja, y hay que reconocer que su postura no es cómoda, pero eso es algo que la coalición sabía antes de pactar con el PSOE. IU no acaba de descubrir a la “caterva de golfos y golfas que se han enriquecido”. Si los denuncia ahora es precisamente para que lo parezca.