El paso cambiado

A la nueva Presidenta, Susana Díaz, el documento con su firma que demostraría que el PSOE compartía beneficios de las subvenciones para cursos de formación concedidas por la Junta le parece que es falso. El portavoz de su partido, en cambio, más allá de circunloquios y peroratas, lo da por auténtico. Mala cosa, sin duda, que puede que explique por qué Díaz

ha evitado hasta ahora ventilar a fondo esa sentina limitándose a pedir la devolución de lo malversado cuando algún medio, como El Mundo, ha publicado los papeles correspondientes. Si se confirma que esa firma es, en efecto, verdadera, ya podemos despedir cualquier esperanza de ver aclarado el saqueo.

Forrarse en la crisis

Con cierta frecuencia se habla de Amancio Ortega, el fabuloso empresario gallego, creador de Inditex y del holding inmobiliario Pontegadea, con entrecortadas razones que cuestionan su proceder empresarial. ¿Será verdad que subemplea a mansalva, que incluso deslocaliza en busca de márgenes más amplios, que es, en definitiva, uno de esos que se están forrando, no a pesar de la crisis, sino apoyándose en ella? Uno no lo sabe, y líbreme Dios de hacer eco a rumores inconsistentes (por ahora), pero de hecho, según la prensa especializada, Ortega habría más que duplicado su fortuna desde que la crisis comenzó.  La revista Forbes atribuía a Ortega hacia 2008 un fortunón de casi 18.000 millones de euros, cantidad que lo situaba en el octavo lugar del ránking mundial de millonetis, pero, ay, en 2013 le atribuye nada menos que 42.000 millones largos de euros, o lo que es lo mismo, una cantidad que demuestra que, desde que la crisis asomó la cabeza, don Amancio ha más que duplicado su tesoro. Han crecido pero menos –según esos medios—personajes del “top ten” mundial como Carlos Slim (el patrono de Felipe González) o el gran Bill Gates, pero lo de Ortega es que clama al cielo, oigan, pues ese hombre de perfil gris parece haber descubierto mejor que nadie la clave de una situación que trae arrastrando el ala a la inmensa mayoría. Sólo el holding mencionado, corralito de sus bienes inmobiliarios, vio elevado sus beneficios en un treinta por ciento en los últimos ejercicios. ¿Será este gallego gris otro rey Midas, el que convertía en oro todo lo que tocaba? Aquí y ahora me limito a constatar esas cifras que dicen más sobre la índole de nuestra crisis que todas las prédicas de los ecónomos.

 

Todo encaja, sin embargo, si bien se mira. A Amancio Ortega lo ha venido Dios a ver con la generalización  del mileurismo, con la caída de los precios, con el entreguismo de la mano de obra aquí y en todas partes, de manera que nada de raro tiene que –bien provisto de reservas financieras— “su” crisis haya sido para él más bien una oportunidad que un traspiés. Cada día, en fin, es más ancha, más enormemente ancha, la grieta entre ricos y pobres, entre potentados que controlan el marcado y currelantes que, mano sobre mano, se someten indefensos a sus arcanas leyes. ¡Que verdad grande la del pesimista: en este mundo cuando uno gana un duro, otro lo pierde! Ignoro si Ortega conoce este “dictum” o no pero me temo que, para el caso, es igual.

Política y Justicia

Un juez granadino ha archivado la denuncia de unos concejales del PSOE contra el alcalde granadino, Torres Hurtado, al que acusaban de haber prevaricado al favorecer por valor de 8’2 millones de euros a ciertos constructores. El juez dice al archivar que “dada la extraordinaria gravedad y presunto descaro de las manipulaciones”, los denunciantes deberían pedir perdón. Frente al alcalde de Huelva, entre finales de los 90 y hasta hace poco, el PSOE perdió una querella y más de una docena de contenciosos, sin una sola victoria. Calumnia que algo queda: puede que esos denunciantes acaben lamentando el procedimiento.

El vaso vacío

No hay nada en el nacionalismo post-romántico, esa enfermedad lugareña, que merezca la reflexión ideológica. Un amigo pseudómino asiduo de mi blog, el Dr. Pangloss, me pide cuentas de la cita de Julio Camba a propósito del tema que dejé caer aquí no hace tanto tiempo. Se la doy: se trataba de una frase (abreviada) que tomé de un viejo ejemplar de “Maneras de ser español” publicado en el primer cuarto del siglo pasado. Alude ese título a otro asunto de moda al menos hasta el ocaso del franquismo –el tema del “ser español”—que para unos (para Azaña, creo recordar) era lo que había de ser quien no pudiera ser otra cosa, mientras que para otros (Primo de Rivera, por ejemplo) sería “la única cosa seria que se puede ser en este mundo”. Camba pasaba de esas ontologías –él, que viajaría desde el anarquismo a la dictadura, desde la prensa ácrata a la monárquica o a la falangista) y eso es lo que mostraba en esa cita con la que creía probar la inania nacionalista: “Una nación se hace lo mismo que cualquier otra cosa. Es cuestión de años y de un millón de pesetas” con que el creía bastarse para hacer de Getafe una nación. ¿Cómo? Pues fácil: “Me voy allí y observo si haya más rubios que morenos, si predominan los braquicéfalos o los dolicocéfalos… (porque) es indudable que algún tipo antropológico tendrá allí preponderancia y este tipo sería el fundamento de la futura nacionalidad…… Recojo modismos locales y constituyo un idioma… Y si alguien osara decirme entonces que Getafe no es una nación, yo le preguntaría que es lo que él entendía por tal,y como no podría definirme el concepto, le habría reducido al silencio”. Camba saltaba sobre Renan y sobre Herder pero el efecto dialéctico era más que probable. Todavía hoy pondríamos contra las cuerdas a los nacionalistas más ultras si los sometiéramos a esa prueba doctrinal.

 

Lo de Cataluña ha derivado en una mera matraca entre victimista y proterva en cuyas trampas lo único que funciona son las trampas mismas. Pero no olvidemos –como Camba—que en la religión lugareña el mito juega un papel esencial y que ese mito, ésa es la verdad, es mucho más activo en Cataluña que en el conjunto de España, quizá porque el resabio romántico se conserva mejor en el formol de las culturas umbilicales que ven en su ombligo un agujero negro por el que escapar desde su dimensión natural a otra imaginaria. Pierden el tiempo quienes claman en ese desierto mítico, después de todo no tan lejano del chafarrinón de Camba.

¿El PSOE, también?

Se agranda el vergonzoso coladero por el que se iba el dinero público de la Junta a las sedes del PSOE y de la UGT, en concepto de gastos corrientes o a base de retorcer la finalidad de las subvenciones. La verdad es que si ello se comprueba más a fondo se explicaría, en términos “regiministas”, la condescendencia de la Junta a la que habría que pasar a conceptuar como connivente. Los partidos sacan pasta allí donde gobiernan sin control, lo mismo en Valencia que en Andalucía. Me temo que estemos ante una crisis ética y jurídica mucho mayor de lo que permiten entrever los titulares hasta ahora publicados.

Astucia del hombre

Siempre viviremos pendientes del pulso perenne que mantienen impertérritos el hombre y la Madre Naturaleza. Para aquel se trata,

por lo general, de defenderse de sus trampas o de arrancarle alguna ventaja, en uno y otro caso sobrepasando las leyes naturales, esto es, el código espontáneo que lo real plantea al individuo. Me entero de un caso estupendo de esta especie que pone de relieve hasta qué punto esa tensión se mantiene enérgica en todos los tiempos, pues se trata de una epidemia agrícola aparecida en la India que ha dado al traste durante un  tiempo con el importante subsector que produce la papaya, plaga debida a la presencia de un diminuto insecto, inferior en tamaño al ojo de una aguja, el “Paracoccus marginatus” que, procedente de América central acabó causando pérdidas que un medio francés bien informado calcula en 180 millones de euros, es decir, nada menos que en 15.000 millones de rupias, una fortuna para aquellos modestos agricultores. Y bien, lejos de rendirse a la invasión, los sabios han echado mano de un  recurso decimonónico –sí, sí, ya usado en el siglo XIX–, consistente en diseminar por los predios sembrados unas avispas aún más ínfimas que, sin embargo, al parasitar a los insectos invasores y depositar en ellos sus huevos provocarán la ruina del invasor devorado por las futuras larvas. No es preciso siempre, como puede verse, recurrir al veneno mortífero que altera el medio ambiente y lo daña sin remedio, al menos mientras haya en el repertorio ingenios de probada eficacia. En toda la India del sur, los agricultores suristanes han recuperado su medio de vida animando de nuevo las plantaciones dañadas sin necesidad de herir el medio común.

 

Cada vez es más frecuente el uso de estos agentes neutralizadores que libran al agricultor de las plagas que le quitan el sueño a base de implantar otra plaga letal para los invasores pero carente de efectos nocivos. Esa Madre sigue siendo incontrolable cuando se desmelena en catástrofes pero resulta vencida también en muchas ocasiones por la astucia y el saber humanos que bien conoce el principio homeopático que aconseja defenderse de un mal usando otro. Nuestros nietos no conocen ya el espectáculo estomagante del gusano en la manzana pero tampoco saben lo que nos cuesta esa integridad en términos medioambientales. En India acaban de demostrar que nuestros abuelos ya sabían cómo evitar ese daño.