El chicle de Obama

Parecer ser que los telespectadores chinos se han cabreado bastante con el presidente Obama al verlo mascando distraídamente chicle mientras los próceres del Foro de Cooperación Asía-Pacífico iban desgranando sus discursos. Está feo, desde luego, eso de mascar chicle en público, pero aquí, en nuestra tele, quería yo ver a los chinos soportando domingo tras domingo a Carlo Ancelotti o a Joaquín Caparrós masticando sin cerrar la boca sus chicles ansiolíticos como leones encerrados en sus respectivas áreas. La cosa ha ocurrido en Pekín, o como se llame ahora, con ocasión de ese acontecimiento acaso no bien valorado desde este Occidente en horas bajas, teniendo en cuenta que los veintiún miembros que componen el Foro en cuestión representan el 40 por ciento de la población mundial, el 54 por ciento del PIB planetario y el 44 por ciento de su comercio. No es por alarmar, pero si uno repara en el mapamundi se da cuenta enseguida de que lo que con toda seguridad busca el gigante chino, organizador del evento, no es sino trasladar el centro de gravedad terrícola desde el Atlántico de toda la vida hasta el Pacífico, la otra cara del mundo en la que, junto a muchos otros, caben protagonistas como la propia China, los Estados Unidos, Japón o México, es decir, el escenario previsible de la historia del siglo XXI. Sabemos muy poco de aquella cara oculta, para nosotros, claro, pero nos vamos a enterar más pronto que tarde de lo que vale ese peine.

Como los propósitos de intensificar la colaboración regional, afirmar la integración económica y reordenar el comercio les salgan bien a los nuevos socios, pocas dudas pueden caber de que el peso específico de la influencia va a desplazarse de un Océano al otro, lo que supondrá una fatal competencia para este Occidente que no preveía hace tan sólo medio siglo semejante intercambio de papeles. ¡Como para andarse jugando con la unidad europea y regatear esfuerzos a la hora de reparar el no poco arruinado edificio de nuestro mundo! No sabemos cómo será ese futuro, me temo que imperfecto, que nos aguarda, pero no tienen más que echarle una mirada a la foto de Pekín para comprender que un nuevo orden mundial se anda fraguando, mirando esta vez a ese Oriente que por tradición cultural y política hemos considerado como el misterioso trascorral de la vida de la especie. Obama debe cuidar sus modales en lo sucesivo. Y Europa ponerse las pilas para afrontar esta nueva era.

La izquierda tapadera

Una vez más la Junta se pasa por el arco las sentencias de los jueces sobre la imprescindible exclusividad de la Función Pública que no puede ser ejercida por el personal contratado y controlado, sino por los funcionarios de carrera. Y lo hace esta vez –PSOE e IU del bracete– para tapar la letrina del saqueo perpetrado con los fondos de Formación, cuyo control encomendará, tras el ominoso decreto aprobado ahora, a la gente de confianza contratada en la Administración paralela. Esta irreconocible izquierda no sabe cómo salir de la corrupción con la que está comprometida hasta las trancas.

Fotos y números

Al 9-N catalán nos ha dejado una desconcertante colección de fotos que sería bueno –pedagógico, quiero decir—divulgar para que los españoles sepan a qué atenerse. La primera la de Mas votando despechugado como quien le grita al pelotón inexistente “Tirad, tirad al pecho”. Luego la de Pujol padre, que hay que tenerla dura para salir de casa y más para votar después de haber confesado el mayor mangazo registrado nuestra democracia. Estupenda es también la de un ciudadano retratado ante tres urnas diferentes en el gesto de depositar el voto y lamentable las de los niños votantes que han circulado por ahí. Hasta hay una en que quien vota va disfrazado de Moreneta bajo un tosco remedo de la virgen de Monserrat tan sólo comparable al de las afganas votando bajo el burka. Y ahora los números, que son los que de verdad cantan. El gazpacho catalán no ha registrado más que un 34’9 por ciento de un censo de casi seis millones y medio. Pero es más, en Barcelona los “consultantes” han perdido nada menos que 1.100.000 votos respecto a los resultados de las últimas elecciones autonómicas, lo que supone para los convocantes casi 300.000 votos menos que en 2012. Mas ha dejado a Pirro a la altura del betún.

Y luego está el tema de la respuesta del Estado a este zafarrancho anticonstitucional, porque lo último sería anunciar medidas—como han anunciado el Gobierno y la Fiscalía—y quedarse luego en agua de borrajas. Sí, conforme, la prudencia galaica de Rajoy ha evitado incluso la posibilidad del conflicto, pero ya me dirán con qué cara aplicar desde hoy la norma –en caso de exagerar aquella hasta el quietismo– a cuantos opten en adelante por desobedecer al Tribunal Constitucional y pasarse por el arco sus providencias. Dicen que hay que “negociar”, que hay que abrirse al “diálogo”. Ya, ¿pero con los mismos que, incluso fracasando estrepitosamente, actúan como si estuviera redoblando aún el Tambor del Bruch? Si el domingo votó un tercio de los catalanes, quiere decir que dos tercios no secundaron la iniciativa separatista. Ésa, ésa y no otra es la única perspectiva desde la que tendría sentido un diálogo que a nadie se le niega y una política que no puede consistir en un encuentro acomplejado. No sólo España sino también Cataluña –según los números—quiere mantener el mapa intacto en un país más federalizado de hecho, encima, que Alemania o que los EEUU. Ferrusolandia no parece que seduzca a la inmensa mayoría.

Un mito tramposo

¡Aquellos años lejanos en que los cantautores de moda venían a Marinaleda para apoyar al alcalde rojo! ¡Todo el poder para el soviet y todo el soviet para Gordillo! El mítico maestro jornalero no ha dado una clase ni tocado un almocafre en su puñetera vida, y ahora, burlando la Ley –ese instrumento burgués y oligárquico, ya saben—seguirá en el machito sin dejar su escaño parlamentario como han hecho todos los demás. Gordillo es un animador de esos que entretienen en el entreacto, un actor carismático y descarado quién sabe si necesario en esta desangelada comedia que es nuestra vida pública. Una vez lo pillamos cobrando dos sueldos. Ahora, a la vista de todos, anda carcajeándose de la democracia.

Eros y Ethos

Como hace nada y menos uno mismo elogió en estas páginas al presidente Monago, la noticia de su aerodesliz parece exigirnos algún pronunciamiento. Tierno nos decía –pregúntenle a Alfonso Ortí, por ejemplo—que los hombres más eminentes se pierden por la bragueta, ese sumidero universal de cuyas sirenas es fama que se defendía a vergajazo limpio san Antonio ermitaño. Escuchen. Para empezar, tarjetas ha habido desde que hay “autogobierno” –es decir desde que el Estado dejó de ser Leviatán para convertirse en un supermercado de la soberanía–, y las ha habido en todas las Administraciones y de todos los colores. Uno tiene visto a algún consejero pagar con la suya un almuerzo numeroso en el que participaba a dos carrillos su señora y nunca ha comprendido bien por qué los señores entarjetados de la política tenían que viajar en el Club del AVE, en manada y, con frecuencia, ¡los viernes y sábados!, pero lo que más ha llamado la atención en esta temporada, ha sido el hecho raro de que el pobre Virgilio Zapatero utilizara la suya de Caja Madrid ¡para comprar libros! ¿Y Monago? Pues Monago, como ya se sabe que más pueden dos tetas que dos carretas, no ha tenido mejor ocurrencia que cargarnos a los contribuyentes su aventura amorosa, un gasto que, dicen los mangantes de Caja Madrid, que fue superior al suyo pero que tiene el atenuante romántico de que el amor es ciego. Norman Brown se empeñó en que la lucha por la vida giraba en torno al dilema “eros” y thánatos”. Es mérito de nuestra democracia probar que el pulso entre “eros” y “ethos” refleja mejor la realidad.

Ya ven que no encuentro argumento sólido para echar una mano a ese don Juan que hasta ahora ha cumplido de sobra en política, a no ser que me hagan la caridad de aceptar como tal el de la ceguera histérica del amor. ¡Peor fue lo de Clinton, qué coños, o lo de Chirac, a quien llamaban los franceses “Monsieur trois minutes” que era, más o menos, como Napoleón, lo que necesitaba para desfogarse! Eso sí, tanto lo de uno como lo del otro resultaba gratis para el contribuyente, mientras que aquí desde un ex–presidente del FMI hasta un alcalde monterilla y putañero le pasan la factura al maestro armero. A saber las isas y folías con que esa sirena habrá camelado a Monago antes de atarse voluntariamente, para resistir la tentación, al palo de mesana. Un tema para la leyenda. Los Sabandeños se estarán frotando las manos.

El hilo de Alaya

Halando halando del hilo de la “Operación Madeja”, la juez Alaya ha desembarcado esta vez en la Diputación de Sevilla, gesto que seguro que ha puesto de los nervios a sus congéneres ya que esas instituciones costosas y expletivas se convirtieron hace tiempo en refugio de “arrecogíos/as” y sabe Dios de qué más. De momento, lo que la jueza indaga es un asunto relacionado con “mordidas” trincadas a cambio de favores administrativos, pero como le dé por meterse en honduras y reclame la nómina completa de beneficiarios políticos, ya veremos en qué acaba la fiesta. ¡Para que el presidente del TSJA le tire pullas! Ni se han enterado de que hace mucho que en ese Juzgado se cambió el tercio de varas.