Belmonte

Antier mismo, el ministro de Justicia declaraba en Sevilla que, a su juicio, el proceso judicial no debe interrumpirse porque unas elecciones se crucen con él. Pero ayer mismo veíamos dar marcha atrás al PSOE bicéfalo de Madrid-Sevilla, negándose a cumplir la doble promesa de reclamar su escaño a los ex-Presidentes imputados por el TC en el “caso ERE”. El argumento de los aplazadores es que, de coincidir proceso y comicios, saldría perjudicado el partido concernido. Ya, pero ¿qué me dicen del perjuicio que ese favor causa a los otros partidos? El tiempo de la Justicia tiene que ser paralelo al de la política. Lo demás son componendas, retrocesos y, en definitiva, complicidad, siquiera relativa, con el presunto delito.

Lo nunca visto

Las imágenes de los atentados de Dinamarca, réplica de los de París, han contribuido a oscurecer si no a paliar la estremecedora hecha pública por los servicios del llamado “Estado Islámico” en la que se ve a 23 cristianos arrodillados y cabizbajos momentos antes de ser degollados por sus verdugos. Un ceremonial, una verdadera liturgia, que se repite ya con frecuencia pero que nunca había alcanzado estos límites bárbaros, ni más ni menos que porque la barbarie se crece y endurece cuando no recibe una respuesta contundente. En Jordania, donde saben lo suyo de operaciones drásticas, ya andan enviando ataques aéreos al laberinto en el que operan esos salvajes y el presidente egipcio Al Sisi, al que tampoco se le caen con facilidad los anillos, ya ha anunciado también que su nación se reserva la represalia militar que le parezca oportuna, mientras la propia ONU anuncia que resulta urgente arbitrar un plan de acción que reprima y, a ser posible, elimine a esa bastión insurgente. Papel mojado, ya lo verán. En el área de ese conflicto se han perpetrado ya dos guerras injustificables y sus respectivos fiascos han hecho desconfiar a los dirigentes occidentales que temen que una nueva intervención acabe repitiendo el fracaso de las anteriores intervenciones, incluso teniendo en cuenta que esta persecución religiosa puede superar con creces las decretadas por la Roma imperial. Esas decenas de coptos arrodillados esperando el cuchillo constituyen el emblema de un fenomenal fracaso de lo que entendemos por Occidente.

No hay orden internacional que valga mientras podamos ver imágenes como la referida y ese fiasco nos pone en la pista de las cautelas occidentales a pesar de que ahora esté quedando a la vista que esos fanáticos no tienen propiamente un campo de batalla sino que vienen a ser un mal epidémico al que la tolerancia civilizada proporciona una espléndida coartada. Oiga, y tampoco se oye la voz del Vaticano en circunstancia tan extrema, lo cual ya es más raro dada la entereza y el cuajo de este papa, bien entendido que no olvido que la solución de esta locura no está en un pronunciamiento moral contra ella y sus objetivos sino en el acuerdo militar de erradicarla por parte de nuestras potencias junto a las del islamismo moderado. Hace poco ha circulado la noticia del enterramiento de niños cristianos cruficicados. El IE no es más que el horror. Mientras no sea aplastado literalmente esta estampa triste no tendrá fin.

Sólo o mal acompañados

Nada refleja mejor la situación caótica del PSOE en este momento que la decidida resistencia de la presidenta Díaz a ser apoyada en público, durante su campaña, por su secretario general. Contra lo habitual durante estos tres decenios largos de “régimen” era aferrarse a los capos de Madrid, pero en esta ocasión Díaz prefiere ir sola antes que mal acompañada por quien antes que tarde acabará siendo su obstáculo para mayores ambiciones. Pone así a salvo el PSOE andaluz al tiempo que deja en evidencia al nacional, que tendrá difícil explicar por qué no lo quieren ni los suyos. Y es que para una “aparátchik” como Díaz lo único que cuenta es ella misma. Sánchez es hoy un estorbo en Andalucía, según su propio partido y éste un desahuciado que trata desesperadamente de salvar los muebles.

La alcancía secreta

No sé por qué el personal sedicente progresista o progresista fetén está fijo en la idea de que quienes esconden su dinero en Suiza son los ricos de la Derecha. Se le supone a la izquierda, sin el menor fundamento que yo sepa, un cierto sentido patriótico de la fortuna en línea más o menos con lo que Maeztu –que había sido monaguillo anarquista antes que fraile motilón– escribió en su obra “El sentido reverencial del dinero”, esto es se mantiene la idea de que el patriotismo verdadero, no el declamatorio, pertenece en exclusiva a la gente que basa su ideario en la utopía. Y no es así, denlo por seguro. Ojalá un Falciani definitivo sacara a relucir la relación completa de impositores secretos: no iba a haber tila para todos. ¿No sacaba la hija de Putin la pasta mientras su padre paseaba la cogorza y le tiraba toques a las secretarias? ¡Pues claro! En las negociaciones previas al 18 de Julio, Franco exigió que se le garantizara una cantidad millonaria en Suiza para, llegado el caso, amparar a su familia, y así lo hizo creo que fue don Juan March, pero ahora mismo, en plena ruina bolivariana, acabamos de saber que la revolución venezolana guarda su dinero –se calcula que unos 130.000 millones de euros—en ese banco suizo, el HSBC, en el que acaban de aparecer no pocos españoles, quién sabe si más o menos que los 1.138 depositantes descubiertos en Venezuela. ¡La revolución y la banca unidas en entrañable abrazo! Ya les decía antes que eso no constituye ninguna novedad.

Sí lo es que el ministro Montoro haya prometido tirarle de las barbas al coloso suizo por encubrir lo que no se debe y blanquear todo lo blanqueable, cosa que, por cierto, hacía hasta hace poco el Banco Ambrosiano en las mismas barbas del Papa. Pero lo probable es que saque poca cosa en claro porque no existe penumbra más densa que la de la avaricia. Ahora, eso sí, que vaya dispuesto a darse de bruces, no sólo con los Pujol y los Botín –salvadas sean las distancias—porque lo más verosímil es que tropiece en ese viaje, aparte de con la garduña propia, con nombres y apellidos de la flor y la nata progresista. ¿Conocería estos manejos Monedero el de Podemos mientras fue gurú de aquellos impositores? No lo sé, pero mucho me temo que si el bolivarismo hispano es como el genuino, vamos de ala. “Ubi bene ibi patria”, donde tienes los bienes tienes la patria, proclamó Cicerón. Y a la vista está que tenía más razón que un santo.

La tortuga judicial

Ahora, ¡en pleno 2015! se anuncia, al fin, el juicio sobre las facturas falsas –como mínimo once—emitidas por el Ayuntamiento de Baena para justificar los gastos de sus mandamases a algún distinguido puticlub de Marbella y otras mangancias. El alcalde dijo, cuando El Mundo descubrió el pastel, que se trataba de una “conspiración política”, pero las cintas grabadas por la Guardia Civil contienen un insuperable repertorio de indecencias. ¿Y qué, es justicia juzgar tantos años después un asunto tan sencillo, se va a recuperar a estas alturas el dinero mangado que entonces detalló al pormenor este diario sin que al alcalde cómplice le llamaran siquiera la atención? Desde la Junta se habla de “crujir” a esta garduña porque saben que nunca dará tiempo a crujirlos en tiempo y forma.

La lista de Falciani

Estamos todos en un sinvivir entre que el diario digital ha anunciado que publicará la lista completa de los 4.000 españoles que escondían casi dos mil millones de euros en Suiza y el comentario del ministro Montoro asegurando que este filón no es más que el aperitivo que anda preparando la Agencia Fiscal. Nada puede sorprendernos la noticia de que grandes deportistas, directivos de postín, empresarios destacados, artistas en loor de multitudes y aristócratas hayan llevado su alcancía a terreno seguro por la sencilla razón de que eso se ha hecho toda la vida. Lo verdaderamente inquietante es que Hacienda tenga que aprovechar una filtración mediática para desenmascarar, uno por uno, a los evasores y “regularizarles” el entuerto que, al menos, digo yo, debería conllevar un multazo de aquí te espero. No sé por qué estigmatizamos de por vida, aunque en plan simpático, a la gran Lola Flores, cuando Borrell quiso dar en su imperial trasero la gran patada edificante, mientras lo del chófer Alonso o lo del cantautor Sabina lo tratamos como si no se tratara más que de una trastadilla administrativa, fácilmente enmendable, con un expediente sumario. El fondo de esta cuestión está en preguntarse por qué desde el rey de Marruecos –un plutócrata de aquí te espero—o el de Jordania, a ciclistas, “emprendedores” y hasta peloteros le pueden coger tan fácilmente las vueltas al Estado mientras “los que viven por sus manos”, como decía Manrique, y los que cobran en nómina no tienen la menor posibilidad de escaparse del ojo público.

Dice Rodríguez Brawn en la radio que el asunto tiene su morbo, y lo tendrá, al menos mientras las listas filtradas vayan siendo publicadas en serie, pero lo que yo creo es que este hallazgo no es sino una minucia que pone sobre aviso del gran desfalco que son las finanzas internacionales. La fuga de capitales ha sido masiva en los últimos años y es obvio que Hacienda, por muchos festines que anuncie en preparación, ha estado muy por debajo de las posibilidades de los evasores. Que Chaves diría quizá que son “tres o cuatro golfos”, pero que, a la vista está, que es ni más ni menos que una legión de adinerados. El dinero no tiene patria. Ya Cicerón sabía que la realidad era la contraria, es decir, que “ubi bene ibi patria”, que la patria no es sino la caja fuerte donde guardas tu dinero. Lo demás son cuentos patrioteros que el propio Estado consiente quién sabe si por la cuenta que le tiene.