Sólo o mal acompañados

Nada refleja mejor la situación caótica del PSOE en este momento que la decidida resistencia de la presidenta Díaz a ser apoyada en público, durante su campaña, por su secretario general. Contra lo habitual durante estos tres decenios largos de “régimen” era aferrarse a los capos de Madrid, pero en esta ocasión Díaz prefiere ir sola antes que mal acompañada por quien antes que tarde acabará siendo su obstáculo para mayores ambiciones. Pone así a salvo el PSOE andaluz al tiempo que deja en evidencia al nacional, que tendrá difícil explicar por qué no lo quieren ni los suyos. Y es que para una “aparátchik” como Díaz lo único que cuenta es ella misma. Sánchez es hoy un estorbo en Andalucía, según su propio partido y éste un desahuciado que trata desesperadamente de salvar los muebles.

La alcancía secreta

No sé por qué el personal sedicente progresista o progresista fetén está fijo en la idea de que quienes esconden su dinero en Suiza son los ricos de la Derecha. Se le supone a la izquierda, sin el menor fundamento que yo sepa, un cierto sentido patriótico de la fortuna en línea más o menos con lo que Maeztu –que había sido monaguillo anarquista antes que fraile motilón– escribió en su obra “El sentido reverencial del dinero”, esto es se mantiene la idea de que el patriotismo verdadero, no el declamatorio, pertenece en exclusiva a la gente que basa su ideario en la utopía. Y no es así, denlo por seguro. Ojalá un Falciani definitivo sacara a relucir la relación completa de impositores secretos: no iba a haber tila para todos. ¿No sacaba la hija de Putin la pasta mientras su padre paseaba la cogorza y le tiraba toques a las secretarias? ¡Pues claro! En las negociaciones previas al 18 de Julio, Franco exigió que se le garantizara una cantidad millonaria en Suiza para, llegado el caso, amparar a su familia, y así lo hizo creo que fue don Juan March, pero ahora mismo, en plena ruina bolivariana, acabamos de saber que la revolución venezolana guarda su dinero –se calcula que unos 130.000 millones de euros—en ese banco suizo, el HSBC, en el que acaban de aparecer no pocos españoles, quién sabe si más o menos que los 1.138 depositantes descubiertos en Venezuela. ¡La revolución y la banca unidas en entrañable abrazo! Ya les decía antes que eso no constituye ninguna novedad.

Sí lo es que el ministro Montoro haya prometido tirarle de las barbas al coloso suizo por encubrir lo que no se debe y blanquear todo lo blanqueable, cosa que, por cierto, hacía hasta hace poco el Banco Ambrosiano en las mismas barbas del Papa. Pero lo probable es que saque poca cosa en claro porque no existe penumbra más densa que la de la avaricia. Ahora, eso sí, que vaya dispuesto a darse de bruces, no sólo con los Pujol y los Botín –salvadas sean las distancias—porque lo más verosímil es que tropiece en ese viaje, aparte de con la garduña propia, con nombres y apellidos de la flor y la nata progresista. ¿Conocería estos manejos Monedero el de Podemos mientras fue gurú de aquellos impositores? No lo sé, pero mucho me temo que si el bolivarismo hispano es como el genuino, vamos de ala. “Ubi bene ibi patria”, donde tienes los bienes tienes la patria, proclamó Cicerón. Y a la vista está que tenía más razón que un santo.

La tortuga judicial

Ahora, ¡en pleno 2015! se anuncia, al fin, el juicio sobre las facturas falsas –como mínimo once—emitidas por el Ayuntamiento de Baena para justificar los gastos de sus mandamases a algún distinguido puticlub de Marbella y otras mangancias. El alcalde dijo, cuando El Mundo descubrió el pastel, que se trataba de una “conspiración política”, pero las cintas grabadas por la Guardia Civil contienen un insuperable repertorio de indecencias. ¿Y qué, es justicia juzgar tantos años después un asunto tan sencillo, se va a recuperar a estas alturas el dinero mangado que entonces detalló al pormenor este diario sin que al alcalde cómplice le llamaran siquiera la atención? Desde la Junta se habla de “crujir” a esta garduña porque saben que nunca dará tiempo a crujirlos en tiempo y forma.

La lista de Falciani

Estamos todos en un sinvivir entre que el diario digital ha anunciado que publicará la lista completa de los 4.000 españoles que escondían casi dos mil millones de euros en Suiza y el comentario del ministro Montoro asegurando que este filón no es más que el aperitivo que anda preparando la Agencia Fiscal. Nada puede sorprendernos la noticia de que grandes deportistas, directivos de postín, empresarios destacados, artistas en loor de multitudes y aristócratas hayan llevado su alcancía a terreno seguro por la sencilla razón de que eso se ha hecho toda la vida. Lo verdaderamente inquietante es que Hacienda tenga que aprovechar una filtración mediática para desenmascarar, uno por uno, a los evasores y “regularizarles” el entuerto que, al menos, digo yo, debería conllevar un multazo de aquí te espero. No sé por qué estigmatizamos de por vida, aunque en plan simpático, a la gran Lola Flores, cuando Borrell quiso dar en su imperial trasero la gran patada edificante, mientras lo del chófer Alonso o lo del cantautor Sabina lo tratamos como si no se tratara más que de una trastadilla administrativa, fácilmente enmendable, con un expediente sumario. El fondo de esta cuestión está en preguntarse por qué desde el rey de Marruecos –un plutócrata de aquí te espero—o el de Jordania, a ciclistas, “emprendedores” y hasta peloteros le pueden coger tan fácilmente las vueltas al Estado mientras “los que viven por sus manos”, como decía Manrique, y los que cobran en nómina no tienen la menor posibilidad de escaparse del ojo público.

Dice Rodríguez Brawn en la radio que el asunto tiene su morbo, y lo tendrá, al menos mientras las listas filtradas vayan siendo publicadas en serie, pero lo que yo creo es que este hallazgo no es sino una minucia que pone sobre aviso del gran desfalco que son las finanzas internacionales. La fuga de capitales ha sido masiva en los últimos años y es obvio que Hacienda, por muchos festines que anuncie en preparación, ha estado muy por debajo de las posibilidades de los evasores. Que Chaves diría quizá que son “tres o cuatro golfos”, pero que, a la vista está, que es ni más ni menos que una legión de adinerados. El dinero no tiene patria. Ya Cicerón sabía que la realidad era la contraria, es decir, que “ubi bene ibi patria”, que la patria no es sino la caja fuerte donde guardas tu dinero. Lo demás son cuentos patrioteros que el propio Estado consiente quién sabe si por la cuenta que le tiene.

La mala hora

Se pregunta Nicolás Redondo jr., un socialista honrado donde los haya, si el tsunami de Madrid –la defenestración fulminante de Tomás Gómez por Pedro Sánchez—acabará siendo para el PSOE un motivo de cambio o de desaparición. Muchos otros observadores apuntan a Susana Díaz, esa lideresa sobrevenida, cuyo elocuente silencio inicial no era difícil interpretar como una censura tácita a su secretario general. El PSOE se deshace a ojos vista, se viene abajo como el templo filisteo derribado por Sansón, lleva camino de reconvertirse en un partido socialdemócrata de menor cuantía como el PSI o el Pasoc –sus correspondientes italiano y griego—arrastrando de paso la pata izquierda del bipartidismo. Pero ¿podrá endosarse a Pedro Sánchez o a Susana Díaz semejante catástrofe, puede sostenerse en verdad que el desplome paulatino de ese partido de gobierno es obra de estos penúltimos advenedizos, o sería más propio recordar que esta involución viene, al menos, desde los tiempos primordiales del González-Guerrismo, del tejemaneje de Juan Guerra y el trinconeo de Filesa? En mi opinión, estos líderes no serían responsables más que del epílogo de esta catástrofe anunciada pues, en realidad, la aluminosis que ha ido pudriendo la “casa común” fue diagnosticada desde un principio por el propio sentido común. Si el PSOE se convierte en un PSI testimonial o en un Pasoc fracasado, no se culpe en exclusiva a los mediocres dirigentes actuales pues ellos no son sino los herederos de un pésimo legado.

Si el PSOE hubiera escuchado a Alonso Puerta cuando madrugó para denunciar las concesiones corruptas en Madrid o hubiera respetado a Pablo Castellano cuando afirmó en “El Independiente”, refiriéndose más que nada a Benegas, que “algunos dirigentes del PSOE están haciendo fortunas”, otro gallo le cantara. Pero no lo hizo, sino que asumió la corrupción como algo inevitable hasta llegar al saqueo andaluz o al trampantojo del tranvía de Parla. Y eso se acaba pagando. Hoy Susana Díaz –implicada ella misma en alguna de las subvenciones dudosas—o un Pedro Sánchez recién aterrizado, puede que protagonicen la debacle definitiva del partido, pero no serían ellos los ultimadores del difunto sino tan sólo sus enterradores. Sánchez se lo ha puesto difícil a Díaz, de eso no hay duda, me temo que con Rubalcaba y Prisa detrás de las bambalinas. La Izquierda actual, moderada o rabiosa, no ha sido abatida sino que se suicidado con la larga soga heredada de sus predecesores.

El maestro armero

La Intervención General –el “maestro armero” al que el PSOE viene endosándole el muerto de los mangazos—se ha decidido, al fin, a enviarle al gobiernillo en funciones un “informe de actuación”, es decir, no ya un aviso sobre posibles irregularidades en la gestión del dinero público, sino un exhorto que forzará a la presidenta Díaz a actuar a cara descubierta frente a la corrupción. ¿Tarde? Pues quizá, pero más vale tarde que nunca, aunque casi en campaña electoral y con la que está cayendo, la cornada es, por lo menos, de pronóstico “menos grave”. O grave, sin más. Eso vamos a comprobarlo en poco tiempo no por deseo de transparencia de la Junta sino por obra del “maestro armero”.