Sanidad partidista

El alcalde de La Palma, Juan Carlos Lagares, anda muy preocupado el hombre, y no le falta razón, ante los rumores de que el futuro CHARE que la Junta trae entre manos en la comarca podría ubicarse definitivamente, por razones partidistas obvias, en Bollullos. Según Lagares sólo su Ayuntamiento ha hecho los deberes poniendo a disposición de la consejería, gratuitamente por supuesto, el suelo urbanizado sobre el que se podrían comenzar las obras sin más demora. De todas maneras, Lagares reclama para La Palma, no un CHARE sino un Hospital Comarcal en toda regla y con capacidad para atender a los graves problemas de atención sanitaria que tiene planteada el área. Hace la intemerata, por lo demás, que el alcalde pidió audiencia a la inaccesible consejera del ramo y hasta el día de la fecha no ha recibido más respuesta que la pregunta del delegata sobre el motivo de la audiencia solicitada. Otro caso más de sanidad partidista o, lo que es lo mismo, de castigo para los ciudadanos que decidan votar libremente en su pueblo onubense a quien no gobierna en Sevilla.

Judas

Se hace eco la prensa en París de la hipótesis de un ‘prof’ de la universidad de Miami que explica la andadura de Cristo sobre las aguas del Tiberiades por una eventual congelación de la superficie del lago que el extravagante sabio dice haber conjeturado a partir de sus observaciones en conchas y otros restos animales de la zona. Es el mismo, por lo visto, que ya explicó el paso del Mar Rojo en base a motivos naturales, lo que quiere decir que el hombre va empeñado de por vida en una de esas desmitificaciones que, a la larga, resultan tan mitificadoras, por lo menos, como lo desmitificado. Pero lo que suena con más fuerza es el tema, semanasantero en definitiva, del piadoso rescate de Judas que propone la ‘National Geographic’ a partir de la explotación de un “Evangelio de Judas” hallado y trajinado en circunstancias verdaderamente novelescas hasta que ha sido puesto en claro en Suiza por un equipo interdisciplinar, y del que el discípulo malo saldría impoluto y regenerado como víctima más que como traidor, en línea con una teología, ciertamente, nada novedosa. Hay quien ha identificado el documento –en España mismo—con el citado por Ireneo de Lyon, pero en el espléndido libro de Pierre-Emmanuel Dauzat, que me apresuro a encontrar en París, ya se explica que eso no es posible porque habría de por medio una distancia de un par de siglos. Lo que está en juego otra vez es el rescate de Judas, su desmitificación juiciosa, el precio justo que obliga a reconocer que aquel dudoso apóstol, del que hablan tan poco los Evangelios, bien podría ser el buco que sugiere su propio nombre-epónimo (Judas/Judá, judío), adobado de mitemas tan reconocibles como el motivo de los denarios –¡que no circulaban probablemente hacía tres siglos!–, trasunto estricto de los 20 denarios con que otro Judas, el hijo de Isaac, vende a su hermano José –ay, Thomas Mann—o en los 30 de la historia del sacerdote Zacarías. Vamos a salir de la Semana Santa bajando del paso al torvo personaje de la bolsa convertido en un pringao de altísimo destino teológico: servir de instrumento a la profecía autorrealizadora sin cuyo cumplimiento ni Semana Santa habría. Se recuerda la frase de Wilde: todos los maestros tienen discípulos y es Judas siempre el que acaba escribiendo la biografía.

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El mismo Dauzat hace un par de veces un comentario estupendo, sobre todo si se lee en París y a dos pasos (como me ocurre a mí) de los lugares claves del ‘Código da Vinci’: que en los tiempos descreídos es cuando más proliferan las teorías sobre Magdalena y sobre Judas, no falla. Jesús andando sobre el agua congelada, como un patinador de Brueghel, Magdalena disfrazada de Juan posando para Leonardo, Judas reconvertido en el discípulo amadísimo a pesar de la terminante condena que ha de oír (“más le valdría no haber nacido”) y elevado a símbolo de su pueblo perseguido, mudado en el “Judío necesario” que precisaba la tradición antisemita, que comienza ya en la Iglesia auroral, no se olvide, y cobra fuerza manejada sabiamente por Pablo. Vamos a ver qué ocurre con el nuevo apócrifo cuando la digital nos deleite con su costeado reportaje, pero mientras tanto demos tiempo al tiempo. Se cuenta de un eminente renacentista español, biblista por más señas, que siendo pelirrojo hubo de escuchar de su inquisidor jesuita: “No olvide vuesa paternidad que Judas era pelirrojo”. A lo que el aludido replicó subrayando las sílabas: “Ni la vuestra que Judas era de la compañía de Jesús”. Bueno, parece que en esta nueva era, pullas semejantes dejarán de tener sentido y hasta podríamos cerrar el círculo evangélico reintegrando a Judas a su puesto. También se cuenta apócrifo que, adelantándose al desprestigio teológico del infierno, los jesuitas sólo admitían como seguros condenados a Lutero y a Judas. Igual tienen que cambiar de consigna a todo trapo antes de darse de bruces con la imprevisible realidad.

La comida de las fieras

¿Dónde está el cacareado acuerdo que mientras convino se decía desde el PSOE que estaba atado y bien atado entre el partido en el Poder y el primero de la Oposición? En ninguna parte, al contrario ahí tienen al presidente del PP, Javier Arenas, reclamándole a Chaves que cumpla aquello a lo que se comprometió por escrito (¿y podríamos ver ese escrito en caso de que no cumpla?), es decir, a que Marbella sea gobernada para salir del paso hasta las futuras municipales por una Gestora de consenso que lleve el visto bueno de todas las fuerzas políticas y ben el que el alcalde tenga claro que no es tal sino un mero gestor circunstancial. Desde Presidencia ya se han adelantado a los acontecimientos diciendo que si el PP no apoya al órgano que muña el PSOE en la Diputación de Málaga será porque lo que pretende es hacerse con Marbella. No merece la pena ni entrar en esa discusión absurda, pero la verdad es que si los dos grandes partidos andaluces no son capaces de salvar esta dificultad sería para licenciarlos en bloque.

La pedrea urbanística

Continúa el festival de acusaciones mutuas y pedradas sobre el tejado vecino, como si el escándalo de Marbella hubiera actuado de revulsivo a distancia en las conciencias políticas de nuestros actores públicos. Esa vea, y respondiendo a una agresión tan dura como injustificada del ex-alcalde lepero Pepe Oria sobre los negocios ladrilleros del PP, el concejal de urbanismo de Lepe, José Manuel Jurado (PA), ha denunciado sin pelos en la lengua al propio Oria quien, de ser cierta su acusación, habría recalificado, mientras fue alcalde, “al menos tres fincas suyas y de su familia”. Palabras mayores, como se ve, injurias imborrables que surgen cada día y se cruzan como mandobles estos espadachines insensatos que van a lograr que la desmoralización colectiva toque fondo. Quienes mandan en los partidos (en Sevilla, mayormente) deberían impedir que continúe este zafarrancho que, cuando no deja en evidencia desvergüenzas inauditas, se queda en agua de borrajas.

Razón y fuerza

Menos mal que hay materia para dar y tomar en titulares, con el peruanazo del indígena de izquierda y el empate italiano, pero en París se vive la sensación colectiva de que la marcha atrás del Gobierno en el negocio del “primer contrato” ha supuesto no sólo un tiro decisivo en el ala del “premier”, sino una auténtica “crisis de régimen”. Con muchos beneficiados, eso sí, junto a los estudiantes reinventados como fuerza social, a saber, un tal Sarkozy, callado como un zorro, que ve al fin como le quitan de encima al guapo de la película; unos sindicatos en los que no creían ni sus secretarias que de pronto se han envuelto en la bandera roja a ver cual es la próxima que cae; una extrema derecha que se frota las manos ante la debilidad política; y en fin, una izquierda (sobre todo un PSF) rota en veinte pedazos (los contaba alguien ayer en un “rebond”) que siente como si la hubieran zurcido con un pespunte tan provisional como efectivo.¡Un milagro que no estaba previsto ni mucho menos, el comienzo de algo que nadie tiene repajolera idea de qué pueda ser ni dónde pueda acabar! Pero ¿está bien o no lo está dar el brazo a torcer cuando la resistencia social es fuerte? Ese dilema rebulle bajo la superficie del gran debate, enfrentando a los partisanos del “prestigio del poder” y la leña a todo trance, con quienes juiciosamente creen que cuando una cosa no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. El famoso ‘CPE’, mismamente, estaba claro que no podía ser, se le hagan a los coaligados las críticas que se quieran. Hay sin embargo una cuestión que tampoco se silencia: ¿cual es el límite razonable de la resistencia y, por el reverso de la cuestión, dónde y cuándo deben los poderes reales ceder ante la exigencia de la opinión? Hay mucha gente contenta esta mañana en Francia, pero ya veremos que nos cuentan unos y otros dentro de un par de años si la cosa sigue como va, que no va nada bien, todo hay que decirlo. Da cierta pena el cabezón de Villepin, a pesar de todo, si se piensa en las innumerables demandas de flexibilización que le vienen haciendo desde hace tiempo y desde todas las direcciones.

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Grave cuestión, la del equilibrio entre la prudencia y la determinación en un político, grave y espinosa. Nadie le había pedido a ZP organizar la trifulca catalana (ya saben lo de la indiferencia de la opinión en las encuestas) y su obcecación, aunque haya sido producto de la necesidad, le ha catapultado, al menos de momento. A Villepin le venían pidiendo ese contrato –con sus variantes, claro está—tirios y troyanos, y ha sido sacarlo a la luz y caerle encima la del tigre. No le ha dado resultado el apotegma céltico de Cela: “El que resiste, gana”. Qué va. Más le hubiera valido ceder a calzón quitado a las exigencias estudiantiles –una nadería en sus comienzos—que ese numantinismo suicida que ha fortalecido a Sarkozy aunque probablemente haya debilitado a la República, que aquí sigue siendo una cosa bastante sería. Para manejar con tiento el amonal de los cambios hay que tener la mano fría de Tayllerand o la garra enguantada de Fouché: en democracia moderna, más vale no menearse. Regla improvisada: si en dictadura la resistencia es necesaria para acabar con el “régimen”, en democracia lo es para mantenerlo vivo y en forma. No sabemos, por ejemplo, qué habría ocurrido en España si ante la brutal reforma laboral de González, se le llega a enfrentar unido como una piña tres cuartos de país en lugar de pasarse cuatro años despotricando contra el “trabajo basura”. Ni lo que habría sido de España (ya casi tienta hablar de ella en pasado) de oponerse a la exigencia separatista y la ambición del Gobierno, con una oposición semejante. Sí sé lo que aquí ha ocurrido tras el zarpazo resistente: “rien de rien”, nasti de plasti. Al menos de momento, porque hay quien dice que ahora la resistencia irá a más. Veremos, De momento, a algunos nos resulta imposible contemplar este jacobino París primaveral sin una migaja de nostalgia por lo que pudo haber sido y no fue.

Cuidar el mercado

Mira que nos gastamos dinero en promocionar incluso lo que no necesita promoción, y echamos por la ventana de la Junta dinerales en propaganda a favor de nuestros productos. Bueno, pues a ver cómo se explica que nadie advierta operaciones mayores como ésa de colocar en Barcelona 76.000 litros de un “aceite virgen extra de oliva” más falso que Judas, como hecho base de girasol con sus conservantes y colorantes, y que han debido deshacer los “mozos de escuadra”. Algo huele mal en el negocio puesto que, por lo que parece, el propio Consejo Regulador local le había negado a la empresa de Baena autora del estropicio la pertinente inscripción, una razón más para que la consejería averigüe lo que proceda y ponga en claro cómo es posible que se perpetren estos auténticos ataques a nuestros productos en los mercados más delicados. Baena no es Nueva York, y por eso lo suyo sería que este asunto se pusiera en enteramente claro además de tomarse las medidas precisas para que otros similares no se produzcan.