Vuelve Aristófanes

Entre la agitada coreografía de ‘Lisístrata’ y el elocuente embrollo de “La asamblea de las mujeres”, la vicepresidenta De la Vega se ha erigido en corega de este corral de comedias y ha puesto sobre el proscenio una aristofánica inédita que bien pudiera subir a los carteles con el bonito título de “La cena de las mujeres”. Se trata, como es sabido, de la discriminatoria cena de gala ofrecida a la flamante presidenta de Chile en el palacio de El Pardo –no me digan que el subconsciente no tiene mandanga–, ágape al que sólo han podido asistir las hembras de la tribu con expresa exclusión de los varones, es decir, un poco el anverso de la vieja moneda sexista de toda la vida retroquelado del tirón y sin contemplaciones con el signo femenino. Aquí empezamos muy cuerdamente exigiendo entre todos la igualdad entre los sexos, pasamos luego a hablar de “géneros” a pesar de la Academia y sin saber ni bien ni mal lo que se estaba diciendo, y parece que vamos a rematar el viaje invirtiendo la moneda de la injusticia hasta poner la cara donde estaba la cruz, que es un poco, si bien se lee la antigua literatura, la moraleja que encerraban las ironías del viejo maestro que fue capaz de poner a Sócrates a caer de un burro y quedarse tan tranquilo. En Riotinto ha habido hasta hace poco, heredado de los coloniales británicos, un espléndido club social “men only” para entrar al cual acompañado por la mismísima ‘santa’ de uno era preciso pagar como peaje una botella de güisqui a los machos del gineceo. Desde antier sabemos que en El Pardo funciona también, llegado el caso, un club exclusivo (“women only” para el caso) en el que se vulnera el espíritu y la letra de la Constitución discriminando a pelo a un “género” para hacer sitio al otro. Se empieza celebrando la despedida de soltera metiendo un billete de cincuenta euros en el ‘sleep’ de un ‘boy’ y puede acabarse tomando a la carrera la Acrópolis o, más modestamente, el santuario del franquismo. Si ustedes se fijan verán demasiados “actos fallidos” esta temporada en que, precisamente, se conmemora no sé que efemérides freudiana.

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Mal vamos con esta deriva del feminismo que ha decidido quitarse la máscara para mostrar su verdadero rostro revanchista. Claro está que se trata de una partida amañada, como pensada para la galería más que otra cosa, habida cuenta de que resulta impensable, por poner un caso simplón, que De la Vega le cerrara las puertas, no digo ya a ZP si se le ocurriera dejarse caer por la fortaleza, sino a cualquier Rubalcaba que decidiera darse una vuelta por el evento para echarse la foto entre las hembras en plan macho de la manada. Aparte de que la vicepresidenta deberá desde ahora estar dispuesta a tragarse los eventuales cónclaves masculinos que tengan a bien organizar los varones en el ámbito de sus respectivas competencias, porque ya me dirán cómo oponerse al machismo desde sus propias condiciones. La guerra de los sexos ha dejado de ser secreta, como decía la Campoalange, para convertirse en una simple ordalía en la que no tendría nada de particular que diéramos todos, machos y hembras, con la cabeza en el muro de las lamentaciones. Eso sí, no vean el glamour de El Pardo en primavera, esa estudiada media luz nocturna, doña Teresa con el cuello tapujado por el pañolón de seda y las ninfas y náyades brindando como amazonas, o quien sabe si como ménades, con el vinazo de la confrontación, por un futuro sin hombres, epiceno total, no tan distinto, en resumidas cuentas, que el intentado por las viejas pilares falangistas en el castillo de la Mota. Unas y otras, doña Pilar y doña Teresa, saben que lo que traen entre manos es sólo una comedia debidamente autorizada por la censura del macho. Comenzaré a creerme lo contrario (como ellas) sólo el día en que vea al frente del hato, con entorchados de presidenta total, a una mujer. Mientras tanto, insisto, eso de cenar solas no varía gran cosa de una despedida de solteras.

El ciclo vital

Ha sentenciado el presidente perpetuo de La Junta, Manuel Chaves, que los árboles ferozmente talados en pleno centro habían “cumplido ya su ciclo vital”. Ya ven lo fácil que se ve la paja en el ojo ajeno son percibir siquiera la viga en el propio, con qué alegría el hombre que ha desmontado la promesa formal de ZP de limitar los mandatos y que se ha negado a incluir esa imprescindible condición en el borrador del nuevo Estatuto, no sospecha siquiera que su ciclo político pudiera tener un fin algún día. A los árboles viejos (¿), hacha que te crió; a los políticos eternizados en el poder (una legión alrededor de Chaves), vía libre y alfombra roja. Un presidente que gobierna desde el 91 no se plantea jubilarse, pero entiende que los árboles añosos deben ser sustituidos del tirón por otros nuevos. ¿Las promesa de ZP? Bueno, eso ya se sabe que es lo de menos porque es sabido que la gente cambia de opinión. Chaves mismo no quería venir a Andlauñcia ni a tiros y ahora no se quiere ir ni muerto.

Ahora, los profes

A las demostraciones de protestas de los médicos onubenses –que han trascendido a un par de provincias al menos—se une ahora la bronca de los profesores en demanda de protección frente a las agresiones, protestas a las que los profes piden que asistan en señal de apoyo a los padres de alumnos. Insisten esos sufridos trabajadores públicos, proverbialmente respetados en lo antiguo, en que su indefensión es total, y no es raro porque elpropio Defensor del Pueblo Español, Enrique Múgica, ironizaba el otro día en nuestras “Charlas en El Mundo” sobre el hecho de que si antes era el alumno el que temblaba ante el docente, ahora es éste el que debe protegerse del educando. Los servicios públicos –sanidad, educación—no tratan como es debido a sus trabajadores y parece que el vaso se está colmando. Al margen de la presión que las huelgas pudieran provocar es obvio que la Junta tendría que replantearse las condiciones, no pocas veces intolerables, en que esos servicios han de llevarse a cabo.

El biombo político

Un amigo mío, que es gran mosqueón, anda desde antier con la tabarra de que la monumental movida policial en torno a Forum Filatélico y Afinsa puede que no sea más que otra cortina de humo, otro biombo, vamos, destinado a tapar vergüenzas más indecorosas y cuestionables. ¿Otro? La idea de mi amigo es sencilla y consiste llamar la atención sobre la coincidencia de grandes escándalos nacionales de índole civil que bien pudieran servir, según él, para distraer al peatón del circo político de tres pistas que esta temporada funciona en sesión continua. No lo sé, les digo la verdad, habría que averiguar despacio la crónica española para ver si lo de Gescartera, lo de Banesto, lo de KIO o lo de Sofico coincidieron también con apuros políticos de los respectivos Gobiernos, pero hay que reconocer que la hipótesis, aunque algo malévola, no es del todo idiota. ¿No saltó en pleno lío del Estatut el escandalazo de Marbella que la autoridad llevaba tanto tiempo investigando y logró borrar de titulares la pelea secesionista? ¿No es cierto que con la crisis del Tripartito y otros apuros zapateriles vino oportunamente a coincidir esa implosión (¿controlada?) del planeta de los simios que reclamaba para el bonobo más derechos que para los militantes del PP? ¿Y no lo es que el bastinazo de Forum le ha venido de perlas a un Gobierno y a su partido en el momento en que acaba de recibir de la Justicia el mayor varapalo después de los derivados de Filesa y del GAL? Hum, no sé qué responder, insisto, pero la verdad es que la tesis de este amigo escamón, “se non é vera, é ben trovata”. Lo del Forum, esa ruina tristísima de las familias modestas, ese nuevo trile perpetrado contra la ciudadanía más prima e inocente, ante la inhibición de los sucesivos Gobiernos que han dejado correr la bola, es demasiado fuerte añadido a lo que ya tenía encima el Poder. A ver por qué no considerar siquiera la tesis de que el Gobierno pueda haber calculado sibilinamente el efecto de despiste que semejante follón ha de producir incluso en un país como el nuestro con el cuerpo hecho de sobra a estafas y trapacerías.

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De manera que, ahora que lo he pensado mejor, creo que la presunta malicia de mi amigo es un supuesto no poco razonable del que la tropa de ZP podría haberse valido para eclipsar en el telediario la demoledora noticia de la sentencia contra los policías afectos al régimen, a ver por qué no. Con el frente etarra abierto de par en par, la crisis catalana servida en bandeja, el termitero de Marbella rebullendo de manera cada día más inquietante y la oposición exigiendo dimisiones para que quien pague el pato de la detención ilegal del “caso Bono” no sean sólo los cuatro gatos del segundo nivel, no carece de lógica que quien pudiera hacerlo haya precipitado un escándalo que, sin duda posible, habría de acaparar la atención del gentío mucho más que cualquier compromiso político. En los viejos tiempos estuvimos convencidos de que la leyenda del Lute y el relieve mediático dado a sus fechorías, no eran más que una estrategia de la dictadura que a lo peor acababa de recibir malas noticias económicas o algún revés diplomático. Ningún régimen prescinde del biombo, llegado el caso, y menos a medida que los problemas se acumulan o crece el peso abrumador de sus consecuencias. Y la verdad es que hay indicios sobrados de que “la era ZP” empieza a crujir por aquí y por allá, que los enanos van que chutan en el circo y que a los payasos se les empieza a congelar la sonrisa empalagosa hasta convertirse en pura mueca. ¿Por qué si no iba a saltar lo de Forum justo cuando los ropones dejan en tan solemne evidencia al Gobierno y en pelotas a sus dos ministros (incluido el ‘ex’) mejor calificados en las encuestas? Tengo que pensarlo todavía, pero ya, de momento, no me cierro ante mi amigo. La vida está llena de obviedades que comenzaron apuntando apenas como una ocurrencia menor.

La mala memoria

Dice el PP que lo que Chaves se trae con el Gobierno a propósito de la reclamación de la cuenca del Guadalquivir no es más que puro teatro. Qué sé yo, igual le interesa un golpe de efecto y ha decidido finalmente reclamar lo único que tiene sentido reclamar en este negocio, a saber, la gestión de esa cuenca que, al atravesar más de una comunidad autónoma, no puede, con la Constitución en la mano, ser transferida a una sola. Ahora bien, el PP se olvida de algo clave y es que la reivindicación, no ya de la gestión, sino de la transferencia de esa cuenca figura en el mismísimo primer discurso de investidura de Chaves, allá por Julio del 90, que ya ha llovido aunque otra cosa diga la ministra Narbona. Lo que ahora reivindicamos, pues, supone una rebaja más que una exigencia, una reclamación auténticamente crítica teniendo en cuenta como en Andalucía el problema del agua. Y puede que a Chaves le hayan descubierto esta baza y con ella haya pactado con Moncloa la correspondiente puesta en escena. En todo caso, por debajo del nivel del año 90, quede claro. Nuestra autonomía va a menos cuando no se queda petrificada en la pura rutina.

La moda del “Mobbing”

El Tribunal Supremo ha de decidir estos días si manda sentar en el banquillo al presidente de la Dipu, un diputado de relieve y su anterior jefe de Personal como presuntos autores del “mobbing” o acoso laboral a que dice haber sido sometido un funcionario no todo lo obediente que en la casa se exige. Mal rollo, sin duda, en el caso de que el TC tire por la calle de en medio, lo cual no resulta del todo improbable teniendo en cuenta que el juzgado considera que “existen indicios racionales de criminalidad en la conducta de cada uno de ellos” y estima que los delitos que había que imputarles serían el de prevaricación y el otro contra la integridad moral. Como los ropones se enteren de lo que anda diciendo hace meses CCOO sobre el trato dado al personal por en actual jefe de Personal, veremos donde acaba la procesión, pero la verdad es que lo cuerdos sería que esos mandamases moderen sus maneras y dejen de considerar la oficina como cosa suya.