El biombo político

Un amigo mío, que es gran mosqueón, anda desde antier con la tabarra de que la monumental movida policial en torno a Forum Filatélico y Afinsa puede que no sea más que otra cortina de humo, otro biombo, vamos, destinado a tapar vergüenzas más indecorosas y cuestionables. ¿Otro? La idea de mi amigo es sencilla y consiste llamar la atención sobre la coincidencia de grandes escándalos nacionales de índole civil que bien pudieran servir, según él, para distraer al peatón del circo político de tres pistas que esta temporada funciona en sesión continua. No lo sé, les digo la verdad, habría que averiguar despacio la crónica española para ver si lo de Gescartera, lo de Banesto, lo de KIO o lo de Sofico coincidieron también con apuros políticos de los respectivos Gobiernos, pero hay que reconocer que la hipótesis, aunque algo malévola, no es del todo idiota. ¿No saltó en pleno lío del Estatut el escandalazo de Marbella que la autoridad llevaba tanto tiempo investigando y logró borrar de titulares la pelea secesionista? ¿No es cierto que con la crisis del Tripartito y otros apuros zapateriles vino oportunamente a coincidir esa implosión (¿controlada?) del planeta de los simios que reclamaba para el bonobo más derechos que para los militantes del PP? ¿Y no lo es que el bastinazo de Forum le ha venido de perlas a un Gobierno y a su partido en el momento en que acaba de recibir de la Justicia el mayor varapalo después de los derivados de Filesa y del GAL? Hum, no sé qué responder, insisto, pero la verdad es que la tesis de este amigo escamón, “se non é vera, é ben trovata”. Lo del Forum, esa ruina tristísima de las familias modestas, ese nuevo trile perpetrado contra la ciudadanía más prima e inocente, ante la inhibición de los sucesivos Gobiernos que han dejado correr la bola, es demasiado fuerte añadido a lo que ya tenía encima el Poder. A ver por qué no considerar siquiera la tesis de que el Gobierno pueda haber calculado sibilinamente el efecto de despiste que semejante follón ha de producir incluso en un país como el nuestro con el cuerpo hecho de sobra a estafas y trapacerías.

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De manera que, ahora que lo he pensado mejor, creo que la presunta malicia de mi amigo es un supuesto no poco razonable del que la tropa de ZP podría haberse valido para eclipsar en el telediario la demoledora noticia de la sentencia contra los policías afectos al régimen, a ver por qué no. Con el frente etarra abierto de par en par, la crisis catalana servida en bandeja, el termitero de Marbella rebullendo de manera cada día más inquietante y la oposición exigiendo dimisiones para que quien pague el pato de la detención ilegal del “caso Bono” no sean sólo los cuatro gatos del segundo nivel, no carece de lógica que quien pudiera hacerlo haya precipitado un escándalo que, sin duda posible, habría de acaparar la atención del gentío mucho más que cualquier compromiso político. En los viejos tiempos estuvimos convencidos de que la leyenda del Lute y el relieve mediático dado a sus fechorías, no eran más que una estrategia de la dictadura que a lo peor acababa de recibir malas noticias económicas o algún revés diplomático. Ningún régimen prescinde del biombo, llegado el caso, y menos a medida que los problemas se acumulan o crece el peso abrumador de sus consecuencias. Y la verdad es que hay indicios sobrados de que “la era ZP” empieza a crujir por aquí y por allá, que los enanos van que chutan en el circo y que a los payasos se les empieza a congelar la sonrisa empalagosa hasta convertirse en pura mueca. ¿Por qué si no iba a saltar lo de Forum justo cuando los ropones dejan en tan solemne evidencia al Gobierno y en pelotas a sus dos ministros (incluido el ‘ex’) mejor calificados en las encuestas? Tengo que pensarlo todavía, pero ya, de momento, no me cierro ante mi amigo. La vida está llena de obviedades que comenzaron apuntando apenas como una ocurrencia menor.

La mala memoria

Dice el PP que lo que Chaves se trae con el Gobierno a propósito de la reclamación de la cuenca del Guadalquivir no es más que puro teatro. Qué sé yo, igual le interesa un golpe de efecto y ha decidido finalmente reclamar lo único que tiene sentido reclamar en este negocio, a saber, la gestión de esa cuenca que, al atravesar más de una comunidad autónoma, no puede, con la Constitución en la mano, ser transferida a una sola. Ahora bien, el PP se olvida de algo clave y es que la reivindicación, no ya de la gestión, sino de la transferencia de esa cuenca figura en el mismísimo primer discurso de investidura de Chaves, allá por Julio del 90, que ya ha llovido aunque otra cosa diga la ministra Narbona. Lo que ahora reivindicamos, pues, supone una rebaja más que una exigencia, una reclamación auténticamente crítica teniendo en cuenta como en Andalucía el problema del agua. Y puede que a Chaves le hayan descubierto esta baza y con ella haya pactado con Moncloa la correspondiente puesta en escena. En todo caso, por debajo del nivel del año 90, quede claro. Nuestra autonomía va a menos cuando no se queda petrificada en la pura rutina.

La moda del “Mobbing”

El Tribunal Supremo ha de decidir estos días si manda sentar en el banquillo al presidente de la Dipu, un diputado de relieve y su anterior jefe de Personal como presuntos autores del “mobbing” o acoso laboral a que dice haber sido sometido un funcionario no todo lo obediente que en la casa se exige. Mal rollo, sin duda, en el caso de que el TC tire por la calle de en medio, lo cual no resulta del todo improbable teniendo en cuenta que el juzgado considera que “existen indicios racionales de criminalidad en la conducta de cada uno de ellos” y estima que los delitos que había que imputarles serían el de prevaricación y el otro contra la integridad moral. Como los ropones se enteren de lo que anda diciendo hace meses CCOO sobre el trato dado al personal por en actual jefe de Personal, veremos donde acaba la procesión, pero la verdad es que lo cuerdos sería que esos mandamases moderen sus maneras y dejen de considerar la oficina como cosa suya.

El coche fantástico

La Gestora impuesta por Chaves en Marbella va a sacar a subasta el ‘Rolls Royce’ de Jesús Gil y el ‘BMW’ de Marisol Yagüe porque sus bienvenidos miembros “no los consideran aptos dadas sus características”. Es la historia de siempre, el final de todas las satrapías que parecieron indestructibles hasta que un buen día se vinieron abajo. Un sargento americano de los que entró con Patton en Berlín confiscó para su general en una cochera nazi un costeado ejemplar de ‘Rolls’ que la Inteligencia (es un decir) descubriría, tras estudiar su matrícula y número de motor, que era nada menos que el famoso ‘Phantom IV cabriolet” utilizado por Hitler para aparecerse a sus muchedumbres en los días de desfile, lo que dio lugar a su envío a la patria donde acabó adquirido en pública subasta por uno de esos provincianos museos yanquis que son auténticas catedrales del fetichismo. Uno por el estilo que el propio Hitler le regaló a Franco parece que fue el descapotable que los Príncipes de Asturias utilizaron como carroza de cuento el día de su boda, pero hay todavía otros varios en manos del Patrimonio Nacional, uno de los cuales levantaba hace poco la protesta de coleccionistas de coches y dictaduras por haber sido “transformado en una vitrina con ruedas, maletero agujereado y aspecto de Papamóvil”, seguramente para disfrazarlo frente a la inevitable inquisición y a la curiosidad de las gentes. Hitler también le regaló a Franco dos ‘Mercedes’ que se guardaban en las cocheras de El Pardo y ahora andan reparando subvencionados por la propia marca. El coche fantástico es como el complemento, más aún, como una suerte de seña de identidad del sátrapa, que se siente desnudo y peatonal hasta que logra que le agencien un vehículo exclusivo y le pasen la factura al peatón. Esas subastas, indefectibles tras cada ruina dictatorial, vienen a ser como una pálida revancha democrática que se le brinda al pueblo soberano para que no pierda definitivamente el oremus y deje de pagar impuestos. El fetichismo es una pasión mucho más honda de lo que se ha venido creyendo.

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Aparte de las cocheras imperiales, la Gestora ha ido inventariando en Marbella cuadros de grandes maestros, jirafas disecadas, cajas repletas de joyas, bolsas con dinero contante aunque no sonante, cuadras de briosos ‘pura sangre’, arsenales de armas y hasta un helicóptero para redondear la escudería, lo que da una idea cabal de la envergadura del saqueo (ZP dice ahora “pillaje”, cuando ya ha pasado el pedrisco) y del grado de cinismo con que han actuado tanto los linces noctílopes como los guardas voluntariamente ciegos de ese parque temático. Todo lo cual no es sino agua de borrajas, si bien se consideran las cosas, comparado con el tesoro a medio levantar que la propia Gestora ha descubierto en los archivos de la ‘delega’ de Urbanismo viéndose obligada a precintar un día sí y otro también los obrones ilegales que contaban con la complacencia de sabe Dios quién. Una solución podría ser que, junto al fabuloso parque móvil intervenido, subastaran también esas urbanizaciones cuyo valor procede fundamentalmente de la especulación de un suelo que el Gobierno –más vale tarde que nunca– va a combatir ahora al tiempo que se sacan a subasta las preciadas reliquias de aquella edad de oro, incluidos el ‘Rolls’ “estentóreo” de Gil y el ‘BMW’ de su heredera. La corrupción es una novela que empieza discretamente en una sobremesa costeada y suele acabar en una subasta de coches de giles y yagües o de yates de condes y delarrosas petroleados por la KIO. Un túnel sabatiano que junta la cueva del bandido con el despacho oficial. Y un coche, siempre un coche fantástico, un auto superferolítico para dejar al cuñado y al antiguo vecino con las bocas abiertas y los puños apretados. Pero no es mala inversión comprarse uno de ellos. Ahí tienen al que Hitler le regaló a Franco haciendo de carroza nupcial de los Príncipes en plena democracia.

Acusaciones mutuas

El buen rollito que se trae IU con el PSOE por arriba cruje por abajo de manera estruendosa. En Córdoba el PSOE anda acusando al gobierno municipal ni más ni menos que de echarse en brazos de un millonario sobrevenido que dicen que es quien de verdad gobierna Córdoba y no Rosa Aguilar, a lo que IU responde que más le vale callar a él por tantos motivos. En Sanlúcar de Barrameda, un parlamentario de la coalición sostiene que la dirección regional de Chaves estuvo y, por consiguiente, está detrás del “sobornazo” que acaba de ser condenado tan gravemente por la Justicia, y ya de paso denuncia la connivencia con un alcalde, como el de El Puerto, condenado y con varias imputaciones en lo alto, por el hecho de que garantice la continuidad del chavismo en la Diputación. Cohechos, prevaricaciones, sobornos: aquí no se habla de otra cosa y no es posible que la autonomía remonte mientras el panorama sea el que es y se mantenga la lucha de todos contra todos. Que vayamos a la cola en todos los indicadores no es, evidentemente, una casualidad sino una consecuencia del todo lógica.

Cencerros tapados

Mal, muy mal, rematadamente mal ha actuado el buen alcalde de Riotinto, José Manuel Delgado, un hombre al que cada día se ve más claro que marcha entrillado entre su buena voluntad y la disciplina de partido. Reunirse aparte y sin testigos con el personal de Rumbo 5.0 tras prometer que la oposición –como no debiera ser de otra manera–estaría delante, es un error y, lo que es más peligroso para él y para el pueblo, un gesto que puede acabar provocando en mucha gente resquemor y desconfianza en sus buenos oficios. El lío/saqueo de Riotinto tiene ya una crónica demasiado larga. Delgado haría bien en no prolongarla con nuevos y dudosos capítulos, sobre todo si quiere, como es de esperar, no verse identificado con quien no sería nada bueno que lo fuera. El partido llevará sus cuentas, tanto en Huelva como en Sevilla y cualquiera sabe si también en Madrid, pero al alcalde de la Mina eso debe importarle menos que el interés de su pueblo.