Ojos cerrados

 

Lo que está ocurriendo con la inmigración, en especial con la clandestina, queda patente en la miserable historia del Centro de Internamiento para Extranjeros malagueño en el que un grupo de agentes habría abusado hasta la náusea de una pobres detenidas. Pero no olvidemos el resto: aquí se le han vendido “papeles” a algunos desesperados, aquí se abusa hasta la indecencia de esos desgraciados lo mismo a la hora de pagarles menos que a un trabajador normal que, a la de alquilarle un cuchitril para que se pudra hacinado con otros como él. Y todo eso lo sabe la autoridad, lo conocen al dedillo los alcaldes y las policías de los pueblos pequeños, las propias instituciones tuitivas que tienen a su cargo velar porque no ocurra lo que ocurre, como, por supuesto, lo sabe mejor que nadie el mismo Gobierno que lo consiente. Lo de las orgías será muy llamativo y muy canalla, pero forma parte de un abuso generalizado y permitido por activa o por pasiva. Con esos abusadores deberían compartir celda muchos otros, incluyendo a las autoridades que cierran los ojos.

Hacer política

 

Leo divertido en estas páginas una ‘Tribuna libre’ (aquí todo lo es) del jefe de la UGT, Luciano Gómez, en la que defiende con uñas y dientes a la candidata a la alcaldía y rechaza de plano las aspiraciones del expresidente de los arquitectos con el argimento de que “los colegios profesionales no están para eso ni para hacer política”. Tomen del fracso. ¿Y los sindicatos, están los sindicatos para hacer política, porque en Huelva estamos viendo que la UGT funciona como un trampolín para los despachos de las instituciones que gobierna el PSOE, como estamos hasta la coronilla de este síndico que cierra los ojos parta no ver lo que ocurre en Diputación pero se dedica ‘full time’ a trabajar en la cruzada contra el Superalcalde, lo mismo organizándole el lío tramposo de la central de Endesa que marcándolo en el día a día. ¿Está la UGT para hacerle la campaña a una candidata a la alcaldía o para tratar de destruir a un alcalde legítimo? ¿Es eso “hacer política” sólo para los demás o también para ese personaje sin mayores prendas que es el líder de UGT?

Teomaquias

 

Me parece que el PP ha cometido un gran disparate al reclamar en un pleno del Ayuntamiento de Ayamonte, a la mayoría absoluta del PSOE, que los forenses sometieran a examen al alcalde para determinar, en la medida en que eso sea posible en los tiempos en que vivimos, si el regidor está en sus cabales o ha perdido definitivamente el oremus. Hay para esa petición algunos motivos de índole política y administrativa ciertamente inquietantes pero que no hacen al caso, aunque también figura entre los cargos uno que, para ser franco del todo, no acabo de entender viniendo como viene de la derecha conservata: la prodigiosa teomaquia del alcalde, o sea, la pretendida capacidad del monterilla para hablar con Dios, no ya oscuramente, como lo han venido haciendo los hombres de todos los tiempos y todas las culturas, es decir, instalado en el “mysterium tremendum”, sino desde el reposo que le brindan al ánimo los deliquios acogidos al “mysterium fascinans”. En efecto, el alcalde ayamontino, enrocado en su conciencia numinosa, dice que habla con “Padre Jesús de la Villa” y que Éste le contesta campechano y afectuoso, como pudiera hacerlo cualquier vecino o parroquiano adicto, en términos que sobrepasan la experiencia mística que nunca será tan elevada como la que ofrece la confianza divina: “Sigue como vas, Rafael, sigue como vas, que lo estás haciendo muy bien” –cuenta Rafael el alcalde que le tiene dicho “Padre Jesús de la Villa”. Ya me dirán qué puede hacer la leal oposición, por muy legitimada que se sienta por su confesionalismo de toda la vida, ante una declaración semejante.

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No cabe duda de que el diálogo del hombre con la divinidad se ha degradado de manera irrecuperable desde los tonos dramáticos en que se deja oír en el Antiguo Testamento hasta la descarada vulgaridad que alcanza en los tiempos modernos. El padre Claret contaba como si tal cosa sus conversas con Dios, visiblemente afectado por la familiaridad con que era distinguido en ellos. Elijo un caso referido en sus memorias por el santo –“El día 7, a las once y media, día del Corpus, después de la misa de Santa María, antes de la Procesión, estando delante del Santo Sacramento, me dijo el Señor: ‘Antonio, está bien y me gusta el libro que has escrito’ ”—que, sin duda, pertenece al mismo género delirante que la experiencia del alcalde sociata, pero que, como ésta, poco tiene ya que ver con la enigmática grandeza que impregna el diálogo de Dios con los viejos patriarcas o con el freudiano estremecimiento que traspasa las confidencias místicas. Un alcalde del PSOE refiriendo en el casino, como si tal cosa, que viene de hablar con la Divinidad, nada tiene en común con el abrumado Moisés que comunica a su pueblo al bajar de la montaña sagrada la maravilla de la Zarza ardiente, aunque mucho, todo hay que decirlo, con aquellos santurrones románticos que degradaron el prodigio hasta dejarlo a ras del suelo. Aparte de que ya me dirán como se compagina en un mismo partido el no poco extemporáneo designio de retirar los crucifijos tradicionales de las escuelas con un confesionalismo tan extravagante que nos devuelve a los tiempos de la Isabelona sólo que con los nabos y el perejil de Paco Porras decorándonos la oreja. De verdad, hay que ser primos para entrar a un trapo como ése y dejarse torear con la izquierda por un corregidor tan populista que lo mismo se presenta en su despacho vestido de domador de circo que posa disfrazado de lo que se tercie para el daguerrotipo que capta tantos votos y amarra tantas voluntades. Ahí tienen el doble despropósito: una astuta izquierda que charla confiada con Dios y una derecha ingenua que se lo reprocha. Se jubilarán sin aprender la lección estas criaturas. El oportunismo de la izquierda le da sopas con honda a una derecha que no sólo parece que va dejando de creer en Dios sino que, encima, da la sensación de que se fía del psiquiatra.

Más cuentos

 

El Museo de la Autonomía, futuro Centro Andaluz para la Memoria e Investigación de la Autonomía, montaje en la carísima casa coriana de Blas Infante adquirida por la Junta, “un proyecto dinámico destinado “a satisfacer las inquietudes culturales de la población andaluza”. Toma ya. Una bandera blanquiverde, un piano donde se tecleó por vez primera el himno hoy oficial, combinación de “elementos audiovisuales con textuales”, proyecciones, mediateca y fotos de los ‘padre de la patria’. Va a ser algo definitivo para elevar nuestro techo autonómico. Aunque en estos tiempos de confusión echo de menos en la muestra la vieja definición infantiana de nuestra comunidad: “Andalucía es el anfictionado de los nueve Estados provinciales soberanos andaluces incluyendo a Marruecos”. La Historia ha de ser asumida en su totalidad no en dosis homeopáticas. Esa definición, por ejemplo, resulta hoy demoledora. No de los ingenuos que en ella creyeron sino de los listos que llevan años viviendo –y lo que te rondaré, morena– del mito de la autonomía histórica.

Nunca más

 

Dos años ya. Dos años de enredos, de largas, de juegos malabares, de promesas incumplidas y largas cambiadas. Los campos quemados, quemados siguen, tal como quedaron tras las llamas a salvo la invasión posterior del nuevo matorral. Nada de indemnizaciones, apenas algo de repoblación, menos de compresión para una gente que lo perdió todo, hasta los enseres domésticos, mientras el presidente de la Junta si iba 40 días de vacaciones. A estas alturas ya, ni visitas, a ver pata qué, si sabemos que el tiempo todo lo gasta y no hay lluvia que no escampe. Sólo se oye aún el rumor de las quejas, el sordo ruido de la protesta creciente que –puesto que electoralmente cuenta poco—poco le importa a la Junta y a Chaves. Le han tomado el pelo a los perjudicados, a los ciudadanos en general, a los representantes políticos de las zonas afectadas y más que a nadie a los voluntariosos ecologistas que han traído y llevado como han querido. Dos años ya y la ruina ahí sigue. Vamos a ver por cuántos más.

Lucha de razas

La extrema derecha española ha propugnado, en un encuentro mundial de sus conmilitones celebrado en esta España tan permisiva, unir fuerzas en lo que vendría a ser una especie de “Internacional” neonazi o neofascista para oponerse al mantenimiento y desarrollo de las democracias. Con la misma fecha, en Francia, ésa patria convencional de las libertades, una orden del primer ministro Sarkozi ha dispuesto la disolución del grupúsculo negro antisemita, conocido como “Tribu K”, aplicándole por las bravas una ley de hace 70 años, concretamente la ley de 10 de Enero del 36 relativa a “grupos de combate y milicias privadas”. Ahí queda eso. Se trataba de evitar la repetición del reciente escándalo provocado por el rapto y tortura hasta la muerte de un joven judío, Illan Halimi, perpetrados por una banda salvaje encabezada por un tal Youseff Fofana, un imbécil cuyo programa incluye el objetivo de situar a la raza negra “en el lugar que le corresponde, es decir, a la cabeza de la Humanidad”, a quien el “fara” o cabecilla de los ‘K’, conocido como Kemi Seba, ha apoyado sin dudarlo dada la identidad de objetivos. Negros contra judíos, pues, y no se sabe bien si, ya de paso, también judíos contra negros, todos y cada uno esgrimiendo el argumento de la autodefensa. A la “Tribu K” le habían cerrado ya hace algún tiempo el “sitio” que mantenía en Internet y en el que, entre otras originales ocurrencias, habían colgado un chimpacé decorado con la estrella de David, lo que da una idea de la distancia que separa la tolerancia democrática interpretada a la luz del espíritu jacobino de la insensata permisividad que prodiga la democracia española, acaso el único sistema democrático que cuida más las garantías del bárbaro que las que protegen al ciudadano normal.

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Es más que probable que, a resultas del seísmo migratorio que estamos viviendo, el racismo resurja en Francia y otros países bajo nuevas y más sofisticadas formas de protesta y acción, aunque la verdad es que el trasfondo ideológico –y más aún el subconsciente—del rechazo del diferente poco ha variado a través de la Historia. Kemi Seba, como un zumbao de arrabal que es, ya ha anunciado que su tribu piensa pasarse por el arco los decretazos de Sarkozi pero, conociendo como se las gasta el autoritarismo galo, ese rentoy no deja de ser un brindis al sol sin más alcance que el que pueda proporcionarle la propaganda a corto plazo. El problema sigue ahí, sin embargo, y hasta toma nuevos vuelos con motivo de la tragedia del Líbano y su demencial desarrollo, como si fuera necesario demostrar que el sueño de una Humanidad reunida tiene escasísimas posibilidades de materializarse en algo más que una declaración oportunista. He escucha con tristeza decir a un europeo eminente que hay que estar ciegos para no ver que, por debajo de las protestas y discursos, esa tragedia está movida por dos racismos paralelos, dos racismos tan antiguos como la propia presencia del hombre en la región, hoy lamentablemente potenciados por la implicación de sus estrategias con las de las grandes potencias que deciden en el planeta. Woody Allen sabe lo que hace cuando exhibe en su personaje las contradicciones e insustancialidades de la paranoia antisemita, pero Sarkozi también cuando no duda en echar mano de una ley apolillada para cortar por lo sano el desafío al Estado de un chulo de barrio. Tengo entendido que en España ha habido que guardar discretamente los estudios que revelan el auge del racismo clásico ahora incrementado por ciertas provocaciones de lo peor de la inmigración. Quizá por eso andan levantando cabeza esa ‘camada negra’ que lleva años hibernando y propone un frente unido desde esta democracia en tenguerengue. Los de la “Tribu K” son una pandilla de pringaos, vale. Nunca se debería confiar, sin embargo, ante el huevo de la serpiente.