Supermán llega tarde

El Supermán de Ciudadanos (antes independiente pro PSOE), el gran Marín, ha aparecido en la penúltima viñeta del tebeo para anunciar que la próxima vez -la próxima,  ¿eh?- exigirá a quien mande en el PSOE presuntamente ganador la “armonización” del impuesto de sucesiones, es decir, que ya no pesará sobre los andaluces la injusta carga que hace tiempo no pesa sobre la mayoría de los otros españoles. Oiga, ¿cuándo se le ha ocurrido esa proeza?

¿No pudo negociarla en la anterior ocasión, cuando Susana no tenía más remedio que aceptar sus condiciones? Cuentos, los precisos. C’s ha sido corresponsable de todos los abusos perpetrados por doña Susana en esta legislatura en que tenía en sus manos, como lo tuvo en Madrid, forzarla a hacer lo que le diera la gana.

 

Más sobre Kichi

Habrá que seguir comentando ocurrencias de Kichi por más que el personaje no valga la pena. Ahí lo tienen -Salvochea de la señorita Pepis- porfiando con la Justicia una cuestión tan clara como es la bandera constitucional de España: roja y gualda y sanseacabó. Incluso republicanos de toda la vida reconocen hoy que esa decisión radical de sustituirla por un símbolo abolido no tiene defensa posible, pero para  Kichi, como para los batasunos o los “agraviats” catalanes, no hay más Constitución ni más ley que su arbitraria voluntad. No traguen ustedes con que una bandera ilegal es un símbolo inocuo; es más bien el anuncio y garantía de que cualquier atropello legal cabe en la mente de estos “asaltantes de los cielos”

¿El cuarto poder?

Como en otras ocasiones anteriores (por ejemplo en 2013), sus Señorías parlamentarias dan marcha atrás en sus proyectos de privilegios a consecuencia de los destapes informativos. ¿Será verdad, aunque mínima, lo del “cuarto poder” de la prensa? De momento la denuncia de ABC de las negociaciones de sus Señorías para subirse el trinque han quedado suspendidas, quizá a  la espera de un momento oportuno, pues sabido es que hay más días que ollas. A nuestros parlamentarios debería avergonzarles algunos de sus privilegios económicos en lugar de pretender exacerbarlos con nuevas gabelas. Ministra hubo que dijo que “el dinero público no era de nadie” pero estaba, la pobre, con toda evidencia, equivocada de parte a parte.

 

Sus Señorías quieren más

La Autonomía nos sale por una fortuna. El Parlamento nos cuesta un riñón. Pero sus Señorías quieren más. Nunca hay la menor discrepancia a la hora de aumentar la soldada. Ahora tampoco la ha habido -si exceptuamos a Podemos- con motivo de la negociación de todos los demás partidos de una subida de 500.000 euros sobre los 9,5 millones (vamos, unos 1.600 millones de pesetas) que estos ínclitos trabajadores públicos, que cobran dietas de alojamiento y manutención incluso en los meses inhábiles, trincan habitualmente. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. A usted y a mí, los peatones de la Autonomía, no nos queda más que pagar sus facturas, en ocasiones no poco opulentas.

Poeta en el mundo

La casa que Pepe Hierro tenía en Titulcia, –“a ocho leguas de Madrid”, como decía él– rezaba en su sencilla portada un nombre desconcertante: “Nayagua”. Los amigos, los americanos sobre todo, solían preguntarle por el significado del sugerente topónimo creyéndolo eco de alguna voz trasatlántica, pero el poeta los desengañaba al explicarles que si se decidió a nombrarla así no fue sino tras comprobar, con tanto empeño como desencanto, que en la finquilla no había agua: ¡“Nayagua”! Desde la casa encaramada en la parte más alta podía verse, en efecto, un secarral en cuyo fondo, a fuerza de fuerzas, entre él y su yerno habían conseguido un mínimo huerto. Nunca he conocido un personaje con tanta fuerza icónica, ni hombre más sencillo a pesar de su condición eminente, con el que tantas veces compartimos a mesa y mantel el privilegio de su talento.

Su vida, que solía referir con frecuencia en breves pero intensos girones, habían sido dura, por no decir implacable, teniendo en cuenta que incluía desde su edad más tierna experiencias como la cárcel (su prisión y la de su padre) o alguna fabulosa travesía forzada España a través, el desempeño de trabajos humildes y, sobre todo, la impronta de una honda herida de postguerra. Jamás le oí hablar con rencor, nunca quejarse: si nos relataba aquellas duquitas era siempre en la clave de una pedagogía conciliadora como quizá no he vuelto a encontrar. ¡Ah, los domingos en “Nayagua”, con Pepe bregando ordenadamente ante su paella –alguna vez contando con la presencia del entonces Príncipe de Asturias–, trajinando sin reposo ni prisa como anfitrión apasionado! Y luego su voz grave, también transida de una pasión contenida, desgranando versos propios y ajenos, ante la mirada comprensiva de Angelita y la cordialidad de todos.

Por completo ajeno a la contienda literaria, muchos lo tuvimos por poeta primerísimo de su rica generación, desde aquella poética laboriosa –no se crean el cuento de la “facilidad” de su mano— que confundía armoniosamente su sentir dolorido, la experiencia profunda de su desvivirse, con la alegría de vivir, sencillamente, verso a verso, la paz por divisa  y el mundo por montera. Reencuentro sus ojos insomnes, sus cejas fáusticas, el eco de su voz pausada en “Cuanto sé de mí”, en el “Libro de las alucinaciones” y, ya en rotunda madurez, en los sonetos del “Cuaderno de Nueva York”. El tiempo nos trae el recuerdo de los grandes amigos. También, en casos como el de Pepe, el pálpito cálido de un cariño que los mantiene presentes.

Mar de fondo

Estará garantizado el triunfo de Susana Díaz -en caso contrario no se hubiera presentado, claro- pero el proceso no va a ser tranquilo ni mucho menos. A dos pasos de Sevilla un alcalde poderoso planta cara  a la Junta, mientras que en Málaga un mascarón de proa viejo como la Tana en el partido es grabado insultando a sus colegas y a CCOO para defender a su jefa, y en Huelva una candidata fracasada, Manuela Parralo, encabeza la partida de Pedro Sánchez con tan escasas perspectivas que el partido le cede su sede, aunque manos ocultas difundan en su contra datos sobre la presunta fortuna de su marido. Que no será facil, que no, aunque no me cabe duda de que los clientes de doña Susana harán cola ante San Telmo cazo en mano.