Pacto a la griega

Ayer votaron juntos aunque no revueltos los grupos municipales del PP y de IU y lo hicieron en contra de la inexplicable decisión del Gobierno de castigar a Huelva con el cierre del servicio multiclientes de contenedores que RENFE ejecutará desde el día 1 del mes entrante. Otra vez la realidad coge al grupo del PSOE con el pie cambiado y otra vez se demuestra su dependencia servil de los intereses de partido, un mal generalizado pero que ese grupo parece empeñado en extremar hasta el absurdo en un caso como éste que, desde IU, se subrayaba como contrario a la práctica general europea. A Parralo empiezan a ponérselas crudas como en su día se las pusieron a Pepe Juan. Enseguida va a comprobar que una cosa es retratarse ente las cámaras y otra mucho más compleja y dura dar la cara cuando hay que darla no defendiendo a “la empresa” sino optando por el interés colectivo. 

La iguana pudorosa

En el Acuario de Amberes andan locos los fotógrafos tras la imagen de una iguana macho que se niega pudorosamente a ser retratada desde que, tras su cuádruple coito cotidiano, quedara en estado de irreductible virilidad. Todo se ha intentado con el vigoroso reptil por parte de los veterinarios, desde la aplicación de paños calientes y cremas sedativas hasta remedios hospitalarios como los que se aplican a los priápicos humanos víctimas de los diversos viagras, sin que ninguno de sus desvelos haya conseguido gran cosa y temiéndose que, finalmente, sea preciso recurrir a la amputación del miembro, supuesto nada desolador, en última instancia, puesto que la Madre Naturaleza –en visible ejercicio de predilección por esa especie—proveyó a sus machos de doble instrumento por lo que pudiera suceder. Simultáneamente, la Audiencia de Jaén ha ordenado la medición del pene de un presunto violador de raza negra que alega en su defensa que si se produjeron lesiones en el acto investigado no fue por falta de consentimiento de la lastimada sino por el fatal e inevitable efecto de sus proporciones ‘penales’, algo que encaja como la mano al guante en el mito popular de la privilegiada dotación de los hijos de Cam, que el gran Frantz Fanon negara enérgicamente hace ya muchos años. Es realmente notable esa obsesión hodierna por las dimensiones del pene que la inmundicia del ‘spam’ nos mete a la fuerza en el ordenata, hasta el punto de que comienza uno a pensar que tal vez no le faltaba toda la razón a Michaux cuando aseguró que, ya en el siglo pasado, el pene –él decía ‘phallus’, como los griegos, sabiendo distinguir—acabaría siendo “doctrinario”. De momento, no será doctrinario pero a ver quién es el guapo que niega que se ha convertido en ubicuo.
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Antigua fijación, la del pene. Freud, que tantas moscas metafóriras sobre el particular ató por el rabo, llegó a proponer simbolizarlo con el número 3, y Bruno Bettelheim, no hará falta recordarlo, un pene vio en el pie de Cenicienta que el príncipe (azul, por supuesto) introducía simbólicamente en la zapatilla de cristal como quien viola una tórtola con un verso, de la misma manera que otros vieron en los enanitos de Blancanieves el “pene evirato” que el padre feroz habría extirpado a la madre nutricia y benévola. Hasta de ‘Rigoletto’ se ha dicho que viene a simbolizar, con su tierno enanismo y su doncella inalcanzable, la dichosa castración que el brujo de Viena, aquel Freud, no descartaba siquiera en la trenza femenina cortada por coquetería o por comodidad. No sé qué sacarán en limpio los ropones de las medidas del negro aunque  me figuro que, a poco que se corra la voz, van a proporcionarle, inocente o culpable, un oficio que tal vez no pudo soñar esa criatura cuando navegaba en la patera rumbo al paraíso. Y en cuanto a la iguana, qué sé yo, me parece que, una vez más, esa Madre Naturaleza hace de caprichosa madrastra repartiendo injustísimamente sus dones entre su prodigiosa descendencia, pero quizá no está de más su ejemplo para contrarrestar la ilusión colectiva de una generación más o menos caduca que lucha –legítimamente, eso no se discute—por prolongar no sólo los derechos de su carne sino la vigencia de su universo simbólico. Por supuesto que tampoco es una novedad esta lógica obsesión, a la que los clásicos consagraron la vasta literatura de la que ahora les haré gracia, y que nuestros reflexivos sabios han llegado a proyectar alguna vez hasta en el arte sagrado. Como no lo es la obsesión por los remedios, la camelancia de los ungüentos y las lociones, de los cuernos afrodisíacos y las píldoras vigorizantes. El tigre de Bengala lo mismo que el rinoceronte blanco están a punto de extinción a manos de los furtivos que venden remedios celestinos a un senado incapaz de asumir la lógica de la vida. Me explico que se rebele esa legión pensando en el doble pene de la iguana del acuario.

El mal estilo

Gran varapalo el del experto filólogo y señero escritor, José María Vaz de Soto, a la redacción del texto del Estatuto que será sometido a votación a los andaluces el 18-F. No es un secreto que la legislación cada vez está peor escrita –la legislación y casi todo—pero una cosa es esa explicable decadencia, que mucho tiene que ver con el declive de la cultura provocado al alimón por el fracaso de la enseñanza y el modelo de vida, y otra aceptar como texto fundamental de una autonomía un centón disparatado en el que falla la gramática, se violentan las reglas del idioma (incluso la doctrina de la Academia), se retuerce la semántica, se abandona la imprescindible concordancia y se recurre a esa idiocia que supone la duplicación de géneros con ingenua violación del masculino genérico. Vaz de Soto pone las cosas en su sitio y lo que viene a plantear es el disparate que supone convocar a un pueblo a las urnas para votar un texto cuyo autor o autores hubieran merecido el suspenso en cualquier examen académico. Que eso no es lo peor, de acuerdo. Pero por si algo faltaba, no me digan que semejante impropiedad no alimenta la lógica de la abstención. 

¡Pozuelo, vete ya!

Es broma, por supuesto, no es más que una parodia del recurso contestatario de moda en los campos de fútbol y las manis callejeras, pero la verdad es que este ‘delegata’ inexplicablemente incombustible no resiste ya otra explicación que el empecinamiento del PSOE en no ceder a las voces críticas que, unánimes, vienen pidiendo hace tiempo que devuelvan a esa minerva al pueblo serrano de donde la trajeron. Ahora el presidente de los médicos, Juan Luis González, acaba de soltarse le pelo para arrimarle a la prometida reforma del sistema de urgencia que entrará en vigor el 1 de Febrero, un palo de no te menees, denunciando la inevitabilidad del deterioro del servicio y la merma fatal de su calidad como consecuencia de sustituir el modelo de “guarda presencial” (es decir, con los médicos presentes) por el de “guardia localizada” (o sea, con los médicos desperdigados con el ‘busca’ en el cinturón). Aunque bien pensado, atendiendo al axioma de que todo es empeorable, casi habría que rogar a Pozuelo, como en el chascarrillo de Fátima,  que se quedara y nos deje como estamos.

Viajes interiores

He oído a la consejera de Cultura de la Junta andaluza hablar en la tele de una exposición de recuerdos del genial Henri Michaux y explicar amablemente a los desinformados que aquel prodigio del surrealismo basó su experiencia tanto en los periplos reales que lo hicieron patear medio mundo, como en los “viajes interiores” a los que accedía por la estrecha puerta de “ciertas sustancias” (¡hay que joderse con la pudibundez!) que permitían a su ya dúctil imaginación volar a paraísos lejanos incluyendo los inaccesibles. Escuchar a una responsable política ese elogio implícito de la droga psicotrópica me parece tan incoherente como estimulante, lo primero porque choca de plano con la retórica oficialista frente a la drogadicción (en España está penado poseer una maceta de marihuana, no se olvide) y lo otro, lo del estímulo, porque viene a ser como una rendija abierta a la esperanza de tanta gente como aspira a ver enfocado este grave asunto con sensatez y sentido de la realidad. Adicto a la solera y al ‘dry Martini’ y superviviente del diazepán y la maprotilina,  no seré yo quien me alarme ante el ingenuo quiebro de la consejera, convencido como estoy hace mucho por el provocador magisterio de Tono Escohotado de que no hay cultura sin drogas ni peligro alguno en ellas cuando se utilizan con conocimiento y rigor. Los maestros de la Escuela de Frankfurt, que ignoro si la consejera frecuenta o ignora, esto es, los Adorno o los Horkheimer, no se privaron de catar los derivados del cáñamo como testimonia un delicioso libro de Walter Benjamín que el difunto duque de Alba, Jesús Aguirre, hizo editar hace años bajo el título de “Hachis”, y sería interminable la lista de personajes de toda especie que han convivido estrechamente con la droga por razones fruitivas, desde luego, pero también convencidos de su potencia creativa. La droga, como todo en esta vida, no es mala ni buena en sí misma; lo que puede resultar pernicioso y hasta fatal es su abuso, como todo en esta vida también. Aparte de lo cual, una consejera de Cultura explicando sonriente al gran Michaux en función de sus “colgadas” no deja de resultar paradójica, no me digan que no.
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Entre las tribus urbanas que la delegada del Gobierno en Madrid perjura que no existen en Alcorcón figura una, sin embargo, que ostenta el título hilarante de los “FAD”, que significa “Fumados A Destajo”,  una razón grupal no tan anómica como la de los “LMC”, esto es, “Los Más Cabrones”, pero que dice mucho sobre la situación real de ese divino tesoro que es la edad iniciática. Pero es que, según una contrastada encuesta científica practicada en Bélgica, que encuentro en el diario “De Standaar” firmada por un doctor Hans Cooman, resulta que uno de cada seis deportistas veteranos (el 15’2 por ciento de los encuestados, para ser exactos) se dopa a modo de toda la vida sin que ni prejuicios ni prohibiciones hayan bastado para disuadirlos, un dato para uso de elitistas que discurre paralelo al plano lógico en que se mueve la consejera cuando explica con naturalidad al común de la ‘basca’ las drogadicciones del genio creador. Sería inacabable la relación de genios drogatas, por supuesto, pero ello no libra a una responsable política del peso de esa flagrante contradicción que supone mantener una costosa Agencia contra la Droga y una legislación absurdamente punitiva para la ‘clase de tropa’ mientras miran comprensivos, si es que no complacientes, a los ‘colgados’ del ‘Estado Mayor’. De Michaux dijo, Jules Supervielle, que conocía infinitamente mejor que esta espontánea la tragedia implícita en su vida, que realmente había sido durante toda ella su propia cobaya. No se puede decir mejor con menos palabras desde la propia literatura lo que desde la política activa no deja de ser una irresponsable, aunque tal vez inocentona, inducción al consumo de lo mismo que se prohíbe con tanta dureza en la vida cotidiana.

Pelillos a la mar

Los trásfugas, esa escoria política cotizada a precio de oro por los “aparatos”, han dejado de ser problema fuera de cámara. En Huelva, sin ir más lejos, el PSOE presentará en ocho pueblos candidatos tránsfugas, en algunos casos rechazados abiertamente en sus respectivas asambleas, en otros, a pesar de que el propio partido los habría expulsado en su día forzado por las exigencias del imprescindible paripé. Se firman acuerdos en el Congreso, se perora en el púlpito pero en la sacristía se acoge sin reservas a esa chusma antidemocrática que jamás obtendría un acta o un escaño de ir por libre a las elecciones y no bajo las siglas de un partido. ¿No prometió “primarias” ZP al mismo tiempo que limitación de mandatos y exclusión religiosa de estos vendevotos? Pues eso es lo que queda de tan bellos propósitos: tránsfugas readmitidos, tránsfugas superpagados, tránsfugas absueltos por el partidismo. Se trata de ganar como sea. Antes que perder el chiringuito, cualquier cosa.