El pobre inspector

El inspector de la consejería de Turismo de la Junta que advirtió a su departamento de que al hotel de la presunta “conexión marbellí” de El Rocío –el que es propiedad de detenido Roca, el cerebro de Marbella– le faltaban papales a punta de pala y presentaba anomalías importantes, lo va a tener difícil tanto si presentó por el conducto oficial su informe como si no. Pero lo que parece claro es que el tal Roca se movía en Almonte como pez en el agua, haciendo y deshaciendo sin que las autoridades –y no sólo la municipal—le dijeran esta boca es nuestra. Porque a estas alturas, además de Paco Bella (al que lo coge cada toro que pasa), deben dar explicaciones de la situación la delegada Ballester y el consejero Plata, no sea cosa de que la bola se agrande y haya de intervenir Chaves, como en el megaproyecto de Punta Umbría y pararle personalmente los pies a quien sea menester como entonces se los paró a Javier Barrero. El inspector, en todo caso, lo tiene crudo: no tiene más que recordar el destino del que fuera delegado cuando esté último enredo y su definitivo ostracismo.

Toros y capos

Como en ‘Lipp’ con Rubén Amón, con un pie en el estribo (él) porque se va a Palermo a seguir de cerca la estupenda historia de Provenzano, ‘El Tractor’, el jefe de la Cosa Nostra que ha sido apresado en una chabola de mala muerte dentro de la que sublimaba sus sueño de poder y el destino de su ‘honor’ de hombre. Rubén está convencido de que igual ha estado estos cuarenta años son moverse de Corleone, seguro entre los suyos –como el Tempranillo o como Otegui–, hambreando su inmensa fortuna, dueño y señor de Nada y de Todo, es decir, del señorío de la vida y la muerte, ayunando con requesón y pan de pueblo en el silencio de su inaudita soledad. Veremos qué nos descubre este observador sagaz, pero de momento me doy cuenta de que su mente está más en los toros que en las mafias, pendiente ya de irse para Sevilla a ver qué pasa de una vez con Cayetano Ordóñez y de bajar por el Midi que es, según él, la reserva espiritual de la tauromaquia. No sé si él sabrá –¡es tan joven para haber leído a Montherlant!—que esas corridas francesas tuvieron también sus más y sus menos hace un siglo, justo en 1900, cuando en el Parlamento francés hizo falta para autorizarlas toda la energía y toda la afición de Gaston Doumergue, luego presidente de la República Francesa y algo ‘maleta’ él mismo, como Montherlant, que se encerró más de una vez con erales en tentaderos burgaleses y al que le dio una cornada de abrigo un novillo albaceteño de don Antonio Flores. Habrá que contarles estas cosas a los de Bruselas más pronto que tarde, recordarles que quien dijo que “las corridas habían contribuido a mantener el vigor de la nación española” fue nada menos que Rousseau en sus consideraciones sobre el “Gobierno de Polonia” y, por qué no, también la broma del propio Montherlant cuando ironizaba sobre los “numerosos humanitarios” que se vanagloriaban de haber disparado sus revólveres sobre unos diestros españoles que osaron venir a París a hacer el paseíllo. Pero, por lo pronto, vamos a esperar a ver qué pasa con Cayetano, esa penúltima esperanza blanca ante la crisis del toreo que llega tarde a su cita con la gloria, como querían los preceptores romanos.

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Da qué pensar lo de Provenzano, daría para toda una psicología del Poder, con mayúscula paranoica, para un ‘Eclesiastés’ vuelto por el forro o leído de abajo arriba. Un hombre lo sacrifica todo por tener el poder al precio de no tener nada, un monstruo tiraniza a la ciudad escondido en su cueva, sin comerse siquiera a la doncella, atemorizado ante el san Jorge que puede surgir en cualquier momento. Se repite la historia de Sadam, el mito del todopoderoso metido en un agujero, del magnate indigente, la paradoja fatal de la íntima miseria del poderoso capaz de sacrificar la vida íntegra con tal de mandar aunque sea desde el reverso de la moneda, la inmemorial demencia que acaso más grave daño haya causado a la especie. ¡Mira que si es cierto que ese Supremo ha estado casi medio siglo –toda una vida—dominando el mundo sin escrúpulos escondido en un rincón! Sugiero que hay bajo esa idea toda una fábula para políticos, un aviso vehemente para desengaño, y llegado el caso, para escarmiento de pretendientes y ambiciosos, pero Rubén está rondando ya más en las tardes meridianas, con pasodobles y moscas, del Languedoc, de la Provenza o de la Andalucía ancestral, en la leyenda de Cayetano y los desmayos de Morante, que en las graves materias con que tiene que ganarse la vida, sanguinarios y frugales ‘capos’ con estampas piadosas en la pared de su covacha o eminencias legales que abren cuando les place la caja de los truenos o próceres democráticos que se llevan el manso sin inmutarse para invertir en cocodrilos y jirafas disecados. Cree Amón que si la Fiesta se salva habrá de ser en Francia. Pocos recursos tan caros a la Historia y al destino de los hombres como la paradoja.

Guerras de la memoria

En Almería andan complicando innecesariamente le controvertido debate de la memoria por rescatar conj la propuesta del Ayuntamiento de dedicar una calle a Manuel Fraga, con todo lo que Fraga ha significado y significa en la política española. Los vecinos se han opuesto a la idea por razones de emplazamiento, pero el PSOE ya ha levantado bandera contra un proyecto contra el cual, ciertamente, no han de faltarle razones sin necesidad de demagogias. Eso sí, nadie protestó cuando el PSOE organizaba homenajes permanentes a un ex ministro condenado por secuestro y malversación, como Barrionuevo, y hasta mantenía una especie de asociación de apoyo moral al mismo cuyo presidente, por cierto, fue recompensado nada menos que con la delegación de Justicia de la autonomía. Está bien, es lo suyo, atenerse a la buena memoria, pero sin olvidar que en la debe caber tanto lo que conviene a cada cual como lo que le gustaría ver excluido de la vida pública.

Sanidad partidista

El alcalde de La Palma, Juan Carlos Lagares, anda muy preocupado el hombre, y no le falta razón, ante los rumores de que el futuro CHARE que la Junta trae entre manos en la comarca podría ubicarse definitivamente, por razones partidistas obvias, en Bollullos. Según Lagares sólo su Ayuntamiento ha hecho los deberes poniendo a disposición de la consejería, gratuitamente por supuesto, el suelo urbanizado sobre el que se podrían comenzar las obras sin más demora. De todas maneras, Lagares reclama para La Palma, no un CHARE sino un Hospital Comarcal en toda regla y con capacidad para atender a los graves problemas de atención sanitaria que tiene planteada el área. Hace la intemerata, por lo demás, que el alcalde pidió audiencia a la inaccesible consejera del ramo y hasta el día de la fecha no ha recibido más respuesta que la pregunta del delegata sobre el motivo de la audiencia solicitada. Otro caso más de sanidad partidista o, lo que es lo mismo, de castigo para los ciudadanos que decidan votar libremente en su pueblo onubense a quien no gobierna en Sevilla.

Judas

Se hace eco la prensa en París de la hipótesis de un ‘prof’ de la universidad de Miami que explica la andadura de Cristo sobre las aguas del Tiberiades por una eventual congelación de la superficie del lago que el extravagante sabio dice haber conjeturado a partir de sus observaciones en conchas y otros restos animales de la zona. Es el mismo, por lo visto, que ya explicó el paso del Mar Rojo en base a motivos naturales, lo que quiere decir que el hombre va empeñado de por vida en una de esas desmitificaciones que, a la larga, resultan tan mitificadoras, por lo menos, como lo desmitificado. Pero lo que suena con más fuerza es el tema, semanasantero en definitiva, del piadoso rescate de Judas que propone la ‘National Geographic’ a partir de la explotación de un “Evangelio de Judas” hallado y trajinado en circunstancias verdaderamente novelescas hasta que ha sido puesto en claro en Suiza por un equipo interdisciplinar, y del que el discípulo malo saldría impoluto y regenerado como víctima más que como traidor, en línea con una teología, ciertamente, nada novedosa. Hay quien ha identificado el documento –en España mismo—con el citado por Ireneo de Lyon, pero en el espléndido libro de Pierre-Emmanuel Dauzat, que me apresuro a encontrar en París, ya se explica que eso no es posible porque habría de por medio una distancia de un par de siglos. Lo que está en juego otra vez es el rescate de Judas, su desmitificación juiciosa, el precio justo que obliga a reconocer que aquel dudoso apóstol, del que hablan tan poco los Evangelios, bien podría ser el buco que sugiere su propio nombre-epónimo (Judas/Judá, judío), adobado de mitemas tan reconocibles como el motivo de los denarios –¡que no circulaban probablemente hacía tres siglos!–, trasunto estricto de los 20 denarios con que otro Judas, el hijo de Isaac, vende a su hermano José –ay, Thomas Mann—o en los 30 de la historia del sacerdote Zacarías. Vamos a salir de la Semana Santa bajando del paso al torvo personaje de la bolsa convertido en un pringao de altísimo destino teológico: servir de instrumento a la profecía autorrealizadora sin cuyo cumplimiento ni Semana Santa habría. Se recuerda la frase de Wilde: todos los maestros tienen discípulos y es Judas siempre el que acaba escribiendo la biografía.

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El mismo Dauzat hace un par de veces un comentario estupendo, sobre todo si se lee en París y a dos pasos (como me ocurre a mí) de los lugares claves del ‘Código da Vinci’: que en los tiempos descreídos es cuando más proliferan las teorías sobre Magdalena y sobre Judas, no falla. Jesús andando sobre el agua congelada, como un patinador de Brueghel, Magdalena disfrazada de Juan posando para Leonardo, Judas reconvertido en el discípulo amadísimo a pesar de la terminante condena que ha de oír (“más le valdría no haber nacido”) y elevado a símbolo de su pueblo perseguido, mudado en el “Judío necesario” que precisaba la tradición antisemita, que comienza ya en la Iglesia auroral, no se olvide, y cobra fuerza manejada sabiamente por Pablo. Vamos a ver qué ocurre con el nuevo apócrifo cuando la digital nos deleite con su costeado reportaje, pero mientras tanto demos tiempo al tiempo. Se cuenta de un eminente renacentista español, biblista por más señas, que siendo pelirrojo hubo de escuchar de su inquisidor jesuita: “No olvide vuesa paternidad que Judas era pelirrojo”. A lo que el aludido replicó subrayando las sílabas: “Ni la vuestra que Judas era de la compañía de Jesús”. Bueno, parece que en esta nueva era, pullas semejantes dejarán de tener sentido y hasta podríamos cerrar el círculo evangélico reintegrando a Judas a su puesto. También se cuenta apócrifo que, adelantándose al desprestigio teológico del infierno, los jesuitas sólo admitían como seguros condenados a Lutero y a Judas. Igual tienen que cambiar de consigna a todo trapo antes de darse de bruces con la imprevisible realidad.

La comida de las fieras

¿Dónde está el cacareado acuerdo que mientras convino se decía desde el PSOE que estaba atado y bien atado entre el partido en el Poder y el primero de la Oposición? En ninguna parte, al contrario ahí tienen al presidente del PP, Javier Arenas, reclamándole a Chaves que cumpla aquello a lo que se comprometió por escrito (¿y podríamos ver ese escrito en caso de que no cumpla?), es decir, a que Marbella sea gobernada para salir del paso hasta las futuras municipales por una Gestora de consenso que lleve el visto bueno de todas las fuerzas políticas y ben el que el alcalde tenga claro que no es tal sino un mero gestor circunstancial. Desde Presidencia ya se han adelantado a los acontecimientos diciendo que si el PP no apoya al órgano que muña el PSOE en la Diputación de Málaga será porque lo que pretende es hacerse con Marbella. No merece la pena ni entrar en esa discusión absurda, pero la verdad es que si los dos grandes partidos andaluces no son capaces de salvar esta dificultad sería para licenciarlos en bloque.