La jaula abierta

Enorme conmoción ha causado en todos los ámbitos la medida de gracia del Gobierno a favor del asesino en serie contumaz De Juana Chaos. A pesar de estar cantada, aunque a nadie con mediano criterio se le pueda ocultar que esta concesión –tenazmente exigida por ETA y Batasuna, valga la redundancia– debe de ser un prerrequisito impuesto por la banda terrorista en la mesa de negociación. O De Juana sale o se rompe la baraja: ese ha sido, sin duda posible, el envite. Y el Gobierno ha tragado, achantado como si le hubieran desinflado el farol unos gariteros con arrestos. Hay teorías para todos los gustos, pero sobre ellas puede establecerse una doble conclusión: primera, que la cesión del Gobierno compromete sin remedio el principio de legalidad: y segunda, que el triunfo de la banda supone la derrota del Estado. Nada menos. A estas alturas son anécdotas los trucos del chantajista porque lo que debe importar es el fuero y el fuero está por los suelos. Da igual que fuera cierta o no la información de que el primer acto fue más una parodia y un régimen de adelgazamiento que una huelga de hambre a tumba abierta. O que el Gobierno prohibiera a los policías que custodiaban al preso controlar las visitas, especialmente a esa novia con la que, según los sindicatos policiales, compartía la cama hospitalaria. Lo que importa es que se le ha abierto la jaula a un delincuente extremo y contumaz y que, en consecuencia, el Estado ha perdido ese pulso, el tiempo dirá con qué consecuencias porque, en materia de debilidades, el que hace un cesto hace ciento. ¿Qué ocurrirá si una ola de chantajistas –difícilmente equiparables al monstruo ahora liberado– reclama su excarcelación, qué si los reclusos hospitalizados invocan el precedente para conseguir visitas libres y hasta sexo consentido? Pues ocurra lo que ocurra, lo peor será el quebranto sufrido por la Ley, la burla que supone utilizar un reglamento para burlar esa Ley forzando no sólo su espíritu sino su letra, la estafa que implica confundir adrede la autorización parlamentaria para buscar la paz  (¿) con una patente de corso que alcanzara más allá de lo lícito. De Juana es un asesino abyecto, nunca arrepentido y reiteradamente ufano de sus crímenes y hasta de los ajenos. Es el que dice que las lágrimas de las víctimas son su alegría, una atrocidad que acaso sea su gran verdad.
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Estos mismos días estamos oyendo hablar de penas de varios milenios solicitadas por la fiscalía para otros bárbaros, y eso ya no es solamente un absurdo sino un sarcasmo. A De Juana mismo le han salido tiradas las vidas ajenas que arrebató y ni siquiera ha aceptado cumplir la ridícula pena rebajada que le queda pendiente, pero, como es natural, la responsabilidad por semejante injusticia no es suya sino del Gobierno que paga con ese gesto de debilidad el precio convenido con los terroristas en la mesa de negociación. Sin contar con que, desde hoy, el asesino que se hizo pasar por mártir se convertirá en héroe, que es mucho más peligroso, y su ejemplo enardecerá a la revitalizada trama terrorista que, hay que reconocerlo, ha recuperado el pulso con las cataplasmas de este Gobierno. Entre las imágenes de este perro rabioso que veremos y la labor de zapa que el propio ministro de Justicia perpetra bajo los cimientos de la arruinada fortaleza judicial, descenderá hasta mínimos históricos una confianza en el Estado que, en realidad, nunca existió entre nosotros. Miren hacia Alemania, donde acaban de pasarle doble cerrojo a una superviviente de la banda Baaeder-Meinhof, recuerden, si prefieren, la muerte en prisión del ‘grapo’ o el ‘ira’que hicieron también en su día sus huelgas de hambre. Apenas hay país civilizado que no disponga de un sistema penal verdaderamente disuasorio además de justiciero. Nosotros solicitamos penas milenarias sabedores de que habrán de quedarse en bien poco. No apostaría yo a que esta claudicación del Gobierno no abra en la opinión el camino expedito al cumplimiento íntegro de las penas.

Sin líderes

El disparate que culminó en el botellazo a Juande Ramos ha servido para probar, una vez más, la falta absoluta de liderato en nuestra región. ¿Cómo es posible que todo un Presidente de la autonomía –y media Junta, de paso– se rebaje a perder el tiempo mediando entre dos enredas futboleros sin conseguir siquiera calmarlos? ¿Se imaginan ustedes qué hubiera ocurrido si en Barcelona el ‘Honorable’ llama a capítulo a los directivos de los clubs rivales y les lee la cartilla? Pues aquí le han hecho el mismo caso que le hicieron los ciudadanos el 18-F, o sea, ninguno. Las muchas carencias de nuestra comunidad confluyen en esa falta relativa de liderazgo de la propia autonomía y en la falta absoluta de prestigio en el plano personal. Y si eso ocurre frente a dos personajes inflados del mundo del balón imaginen lo que ocurrirá cuando tengan que vérselas con una multinacional o con un Gobierno displicente. Aquí sobra “régimen” y faltan líderes, sobra arrogancia y falta pero político. Ese botellazo sugiere muchas cosas. Entre ellas, que estamos donde estamos porque desde siempre navegamos sin piloto. 

Música municipal

Gran éxito de la Orquesta Sinfónica de Huelva: falta hacía. En Huelva nunca hubo actividad musical sino algún concierto de higos a brevas. Puro páramo. Pero desde ahora puede haberla, y todo indica que a un nivel excelente, gracias a la iniciativa municipal y al patrocinio de la Caja Rural. No hay, como en Sevilla, por ejemplo, una alianza entre Administraciones para mantener un conjunto importante y una programación de primer orden, no cabe imaginar siquiera que, como en Sevilla, a la iniciativa del Ayuntamiento se sumaran en pie de igualdad la Junta y la Diputación, ya que a los tres incumbe por igual el fomento de la cultura. ¿Y por qué no?, cabe preguntarse, ¿es que resulta imposible pensar siquiera en una colaboración entre instituciones que no sean del mismo partido, qué culpa tienen los ciudadanos de esa incapacidad de convivencia política que padecen sus gestores? Desde luego, la Sinfónica lo tiene difícil sin esa conjunción de fuerzas que hizo posible el Festival de Cine. Tendría delito que un proyecto tan necesario no pudiera sobrevivir al canibalismo partidista. 

El deporte rey

El presidente de la Junta andaluza ha tenido el martes una jornada de órdago. No sólo –aunque quiero imaginar que también– abrumado por la imagen de los miles de trabajadores abandonados al relente en Puerto Real por una de esas multinacionales predadoras que levantan el dinero público y si te vi no me acuerdo. Ni porque en el sanedrín monclovita, probablemente moscas con el abstencionazo del 18-F, le hayan dado largas a la famosa transferencia del Guadalquivir que recurren hasta los barones de su partido, además de renovarle las letras impagables de la llamada “deuda histórica” asegurando su liquidación pero solamente “ad calendas graecas”. Todo eso puede esperar y el profesor Cuenca Toribio, en un libro flamante, acaba de postular que la clave de Chaves es la defensa, el repliegue, ni siquiera el contraataque, lo que quiere decir que esperará, a ver. Chaves no se altera por minucias, incluyendo el espectáculo diario de las corrupciones urbanísticas que nubla la conciencia colectiva o la demostrada postración regional. ¿Entonces qué preocupa y ocupa a Chaves? Pues el fútbol, el “deporte rey”, esa grifa del pueblo dispensada sin horario en el self-service de la tele y en los mentideros radiofónicos. O mejor dicho, ni siquiera el fútbol mismo, sino la martingala del futboleo, el dimequetedigo entre dirigentes que reproduce a escala lúdica el cainismo étnico haciendo de un simple partido una ordalía y de la rivalidad un “casus belli”. ¡Ah, qué grave acontecimiento que unos descerebrados se increpen, que aquel se niega a retratarse ante el busto de éste y que éste, aprovechando la ocasión, reaviva el viejo caldo maniqueo que mantiene a la afición con la escopeta cargada! Chaves ha debido multiplicarse, ‘multilocarse’ quizá, para atender a un tiempo a ambas parroquias desde el púlpito de “El Larguero” o desde su cátedra infalible de Canal Sur, tras perder media jornada reunido con los caínes bajo la mitología inventada de Hércules y los leones. El consejero de Presidencia, el director general del ramo, los dos grandes partidos, la Federación, el comité Antiviolencia y hasta el “sursum corda” han echado el martes a perros con esos dos bronquistas barriobajeros que se acusan de maricones o se niegan la reglamentaria hospitalidad, como animando a sus respectivos ultracafres a la penúltima cruzada. Qué vergüenza, joder, qué desgracia de autonomía. A la “Andalucía imparable” la han goleado en propia meta estos césares de pacotilla.
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Como ven no me cuido de los bronquistas mismos: sarna con gusto no pica. Lo que me inquieta, como a tantos andaluces, es ver a un presidente tan augusto y tan exclusivo entregarse sin reservas al tontiloquio de los provocadores, rebajarse a la bronca como el espontáneo que se echa a la cancha para terciar en el torneo separando a las partes o sacudiendo al árbitro. ¿Qué hace un presidente de la autonomía más grande de España confundido en medio de un altercado de mundundis, qué coños pinta la Administración, qué carajo la política, en medio de esa riña tumultuaria reproducida en directo y en diferido por el negocio mediático? ¡Un presidente que, por lo visto, llama maricón a su homólogo, unos directivos que zarandean al huésped en la sede social, unas “aficiones” que desfilan en torno al Jericó de la dignidad con las demoledoras trompetas aguardando la señal! Y lo que es peor: un Presidente haciendo de palanganero de esos zotes, como Cervantes en Valladolid, la policía acuartelada y el buen nombre de los andaluces cuerdos puesto en la pública almoneda del escándalo. “Dios qué buen vasallo…”. La ‘California del Sur’, la ‘Finlandia andaluza’, la ‘Andalucía imparable’, el pueblo milenario que no vota su propio Estatuto porque no le da la gana, reducidos a su auténtico ser y estatura de rebaño con bufanda y bengala que espera la intifada con el pedrusco dispuesto. ¡Vaya martes el del Presidente! Vaya milenio el de Andalucía.

Más ‘media memoria’

La Junta ha anunciado en el Parlamento de todos los andaluces su proyecto de recuperación de la “media memoria”, esta vez concretado en un “Mapa de Fosas de Andalucía” dotado con 440.000 euros, sin contar los convenios con las universidades para gestionar la información recogida. Y de paso otro proyecto, el de “Tribunales de Responsabilidades Políticas”, se sobreentiende que incluyendo sólo a los franquistas y con olvido de los “tribunales populares” republicanos, que se llevará en el reparto 315.000 euros. Más leña al fuego, pues, “más maera”, más rencor y demasiada gente viviendo de ese negocio necrofílico que carece hoy ya, absolutamente, de sentido no sólo para las nuevas generaciones sino para las adultas. Media memoria contra la amnesia, parcialidad contra la reconciliación, pero sólo promovida por los subvencionados. Ni los más pertinaces antifranquistas aceptan esta operación cainita disfrazada de justiciera. Y menos mal que no llegarán lejos, porque si lo consiguieran tendrían que responder ante todos del disparate que supone resucitar la goyesca.

Sociología condicional

Dice una encuesta de la competencia que el Superalcalde “podría perder la mayoría absoluta” en las próximas elecciones municipales. ¡Toma, como poder poder…, cualquier cosa! Pero ¿y la candidata, se atrevería esa consultora, seguro que solvente e imparcial, en titular que Parralo “podría ganar” dadas sus circunstancias y con la que está cayendo? Apostar a que un político “podría perder” su mayoría absoluta a la tercera competición puede ser, en efecto, una perogrullada que sólo puede ser tomada en serio si, sacando consecuencias, se pronostica el triunfo de su rival, pero no si se deja el pronóstico colgado de ese condicional que está al alcance de cualquiera, incluso sin sondeo. Esos augures saben bien que, por gastado que “pudiera estar” el alcalde, el PSOE ha llegado tarde y mal a una cita que luego, por si algo faltaba, se ha enredado de mala manera en escándalos nunca aclarados. ¡Lo que se estará divirtiendo por lo bajini Pepe Juan, el buco de este sacrificio tal vez inútil! Lo menos que hay que exigirle a la sociología es que hable claro y en futuro imperfecto.