La agenda del capo

No entiendo el sofoco de algunos al comprobar que en la agenda del ahora encarcelado capo del Ayuntamiento marbellí, el de los tesoros y las jirafas disecadas, figuraran los teléfonos de personajes destacados de la política y de todos los ámbitos sociales. Ya me dirán qué esperaban encontrar en ella, y sobre todo, ya me dirán qué se imaginan ellos que ocurriría si por ventura se mirara con lupa la que llevaba en el bolsillo Jesús Gil y las que han llevado y llevan en los suyos respectivos tantos capos y mafiosos como andan por ahí sueltos. La connivencia entre el agio y el poder es una cosa tan manifiesta que resulta ingenuo destacar éste o aquel nombre para simbolizarla o ponerla en evidencia. En esa misma agenda de Roca, aparte de los reconocidos y publicados, debe de haber teléfonos que sus propietarios darían media vida por borrar. De la derecha, de la izquierda, del centro, de arriba y de abajo, del Este y del Oeste. El mundo del negocio es único. El del negocio sucio, un verdadero pañuelo.

Las cosas como son

Ha declarado a este diario el decano de los abogados, Juan José Domínguez, uno de los onubenses con más procesión exterior del momento, que en el tema de la Ciudad de la Justicia que se iba a hacer y ya no se hace, vendrían a tener la culpa repartida entre la Junta y el Ayuntamiento, estoe s entre el PSOE y el PP, que no habrían acabado de ponerse de acuerdo en perjuicio final de los onubenses. Hombre, querido Decano, tampoco es eso, por su Señoría sabe de sobra que la Ciudad estuvo comprometida sin condiciones por la Junta y que si la consejería se ha echado atrás ahora no es ni más ni menos porque, en tanto no se despeje la incógnita municipal, no está dispuesta a arrirmar un duro que pueda beneficiar colateralmente al Superalcalde. ¿O no sabe que el Ayuntamiento ofreció ya solar, que la Junta aprobó primero una Ciudad, luego una adecuación del edificio frontero (la antigua delega de Educación) y, finalmente, nada de nada? La imparcialidad exige mucho, Decano, empezando por darle a la razón a una parte cuando la lleva.

El modelo Koala

A partir del curso próximo, la Junta de Andalucía, esta vigorosa “realidad nacional” recién descubierta, va a impartir en sus escuelas públicas la enseñanza del chino mandarín , respondiendo, por lo visto, a la fuerte presión de la demanda inmigratoria. Es una buena noticia –toda expansión docente lo es, en principio—por más que algunos digan que, puestos a mirar a China, más valdría enseñar kungfú a los zarandeados maestros que la lengua milenaria a las belicosas criaturas. También se va a introducir la enseñanza del árabe, un conocimiento de creciente utilidad, sobre todo en las comisarías y servicios secretos, lo que sugiere que no tardaremos en disponer en nuestras aulas y ‘caracolas’ de programas de suajili, bemba y umbundu . El otoño de Chaves está resultando de lo más “sesentayochista” como lo prueba la ocurrencia de su consejera de Gobernación de instalarle un GPS a los “simpecados” rocieros para tenerlos a todos bajo control en la pantallita mientras se dirigen piadosos, como los viejos “mystes” eleusinos, al santuario de sus fervores. Es verdad que ya teníamos una antena adosada a la efigie de la Fé en lo alto de la Giralda, pero esta nueva y audaz innovación tecnológica puede que marque un antes y un después en la crónica de nuestros romeros. Estos mismos días está anunciada la suelta por parte de Medio Ambiente de tres quebrantahuesos en la sierra de Cazorla, un logro memorable que sólo ha sido posible “tras veinte años de trabajo”, según reconocen los expertos, y del que se espera algo tan fundamental para nuestro progreso colectivo como es la reintroducción en nuestros roquedos de esa especie amenazada que disputa al mimado lince o a la propia víbora el amor de nuestras instituciones y el dinero de los contribuyentes. Ya me dirán qué puede suponer, comparado con estos acontecimientos, el peregrino empeño de la consejería de Turismo de potenciar una ‘UPN’ (Unidad de Promoción de Negocios) nada menos que con Polonia y una vez desaparecido el papa Wojtila. El tardochavismo va imparable. Ahí tienen los escépticos el éxito del Koala, “Opá, yo viacé un corrá”.

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Un ‘simpecado’ con un GPS en lo alto es una cosa muy rara, no irán a discutirme eso, como muy extravagante resulta enterarnos de que la autonomía dedica lustros y lustros a engorar huevos de las mismas rapaces que los campesinos exterminan con sus venenos de toda la vida, para luego criarles con mimo los pollos hasta que estén en edad casadera y en condiciones de reconocer como propio el territorio que se les asigne desde la oficina. Podrá escucharse el eco del mandarín en nuestras escuelas, ya ven, mientras España entera se troncha a costa nuestra contemplándonos equívocamente en el espejo cóncavo de esa fonética brutal que parece que logrará consagrar la canción del verano, ‘Opá’ seguramente de vacaciones en la Costa da Morte y nuestros ecologistas amarrados al alcornoque para evitar que se los lleve por delante esta modernización sin cuartel. Nos vendría bien en Andalucía un Alfred Jarry para trazar la caricatura implacable pero hilarante de este “Opá rey” que, revestido con el armiño del viejo ‘Ubú’, consiente durante siete años que construyan un hotel en la misma orilla para luego mandarlo demoler a costa del contribuyente y posar para la posteridad como el tirano bueno que salvó el paisaje. No hay dinero para pagar el salario social, no nos llega para desatascar la sanidad atestada, nos las vemos y deseamos a la hora de cobrar la ayuda para libros de texto, pero nos gastamos lo que haga falta en recriar quebrantahuesos o en conectar vía satélite a la Junta con la Blanca Paloma, enseñamos mandarín pero fracasamos con el inglés. El Koala es el único que se ha orientado en esta Babia feliz, entre estólida y canalla, que se reconoce sin complejos en su rock baturro en puertas de la “Tercera Modernización”.

Putos ladrillos

 

El espectáculo que se está representando en Córdoba en torno a un empresario, el famoso “Sandokán”, al que IU señala como “auténtico alcalde” de la ciudad ha culminado, por el momento, con la rueda de prensa ofrecida por el señalado para despejar dudas sobre sus relaciones con el submundo marbellí y asegurar que él no ha puesto en la ciudad intervenida “ni un puto ladrillo”. La alcaldesa debiendo soportar las graves acusaciones del socio de gobierno municipal o del diputado “verde”/PSOE, el PSOE viéndose acusado, a su vez, por IU de irregularidades y connivencias, el potentado tejiendo una resistente trama de abogados de clara significación política y bramando su inevitable teoría de la conspiración; constituyen un mosaico impresentable que alguien –más bien unos cuantos—deberían deshacer en defensa de la confianza residual en la política que pueda quedar por ahí. Chaves tiene en los “putos ladrillos” (los dos Doñana, Sanlúcar, Almonte, Carboneras…) un problema al parecer insuperable, pero no es él solo, ciertamente, quien cojea de ese pie.

La jungla escolar

 

El Partido Popular va a exigir a la Junta que se persone en los procedimientos abierto con motivos de agresiones sufridas por los enseñantes en sus centros públicos en lugar de permanecer inhibida en un segundo plano como hasta ahora. La manifestación del orto día ya fue bastante elocuente, pero ahora se remite a un informe del propio Consejo Escolar de Andalucía en el que se afirma que de las 26.000 “situaciones de violencia” registradas en un año, el 12’5 por ciento, es decir, nada menos que 3.286 casos fueron auténticas “agresiones físicas” sin más. No admite dudas que la escuela y el instituto viven horas difíciles, que la autoridad ha quebrado y que los sufridos responsables del servicio no cuentan para nada con el respaldo de la Administración y menos aún con la cobertura del poder político. Y ésa es una situación de consecuencias difícilmente previsibles y humanamente intolerable ante la que urge intervenir con energía. Un centro de enseñanza no puede ser una jungla y hoy los nuestros más se parecen a ésta que a otra cosa. Dividan por 365 esa cifra de agresiones y se asombarán de cuántos profesores ‘cobran’ injustamente cada día.

Más fútbol

 

La afirmación, que hacía en mi columna de ayer, de que los chinos practicaban hace ya tres mil años su fútbol particular ha rebotado en mi correo electrónico, como un indignado boomerang patrimonialista, en varios irritados mensajes que la ponen en duda y poco menos que me acusan de agente de Catay. Bueno, tampoco es para ponerse así, ni mucho menos, puesto que la antigüedad de juegos o deportes (incluso sacrificiales) practicado con una pelota o balón es sobradamente conocida desde hace muchos años por los antropólogos. Aquel chino se llamaba, como ya dije, el ‘Tsu Chu’ y, según algunos sinólogos eminentes, hay pruebas de que funcionaba en aquel país hace varios milenios, muy probablemente en el marco del entrenamiento militar, un deporte en cualquier caso canonizado por la FIFA no hace mucho tiempo a pesar de la resistencia británica. Más antiguo todavía puede que fuera el “pok-a-tok’ mexicano del que nuestros curiosos cronistas dan cumplida noticia y sobre el que se ha especulado tal vez mas de la cuenta, sobre todo por parte de los etnólogos franceses que colonizaron la memoria precolonial hasta hace poco tiempo. En alguna parte he leído que los griegos jugaban a algo llamado ‘Episkyros’ del que en el inabarcable Museo Arqueológico de Atenas conserva una instantánea en mármol de singular belleza hoy día aprovechada como imagen del fútbol actual y con el que no es seguro que tenga relación el “harpastum” con que César endurecía a sus legionarios en los campamentos gálicos acechados por Astérix. Los japos tienen también su paleofútbol, por supuesto, desde hace otro tanto, un entretenimiento llamado ‘kemari’ que se jugaba con una badana rellena de serrín, según nos cuentan, y también probablemente relacionado con las prácticas castrenses. Y en fin, fútbol hay de este lado del Canal desde hace siglos, como lo prueba la ordenanza del Carlos V francés regulando el “soule” que practicaban los bretones especialmente, que consistía en patear reglamentariamente un balón relleno de salvado y que no pudo erradicar siquiera una bula condenatoria con excomunión incluida, lanzada por el papa a mediados del XV. Respecto a lo del caso chino, no parece improbable que la etimología de ese ‘tsu chu’ o ‘cuju’ coincida con la inglesa de ‘football’ pues se afirma que etimológicamente significa eso mismo, “patada al balón”. No faltan papas y césares, como puede verse, en esta historia interminable.

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Recordarán la consigan de Solís, ‘la sonrisa del Régimen’ –“Menos latín y más fútbol”—de la que hicieron astilla los mismos leñadores que hoy ajustan cuidadosos el rodrigón al plantoncillo de sus amores y esperanzas. En Cataluña he oído valorar el triunfo del Barça en términos inequívocamente políticos y en Huelva se agita una oposición municipal muy preocupada por el influjo favorable que el eventual ascenso del ‘Recre’ pueda ejercer sobre las expectativas electorales de un alcalde al que el Decano del fútbol español le debe –es obligado reconocerlo—su supervivencia. La crisis del Real Madrid, por su parte, ha trascendido en España con relieve de notición político y alcance nacional muy superior, por descontado, al concedido por los ‘medios’ y el público en general a las rivalidades políticas de gran calado que inervan la política metropolitana, lo que constituye una evidencia más de la trascendencia de un deporte/espectáculo que ha acabado creando un sector económico comparable a muchos entre los grandes de nuestra economía. Solís no andaba del todo despistado, como puede verse, como no lo andaba Jordi Pujol cuando comenzó su aventura política como un ‘culé’ más. Lo raro es que semejante potencialidad pasara desapercibida para los sátrapas chinos, los viejos samurais, los sabios griegos, los emperadores romanos, los reyes franceses y hasta los papas de Roma. Sólo en Brasil sabían lo que decían cuando llamaron “O Rei” a un futbolista.