Criterios de excelencia

Curiosísimo los argumentos de la candidata y el muñidor del PSOE para justificar la defenestración de Andrés Bruno Romero. Dice aquella que el defenestrado es, sin duda, “el mejor asesor de urbanismo de Andalucía” y el otro que su sustitución no es más que un movimiento para “perfeccionar” la lista. Ya ven, ellos mismos dicen que echan al mejor, pero lo que cabe preguntarse es en qué lugar queda la candidata/marioneta de la ejecutiva una vez defenestrado quien hace poco se demostró –no sin tensiones internas en el partido– que era su más firme apuesta personal. Hay que insistir en que todo indica que hay nervios y tirones en ese patio, no sólo porque la prospectiva anuncia un nuevo triunfo del rival que los echó del Ayuntamiento, sino porque parece imponerse a toda costa un criterio de mediocridad que tal vez sirva para justificar en su día el previsible fracaso. Romero tiene motivos para el enojo. Lo que dudo es que tenga explicación para lo que le ha ocurrido. 

Divino penacho

Una vieja conocida de los estudios dantescos, Barbara Reynolds, ha tenido la ocurrencia de postular la hipótesis del grifotismo de Alighieri, insinuando incluso la posibilidad de que ‘Beatrice Portinari’, la musa florentina que el poeta retrató cruzando tímida el umbral del Puente Nuevo –“Tanto gentile e tanto onesta pare…”–, pudiera no haber existido, en realidad, sino ser apenas la sombra alucinada de un buen porro o una prueba feliz de mescalina. La crítica tradicional no admite más creación genuina que la inspirada misteriosamente por la Musa, y desde siempre consideró correcto tratar de descalificar el uso de estimulantes a pesar de la demoledora nómina de creadores que en las drogas se han apoyado para realizar su tarea. Siempre recuerdo en estos casos “Hachis”, la obra de Walter Benjamín, que editó aquí el difunto duque de Alba, y en la que aparecían los maestros de la escuela de Frankfurt (Horkheimer, Adorno y demás) levantando acta minuciosa en sus protocolos de sus soberbios ‘colocones’, pero ni que decir tiene que no hacen falta ejemplos en una cultura como la occidental (de la oriental mejor ni hablar siquiera) en que el recurso a los psicótropos estuvo siempre generalizado. Fernández Almagro me certificó alguna vez la leyenda de que Valle-Inclán se trajo de México, tras su famosa aventura equinoccial, un sofá relleno de marihuana con la que luego aliviaría sus desventuras encerrado en su piso. Rimbaud era una auténtica botica andante, como su amigo Verlaine, como Lautréamont o Baudelaire, como Huxley o Michaux. A los “soixantehuitards”, como nos llama Vaz de Soto, nos privaba alojarnos en “Le Relais”, a la vera de Saint Michel, para rememorar ‘in situ’ la odisea psicodélica de los “beats” como Ginsberg, Peter Orloswki, Kerouac o Borroughs, una panda de ‘pringaos’, en este sentido (y en todos), si hubieran de compararse a drogotas de mayor cuantía como Niestzche, el maestro Poe, Antonin Artaud o el delicioso Stevenson que amenizó nuestra adolescencia. Un tío como Ernst Jünger –capaz de gustarle a un tiempo a Hitler y a Alfonso Lazo (o a mí)– le daba a lo que pillaba a mano aunque con una metodología tudesca bien distinta de los desórdenes vitales de un De Quincey. Curioso: ninguno de estos puritanos de la creación protesta contra los dipsómanos. La ministra Salgado debió tener en cuenta este dato antes de tratar de imponernos la ley seca.

xxxxx

Una de las “pruebas” aportadas por Reynolds es, según parece, el hecho de que Dante se comparara a sí mismo con Glauco –el héroe convertido en dios marino por la virtud de una yerba mística, del que todavía en tiempos de Pausanias se conservaba legendaria memoria– lo que da una idea de la debilidad de su montaje. Lo que no sé es de dónde se saca lo de la mescalina, ese derivado del áloe vera, hoy tan de moda, que bien conocía el doctor Laguna, el médico del Emperador, como prueba el comentario que dejó escrito en margen en la “Materia médica” de Dioscórides. Ni lo sé ni me importa, por supuesto, porque valoro en poco estas versiones paramaterialistas que amagan y no dan, por lo general, en el blanco crítico. Hay muchas cosas falsas alrededor de Dante, empezando por la tumba espuria que se visita en la ‘Santa Croce’ de Florencia o la dudosa que ofrecen como auténtica al turista en Rávena, como hay circulando por ahí (más de 50.000 pamplinas sin salir de Internet) una avalancha de basura esoterista sobre un autor ya estudiado con rigor, entre otros, por Carlyle, Carducci o Papini, y la belleza de cuya obra inmensa no ha de alterar esta absurda pesquisa sobre el uso eventual que el poeta hiciera de los noótropos disponibles en su tiempo. “Tanto gentile e tanto onesta pare/ la donna mia quando ella altrui saluta…”. Si verdaderamente esa escena memorable fue el producto de la droga habría que darle al ‘camello’ un propinón y las gracias más rendidas.

Ruido de fósiles

Anda el PCE de Alcaraz organizando manifestaciones (bueno, micromanifestaciones) en las que se replantea a los ciudadanos la antigua disyuntiva entre monarquía y república. Hasta proponen un referédum para que el pueblo soberano se pronuncie definitivamente sobre la forma del Estado, grave y añeja cuestión que contrasta con el minimalismo de unos revolucionarios que, cuando llegan al poder, aunque sea por la puerta de atrás, se confirman con hacer un “carril bus”. Hay que convencerse: desde que se fue Anguita, el PCE es una nave a la deriva o una cáscara vacía, como prefieran, un montajito que da de comer a unos cuantos pero que no tiene nada que decirle a un pueblo que hace mucho que se olvidó de su falsa utopía. Sacar del desván, con la que está cayendo, esta cuestión que (nos) interesa a muy pocos es pura demagogia, pero hay que comprender que IU ha de huir hacia adelante como pueda y con lo que tenga a mano. “No hay dos sin tres,/ República otra vez”, corean inaudibles en la calle. No se lo creen ni ellos.

Lista o torpe

A ver cómo se come la defenestración de Andrés Bruno Romero, la cara visible de la oposición durante la legislatura, el mismo que le ha hecho el trabajo, primero a un Pepe Juan desinflado y luego a una candidata inédita. ¿No era imprescindible hasta el extremo de hacer Parralo de su presencia un “casus belli” ante la Asamblea? ¿Y no queda ésta a la altura del betún tras la exclusión de su candidato? ¿No estaba ahí porque conocía al dedillo los entresijos del urbanismo que él contribuyó como el que más a rediseñar, no era el único rival capaz de plantarle cara a un Moro que ha crecido como la espuma con la experiencia adquirida? Pues si era todas esas cosas ¿por qué lo cesan en el chalé del Conquero, qué mano oculta ha decidido su sacrificio o, tal vez, su intercambio con alguien más próximo? Si el PSOE pierde otra vez el Ayuntamiento, como todo indica, no podrán decir sus dirigentes que no han hecho las cosas de la peor manera. ¡Felicidades, alcalde, ¿o no?!

Los ojos cerrados

Hablo con Mikel Buesa, el ilustre economista y incansable luchador, de la extraña predilección de esta sociedad por el conocimiento extravagante. De los numerosos programas que invaden nuestros ‘medios’, del éxito sin precedentes de la superchería, de la boyante industria del camelo. ¿Por qué se interesan los públicos o nuestros universitarios por temas esotéricos mientras rechazan sin concesiones cualquier aproximación formal a la Cultura? Son incontables los ensayos contemporáneos que giran alrededor de la patraña del “Graal”, del absurdo matrimonio de Cristo y la Magdalena, de la inverosímil estirpe sagrada y el origen crístico de los reyes merovingios, secretos custodiados por ridículos prioratos tan recientes como falsos. Hay, por supuesto, amplio margen a la especulación arbitraria y siempre lo hubo, no nos engañemos. Durante años fue famoso el caso de un periodista de Boston, Ed Samsom, que soñó y publicó con pelos y señales la destrucción volcánica de la isla indonesia de Prolope mucha antes de que la noticia pudiera ser conocida en Occidente, o el de la desconocida novela de Morgan Robertson que adelantó en casi quince años la tragedia del ‘Titanic’ con una minuciosidad que hace pensar en la teoría iunguiana de la sincronicidad. Del propio Iung se ha contado mucho la extraña historia del escarabajo de oro del que una paciente le hablaba en el momento en que uno real chocaba contra los vidrios de su ventana y un rato antes de que un amigo ausente desde hacía años reapareciera trayéndole como recuerdo de Egipto precisamente un escarabajo sagrado. Los modernos gurús hablan sin parar de estas serendipias entre las que no suelen incluir, curiosa y siginificativamente, el doble y casi simultáneo descubrimiento del ADN por Watson y Crack. Le digo a Mikel que este mundo está perdiendo la chaveta a paso ligero y él asiente desde su cachaza reflexiva, como alguien a quien no le merece la pena ni siquiera lamentar lo inevitable. ¿No decía el maestro Bergson que era mucho más fácil hacer creyentes que sabios? Pues eso es lo que había y sigue habiendo tantos años después.
                                                                 xxxxx
Volvemos a lo de ayer: no hay puente dialéctico posible entre la Razón y el Mito, no existe modo de entenderse con un interlocutor instalado en un paradigma arbitrario, que se expresa en un sistema categorial por completo ajeno al conocimiento convencional. Entre quienes practican lo que Aristóteles llamaba la “doxa”, o sea, opinión corriente, y quienes tratan de atenerse severamente a las exigencias de la “episteme” o ciencia en sentido estricto, no hay diálogo posible, se trata de moros y cristianos, o se trate de crédulos y racionalistas. En Bélmez cuando un experto determinó que las famosas teleplastias eran fácilmente reproducibles artesanalmente (¿y de qué otra manera podrían serlo?) se armó la de Dios es Cristo, pero cuando un opinador habló de fraude consentido por el propio consistorio, éste no dudó en emprender acciones legales contra el debelador. Y sigue yendo gente a Bélmez a ver las caras, por supuesto, poco menos que en peregrinació, lo que poco tiene de extraño tras el espectáculo que el papa anterior hizo protagonizar al actual con motivo de la carta secreta de Fátima y sus ridículas revelaciones tan celosamente guardadas durante casi un siglo. Mikel no dice nada, como abstraído en un pensamiento que imagino abrumado por la carga del absurdo. Es más fácil hacer creyentes que sabios, qué verdad tan incontrovertible. Y aunque convenimos en la práctica inevitabilidad del embuste y de su fatal propagación en una sociedad medial divagamos hacia zonas más seguras sin perder la esperanza en una eventual restauración del sentido común. Naturalmente hemos hablado de otros temas más graves y lacerantes pero mejor me los dejo en el tintero. Hay espíritus como el suyo que bien merecen un descanso.

La lista

Bueno, se acabó el ‘suspense’, se terminaron las cábalas sobre el misterio que retrasaba la lista y los imaginarios problemas del alcalde para confeccionarla. Ahí está la lista: sin sorpresas, llena de lógica institucional y política, porque la experiencia de sus candidatos es ya más que considerable y su funcionamiento como equipo está de sobra demostrado. En el anverso, en `La Lupa’, hablan mis coleguis de “cambio no radical” y llevan razón porque lo que el alcalde ha hecho para el asalto a su cuarta legislatura es seguir razonablemente la evolución de ese equipo aceptando los revelos naturales y eligiendo con tacto la novedad. Experiencia tienen, ya digo, conocimiento del ciudadano les sobra, tengo la impresión que en términos mucho más cualificados que sus rivales que, no se puede negar, han llegado a esta batalla tarde y mal. Ahora que decida el pueblo soberano cuando llegue el momento. Supongo que enfrente deben de estar todo menos tranquilos.