La imagen invertida

Antes de que el Rey hubiera de asumir en persona la defensa de la institución de la monarquía, una voz inteligente ha avisado en un blog amigo sobre la curiosa circunstancia de que nadie o casi nadie haya reparado en la simbología de los métodos y circunstancias de los radicales –la colocación de las imágenes invertidas y el recurso a la cremación–, el primero de los cuales trae inevitablemente a la memoria la terrible exhibición milanesa de los cadáveres de Mussolini y la Petacci, mientras no se precisa ser una minerva para entrever en el segundo al inquisidor secreto que llevan en las entretelas demasiados españoles. En plena dictadura era una gracia proverbial en las casas de los franquistas exhibir el ‘Guernica’ de Picasso colgado al revés, alarde de ingenio que ingenuamente desafiaba al ojo humano a verificar por su cuenta la impericia del pintor, pero ahora acabamos de enterarnos (lo cuenta Ricardo García Moya) de que el cuelgue invertido del retrato de Felipe V en la galería de Játiva no es idea del flamante radicalismo sino obra de los fascistas que –¡en 1940 o 1956, que eso anda aún en discusión!–, aprovechando el clima antimonárquico que por aquellos entonces difundía el Régimen, más guiñaban el ojo al Poder que mostraban su rebeldía con ese gesto inútil. La idea de los actuales “maulets” o la que motiva a los incendiarios juveniles de ERC, coincide, como puede verse, con la de aquellos escopeteros, en uno de esos inconfesables rizos con que la Historia se complace en mofarse de sus manipuladores, pero es obvio que la inversión de las imágenes trasciende simbólicamente la inopia radical en la medida en que implica una negación rayana con la muerte, es decir, con la aniquilación icónica del adversario. Colgados del revés, los Mussolini, los Ceaucescu o los Borbón no son sino cadáveres simbólicos o, tal vez, imágenes reales de una ejecución intencional que, considerada al resplandor del fuego de las quemas, revela ínfimas calidades morales en sus autores ocasionales. Nunca se apagaron del todo los rescoldos del quemadero inquisitorial que, como estamos comprobando, pueden reavivarse imprevisiblemente al más leve soplo de brisa. Una y otra vez los hechos se empeñan de demostrarnos que no hay mejor ilustración de la Historia que la propia actualidad.
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Digo que ya es significativo que haya debido ser el monarca, es decir, el Jefe del Estado en persona, quien se haya hecho cargo de la defensa de la monarquía constitucional, y lo digo porque si hay algo comparable en pusilánime mediocridad a este terrorismo icónico es el silencio, verdaderamente ominoso, que ha guardado el Gobierno tal vez para darnos la medida de su escaso aprecio de esa Constitución, algo que, ciertamente, a estas alturas de la película, no era en absoluto preciso. Pero al margen incluso del disparate institucional, no hay manera de escamotear el primitivismo feroz que, en cualquier sociedad medianamente civilizada, convierte la violencia ritual en un peligroso indicador. Una cosa es que en Cataluña haya perdurado siglos la broma semántica de llamar “can Felip” al retrete, como ha venido siendo habitual en amplias zonas de aquella región, y otra muy distinta y, desde luego, mucho más irracional y amenazante, que la lucha política se manifieste en ceremonias expresivas de una crueldad tan patente como ésa que se complace en contemplar la cremación “en efigie” del adversario político previamente anulado en su imagen por su propia inversión. Un catalán, Nicolau Aymerich, gran referente de inquisidores en los peores tiempos, pensaba que el fuego era el castigo adecuado para saldar las cuentas del espíritu. Tristemente los actuales verdugos imaginarios parecen empeñados en actuar, contra toda evidencia, como si ese hecho no fuera una casualidad.

Cuentas oscuras

Ya hay acuerdo, el parto de los montes se ha producido, y Chaves ha conseguido del Gobierno un “adelanto” de 300 millones a cuenta de la llamada “deuda histórica”, que será pagado, huelga decirlo, antes de las elecciones y como parte de su campaña. Un adelanto es mejor que nada, eso es cierto, pero no debe pasar desapercibido el hecho de que se ignore el montante real de esa “deuda” mientras que en Cataluña se paga al contado y tras cuadrarse las oportunas cuentas. Es verdad que hasta ahora el único Gobierno que pagó contante y sonante con cargo a ese negocio fue el de Aznar, y también que este aguinaldo electoral es un remiendo encima del viejo roto que nadie quiere cuantificar aunque con tanta precisión como audacia se cuantificara en la época de las confrontaciones con el Gobierno “no amigo”. Por pura dignidad debería decírsele de una vez a quien mande en Madrid que lo que Andalucía necesita no son aguinaldos sino, sencillamente, que le den lo suyo. 

Vuelta a empezar

Volver a donde estábamos. ¿Presentará, al fin, el Ayuntamiento su recurso contra la sentencia del TSJA en el caso Endesa? Ya veremos, pero no estoy tan seguro a pesar de los pronunciamientos. En cualquier caso, volvemos al punto de partida, es decir, al enfrentamiento de los dos bloques políticos (lo de cívicos sería mucho decir), es decir, por un lado, IU, la Mesa de la Ría, UGT y ahora, por fin, también el PSOE hasta ahora neutral, y por el otro, el Ayuntamiento, los empresarios y hasta las fuerzas sindicales que desconfían sobre los efectos que una política drástica sobre el Polo podría acarrear al empleo en toda la provincia. Vuelta a empezar, pues, a pesar de que presumo la prudente buena voluntad de Endesa y su disposición a olvidar la indemnización sentenciada. No es fácil decir quién gana y quién pierde en semejante tesitura. Por eso, entre otras cosas, digo que ya veremos qué ocurre. Nada tan frágil como la palabra política. Pasado mañana puede volver a ser negro lo que antier era blanco, y viceversa.

Edipo rey

El congreso nacional de ‘La Otra Rusia’, el movimiento liberal que se opone a Putin y en el que figuran varios personajes desplazados por el “régimen” con el ajedrecista Kasparov a la cabeza, acaba de designar a éste como su candidato para enfrentarse al frío mandatario actual en las elecciones del 2008. No parece verosímil una victoria del candidato, no sólo por la desproporción aplastante de fuerzas que juega a favor del Poder, sino por el hecho, comprobado hasta el momento, de que sólo ocho de cada cien rusos contemplan la posibilidad de votar al antiguo campeón. Hay poca gente que dude, a estas alturas, de la necesidad de una renovación política a fondo en la “nueva Rusia”, un país levantado sin contemplaciones sobre las ruinas de la URSS por los mismos que habían contribuido a derribarla delante o detrás de las bambalinas, y cuyo funcionamiento parece inseparable de la ventajosa sinergia surgida entre las diversas mafias que hábilmente recogieron de la calle el poder de los tardosoviets para emprender la vertiginosa carrera de un neocapitalismo fuertemente vinculado al poder político. Pero aún menos dudarán de la insalvable distancia que separa a ese astuto zar que ha sabido capitalizar el desconcierto postcomunista, del novato que se propone ensayar la aventura democrática en un medio tan poco fiable. Cuando disputaba sus partidas en los campeonatos mundiales, Kasparov hizo famosa la escena del campeón pendiente de la mirada imperturbable de la madre que, desde la primera fila, parecía inspirarle la energía y el saber imprescindible para ganarle por la mano a Karpov, el rival oficialista. Mucho se habló entonces de aquel edipismo patente al que sus críticos menos afectos achacaban sus derrotas como el mitógrafo achacaba la ceguera al héroe griego, es decir, como consecuencia nefasta de esa pasión absorbente y fatal que lo arrastraba jugada tras jugada confiriéndole un aire dudoso y autista. Y hay que suponer que también ahora se pregunten por esa Yocasta que habrá de inspirar al hijo, no enroques y gambitos, sino jugadas de mucho mayor alcance. No ganará Kasparov, verosímilmente, esta partida, peor si la gana habrá que estar pendiente –como ya ocurriera durante la etapa de Yeltsin– de los trajines del gineceo.
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La reciente visita de ZP a Putin en su dacha privada ha dado pie a algunos críticos, aparte de para forzar el parangón con las que Aznar giraba al rancho de Bush, para censurar una aproximación a un personaje tan vidrioso que, sin embargo, representa a una potencia respecto de la cual no resulta sensato mantenerse alejado en el actual tablero continental. Otra cosa y bien distinta es que tampoco parezca razonable sustituir o tratar de compensar el aislamiento indisimulable de los EEUU con una aproximación a un “régimen” y a un dirigente seriamente desacreditados ética y moralmente tras estos años durísimos que han bastado para probar que, al margen de ciertas formalidades políticas, no hay solución de continuidad entre la autocracia de los últimos sátrapas soviéticos y la que ejerce –con el consentimiento y disimulo del concierto internacional, todo hay que decirlo– este antiguo jefe del KGB. Sobre la corrupción y la tiranía, si se quiere, pero también sobre el tingladillo de la farsa democrática, Putin ha conseguido en este tiempo ganar esa partida en la que, ciertamente, no ha encontrado contrincante ni dentro ni fuera de país, aparte de rehacer el prestigio ruso y recuperar su influencia internacional sin renunciar en ningún momento ni a acciones brutales cuando las ha juzgado precisas, ni a chantajes masivos ni a episodios siniestros. Aquel Edipo ‘colgado’ de mamá va a tener poco que hacer con este “poderista”, como dicen los belgas estos días, que ha sabido atar y bien atar los cabos sueltos de un histórico fracaso y que ha pillado al vuelo la pueril incompatibilidad de este Gobierno con quien tiene que ser su aliado natural.

El rincón del vago

En Internet hay un afamado “sitio” llamado “El Rincón del Vago” donde, entre otras cosas, el alumno logsiano puede hacerse con un trabajo sobre cualquier tema y encasquetárselo a su profesor como propio, contribución no decisiva, ciertamente, pero suplementaria del fracaso estudiantil. Pero si esa iniciativa era estupenda más lo es, desde luego, la ocurrencia de largarle 6.000 euros, un ‘kilo’ justo y cabal, a los estudiantes que no abandonen las aulas al concluir la EGB, una iniciativa que descubre el espíritu parchista de un “régimen” atento sólo a ganar las elecciones siguientes y convencido de su incapacidad para evitar sus fracasos. No ha pensado Chaves en aumentar el presupuesto de Educación –muy inferior a lo que sería lógico– sino en encandilar a la ‘basca’ con el dinero de todos simplemente por aprovechar ese privilegio que en Andalucía sigue siendo estudiar. Este peronismo está rompiendo en circo y tómbola. Ya veremos qué ocurre el día en que los temerarios del trapecio caigan sobre los payasos.

Tormenta en el grifo

Continúa la pedrea sobre el tejado de vidrio del SAS como consecuencia del inconcebible suceso de los diez pueblos sin agua potable. Los (i)rresponsables que mantuvieron abiertos esos grifos durante mes y medio dicen ahora que harán análisis diarios, lo que quiere decir que antes no se hacían, IU habla de dirigirse a la Fiscalía por lo menos de boquilla, el PP tampoco sabe aprovechar una ocasión tan excepcional para crucificar a una Junta burocratizada, y los agentes sociales callan o apenas levantan sus bienpagadas voces. Hay que insistir, no obstante, en que lo ocurrido en el Condado –diez pueblos consumiendo agua no potable durante mes y medio– ha tenido una gravedad muy especial, pero también en que los habituales saprofitos del fallo ajeno no están sabiendo sacar provecho del caso. Con esta oposición, la verdad es que el poder puede dormir a pierna suelta.