Los monos sabios

Ha causado gran conmoción la noticia difundida por tierra, mar y aire de que un primatólogo japonés, Tetsuro Matsuzawa, mimbro de la universidad de Kyoto, ha probado la superioridad de los chimpancés sobre los propios estudiantes universitarios a la hora de aplicar y ejercer la memoria fotográfica que es como conocemos, generalmente, a la llamada “reducción eidética”, es decir, a la aprehensión cognitiva de la esencia realizada por la visión. Hemos visto en la tele a unos simpáticos monosabios –permítaseme el taurinismo– pulsando con el dedo sobre la pantalla una serie de casillas en blanco en las que poco antes habían podido ver números, operación vertiginosa en la que se han demostrado bastante más rápidos que los alumnos invitados a participar en la prueba. Ya estamos otra vez, pues, en el dilema, he aquí de nuevo sobre el tapete la discusión sobre la presunta capacidad intelectual de los primates que ha vuelto tarumba a más de un sabio de bata blanca, pero en esta ocasión ignorando, seguro que sin intención de defraudar, la diferencia que estableciera Husserl entre precisamente lo “eidético” y lo “fáctico”, polaridad que separaría, qué duda puede caber de que enfrentándolas en cierto modo, a la ciencia que centra su objeto en la ‘idea’ (y eso viene de Platón, no se olvide) y a la que trata de polarizar su atención sobre los ‘hechos’. ¿Qué es lo que penetran y aciertan esos monos?, cabe preguntarse en definitiva, ¿es la realidad propiamente tal o tan sólo su sombra espectral sobre la pared rugosa de la Caverna? De acuerdo, vaya que el avisado chimpacé señale el 3 antes que el alumnote atolondrado, pero ¿sabe ese mono lo que está señalando, conoce el alcance numérico y, por ende, práctico, de su gesto, o solamente repite como un autómata una técnica de identificación en sí misma poco significativa? Se me dirá que hoy es posible a cualquiera dividir por decimales usando una calculadora a pilas, pero ese argumento ni quita ni pone a mi objeción zoológica. Todo lo más podría sugerir que cada vez hay más monos entre los hombres, pero no que haya más hombres entre los monos.

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A mí lo que me suliveya en el fondo es comprobar la estupenda aceptación que tienen estos presuntos portentos sobre una opinión perfectamente indiferente a hechos tan probados como que cada no sé cuántos minutos muere un niño de hambre en este planeta, y decididamente más propensa a apoyar la prohibición de las cobayas en la experimentación que a encresparse con un Sistema que ha dado hace tiempo por perdida (quiero decir, por ganada) la pugna por conseguir que los fármacos contra el SIDA se vendan  a precios no depredadores en los países hambrientos. ¿Poseerán los simios de verdad una capacidad intelectual superior a la de los humanos, careciendo, por tanto, de sentido, la secular presunción de la preeminencia de nuestra especie sobre la de ellos? ¿Y habría que pensar entonces, que la Madre Naturaleza habría dado un paso atrás perturbando la evolución de manera que especies inferiores señoreen a las mejor dotadas?  Ni idea, de corazón lo digo. Pero me parece que el aviso del fenomenólogo citado más arriba señala una brecha gnoseológica que nadie debería ignorar so pena de verse precipitado en ella. Una cosa es el saber “sobre la esencia” (con permiso de Zubiri sea dicho) y otra muy distinta el que, averando discretamente las’ideas’ se propone acercarse a los ‘hechos’ y actuar sobre ellos. Consideren lo poco que se parece un “átomo” de Demócrito a esas maravillas pulsantes que ha descrito nuestros físicos de partículas. ¿Supone esto que le estoy quitando mérito a las intuiciones de  Demócrito o de Leucipo por haberse adelantado ambos en tantos siglos a nuestros genios contemporáneos? Yo creo que no. Como creo que los monitos de Tetsuro se quedarían nota si la pantalla les ofreciera una resta. No es por defender al ‘Génesis’, palabra. Si así fuera no echaría mano de Husserl.

El maestro armero

Tan extraordinario como el argumento dado por el presidente ZP de culpar a la presunta ignorancia de los padres del fracaso escolar de los hijos (¿os de Pepiño Blanco deberían andar por el “border”, en ese caso?) ha sido la razón dada por el siempre sofístico consejero Griñán de que si suben los precios de los alimentos es porque estaban muy bajos. Tomen del frasco. Según Griñán, además, la cosa no tiene remedio porque viene a ser global y, en ese sentido, no habá más solución que atenerse a las “medidas” que tato el Gobierno como la Junta estarían adoptando. Oiga, y qué “medidas” son ésas, si el propio ZP ya dijo que contra el alza de los precios no se podía hacer nada de nada? Si la citación es, sin duda grave, más preocupante si cabe es el desparpajo con que estos responsables encaran los problemas públicos. Lo0 que es bueno para el PSOE es bueno para España. El resto, o es mentira o no tiene solución.

Urge una respuesta

Huelva no puede seguir viviendo con el comején de los presuntos riesgos que el Polo Químico provocaría a los ciudadanos. Informes hay para dar y tomar, per a cualquiera se le ocurre que mientras haya un puñado de informesa favor y en contra, el ciudadano quedará fatalmente aislado, sin saber a qué atenerse. Hay médicos que hace tiempo defienden incuso la existencia de un “síndrome de Hueva”, Greenpeace sostiene que los fosfoyesos tienen efectos oncológicos sobre la población incluso en el supuesto de breves exposiciones a la radiación, el Consejo de Energía Nuclear que “el posible impacto” estaría por debajo del tope establecido por la normativa, la UGT acusa de “temerarios” a los ecologistas, CCOO calla, como e propio Ayuntamiento, y la Junta, pues ya saben, a verlas venir. Hace falta un pronunciamiento solvente y definitivo en lo posible que despeje dudas o plantee el problema en su auténtica dimensión. Habar de riesgo de cáncer y pasar lego la página sí que es una solemne temeridad.

Hacienda son ellos

La leal Oposición se han adelantado esta vez anunciando que, en el supuesto de un triunfo de sus líderes, los contribuyentes españoles más frágiles se verán liberados de pagar impuestos sobre sus rentas. La respuesta no se ha hecho esperar y desde el Gobierno mismo se ha prometido eliminar –supongo que lo suyo sería decir “a cambio”– el impuesto sobre el patrimonio. Un poco el mundo al revés, según lo ve un marxistón musteriense como el que les habla, eso de que la derecha preste su báculo a la pobrea de solemnidad mientras la sedicente izquierda guiña el ojo a las clases poseedoras –¿qué otras tienen patrimonio?–, cada cual seguramente con su cuenta y razón. El argumento de ZP se ha centrado en la idea de que el impuesto que grava la propiedad recae hoy masivamente sobre las “clases medias”, ese fantasma demográfico nunca perfilado y siempre escurridizo, de manera que apoyar a ese amplísimo y galdosiano sector del “quiero y no puedo” será o no revolucionario pero, sin duda, puede resultar rentable en las urnas. Otra cosa bien distinta piensa la izquierda residual y subvencionada, es decir IU y los llamados sindicatos “de clase”, los cuales, por vergüenza torera quizá, no han tenido más remedio que oponerse a un proyecto cuyos beneficiarios no figura en su censo previsible de votantes, calificando de “derechazo” el gesto electoralista del PSOE. ¡Ah, las clases medias, el sueño de todos los ‘voteros’ del planeta! Un periodista malagueño metido a pretendiente en Corte, don Andrés Borrego, que vivió casi todo el XIX, predicó sin éxito un evangelio mesocrático que veía en aquellas el factor equilibrante genuino de toda sociedad y, en consecuencia, el mejor antídoto para el fermento revolucionario que, en su época, no resultaba difícil sentir bajo las apariencias y ante el que temblaban anticipadamente, precisamente las clases poseedoras. Pero el éxito social aparente de las “clases medias” lo trajo la propia evolución social, los Planes de Desarrollo de Franco, la democratización de la movilidad que supuso el ‘600’ de SEAT, los pisitos berlanguianos, el Seguro Obligatorio de Enfermedad y las pensiones garantizadas. Ésa fue la auténtica base social de la dictadura y ése es hoy el sostén electoral de su heredero natural. La vida gasta estas bromas y otras aún peores.

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 Hay que hacer números, de todas formas, para que no nos embolismen los cabalistas de ZP. ¿A qué “clases medias” se propone favorecer el PSOE eliminando el impuesto del patrimonio si sabemos que las cuatro mayores fortunas españolas equivalen a la suma total de las del resto de los españolitos? Suprimir los impuestos a los contribuyentes que a duras penas alcanzan el fin de mes es, si no revolucionario, desde luego progresista en grado sumo, lo haga el PP o su porquero, mientras que eximir de cargas a los propietarios, es posible que favorezca a ese millón de votantes por el que suspira ZP, pero no cabe duda de que a quien monta en burra no es a esos “pisohabientes” que custodian el calcetín bajo el colchón, sino a los magnates que se codean con lo más granado del ‘Forbes’. Aparte de qué a ver qué incluyen en “patrimonio”, pues aunque el gentío pueda pensar de momento que se refieren a la vivienda y al coche, nadie ha dicho que no acabe descrestando al viejo impuesto de lujo y resulte que, al final, los que más se van a ahorrar vayan a ser el Pocero o las Koplowitz, cuyas mansiones, pinacotecas, fincones y yates se verán tan libres de pago como una mínima VPO o el adosado de la playa. La izquierda por los ricos, la derecha por “los de abajo”: el mundo al revés. A Stendhal le parecía de lo más divertido que los impuestos los establecieran los mismos diputados de los que acabarían pagándolos. Con el tiempo y una caña hemos descubierto que eso no era lo más paradójico, ni muchísimo menos.

Gran palo a Chaves

El Comité Mundial de a Libertad de Prensa, máxima instancia internacional del ejerció periodístico y reconocido custodio de la libertad de expresión en todo el mundo, a he dirigido una carta al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, para pedirle que “recobre la sensatez democrática”. No entiende ese comité ético y deontológico que se pueda presionar a la libertad de expresión a base de gravosas acciones judiciales y recuerda al bipresidente que “el Poder Judicial español rechazó” su pretensión de ejercer esa querella como representante político, lo que entre otras razones permite hablar al alto organismo de “intento de silenciar a un medio de comunicación” y considerar la querella como “un atentado contra la libertad de prensa y los derechos fundamentales”. Ahí queda eso. Pero me parece a mí que no es sólo Chaves sino buena parte de su ralea mediática la que tendría que tomar nota.

Delegado vs. alcalde

A los sucesivos ‘delegatas’ de la Junta, como a los del Gobierno, no se les ha ocurrido nunca negar la evidencia de que su principal objetivo en Huelva era “marcar” al Alcalde de la capital, ese gran escollo de la proverbial hegemonía del PSOE en la provincia fidelizada a base de tantas cosas. Pero lo de Justo Mañas, aspirante a mayores glorias políticas, casi no tiene precedente en la medida en que se ha convertido en un auténtico freno cuando no valladar frente al Ayuntamiento inconquistable. Su actual renuencia a desbloquear el proyecto municipal del Ensache no respeta siquiera (obviamente autorizado y requeteautorizado) el compromiso adquirido por el propio presidente Chaves en nuestra Casa Grande. Hacer electoralismo con la labor pública es una vergüenza, pero hacerlo tan a las claras es un desafío al fuero de los onubenses que, ya que su partido lo consiente, estos harían bien en no consentir.