Vuelta a empezar

Volver a donde estábamos. ¿Presentará, al fin, el Ayuntamiento su recurso contra la sentencia del TSJA en el caso Endesa? Ya veremos, pero no estoy tan seguro a pesar de los pronunciamientos. En cualquier caso, volvemos al punto de partida, es decir, al enfrentamiento de los dos bloques políticos (lo de cívicos sería mucho decir), es decir, por un lado, IU, la Mesa de la Ría, UGT y ahora, por fin, también el PSOE hasta ahora neutral, y por el otro, el Ayuntamiento, los empresarios y hasta las fuerzas sindicales que desconfían sobre los efectos que una política drástica sobre el Polo podría acarrear al empleo en toda la provincia. Vuelta a empezar, pues, a pesar de que presumo la prudente buena voluntad de Endesa y su disposición a olvidar la indemnización sentenciada. No es fácil decir quién gana y quién pierde en semejante tesitura. Por eso, entre otras cosas, digo que ya veremos qué ocurre. Nada tan frágil como la palabra política. Pasado mañana puede volver a ser negro lo que antier era blanco, y viceversa.

Edipo rey

El congreso nacional de ‘La Otra Rusia’, el movimiento liberal que se opone a Putin y en el que figuran varios personajes desplazados por el “régimen” con el ajedrecista Kasparov a la cabeza, acaba de designar a éste como su candidato para enfrentarse al frío mandatario actual en las elecciones del 2008. No parece verosímil una victoria del candidato, no sólo por la desproporción aplastante de fuerzas que juega a favor del Poder, sino por el hecho, comprobado hasta el momento, de que sólo ocho de cada cien rusos contemplan la posibilidad de votar al antiguo campeón. Hay poca gente que dude, a estas alturas, de la necesidad de una renovación política a fondo en la “nueva Rusia”, un país levantado sin contemplaciones sobre las ruinas de la URSS por los mismos que habían contribuido a derribarla delante o detrás de las bambalinas, y cuyo funcionamiento parece inseparable de la ventajosa sinergia surgida entre las diversas mafias que hábilmente recogieron de la calle el poder de los tardosoviets para emprender la vertiginosa carrera de un neocapitalismo fuertemente vinculado al poder político. Pero aún menos dudarán de la insalvable distancia que separa a ese astuto zar que ha sabido capitalizar el desconcierto postcomunista, del novato que se propone ensayar la aventura democrática en un medio tan poco fiable. Cuando disputaba sus partidas en los campeonatos mundiales, Kasparov hizo famosa la escena del campeón pendiente de la mirada imperturbable de la madre que, desde la primera fila, parecía inspirarle la energía y el saber imprescindible para ganarle por la mano a Karpov, el rival oficialista. Mucho se habló entonces de aquel edipismo patente al que sus críticos menos afectos achacaban sus derrotas como el mitógrafo achacaba la ceguera al héroe griego, es decir, como consecuencia nefasta de esa pasión absorbente y fatal que lo arrastraba jugada tras jugada confiriéndole un aire dudoso y autista. Y hay que suponer que también ahora se pregunten por esa Yocasta que habrá de inspirar al hijo, no enroques y gambitos, sino jugadas de mucho mayor alcance. No ganará Kasparov, verosímilmente, esta partida, peor si la gana habrá que estar pendiente –como ya ocurriera durante la etapa de Yeltsin– de los trajines del gineceo.
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La reciente visita de ZP a Putin en su dacha privada ha dado pie a algunos críticos, aparte de para forzar el parangón con las que Aznar giraba al rancho de Bush, para censurar una aproximación a un personaje tan vidrioso que, sin embargo, representa a una potencia respecto de la cual no resulta sensato mantenerse alejado en el actual tablero continental. Otra cosa y bien distinta es que tampoco parezca razonable sustituir o tratar de compensar el aislamiento indisimulable de los EEUU con una aproximación a un “régimen” y a un dirigente seriamente desacreditados ética y moralmente tras estos años durísimos que han bastado para probar que, al margen de ciertas formalidades políticas, no hay solución de continuidad entre la autocracia de los últimos sátrapas soviéticos y la que ejerce –con el consentimiento y disimulo del concierto internacional, todo hay que decirlo– este antiguo jefe del KGB. Sobre la corrupción y la tiranía, si se quiere, pero también sobre el tingladillo de la farsa democrática, Putin ha conseguido en este tiempo ganar esa partida en la que, ciertamente, no ha encontrado contrincante ni dentro ni fuera de país, aparte de rehacer el prestigio ruso y recuperar su influencia internacional sin renunciar en ningún momento ni a acciones brutales cuando las ha juzgado precisas, ni a chantajes masivos ni a episodios siniestros. Aquel Edipo ‘colgado’ de mamá va a tener poco que hacer con este “poderista”, como dicen los belgas estos días, que ha sabido atar y bien atar los cabos sueltos de un histórico fracaso y que ha pillado al vuelo la pueril incompatibilidad de este Gobierno con quien tiene que ser su aliado natural.

El rincón del vago

En Internet hay un afamado “sitio” llamado “El Rincón del Vago” donde, entre otras cosas, el alumno logsiano puede hacerse con un trabajo sobre cualquier tema y encasquetárselo a su profesor como propio, contribución no decisiva, ciertamente, pero suplementaria del fracaso estudiantil. Pero si esa iniciativa era estupenda más lo es, desde luego, la ocurrencia de largarle 6.000 euros, un ‘kilo’ justo y cabal, a los estudiantes que no abandonen las aulas al concluir la EGB, una iniciativa que descubre el espíritu parchista de un “régimen” atento sólo a ganar las elecciones siguientes y convencido de su incapacidad para evitar sus fracasos. No ha pensado Chaves en aumentar el presupuesto de Educación –muy inferior a lo que sería lógico– sino en encandilar a la ‘basca’ con el dinero de todos simplemente por aprovechar ese privilegio que en Andalucía sigue siendo estudiar. Este peronismo está rompiendo en circo y tómbola. Ya veremos qué ocurre el día en que los temerarios del trapecio caigan sobre los payasos.

Tormenta en el grifo

Continúa la pedrea sobre el tejado de vidrio del SAS como consecuencia del inconcebible suceso de los diez pueblos sin agua potable. Los (i)rresponsables que mantuvieron abiertos esos grifos durante mes y medio dicen ahora que harán análisis diarios, lo que quiere decir que antes no se hacían, IU habla de dirigirse a la Fiscalía por lo menos de boquilla, el PP tampoco sabe aprovechar una ocasión tan excepcional para crucificar a una Junta burocratizada, y los agentes sociales callan o apenas levantan sus bienpagadas voces. Hay que insistir, no obstante, en que lo ocurrido en el Condado –diez pueblos consumiendo agua no potable durante mes y medio– ha tenido una gravedad muy especial, pero también en que los habituales saprofitos del fallo ajeno no están sabiendo sacar provecho del caso. Con esta oposición, la verdad es que el poder puede dormir a pierna suelta.

La aldea y el arrabal

Tras más de cien días sin gobierno, parecen percibirse en Bélgica señales de acercamiento entre las facciones que amenazan con destruir la nación. No parece haber cuajado el cuerpo federal del 93 ni que se haya secado la sangre vertida años antes en el Estadio de Heysel, mientras la pelea por la lengua resquebraja progresivamente una convivencia que implica, por descontado, graves intereses económicos tras la demanda de autonomía de los flamencos del norte a que se oponen los francófonos del sur. Puede que veamos a la emblemática Bruselas, símbolo de la Europa en construcción, aislada entre Flandes y Walonia, frente a un país desconcertado que anda colgando en los balcones sus respectivas banderas como si hubiera retrocedido a los días de los Borgoñas o los Absburgo, y en el que el 65 por ciento de la ciudadanía ve ya como agotado el proyecto común. Por su parte, hoy domingo se vota de hecho el modelo nacional en una Ucrania dividida entre quienes tratan de imponer el ruso como segunda lengua oficial y quienes se resisten esgrimiendo la memoria del “Holodomor” o hambruna de los años 30, cuando parece que el bloqueo soviético provocó más víctimas que el Holocausto nazi. En Marzo le tocó el turno a Quebec donde aún se sigue agitando el fantasma de un nuevo referédum separatista, pero una ojeada al mapamundi bastará para comprobar que el virus de la segregración alcanza, en uno u otro grado, desde las tribus chilenas de mapuches a los autonomistas de Puerto Rico pasando por movimientos más o menos extravagantes que pugnan por romper la nación dentro de Bolivia o en la propia Texas. Un reciente “cualitativo” realizado entre los belgas ha hallado un punto de convergencia entre los bloques enfrentados: la convicción de que el separatismo es un producto artificial obra de los políticos “pouvoiristes” (‘poderistas’), es decir, aquellos para quienes el poder se ha convertido finalmente en su propio objetivo. Es lo mismo que Guerra dijo aquí, no sé si lo recordarán, cuando se planteó la reforma del Estatuto andaluz que, por supuesto, él mismo terminaría votando disciplinadamente llegado el momento.
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Cuesta entender esta marea lugareña batiendo sobre la costa de la aldea global a no ser que demos por buena las anteriores sugerencias que la atribuyen a las maniobras de la ambición política que antier, sin ir más lejos, el propio Vargas Llosa endosaba sin remilgos, en nuestro caso, al mismísimo presidente del Gobierno. En Bélgica se preguntan qué harán los valones una vez conseguido el aislamiento del mismo modo que en España se cuestiona la viabilidad de la taifa cantábrica o el arrabal gallego en el caso de que lograran alguna vez una independencia inconcebible desde la geopolítica casi más que desde la historia, aunque ésa no sea la lógica de un separatismo que, desde Manresa a Alicante, reclama insaciable inversiones del Estado invasor al tiempo que lo denuncia como potencia ‘ocupante’ desde hace siglos que no es otra, todo hay que decirlo, que ésa cuyo gobierno legítimo financia presupuestariamente la rebeldía y la insolidaridad. No parece tener remedio la “política de campanario” de que habló Unamuno –ese intuitivo que decía que lo que corroe y arruina a España no es la lucha de clases sino la guerra de tribus– ni quedan muchas esperanzas de que el sentido común remiende, a estas alturas, los rotos desgarrados por esos “poderistas” que a punto están de liquidar la nación belga o de romper Ucrania como ya destrozaran en pedazos la vieja Yugoeslavia, incendiaran el polvorín chechenio o lograran cuartear Moldavia. Hasta en la Venezuela poco contemplativa de Chávez andan jugando con fuego los separatistas de Zulia, codiciosos de los tesoros de Maracaibo. Es más fácil manejar el arrabal que la aldea. Nadie sabe eso mejor que los lugareños.

T+P+C

Me ha dado un vuelco el corazón al leer en la prensa argentina que un pueblo español y andaluz, Pulpí, había entrado por la puerta grande en el libro Guiness de los récords. ¿Qué nueva tecnología, qué desconocidos primores labriegos, qué novedosas ‘I+D+I’ –me he preguntado– habrán improvisado estos paisanos en medio de esa zona milagrosa que ha conquistado los mercados europeos? Mi gozo en un pozo: lo que alza a la fama a Pulpí es el récord de ensaladas, conquistado al confeccionar una gigante de 6.700 kilos de tomates, pepinos, cebollas, pimientos y rabanitos que añadir a cuatro toneladas de lechugas de varias especies. De nuevo hay que preguntar si ésta es la “Tercera Modernización” que nos vienen prometiendo, qué tienen que ver estas ensaladas con las promesas de “I+D+I” de las que malvive dialécticamente esta autonomía a la deriva, y si nuestra perspectiva vital se mantendrá mucho tiempo todavía en este horizonte paleto. ¡Una ensalada gigante y diez pueblos sin agua potable! Tantos años después seguimos estando más cerca de Marruecos que de California.