Paciencia y no sé qué más pide el `subdelegata´ del Gobierno ante la insoportable situación creada por ladrones y asaltantes en La Dehesa de Aljaraque. Bastante tiene él ya con aguantar que su propia Policía Nacional tenga que soportar cientos de agresiones cada año o que ni siquiera el Santuario de la Cinta quede fuera de la acción de los bárbaros. ¿Se puede dejar el orden público en manos de un profano por el simple hecho de pertenecer éste al ámbito del partido que manda y gozar de justificada reputación de buena gente? Pues todo indica que no, en el caso de Manuel Bago, cuyo mayor dislate, aparte del propio fracaso, consiste en haberse prestado –¡encima!– a la estrategia partidista de rebotar contra el Ayuntamiento su intransferible responsabilidad. El colmo del disparate sería que la población amenazada acabara echando de menos a los viejos gobernadores.

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