El doctor Candel –“Spiriman” en el mundo mediático– va a encabezar ahora, culminada su campaña en favor de una sanidad andaluza mejor, el movimiento de masas que pretende acabar con el aislamiento ferroviario de Granada. Nada que objetar a esa furia cívica pero, sin mengua del respeto y simpatía por el personaje y teniendo presente el razonable adagio que dice  “zapatero, a tus zapatos”, uno se inquieta ante estos fervores populistas, tan en la onda actual como extravagantes, porque lo lógico sería mantener a los médicos en su hospital y a los políticos en su nosocomio. ¡Hasta el papa Francisco ha alertado de esas estrategias populistas asegurando que “siempre acaban mal”! Deseo fervorosamente que no sea éste el caso de ese doctor Pimpinela.

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