Una inmensa barrera se está construyendo en Estados Unidos desde California a Texas. Más de mil kilómetros de muralla frente a un desierto temeroso sobre el que cada año se encuentran 300 cadáveres de inmigrantes que, como en las estampas clásicas, sucumbieron víctimas de la sed y la desesperación. Placas de metal de tres metros y medio dotadas de chivatos de última tecnología están siendo dispuestas sobre un territorio desolado por el que merodean aguardando su oportunidad los “coyotes” mexicanos, siempre bajo la amenaza directa de las patrullas y el ojo implacable de los satélites espías. La idea surgió tras el 11-S, cuando la tragedia famosa permitió unir al viejo proyecto aislacionista el fantasma de los nuevos terrores, pero no parece que, a pesar de su prohibitivo coste (se habla de más de 80.000 millones de dólares) vaya a terminarse antes de 2017, aparte de que ya empieza a dudarse de su eficacia ante la evidencia aplastante que aportan las mil trescientas violaciones registradas durante al año pasado a pesar de unos sofisticados dispositivos de vigilancia y control que saltan con frecuencia confundidos por el temblor de una hoja de árbol o el paso cauteloso de un animal. La gran patria de la libertad, la tierra de promisión por excelencia se blinda ante la invasión de una mano de obra dispuesta a todo que resulta especialmente inquietante en la dura circunstancia en que la crisis ha sumido al empleo nacional. En Padua vi alguna vez otro muro canalla cercando el gueto inmigrante, como en Ceuta o en Melilla hemos visto rechazar con contundencia la incesante ola provocada por el maraje de la pobreza africana. Los paraísos, reales o imaginarios, no quieren saber nada de valla hacia afuera por más discursos con que disimulen su autismo egoísta. Hay que ver con qué facilidad olvidan los pueblos inmigrantes que lo han sido alguna vez.

 

El Muro berlinés ha ocultado durante demasiado tiempo que, cada cual a su turno, quizá no haya país que no esté dispuesto a levantar en su momento el propio, como un símbolo clamoroso de la insolidaridad o una imagen ilusoria de la autarquía. Sólo que un muro delante de un desierto –o de un mar—constituye una hiriente redundancia, un gesto excesivo de aislamiento sólo explicables por el miedo al Otro sagazmente explotado, un monumento –hay que imaginar éste que va de California a Texas, de San Diego a Brownsville, erizado de alambres y sensores—a la firme determinación e vivir de espaldas o frente a los demás. No está mal para tratarse de una nación contrahecha de pioneros llegados de cien países antier como quien dice. Esos cadáveres esparcidos por el desierto –casi uno diario—son como una protesta coral que los antiguos inmigrantes ya no pueden comprender siquiera.

8 Comentarios

  1. Los muros son tan viejos como la Humanidad. Mientras existió el de Berlín, la propaganda del otro lado lo presentaba como una defensa “a la china”, para proteger a la población “saludable” del contagio capitalista. En Israel el muro tiene raoznes más complejas y es una triste realidad que desde que existe los atentados suicidas de han reducido de modo radical. Lo de Ceuta y Melilla que nos coge más cerca lo acepta, según las encuesta, bastante más de la mitad de los españoles que eran emigrantes hace unas décadas. El hombre se defiende por el miedo y el interés, y eso,me temo que no desaparecerá nunca.

  2. Volvemos a tiempos antiguos, cuando las invasiones bárbaras,( ver la excelente peli del mismo nombre) sólo que antes quedaba espacio para los recién llegados y ahora estamos todos como sardinas en lata.
    xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
    Está bien decir que hay que dejar sitio a los emigrantes pero es necesario preparar su llegaada y su asimilación, sino se crean graves problemas que ya se han evocado aquí muchas veces. También hay veces en que hay que saber decir no.

    Un beso a (casi) todos.

  3. Ojalá uno tuviera en este asunto, como en tantos otros, una opinión definida. Es difícl. Por un lado la solidaridad con el que llega, por el otro, la sensación de que si hay muchas puertas cerradas, por la que esté abierta se producirá una aglomeración preocupante e indeseada.

    Más bien la solución pueda estar en que no haya infiernos de los que huir. Esos infiernos que han amasado y siguen en ello, porque son el caladero de tanto esquilmador como disfruta de jets, de mansiones, de cuentas imposibles ocultas.

    Besos para todos, mi doña Marta, incluido él.

  4. Y tan difícil, amigo Yanay, como que ni derecha ni izquierda sabe qué hacer con el asunto. Movimientos migratorios siempre los hubo. El ser humano en eso no difiere del búfalo o del caribú. El problema es que somos los únicos “animales ideológicos”, es decir, que resolvemos nuestras diferencias con dureza si llega el caso pero no sin revestir la acción de “razones”. El ejemplo americano clama al cielo, pero en París no saben qué hacer con sus “huéspedes”. Salvo Berlusconi…

  5. Nada que añadir sino el lamento. La mayoría de las personas hablan de la inmigración y su drama sin conocer el asunto más que por la tele. De cerca les aseguro que es mucho más delicado el asumto. En un libro fenomenal publicado no hace mucho sobre la historia de Jesús de Nazaret (J.A. Pagola) se introduce la hipótesis de que el propio Jesús fuera durante su vida emigrante en una ciudad próxima a Nazaret que estaba construyéndose. Espero que más de un lector de ese libro excepcional –ya comentado aquí por ja, faltaría más– haya caído en la cuenta de lo que ello puede significar, al menos para el cristiano.

  6. Todo este problema de la inmigración no se entiende si prescindimos de un factor decisivo: la intransigencia xenófoba o racista incluso, expresa o latente, que hay en la mayoría de las personas, aquí en USA y quizás en todas partes menos en Australia… Por lo tanto habrá muros siempre, si no es por una razón será por otra. Recuerdo la crónica, porque era una crónica que jagm envió dsede Italia cuando conoció el muro de Padua. Todo lo que entonces dijo valdría para repetirlo hoy.

  7. Ya no me camelas Dr. Jeckyll, sé como te las gastas. Tus besos me los raspo con jabón lagarto. Lagarto, lagarto,…

    Ve preparando el discursito, estaré alli observándote. Por cierto lo de “echo un asco de cejas para abajo” me lo soltaste tu mismo una mañanita no hace mucho, eso sí que fue autorretrato, ja, ja, ……

    Yo te mando un muerdecito, de monstruo de Gila, ¡Ñac!
    (Besos, tronqui)

  8. Se me olvidó el Páter (he tenido que esperar a ver como nuestros chicos desplumaban al gallo franchute, el símbolo de ese pueblo con sangre de horchata, ¡puaj!). Mis disculpas por lo de ayer, Cura, se me fue la manita dando caña. Mi corazoncito se quedó con los atomistas, de Leucipo a Filodemo de Gadara, por eso no puedo evitarlo cuando hay sotanas por medio. El día que en clases de religión enseñen algo parecido a la Biblia de Chouraqui entonces hablamos.

    Hasta la vista carcamales, no quiero ninguna apoplejía sobre mi conciencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.