Barrero y Castillo, dos eminencias de la gestión pública, acaban de hacer un psicodélico balance del año de gobierno de la Junta. Señalan como méritos incuestionables el incremento de la inversión pública (¡), el de las inversiones sociales (¿), las ayudas a las familias (¡¡), la bajada de la inflación (¡¡¡) y hasta el descenso del ‘euribor’, que ya son ganas de tomarle la cabellera al personal. Todo ello dirigido a la creación de empleo (¡menos mal!) y a contener los efectos de la crisis. Una cosa es barrar para adentro y otra diferente apuntarse como mérito hasta el horario de mareas, que es lo que hacen estos dos “expertos” en su descabellado alegato. No tienen más que mirar cómo va Huelva, cómo va el paro, cómo la ayuda por dependencia, para comprender que el partidismo no se detiene ya ni ante el timo puro y duro.

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