Una sentencia como la que acaba de condenar al presidente de la Diputación por violación de los derechos sindicales, sobre todo si es leída en su tenor literal, no cabe duda de que constituye un argumento imposible de superar para un partido de izquierda que, habrá que repetirlo una vez más, se empecina en mantener en su sigla lo de “socialista obrero”. Se ve claro ahora que la guerra sindical que en la Dipu mantienen CCOO y UGT no es otra cosa sino el resultado de un intento de ejercer libremente por parte de la primera y de un pacto servil por cuenta de la segunda, cosa que, desde luego, viene avalando hace tiempo no pocas denuncias de trabajadores, y que subyace bajo la superficie de esa petición fiscal que pide cárcel para Cejudo a causa de un presunto ‘mobbing’ contra un empleado. UGT defiende en la Diputación y ataca en el Ayuntamiento, más o menos al revés que CCOO. Ahora que vienen las elecciones, es posible que a los currelantes no se les escape esta elocuente circunstancia. 

2 Comentarios

  1. ¿Socialista obrero? Pero ¿en qué país vive Belmonte? Sé que emplea la ironía pero ni así debe referirse a personajes como el aludido.

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