Si les digo lo que pienso, forzoso me será reconocer que espero poco de esa medida antidesahucios, populista y hasta demagógica si bien se mira, que el socio IU le ha impuesto a Griñán, ese socialdemócrata tibio que, provisionalmente al menos, podrá adornarse con las plumas prestadas por Valderas y Gordillo. Todo sea por el cargo, por supuesto, pero a la hora de la verdad dudo mucho que el nuevo decreto-ley llegue más lejos de lo que llegaron tantos planes y reformas olvidados. Lo único seguro es que el decretazo expropiador pondrá de uñas contra Andalucía a los agentes financieros que exigen antes que nada seguridad jurídica. La demagogia es rentable a corto plazo; a medio o largo suele convertirse en un desastre o en un simple olvido.

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