En el PP han echado las cuentas para concluir que el entramado de empresas públicas creadas por la Junta se ha pulido, sólo durante el año 2007, nada menos que 1.176 millones de euros, una cantidad equivalente a la mínima que Chaves ha fijado como montante de la llamada “deuda histórica” de nunca acabar. Un desastre, ciertamente, que el Parlamento ignorará como tantos otros, pero que está pervirtiendo hasta la raíz la gestión de la autonomía a base de burlar los controles de la intervención y funcionar con las manos libres en esos chiringuitos que constituyen una auténtica duplicación de nuestra Administración. Nadie defiende esas empresas públicas salvo los beneficiarios. Pero a este ritmo de gasto, además, la ruina está asegurada.

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